lunes, 6 de diciembre de 2010

liturgia

¿Qué es Liturgia?
 

¿Qué es Liturgia?
Se llama liturgia al culto público de la Iglesia, efectuado como Iglesia, en nombre de la Iglesia y en comunión con la Iglesia. Este incluye ritos y ceremonias con que expresamos el culto a Dios. La liturgia principal es la Santa Misa.

«A través de los signos sacramentales bebemos de las fuentes de la salvación para ser plasmados y transformados hasta conformar nuestra vida con la de Cristo»
Significado de la palabra "Liturgia" según el Catecismo de la Iglesia Católica:
1069 La palabra "Liturgia" significa originariamente "obra o quehacer público", "servicio de parte de y en favor del pueblo". En la tradición cristiana quiere significar que el Pueblo de Dios toma parte en "la obra de Dios" (cf. Jn 17,4). Por la liturgia, Cristo, nuestro Redentor y Sumo Sacerdote, continúa en su Iglesia, con ella y por ella, la obra de nuestra redención.
La sagrada liturgia es central en la vida de la Iglesia y de cada cristiano porque en ella celebramos los misterios de nuestra redención. El misterio principal es el misterio pascual que incluye el sufrimiento, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

Definición de Liturgia en el Concilio Vaticano II

Los documentos conciliares, especialmente la Sacrosanctum Concilium, hablan de la liturgia como un elemento esencial de la vida de la Iglesia que determina la situación presente del pueblo de Dios: «Con razón, entonces, se considera a la liturgia como el ejercicio del sacerdocio de Jesucristo. En ella, los signos sensibles significan y, cada uno a su manera, realizan la santificación del hombre, y así el Cuerpo Místico de Cristo, es decir, la Cabeza y sus miembros ejerce el culto público íntegro. En consecuencia, toda celebración litúrgica por ser obra de Cristo Sacerdote y de su cuerpo, que es la Iglesia, es acción sagrada por excelencia, cuya eficacia, con el mismo título y el mismo grado, no la iguala ninguna otra acción de la Iglesia.» (SC 7).

El Concilio ha querido destacar, por una parte, la dimensión litúrgica de la redención efectuada por Cristo en su muerte y resurrección, y, por otra, la modalidad sacramental o simbólica-litúrgica en la que se ha de llevar a cabo la «obra de salvación».

De esta manera, en la noción de liturgia que da el Vaticano II, destacan los siguientes aspectos :

a) Es obra de Cristo total, Cristo primariamente, y de la Iglesia por asociación;

b) Tiene como finalidad la santificación de los hombres y el culto al Padre, de modo que el sacerdocio de Cristo se realiza en los dos aspectos;

c) Pertenece a todo el pueblo de Dios, que en virtud del Bautismo es sacerdocio real con el derecho y el deber de participar en las acciones litúrgicas;

d) En cuanto constituida por «gestos y palabras» que significan y realizan eficazmente la salvación, es ella misma un acontecimiento en el que se manifiesta la Iglesia, sacramento del Verbo encarnado;

e) Configura y determina el tiempo de la Iglesia desde el punto de vista escatológico;

f) Por todo esto la liturgia es «fuente y cumbre de la vida de la Iglesia» (SC 10; LG 11).

Así pues, en la noción de liturgia que ofrece el Concilio podemos definirla como la función santificadora de la Iglesia, esposa y cuerpo sacerdotal del Verbo encarnado, para continuar en el tiempo la obra de Cristo por medio de los signos que lo hacen presentes hasta su venida.


Para que sea celebración litúrgica tiene que haber estos elementos:
 Una asamblea de bautizados-confirmados si no, el Cuerpo de Cristo no estaría significado. Realizaría, sí, un culto religioso y devocional, pero no litúrgico.
  • Unos ministros, de los cuales, al menos uno debe tener el Orden sagrado para este servicio, es decir, un diácono, un sacerdote o un obispo; de otra manera, el Espíritu y la Esposa no estarían significados. Dios nos da, a través de su ministro, esa agua viva.
  • La lectura de la Palabra, proclamada por un ministro y escuchada por la asamblea, meditada por cada uno y conservada en el corazón. No la opinión personal, sino la verdad de Dios, transmitida por la Iglesia.
  • La palabra de la Iglesia, que explica la Palabra de Dios y la actualiza, mediante el sermón u homilía.
  • Las acciones simbólicas que introducen en el misterio; dichas acciones simbólicas las explicaremos más adelante.
  • Un espacio, para realizar esa acción litúrgica: la casa de Dios, donde celebramos la liturgia. El altar es el punto de convergencia de todas las líneas de este espacio. Este espacio está a la espera de la presencia de sus moradores. Está abierto a todos los que no están en esa celebración y que ignoran que su verdadera morada es el Cuerpo de Cristo. El Padre espera. El Espíritu clama.
Un tiempo: Adviento, Navidad, Cuaresma, Pascua, Tiempo Ordinario. Y la Iglesia camina al ritmo de este tiempo litúrgico. Cristo es nuestro tiempo nuevo.

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