sábado, 16 de noviembre de 2019

ALGUNOS DE LOS PRIMEROS FILÓSOFOS DE LA CRISTIANDAD




ALGUNOS DE LOS PRIMEROS FILÓSOFOS DE LA CRISTIANDAD.
La especulación filosófica cristiana se fundamenta en lo único en que esto es posible, la Divina Revelación, en auxilio y  como esclava  de la Teología, y trata de examinar a la luz de la inteligencia humana, iluminada por la fe, con  las más preclaras mentes de católicos de todos los tiempos, empezando desde la teología de los apóstoles, así se han dado los grandes filósofos de la cristiandad, considerando un primer período, entre los que menciono solo algunos de los pertenecientes a los padres de la iglesia.
San Clemente de Roma. Nace en el año 88 de nuestra era es de  los  Padres Apostólicos  latinos de los primeros siglos, mártir, obispo de roma (es el cuarto Papa de la Iglesia),  conversó con los apóstoles, por lo que tuvo información directa de ellos, es el autor de un documento célebre en la antigüedad, llamado carta a los corintios que es un verdadero ejemplo del conocimiento de la palabra de Dios, y que contiene comentarios que podemos considerar perdurables, por lo que no se puede prescindir de su mención cuando se examinan los fundamentos de una filosofía cristiana, se trata de la comunidad a la que tanta atención dedicó San Pablo.
San Justino, (año,100 ó 114 de nuestra era),  de procedencia gentil nace en Samaria, es el fundador de la primera escuela de filosofía, gran amante de la verdad a cuya búsqueda se dedicó, parece un presagio de lo que será San Agustín, empezará escuchando a los estoicos, a los pitagóricos, a los platónicos a los peripatéticos, pero su corazón no encuentra  en ellos lo que busca, lo encontrará en el ejemplo de los humildes, mártires por sus creencias, a su conversión funda en Roma una escuela de filosofía para demostrar lo que es la verdad de Jesucristo la verdadera luz que ilumina la oscuridad previa de nuestro desierto. En su obra “Diálogo con Trifón” trata los desencuentros entre el cristianismo y el judaísmo. Basa su argumentación en que solo se alcanza la verdad y la felicidad en el reconocimiento de Jesucristo.
  San Clemente de Alejandría,  quien nace en el año 150, de nuestra era, en Atenas, es buen conocedor de la cultura griega, y de la cultura popular romana, escribe una trilogía que tiene  como primer tema la introducción al cristianismo, en segundo lugar tiene un tratado de moral cristiana y finalmente uno de catequesis para los bautizados dentro del cristianismo.  Fino intelectual y dedicado pedagogo, que con entusiasmo se mueve en las altas esferas de la intelectualidad de su época, abre senderos que seguirán por ejemplo su destacado alumno Orígenes. Es fundador de la filosofía cristiana, muy notable, a la que aporta aspectos como la meditación, y a través del amor la unión con Cristo. Es notable su aportación a las sagradas escrituras y a la Tradición como conocimiento total para responder a los sabios de su época.
Tertuliano, nace en el año 160 de nuestra era, en Cartago (hoy Túnez) hijo de un centurión romano, se convierte, pero abandonará el cristianismo, no se sabe a ciencia cierta si regresó a este, arremete contra la filosofía griega a la que culpa de inventos y de ser causa de herejías como la negación de la resurrección, considerando, solo rectos, a los filósofos cristianos, es magistral su explicación de la Santísima Trinidad. También brilla en sus explicaciones del alma humana, aunque caerá en herejías en este tema y otros. Su influencia fue notable en su tiempo, como jurista que era y buen conocedor de la ley romana dice que hay que escuchar a la verdad, pues ello no quita nada, pero que es injusto condenarla sin conocerla, sin haberla escuchado. En sus escritos denunció los crímenes y fallas del Imperio Romano.

 Orígenes, nace en el año185 de nuestra era, en Alejandría y será alumno de San Clemente de Alejandría, la pureza de su doctrina es de muy alta consideración, se menciona también entre  los fundadores de la filosofía cristiana. No se le ha beatificado porque en un arranque de ascetismo se hizo eunuco, lo que no impide que su doctrina sea clarísima y verdadera, era hijo de San Leónidas que fue también su primer preceptor. Fue director de la escuela de teología de Alejandría, es considerado uno de los tres teólogos más grandes de la antigüedad, junto a Santo Tomás y  San Agustín, aunque gran parte de sus obras se han perdido por los problemas que vivió en materia de  ortodoxia, entre ellas la preexistencia de las almas. Sin embargo   atacó las teorías de la transmigración de las almas y a la reencarnación. Se conservan sus escritos sobre el “ser”  de Dios que son notables. Muchas de sus múltiples obras se hicieron desaparecer debido a que fueron condenadas en el Concilio de Constantinopla, en el 381, pero a pesar de ello es considerado entre los padres de la iglesia.
San Basilio, (el grande) proviene de una familia de santos, nace en Capadocia hacia el 330, es un voraz aficionado a el estudio que busca ser alumno de los más prestigiados profesores por lo que viaja primero a Atenas y después a Arabia y a Siria, en busca de los ascetas mas perfectos que pudiera encontrar entre los ermitaños, pues siempre tuvo gran inclinación al ascetismo, tiene gran influencia de Orígenes, pertenece a los llamados Padres Capadocios, es doctor de la Iglesia  venerado tanto por la Iglesia Católica como por la Ortodoxa , fue obispo de la gran diócesis de Cesárea.  Atacó duramente al arrianismo que no reconocía la divinidad de la Segunda Persona de la trinidad sino que consideraba al hijo como criatura. Después de haber estado en el desierto de Egipto donde fue a aprender sobre la vida de los monjes del desierto, escribirá su obra “Constituciones” que es la primera regla monacal  y obra pedagógica de cómo obtener la santidad en la soledad de la vida conventual, estudiando y viviendo en oración. Muere joven de 49 años dejando una vida ejemplar donde después de la primera actividad que es la oración es la ayuda a los menesterosos , fue gran crítico de los que no ayudaban a los pobres mientras obtenían lo superfluo.           
San Gregorio de Nisa, hermano menor de San Basilio, nacido en el Ponto de Cesárea de Capadocia el año 335 de nuestra era,  fue uno de los Padres Capadocios, su primera formación la recibe dentro de su familia, que es de santos, incluyendo a San Basilio a quien llama “maestro” será obispo del pequeño poblado  de Nisa de allí que se le conozca como Gregorio Niseno, fue opositor al arrianismo y defensor de la divinidad de Jesucristo basándose en la filosofía de platón., afirmando la sola Naturaleza Trinitaria y las dos naturalezas de Jesucristo. Tiene un excelente texto sobre la creación del Génesis, en el que destaca la creación del hombre al que considera hecho a imagen y semejanza de Dios, lo que lleva a cabo con espléndido estilo literario y teología de altos vuelos, lo hizo a instancias de otro hermano, el mas joven, San Pedro obispo de Sabaste. Aparte de sus homilías y disertaciones que son del mas puro y bello cristianismo. Son por tanto sus aportaciones apreciadísimas en este período y no dejarán de serlo hasta el final de los tiempos.

San Agustín de Hipona, (año 354 de nuestra era) lo trataremos mas adelante, es uno de los grandes doctores de la Iglesia, entre sus múltiples obras tiene una específicamente filosófica entre otras de igual índole, denominada Los Diálogos, obra de su juventud en Milán y en una de sus obras maestras, La Ciudad de Dios, nos enseña con profundidad su  síntesis filosófica entre otras enseñanzas,  todas de gran importancia. Más adelante nos introduciremos en la filosofía cristiana de San Agustín por su enorme importancia. Obispo de Hipona y Padre Latino, nos ha dejado una obra monumental en su calidad, entre las que se cuenta “Confesiones” que es una autobiografía en la que muestra sus creencias equivocadas previas a su conversión. En un viaje a Hipona  buscando candidatos para la vida monacal de laicos, que fundó y que promovía, con su propia regla, se le pide que permanezca y que tome las órdenes sacerdotales,  esto le lleva a abandonar el monacato laico y promueve a partir de entonces el de clérigos, lo que lleva a cabo para ser después de pocos años consagrado obispo.
Es uno de los grandes doctores de la iglesia, gran polemista y combatiente del arrianismo, donatistas, pelagianos, etc. Se dirige a académicos e intelectuales de su época, pero su obra es de valor perenne, participa en tres concilios presidiendo los de Cartago, III y IV, en los años 397 y 419 d.C. Podemos decir que su filosofía se centra en Dios y en el hombre, de Dios nos habla de la inmutabilidad,  aconseja ascender a Dios por las vías del amor, la verdad y del ser, donde la luz de la razón se enciende.  Del hombre habla de la creación del alma individual a partir de la nada, y que solo puede reposar en adherencia al ser inmutable, que se deforma por el pecado pero que se cura con la gracia. Ve un contraste dramático entre dos amores: el de si mismo y el de Dios, y solo llegamos a la felicidad al escoger el amar a dios. Nos dice: antes de la creación no había tiempo. En relación a su Mariología destaca las virtudes de María y aconseja que la Iglesia sea como ella en virtudes y gracia. A él se debe la doctrina del pecado original y su perdón con el bautismo. Incansable buscador de la verdad solo la encontró en el cristianismo al que se convirtió tardíamente. Es sin duda el mas grande de los Padres de la Iglesia.
En general se consideran los períodos de la historia de la filosofía cristiana así:
De la época de los Apóstoles al siglo IV.- período antiguo
Período de transición del siglo V al VIII.
La Escolástica del IX al XIV.
Próximamente nos ocuparemos del período de transición, por supuesto de la Escolástica, sin olvidar la mención que haremos de los filósofos  precristianos de la Antigua Grecia, que se ocuparon de la existencia del alma.


Las Sagradas Escrituras, son en si algo inerte, mientras que la Iglesia es algo vivo, vibrante, sus enseñanzas de las sagradas escrituras, son lo que les da a estas su permanente actualidad, podemos afirmar que estas viven en la Iglesia, y es de su potestad la enseñanza de las mismas, lo que se realiza sin equivocación de especie alguna, ya que es el Espíritu Santo el que la ilumina, la guía, la cuida en todos los sentidos. La Revelación entera es obra de esta tercera persona de la Santísima Trinidad, quien a través de los patriarcas, profetas y reyes nos la dio en el Antiguo Testamento y después, la cumbre y la mas importante la Trinidad Santísima, nuestro señor Jesucristo. La Iglesia por tanto es maestra a la vez que, guardiana excelsa, de la fidelidad de la palabra escrita, como lo es de la Tradición, y no cabe equívoco en su actuar, la Iglesia no aumenta ni disminuye, no inventa ni tacha cosa alguna, se concreta a transmitir de la forma mas exacta este depósito de la fe, a través de las generaciones en forma viva. Que distinta sería la interpretación sin este actuar de la Iglesia, de la sola letra escrita, que es de por si inerte.

Es tarea de la filosofía por tanto el de servir a la Teología en la explicación de los contenidos de la Revelación, la que recibimos en tanto contamos con, la fe subjetiva, que viene a ser el acto mediante el cual yo acepto las creencias, que nos permite, a través del conocimiento de, la fe objetiva, que no es sino la propia Revelación, de allí que le llamamos el “Depósito de la Fe” a la letra escrita y a la letra traída, lo cual nos es posible, gracias a las potencias del alma propia y a la acción del Espíritu Santo. Al referirnos a las potencias del alma hablamos de la voluntad que quiere creer y a la inteligencia que permite que lo no evidente sea creíble, la primera en un actuar libre, pues creemos porque queremos creer, y el segundo porque entendemos que lo nos viene de Dios, gracias él mismo.

Visto lo anterior podemos concluir que es la acción de la fe, tanto en su forma subjetiva como en su forma objetiva lo que nos permite partir de la base del creer para, con la ayuda de la filosofía profundizar en las misterios de la propia fe, y de la propia Revelación. Veamos por ejemplo el caso de nuestra filiación divina. Todos afirmamos sin temor alguno que somos hijos adoptivos de Dios, que Dios está en la Sagrada Eucaristía, que la Santísima Virgen es madre de Dios hecho hombre, son estas verdades que podemos entender, aunque no las podemos conocer completamente, son misterios de la fe, que no alcanzamos a comprender pero que creemos por encima de cualquier otra creencia humana.

Así pues tenemos que nuestro conocimiento de las verdades de la Revelación se deben a la aceptación que voluntariamente hacemos y a la razón que las acepta gracias a la iluminación que recibimos del Señor. Vemos pues que no hay problema entre razón y fe, la razón será siempre razón y se ilumina por la fe, lo que la hace estar protegida, lo que le permite aceptar las verdades naturales y las sobrenaturales, veamos un ejemplo, por la luz natural de la razón podemos concluir que el hombre tiene alma, y por la Revelación Divina que Dios quiere que se salve para estar ante la Visión Beatífica por toda la eternidad. Sin la fe solo podríamos entender las cuestiones naturales, pero nunca aquellas enseñanzas reveladas de carácter sobrenatural. Cabe aquí decir que incluso las verdades naturales nunca las podremos conocer en forma absoluta, sino parcial, aunque como la razón es perfectible algunas verdades las vamos conociendo mejor cada vez. Tomemos el ejemplo del firmamento del cual la astronomía, la fotografía, las matemáticas, la óptica, la comunicación satelital y otras ciencias nos van impartiendo conocimientos nuevos constantemente. En este momento se está recibiendo información de la sonda que acaba de llegar a Marte.

El hombre es un ser libre, es una de las características que Dios nos ha dado, por lo tanto somos libres de creer o no, lo que nos lleva a la necesidad de tener tanta fe como nos sea posible, por lo que pedir a Dios que nos la aumente, nos es conveniente y necesario. A mayor fe subjetiva mayor capacidad de entender la fe objetiva, y con mayor esfuerzo debemos pedir también la Gracia necesaria para incrementar nuestros conocimientos y la comprensión mejorada de la Revelación, una enseñanza importante que recibimos corresponde al Santo Evangelio en el que se nos narra la respuesta de San Pedro: Tu eres el Cristo, el hijo de Dios vivo, solo la Gracia de Dios le permitió hacer tal afirmación llena de certeza, pues si nosotros pedimos al Espíritu Santo, esa Gracia que nos vivifica, nos introduce mas en las cosas de Dios, nos lleva a un amor más perfecto a través de conocerlo mejor, sin que olvidemos nuestras limitaciones, y su infinitud, que somos pecadores y Él la Santidad Absoluta, por lo que la humildad no puede dejar de acompañarnos. Cada vez que entendamos algún aspecto en forma mejor, mas avanzada, es gracias a Él, pues sabemos de antemano que solos no podemos nada, y con Él todo.
No dejemos de dejar de invocar a Santísima Virgen para que como madre nuestra, que es, nos ayude con su interceder para que nuestra fe aumente y sea más firme, para que recibamos la gracia de Dios necesaria para conocerle y amarle más.

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