miércoles, 18 de noviembre de 2015

LA VIDA, EL MATRIMONIO, LA FAMILIA, Y LA DROGADICCIÓN:
Estos cuatro temas, son desde hace varios lustros y en la actualidad de importancia muy, muy grande, y las tenemos que traer a la palestra en forma recurrente pues la preocupación de la Santa Iglesia en general así nos lo indica, en la catequesis del adulto se hace de primordial importancia, en cuanto estos son (somos) los transmisores de la doctrina a las generaciones venideras por una parte y porque nosotros mismos debemos de ser fieles a Nuestro Señor Jesucristo en la praxis de nuestra propia existencia. El verdadero humanismo, lo que podemos considerar el HUMANISMO CRISTIANO, que se basa en la doctrina de Jesucristo, lo que es, no solo la verdad, sino que nos muestra la  naturaleza de la persona humana de acuerdo a su creador, ésta sola razón deja a los  “humanismos modernos”  ( que no lo entienden, no lo conocen, pues se niegan a analizarlo), en terrenos empantanados, aunque en su ignorancia no se dan cuenta de que  están envueltos en él, pues el sustento de nuestra civilización está en éste y no lo consideran como debían, si tuvieran la más pequeña voluntad de acercarse a las verdades supremas de nuestra existencia. Es  por estas poderosas razones de que es necesario insistir en los temas de esta meditación.
Somos amigos de Jesucristo pero nuestra amistad no es como la amistad humana, por ejemplo a Jesucristo le obedecemos a un amigo le servimos, le ayudamos, mas no le obedecemos, cuando mucho le tomamos un consejo, Jesucristo que es la palabra de Dios nos habla como amigos a través de los Evangelios y nuestra respuesta debe ser la aceptación por medio de la fe. Porque sus palabras son de vida eterna, llenas de amor pues quiere nuestra salvación. Creemos por la gracia del Espíritu Santo pero no es contrario a ello el hecho de que en tanto acto humano que surge de nuestra voluntad y en uso de nuestra libertad, es la luz de la fe que nos ilumina que con la cooperación de nuestras facultades y la gracia divina  podemos estar en el camino de la salvación eterna, lo que la Virtud Teologal de la Esperanza nos enseña. Vale aquí recordar el adagio de San Agustín “creo para comprender y comprendo para creer mejor”.
El gran mal, que es preocupación de la Santa Sede desde hace muchos lustros es: LA FALTA DE SENTIDO DEL PECADO, y la cuestión es que en la actualidad se peca mucho contra la vida, bástenos los ejemplos del aborto, la eugenesia, y la eutanasia. Contra el matrimonio cristiano, con el divorcismo rampante, la mala educación de los hijos en la familia, y el uso de los estupefacientes. Debiéndose estos dos últimos a la educación insuficiente o defectuosa de nuestros hijos cuando ausente totalmente, responsabilidad de grave necesidad, que o no ejercemos, o lo hacemos en forma incompleta. Cuando no dando ejemplos malos, de carácter negativo, que los hijos aprenden por el mal ejemplo recibido.  Otro de nuestros males es la popularidad que va tomando la afición a los estupefacientes, los tradicionales agentes del mal ahora alimentados por los conocimientos de la distribución mercadotécnica van obteniendo adeptos que en algunos casos se convertirán en adictos, con las consecuencias negativas, que ello conlleva. Veamos algunos aspectos cristianos de los cuatro temas que nos hemos propuesto hoy:



                                    LA VIDA.


LA VIDA, ningún derecho humano puede estar por encima del derecho a vivir, y nadie excepto DIOS NUESTRO SEÑOR, puede disponer de la vida, la cual empieza desde el propio momento de la concepción hasta su muerte natural. Con la preocupación del ABORTO, que en esta época en el que el permisivismo es arma electorera de los políticos que no piensan sino en la próxima elección, y sabedores de que el “NO” es menos popular que el “SI”, se decantan por el permisivismo que les representa votos pues es un “SI” a la depravación y al crimen, pues eso es,  en palabras claras el disponer arbitrariamente de la vida de otro ser humano, aunque este sea una persona recién concebida en el seno de una mujer. Bien visto esto, ninguna mujer en sus cabales se inclinaría naturalmente por asesinar a un hijo de sus entrañas, si algunas lo realizan es porque han caído, víctimas de los que teniendo influencia y poder en la sociedad se los han presentado y ofrecen como un “bien”,  o una “solución”, pero debidamente informada la mujer, e incluso hoy apoyada por la ciencia, no solo por la recta moral, sabría que el nuevo ser que lleva en su seno, sea lo que perversamente  han dado en llamar “hijo no deseado” o incluso en los casos muy dolorosos de embarazos producidos por violación, el hijo tiene la mitad de sus cromosomas de ella misma,(nos lo dice la ciencia) no es nunca un ser extraño es siempre sangre de su sangre. Toda concepción debe llevarse naturalmente a su destino, y existen múltiples instancias que están dispuestas y deseosas de ayudarles en todos los casos con tal de preservar la vida de ese nuevo ser que se está gestando en su vientre. Ayudas que consisten en asistencia a las propias madres o a sus hijos si no pueden hacerse cargo de estos. Es imperdonable que haya entidades en las que las legislaturas sean tan torvas e inmorales como para sugerir , apoyar o admitir que sea legal el aborto, cuando se trata de un crimen, que además cuenta con los agravantes de  alevosía  y ventaja, pues se trata de crimen seguro y sobre un inocente indefenso. No queda fuera de este tema el MICRO-ABORTO, forma en que se definen los métodos como el de la “píldora del día siguiente” y otros modos de deshacerse de un posible embarazo, en el que ya hay una persona humana concebida. Aquí la ley no se ocupa pero la Moral sí, nos tenemos que preocupar dentro de nuestra propia casuística de actuar de acuerdo a la voluntad de Nuestro Señor, que está siempre a favor de la vida.
No nos podeos otorgar poderes a los que no tenemos en lo mas mínimo derecho. En el EVANGELIO DE LA VIDA, “Evangelium Vitae” que es encíclica de San Juan Pablo II, se nos explican los grandes temas de la acción creadora de Dios, y otros conceptos muy convenientes de conocer mas a fondo, lo menciono como lectura indispensable para formación de criterio todo buen cristiano.
El diagnóstico prenatal es una serie de diferentes técnicas que tenemos que poner bajo la lupa de la Moral Cristiana ya que hay técnicas seguras y otras que consideramos ilícitas los católicos porque son potencialmente abortivas, en si se trata de obtener un diagnóstico, lo que no es ilícito en si, son las diferentes técnicas las que se deben de juzgar moralmente. El progreso médico permite incluso hacer curaciones al concebido, lo que nos debe de maravillar cuando estas corresponden a métodos seguros que respetan la vida de este. La ilicitud consiste en producir el aborto de que presentare alguna anomalía, ni este caso es lícito el aborto. El diagnóstico prenatal en ningún caso debe llevar como finalidad el terminar con la vida de la persona concebida, si se encontrara malformación, enfermedad genéticamente heredada, u otro problema cualquiera, en todo caso se lleva a cabo para intentar la curación desde el seno materno.
Veamos algo sobre la EUTANASIA, quizás se podría, dados los grandes adelantos de la medicina y las tendencias perversas de las legislaturas de algunos países, empezar distinguiendo algunos conceptos, como el de “vida artificial”, “muerte digna”, compasión, “derecho a la propia vida”, “suicidio ayudado”, y otras  expresiones por el estilo. Siendo el primer concepto a ser explicado el de la propia eutanasia, la que ha sido definida por el MAGISTERIO, asi:
POR EUTANASIA SE ENTIENDE UNA ACCIÓN O UNA OMISIÓN QUE POR SU NATURALEZA O EN LA INTENCIÓN, CAUSA LA MUERTE CON EL FIN DE ELIMINAR CUALQUIER DOLOR.
Pero hay puntos que se deben aclarar, pues los casos son muy diversos y si en lo personal sucediera dentro de nuestro propio ámbito familiar, recordemos que no está por demás consultar el caso con nuestro párroco u obispo. Por ejemplo no es acto eutanásico desconectar a una persona que no tiene en absoluto la posibilidad de recuperación y que está viviendo artificialmente, es este el caso en que Dios decidirá si esa persona puede por sus propios medios vivir o ya ha decidido que su vida natural termine. Esto se comenta dada la posibilidad que tiene la técnica médica de prolongar  “artificialmente”  la vida sin posibilidades de curación, cayendo incluso en una situación abusiva, y  quizás solo prolongando el sufrimiento del paciente. Como tampoco  es eutanásico el caso de los enfermos terminales en que por ser inaguantables los dolores se aplican al paciente dosis de calmantes que podrían acortar su vida, puesto que se aplican con la intención,  no de acortar la vida sino con la de disminuir un dolor insoportable. Aquí lo que se deduce es que no es la medicación la que causa la muerte, sino la propia enfermedad, estamos por supuesto refiriéndonos a casos de enfermos incurables y que se encuentran sufriendo increíblemente. Como tampoco, nos dice la Doctrina Cristiana a través de su Congregación para la Doctrina de la Fe, se debe llamar Eutanasia al caso de no usar métodos que, a criterio de doctores verdaderamente capacitados, fueren para intentar curaciones cuyos resultados son desproporcionados a los a los resultados previsibles.
El caso de los enfermos terminales, en especial ayudándoles a morir debidamente reconciliados con Dios, proporcionándoles cuidados que les permiten hacer mas soportable su sufrimiento no se debe considerar eutanásico, sino por lo contrario caritativo.
Lo importante en estos casos es el tomar en cuenta la DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANA y por un lado no prolongar inútilmente sus sufrimientos, sino tener un criterio basado en la ciencia médica y en la conciencia de familiares y doctores, ni tampoco caer en la eutanasia, acortando artificialmente su vida. Es conveniente que recordemos que la vida nos la da Dios pero no es nuestra, ni el paciente ni los familiares ni los doctores son dueños de esta, por lo tanto a sabiendas de que todos tenemos que morir solo preservamos la dignidad de la persona humana permitiendo QUE SU MUERTE SEA NATURAL y de ninguna otra manera. No tenemos derecho ni a prolongarla inútilmente ni a acortarla artificialmente. Dios nos la da y Él nos la quita, y solo Él.
En 1865 se publicaron los trabajos del monje católico agustino GREGOR MENDEL al que se conoce por ser el iniciador de la HERENCIA GENÉTICA, a partir del 1900 se empiezan a realizar estudios cada vez mas profundos y sorprendentes sobre las células humanas, llegando en la actualidad a descubrimientos que cada día progresan mas en el campo científico, aspectos como los que se estudian a partir del ADN, hacen muy necesaria a la BIOÉTICA, entendida esta como debe de ser, sustentada en los valores morales cristianos, considerándola como la ética de la vida, fundamentada en valores humanos y no en intereses mercadológicos como lo son las clínicas de reproducción:           IN-VITRO, Y las clínicas abortivas.
En este mismo sentido de ideas,  tenemos los adelantos muy impresionantes desde el punto de vista de las ciencias médicas que a través de la GENETICA  están en posibilidad, a través de los conocimientos del GENOMA HUMANO, de diagnosticar deformaciones, enfermedades  y estados como el de los concebidos  que sufren desde el seno materno el Síndrome de Down, aquí cabe la fórmula de “conocer para curar no para seleccionar”. Es por ello que toda MANIPULACIÓN GENÉTICA que trate de modificar,  ( y la ciencia actual tiene la posibilidad de realizarlo y de hecho se realiza ), lo que la naturaleza le ha dado al nuevo ser, a lo que se llama su PATRIMONIO GENÉTICO, debe de respetarse en cuanto a su constitución, pues hay un abismo entre lo curativo que pretende auxiliar a la naturaleza respetando su constitución genética y lo modificante que pretende alterarla, cambiarla, para que sea genéticamente diferente.

En cuanto a la PROCREACIÓN ARTIFICIAL, cuando los matrimonios no pueden lograr que la mujer conciba por los medios naturales debemos tener al menos una idea de las posibilidades  que existen y que son ilícitas y una CLARIDAD ABSOLUTA SOBRE LAS POSIBILIDADES LÍCITAS. Empecemos diciendo que hay un derecho legítimo a querer procrear pero que no hay un derecho a tener un hijo, porque una persona humana no es un objeto, hay que respetar la dignidad de la persona, por lo que no hay derecho de una persona sobre otra a poseerla como la posesión de algo que es una cosa.
Existen clínicas de reproducción artificial,  que aprovechándose de la ciencia médica  han creado un mercado lleno de ofertas ilícitas, que mercantilizan diversas posibilidades como lo son la fecundación heteróloga, que consiste en el uso de un gameto no de los esposos, la recta moral considera que solo las posibilidades propias de los esposos dan el derecho de procreación. No debemos considerar esto en comparación con el acto de amor muy digno y muy humano de la adopción, son casos diferentes desde su raíz. El acto de concebir a una nueva persona humana debe de proceder del amor entre los esposos, que quieren que esa nueva persona provenga de ambos y no de algún extraño(ña), conocido(a) o desconocido(a).  La CONGELACIÓN DE LOS GAMETOS, es un procedimiento ilícito por muchas razones, de las que podemos mencionar :  la utilización de infinidad de embriones que están a la venta, esto convierte al ser humano en mercancía, lo que es intolerable moralmente, es indispensable tener claramente entendido el concepto de que si bien Dios ha confiado al hombre el don de la procreación, y lo ha dotado de una ley para llevarlo a cabo, ley que es natural, sigamos los lineamientos de la naturaleza, evitando aquello que la modifica y alentando aquello que la auxilia. Dios ha confiado al hombre el don de la vida humana, lo que nos inbrika sólidamente en la responsabilidad de su manejo, nos hace responsables del uso que de ella hagamos, por lo que  en la vida naciente, los procedimientos procreativos, el mantenimiento de la propia vida así como toda intervención artificial, por moderna que sea, por conveniente que aparente ser, debe someterse a la moral para ser admitida como lícita o declarada abiertamente ilícita y contraria al espíritu de  la doctrina de Jesucristo.

INSEMINACIÓN  ARTIFICIAL. Hay aspectos de la humanidad que se deben de tratar científicamente y cuya importancia no se puede superar algunos son como la salubridad, que las ciencias médicas tratan, como también la búsqueda de la salud, las ciencias legales que buscan  la justicia, su impartición y legislación etc. pero no todo se le puede dejar a las ciencias hay aspectos que pertenecen a la Moral y a la Ética, otras a las costumbres, culturas, tradiciones, siendo los aspectos morales de inmensa importancia y estos se fundamentan en las religiones en las creencias t las tradiciones. Es en este punto en el que quiero hacer incapié pues los adelantos científicos, verdaderamente impresionantes no son siempre morales, o sea que no tienen mas límites que los presupuestos económicos, y es INDUDABLE QUE LA MORAL MARQUE SUS LÍMITES, y que estos se traduzcan en legislación apropiada, especialísimamente en lo que concierne a la procreación, fertilidad, generación, matrimonio y vida humana.
Con la vida humana no se puede experimentar ilimitadamente, el respeto a esta es una obligación de primordial importancia desde su inicio que es el momento de la concepción, por lo que los embriones, humanos deben de gozar de la protección legal y moral y no ser tratados como objetos desechables. Aquí la ciencia, experimentando inmoralmente,  ha obtenido avances que no dejan de ser espectaculares pero no por ello legítimos ni éticos  y mucho menos morales. Si esta experimentación se hiciera exclusivamente con animales y con el objeto de obtener beneficios para el Bien Común de la humanidad no sería censurada por la moral. Pero el disponer arbitrariamente  de vidas humanas no es lícito, la dignidad de la persona humana hace, por fuerza y por derecho el que  no pueda ser  tratada,  -en ningún momento de su existencia-   como algo técnico,  como sujeto de experimentación y después de ello desechada como basura inservible.
La vida humana debe de proceder de la donación que un hombre y una mujer debidamente unidos en matrimonio se hacen mutuamente creando también el compromiso de la educación de su prole, lo que a esto lo perfecciona el  amor marital y materno-paternal y el vínculo indisoluble, ésta que viene a ser una de las mas  grandes responsabilidades que el ser humano  en unión de su cónyuge asume en su existencia, y  viene a ser,  además,  la manera no solo práctica de colaboración a la vida social y familiar sino que es la manera natural que Dios Creador nos dejó claramente señalado con nuestros Primeros Padres, y nadie puede decirnos mejor como es  nuestra naturaleza que el mismo que nos la ha concedido.
La inseminación artificial padece de innumerables defectos que al imperfeccionarla la hacen ilícita, unos de los criterios , no todos son:  se despersonaliza el acto procreativo lo que es contra la naturaleza, como nos lo señala la antropología,  el hijo es algo que viene del exterior algo que se introduce a la familia que viene de fuera, extraño a la procreación natural, en el aspecto legal se dan complicaciones muy serias con los niños de probeta. pues si el vientre es “alquilado” puede llegar a tener tres madres, la portadora (vientre alquilado en el que vive nueve meses),  la biológica, que es la que ha proporcionado el óvulo y la legal que es la que ha “pagado” por obtener un hijo.  Esto sin mencionar el semen masculino que puede proceder de la congelación de la simiente de una persona ya muerta, o desconocida, aunque puede serlo del propio marido. Conviene por tanto ser consientes de los múltiples trastornos que esto puede causar, a sabiendas de que hay formas maravillosas de solucionar la infertilidad, bástenos  lo mencionado por ser tan humano como lo es la adopción.                        



                             EL MATRIMONIO.
Hablar del Matrimonio Cristiano en un espacio tan reducido como  lo es este solo permite hacer un brevísimo comentario a cada uno de los temas sobresalientes, que son:   A.- De donde proviene la naturaleza del Matrimonio Cristiano,     B.- sus dos fundamentos principales ,    C.-sus frutos, sus fines, y    D.-su sacralidad.
 A.-   Su Naturaleza propia, sin la menor duda proviene de Dios Creador, que decide que la primera pareja humana, un hombre  Adán y una mujer Eva, inicien a la humanidad, esta es no solo una prueba contundente para todos los que tienen fe, sino una lección para todos los seres humanos de todas las épocas y lugares. Es así que el matrimonio es la unión natural de un hombre y una mujer por lo que toda unión matrimonial solo puede ser así. Uniones que en mal uso de su libertad realicen hombres con hombres o mujeres con mujeres son anti-naturales, para los cristianos,   y no solo ilegítimas  sino pecaminosas.
  B.- Los fundamentos del Matrimonio Cristiano son dos, ambos indispensables, al Amor lo menciono en primer lugar porque es indispensable para que una relación comience, no porque sea  más importante  que el otro que es el Vínculo Indisoluble, sino que en el proceso nace, se da, existe, para que entre ambos se inicie el interés mutuo, siendo el otro consecuencia de la unión por el casamiento. Locura, así de simple locura seria intentar un casamiento si no se da entre ambos el amor, la atracción mutua, el enamoramiento, el deseo de estar juntos, de tratarse, que vienen a ser propias del noviazgo, tiempo indispensable y previo a la unión marital. No hay duda por tanto de que el amor es fundamento del matrimonio, y que es deseable no solo que perdure sino que aumente en la pareja nupcial al través de los años, motivos los hay, pero como el Amor no depende enteramente de la voluntad y es por naturaleza voluble, Dios en su inconmensurable sabiduría da a la pareja unida matrimonialmente el instrumento que como fundamento también garantiza (si hay verdadera Fe) que esa unión marital es permanente e indisoluble, así que si la volubilidad del Amor no permitiese su conservación e incluso se diese su pérdida el matrimonio fundamentado en el vínculo continúa hasta la muerte  de uno de los cónyuges.
C.- Sus frutos son: la procreación, la felicidad y cooperación de los cónyuges, a la que se llama comúnmente la ayuda mutua, dentro de esta ayuda no podemos dejar de considerar a las relaciones íntimas entre marido y mujer, que se deben de considerar íntegralmente ello es con lo que de espiritualidad conllevan, pues dado el  amor mutuo entre ellos, ahí se sublima este, al  realizar el acto que es nada menos que don gratuito de Dios al género humano, no es solo instintivo sino que está preñado de cariño mutuo de entrega entre ambos.
No podemos dejar de examinar el importante ingrediente espiritual de este Sacramento que apunta a la salvación, no solo la propia sino la del cónyuge, pues viviendo la Virtud Teologal de la Caridad al vertirse el amor en el ser amado, en este caso, el marido o la esposa se busca precisamente la santidad de vida conyugal, en tanto la relación comparte las responsabilidades y obligaciones de la vida de casados, cumpliendo la vocación de la maternidad y paternidad, en sus roles cada uno y en caso de que Dios les bendiga con descendencia y para lo cual Dios nos otorga su Gracia. Es el matrimonio por lo tanto campo fértil para el apostolado, no solo con el marido o esposa sino con los hijos y ante la sociedad siendo testigos de buenos cristianos ante la esta.
Destaca entre los frutos del matrimonio el binomio inseparable de la generación y educación de los descendientes, debemos partir de la base del acto portentoso en el que Dios Padre nos brinda a los humanos la posibilidad enorme de participar en el acontecimiento creativo de los nuevos seres, en el que nosotros aportamos la parte material y Él el alma espiritual, realización creativa de alguien que no tenía antecedente alguno, que al ser concebido es alguien que no existía y que entra en la existencia. Si esto no nos conmueve el alma no lograremos crecer como personas.
D.-El Matrimonio fue elevado a Sacramento por Nuestro Señor Jesucristo, quien con su presencia en las bodas de Caná, lo santifica, por sus enseñanzas a los apóstoles. San Pablo lo califica de magno  y por supuesto no exagera porque es un Sacramento existencial que nos santifica en todas las actividades de la vida de casados, pues todo el quehacer del casado se enfoca hacia su hogar, hacia su cónyuge, hacia sus hijos, y la vida familiar, sea profesión, sea vida social, sean las vacaciones, toda nuestra vida se puede santificar en tanto ofrecida al Señor como obra que cumple su voluntad, que busca el agradar a Dios y ello en la consecusión de la felicidad de todos los miembros de la familia.
                                      

                                        LA FAMILIA.
PARAFRASEANDO AL PAPA FRANCISCO: “La familia es el hospital más cercano, cuando uno está enfermo lo cuidan ahí, mientras se puede. La familia es la primera escuela de los niños, es el grupo de referencia imprescindible para los jóvenes, es el mejor asilo para los ancianos. La familia constituye la gran «riqueza social», que otras instituciones no pueden sustituir, que debe ser ayudada y potenciada, para no perder nunca el justo sentido de los servicios que la sociedad presta a sus ciudadanos. En efecto, estos servicios que la sociedad presta a los ciudadanos no son una forma de limosna, sino una verdadera «deuda social» respecto a la institución familiar, que es la base y la que tanto aporta al bien común de todos”. 
No nos cabe duda que la sociedad moderna está sufriendo cambios importantes, que necesitan de cuidados muy cercanos por los ataques que sufre  las familias con estos, y para ello es necesario que los identifiquemos, pues si sencillamente nos adaptamos, las familias llevan las de perder, es necesario que luchemos por defender los valores familiares, que tanto afectan en sentido perjudicial, al grado que no hay familia que deje de ser víctima de alguna manera de dichos cambios de signo negativo.
Lo primero que tenemos que tener es el paradigma de la familia ideal, la cual es la que sigue el orden natural, siendo este la unión marital eclesiástica de un hombre y una mujer, por supuesto, que tienen descendencia si Dios se los permite, a la que aman y forman de manera cristiana para, la felicidad de todos los miembros, y la obtención de su autonomía, llegado el momento. Lo que tenemos que intentar con fundamento en los valores familiares cristianos y humanos, cosa no fácil en una sociedad como la actual que ofrece tantas oportunidades negativas y contrarias a los valores que queremos vivir, y enseñar a nuestros hijos en un ambiente de amor, de respeto, de comprensión con los sacrificios necesarios por parte de los cónyuges en su papel de padres, educadores en la fe, en lo social, preparándolos para enfrentar a las necesidades y retos de la sociedad.
En el ambiente hay intereses no aparentes y en ocasiones ocultos los hay de diversos tipos, los de carácter económico, o político e ideológico, algunos van detrás del dinero que gastamos, con ofertas de bienestar como sucedáneo de felicidad, otros de nuestros votos los que en ocasiones quieren ganar con políticas negativas como el permisionismo. Otros con ideologías que rompen todo género de valores cristianos, como el pretendido “matrimonio entre homosexuales”, y la posibilidad de adopción por los mismos, matrimonios a prueba, donde la mujer siempre sale perdiendo, son ejemplos, su virginidad, sojuzgamiento por el “novio” embarazos seguidos de abandono por el hombre, y que causan angustia en la vida sobre todo ante el peligro de que los padres se enteren, las uniones libres, con los hijos fuera del matrimonio, estos dos últimos casos con la falta de seguridad y altas probabilidades de ser madres solteras o aún mucho peor el caer en el crimen del aborto. Los hijos fuera del matrimonio no son algo naturalmente bueno, ni para las personas , ambas generadores y generados, ni lo son para una sociedad sana, en su desarrollo queda socavada la benéfica acción de la autoridad paterna, la que conlleva consigo la crisis de obediencia, por el contrario tenemos dentro de los matrimonios normales la paternidad responsable, que no solo se ocupa del espaciamiento y cantidad de hijos a tener, sino de la guía que los hijos requieren, la salud, su desarrollo psicológico y físico, el clima de la autoridad moral ejercida por los padres, en el ambiente de amor y ternura, ejemplo de sociabilidad. La autoridad materno-paterna es imprescindible, si no son capaces de obedecerla a la que  ven, ¿Cómo van a obedecer a Dios a quien no ven? .No hay hijo que no necesite de correcciones, de sujeción a horario, de vivir los principios de subsidiaridad y de solidaridad, con padres y hermanos, que no deba tener encargos y que los cumpla, al que no sea necesario, disciplinarlo y encauzarlo por el buen camino, en materia de sus amistades, del cumplimiento de sus deberes escolares, de la manera de vestirse o arreglarse, por dar unos ejemplos. Hoy vemos con pena a padres que se han dado por vencidos , que han inhibido la autoridad paterna, lo que no es correcto, quizás haya que reencauzarla cambiándola por la que en cada caso sea la adecuada, a partir del buen ejemplo que les demos.
Hoy día hay que tener sumo cuidado con las influencias externas a la familia, lo que no es restringirles libertad, sino prepararlos para que la ejerzan sanamente, que sepan distinguir las ideologías subversivas de los valores cristianos y que los antepongan en sus relaciones con la sociedad.
Son muchas las dificultades que se presentan hoy día a los padres, y sin duda que es mucho mas difícil educar hoy de lo que fue en el pasado, y me refiero a los niveles de la economía, del aspecto psicológico, del social, del educativo, pero esto debe de ser un aliciente no permitiendo que se nos imponga el derrotismo.
 ¿Qué es lo que nos es más necesario a los padres de familia para poder dar cumplimiento a las indicaciones que provienen de la Doctrina de Cristo?, en primer lugar nos tenemos que plantear como es que se consideran todas estas cuestiones como doctrinales, la respuesta nos la da la propia Iglesia en su Magisterio,  los escritos papales relacionados con la familia el matrimonio y la sociedad, la predicación de los obispos, tenemos que recurrir a esa Santa Literatura, y ¿de donde vamos a obtener lo necesario?, la respuesta nos la da el propio Jesucristo en su nuevo mandamiento del amor, es tratando de vivirlo con toda nuestra capacidad, solo con amor, viviéndolo, manifestándolo, utilizándolo, obtendremos la Gracia de Estado que el propio Jesucristo nos dona, esa es la mayor ayuda que obtenemos.

                                   DROGADICCIÓN.-
Las adicciones al tabaco, al alcohol y a los estupefacientes son definitivamente perjudiciales para la humanidad, dejaremos las dos primeras para otra ocasión y nos ocuparemos hoy de hablar sobre  los estupefacientes.
Otro de los males que amenaza a nuestra niñez pues a ese grado ha llegado la malicia criminal de los traficantes que quieren adeptos desde la tierna edad de los alumnos de primaria  y no digamos de los miembros de nuestra juventud que son pescados por el vicio del consumo de estupefacientes. En las edades adultas el consumo por desgracia parece ir en aumento, quienes caen en su uso son personas que no han encontrado el verdadero sentido de la vida, y viven atemorizados, o desorientados, o engañados cayendo en la trampa de tomar por bueno lo que es malo. La felicidad que por naturaleza buscamos todos los hombres debe de ser integral, no solo del cuerpo, la verdadera felicidad implica que espiritualmente estemos de acuerdo a nuestra conciencia, y si esta está bien formada, mucho mejor, no son las drogas cuyo efecto es además temporal la que nos brindará la paz del alma, por el contrario corroerá nuestros mas íntimos sentimientos, y nos degradará en nuestras capacidades, porque el cerebro afectado por las mismas tiende al aumento del consumo.
Lo primero que tenemos que decir es que puede tratarse de una enfermedad y se tendrá que tratar debidamente, otro es el aspecto de los que consumen ocasionalmente por diversas circunstancias, no se trata de adictos pero esto no quiere decir que estén fuera del peligro de hacerse adictos, por razones diversas en cuanto a los ya enfermos se deben de curar, pero que como en otras enfermedades crónicas pueden tener recaídas. Pero no nos vamos a meter en describir los efectos psicofísicos que esto produce, hay tratados muy completos sobre ello, que proceden de grandes especialistas, por lo que cada quien de acuerdo a su interés personal puede hacer las consultas pertinentes de acuerdo a su interés.
 En primer término debemos de plantearnos el porqué algunas personas pretenden o llegan mal aconsejadas a buscar una satisfacción, o situación placentera que es producida por el consumo, y como es lógico se tratará de individuos que necesitan de esa satisfacción, porque no están en armonía consigo mismos, porque hay algo que les falta, o que les estorba, que es incómodo y la droga les proporciona el sucedáneo del alivio, del bienestar, del contento, pero insisto solo en forma temporal. Estas personas pueden ser víctimas de diferentes circunstancias, las cuales van desde la herencia genética, pasando por las situaciones personales que son muchísimas por los que solo mencionaremos algunas de las más frecuentes: el estrés, el fracaso, las situaciones de disgusto en la vida familiar o en la profesional, la presión social, la calidad de vida, y muy importante la mala educación recibida en el hogar.
El problema no solo es personal, familiar, social, nacional sino mundial, por lo que tenemos, como siempre, que recurrir a la Doctrina de Cristo en busca de las soluciones, la dimensión es tal que nuestra responsabilidad se tiene que limitar a nuestra personal área de influencia, y tomar las enseñanzas que hemos recibido y aplicarlas, recordemos la  levadura que fermenta toda la masa, el grano de pimienta que se convierte en el mas grande de los arbustos. Es por tanto en nuestro propio hogar donde debemos de comenzar además y si nos es posible en el lugar de nuestro trabajo, en el círculo social al que pertenecemos, con las personas de las familias políticas a las que estamos unidos, u otro ámbito en el que tengamos posibilidad de influir como lo es en nuestra actividad  apostolica.
Que es lo que blinda a la persona humana en contra de las posibles  y funestas consecuencias que trae este problema, pues lo es su propia e …íntima convicción de que no se trata de un verdadero remedio, sino todo lo contrario, que es un peligro inminente para los que se le acerquen esto se logra en la propia familia con la educación, con la creación de un ambiente de amor, respeto y comprensión que nos enseña lo que es la verdadera tranquilidad personal, que nos prepara para enfrentar las dificultades que la vida nos va presentando, que nos forma cristianamente. Es el buen cristiano el que conoce cual es el sentido de su vida, que esta no es sino la preparación de la que viene después a la que tarde o temprano trascenderemos. Todos tenemos nuestro lugar en este mundo en el tiempo y en el espacio, el secreto está en sepamos vivirlo, que conozcamos cuales son nuestras metas y que las consideremos como lo que son, medios, y no fines, que las vayamos realizando a nuestro mejor poder y entender, que sean estas honestas, dirigidas al Bien Común, que nos vayamos realizando en su cumplimiento, cuando este se logra, y si por las razones que sean, no se nos cumplen, saber y entender nuestras limitaciones, a sabiendas que lo que el Hacedor premia es el esfuerzo y no el resultado.

Jorge Casas y Sánchez.LA VIDA, EL MATRIMONIO, LA FAMILIA, Y LA DROGADICCIÓN:
Estos cuatro temas, son desde hace varios lustros y en la actualidad de importancia muy, muy grande, y las tenemos que traer a la palestra en forma recurrente pues la preocupación de la Santa Iglesia en general así nos lo indica, en la catequesis del adulto se hace de primordial importancia, en cuanto estos son (somos) los transmisores de la doctrina a las generaciones venideras por una parte y porque nosotros mismos debemos de ser fieles a Nuestro Señor Jesucristo en la praxis de nuestra propia existencia. El verdadero humanismo, lo que podemos considerar el HUMANISMO CRISTIANO, que se basa en la doctrina de Jesucristo, lo que es, no solo la verdad, sino que nos muestra la  naturaleza de la persona humana de acuerdo a su creador, ésta sola razón deja a los  “humanismos modernos”  ( que no lo entienden, no lo conocen, pues se niegan a analizarlo), en terrenos empantanados, aunque en su ignorancia no se dan cuenta de que  están envueltos en él, pues el sustento de nuestra civilización está en éste y no lo consideran como debían, si tuvieran la más pequeña voluntad de acercarse a las verdades supremas de nuestra existencia. Es  por estas poderosas razones de que es necesario insistir en los temas de esta meditación.
Somos amigos de Jesucristo pero nuestra amistad no es como la amistad humana, por ejemplo a Jesucristo le obedecemos a un amigo le servimos, le ayudamos, mas no le obedecemos, cuando mucho le tomamos un consejo, Jesucristo que es la palabra de Dios nos habla como amigos a través de los Evangelios y nuestra respuesta debe ser la aceptación por medio de la fe. Porque sus palabras son de vida eterna, llenas de amor pues quiere nuestra salvación. Creemos por la gracia del Espíritu Santo pero no es contrario a ello el hecho de que en tanto acto humano que surge de nuestra voluntad y en uso de nuestra libertad, es la luz de la fe que nos ilumina que con la cooperación de nuestras facultades y la gracia divina  podemos estar en el camino de la salvación eterna, lo que la Virtud Teologal de la Esperanza nos enseña. Vale aquí recordar el adagio de San Agustín “creo para comprender y comprendo para creer mejor”.
El gran mal, que es preocupación de la Santa Sede desde hace muchos lustros es: LA FALTA DE SENTIDO DEL PECADO, y la cuestión es que en la actualidad se peca mucho contra la vida, bástenos los ejemplos del aborto, la eugenesia, y la eutanasia. Contra el matrimonio cristiano, con el divorcismo rampante, la mala educación de los hijos en la familia, y el uso de los estupefacientes. Debiéndose estos dos últimos a la educación insuficiente o defectuosa de nuestros hijos cuando ausente totalmente, responsabilidad de grave necesidad, que o no ejercemos, o lo hacemos en forma incompleta. Cuando no dando ejemplos malos, de carácter negativo, que los hijos aprenden por el mal ejemplo recibido.  Otro de nuestros males es la popularidad que va tomando la afición a los estupefacientes, los tradicionales agentes del mal ahora alimentados por los conocimientos de la distribución mercadotécnica van obteniendo adeptos que en algunos casos se convertirán en adictos, con las consecuencias negativas, que ello conlleva. Veamos algunos aspectos cristianos de los cuatro temas que nos hemos propuesto hoy:



                                    LA VIDA.


LA VIDA, ningún derecho humano puede estar por encima del derecho a vivir, y nadie excepto DIOS NUESTRO SEÑOR, puede disponer de la vida, la cual empieza desde el propio momento de la concepción hasta su muerte natural. Con la preocupación del ABORTO, que en esta época en el que el permisivismo es arma electorera de los políticos que no piensan sino en la próxima elección, y sabedores de que el “NO” es menos popular que el “SI”, se decantan por el permisivismo que les representa votos pues es un “SI” a la depravación y al crimen, pues eso es,  en palabras claras el disponer arbitrariamente de la vida de otro ser humano, aunque este sea una persona recién concebida en el seno de una mujer. Bien visto esto, ninguna mujer en sus cabales se inclinaría naturalmente por asesinar a un hijo de sus entrañas, si algunas lo realizan es porque han caído, víctimas de los que teniendo influencia y poder en la sociedad se los han presentado y ofrecen como un “bien”,  o una “solución”, pero debidamente informada la mujer, e incluso hoy apoyada por la ciencia, no solo por la recta moral, sabría que el nuevo ser que lleva en su seno, sea lo que perversamente  han dado en llamar “hijo no deseado” o incluso en los casos muy dolorosos de embarazos producidos por violación, el hijo tiene la mitad de sus cromosomas de ella misma,(nos lo dice la ciencia) no es nunca un ser extraño es siempre sangre de su sangre. Toda concepción debe llevarse naturalmente a su destino, y existen múltiples instancias que están dispuestas y deseosas de ayudarles en todos los casos con tal de preservar la vida de ese nuevo ser que se está gestando en su vientre. Ayudas que consisten en asistencia a las propias madres o a sus hijos si no pueden hacerse cargo de estos. Es imperdonable que haya entidades en las que las legislaturas sean tan torvas e inmorales como para sugerir , apoyar o admitir que sea legal el aborto, cuando se trata de un crimen, que además cuenta con los agravantes de  alevosía  y ventaja, pues se trata de crimen seguro y sobre un inocente indefenso. No queda fuera de este tema el MICRO-ABORTO, forma en que se definen los métodos como el de la “píldora del día siguiente” y otros modos de deshacerse de un posible embarazo, en el que ya hay una persona humana concebida. Aquí la ley no se ocupa pero la Moral sí, nos tenemos que preocupar dentro de nuestra propia casuística de actuar de acuerdo a la voluntad de Nuestro Señor, que está siempre a favor de la vida.
No nos podeos otorgar poderes a los que no tenemos en lo mas mínimo derecho. En el EVANGELIO DE LA VIDA, “Evangelium Vitae” que es encíclica de San Juan Pablo II, se nos explican los grandes temas de la acción creadora de Dios, y otros conceptos muy convenientes de conocer mas a fondo, lo menciono como lectura indispensable para formación de criterio todo buen cristiano.
El diagnóstico prenatal es una serie de diferentes técnicas que tenemos que poner bajo la lupa de la Moral Cristiana ya que hay técnicas seguras y otras que consideramos ilícitas los católicos porque son potencialmente abortivas, en si se trata de obtener un diagnóstico, lo que no es ilícito en si, son las diferentes técnicas las que se deben de juzgar moralmente. El progreso médico permite incluso hacer curaciones al concebido, lo que nos debe de maravillar cuando estas corresponden a métodos seguros que respetan la vida de este. La ilicitud consiste en producir el aborto de que presentare alguna anomalía, ni este caso es lícito el aborto. El diagnóstico prenatal en ningún caso debe llevar como finalidad el terminar con la vida de la persona concebida, si se encontrara malformación, enfermedad genéticamente heredada, u otro problema cualquiera, en todo caso se lleva a cabo para intentar la curación desde el seno materno.
Veamos algo sobre la EUTANASIA, quizás se podría, dados los grandes adelantos de la medicina y las tendencias perversas de las legislaturas de algunos países, empezar distinguiendo algunos conceptos, como el de “vida artificial”, “muerte digna”, compasión, “derecho a la propia vida”, “suicidio ayudado”, y otras  expresiones por el estilo. Siendo el primer concepto a ser explicado el de la propia eutanasia, la que ha sido definida por el MAGISTERIO, asi:
POR EUTANASIA SE ENTIENDE UNA ACCIÓN O UNA OMISIÓN QUE POR SU NATURALEZA O EN LA INTENCIÓN, CAUSA LA MUERTE CON EL FIN DE ELIMINAR CUALQUIER DOLOR.
Pero hay puntos que se deben aclarar, pues los casos son muy diversos y si en lo personal sucediera dentro de nuestro propio ámbito familiar, recordemos que no está por demás consultar el caso con nuestro párroco u obispo. Por ejemplo no es acto eutanásico desconectar a una persona que no tiene en absoluto la posibilidad de recuperación y que está viviendo artificialmente, es este el caso en que Dios decidirá si esa persona puede por sus propios medios vivir o ya ha decidido que su vida natural termine. Esto se comenta dada la posibilidad que tiene la técnica médica de prolongar  “artificialmente”  la vida sin posibilidades de curación, cayendo incluso en una situación abusiva, y  quizás solo prolongando el sufrimiento del paciente. Como tampoco  es eutanásico el caso de los enfermos terminales en que por ser inaguantables los dolores se aplican al paciente dosis de calmantes que podrían acortar su vida, puesto que se aplican con la intención,  no de acortar la vida sino con la de disminuir un dolor insoportable. Aquí lo que se deduce es que no es la medicación la que causa la muerte, sino la propia enfermedad, estamos por supuesto refiriéndonos a casos de enfermos incurables y que se encuentran sufriendo increíblemente. Como tampoco, nos dice la Doctrina Cristiana a través de su Congregación para la Doctrina de la Fe, se debe llamar Eutanasia al caso de no usar métodos que, a criterio de doctores verdaderamente capacitados, fueren para intentar curaciones cuyos resultados son desproporcionados a los a los resultados previsibles.
El caso de los enfermos terminales, en especial ayudándoles a morir debidamente reconciliados con Dios, proporcionándoles cuidados que les permiten hacer mas soportable su sufrimiento no se debe considerar eutanásico, sino por lo contrario caritativo.
Lo importante en estos casos es el tomar en cuenta la DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANA y por un lado no prolongar inútilmente sus sufrimientos, sino tener un criterio basado en la ciencia médica y en la conciencia de familiares y doctores, ni tampoco caer en la eutanasia, acortando artificialmente su vida. Es conveniente que recordemos que la vida nos la da Dios pero no es nuestra, ni el paciente ni los familiares ni los doctores son dueños de esta, por lo tanto a sabiendas de que todos tenemos que morir solo preservamos la dignidad de la persona humana permitiendo QUE SU MUERTE SEA NATURAL y de ninguna otra manera. No tenemos derecho ni a prolongarla inútilmente ni a acortarla artificialmente. Dios nos la da y Él nos la quita, y solo Él.
En 1865 se publicaron los trabajos del monje católico agustino GREGOR MENDEL al que se conoce por ser el iniciador de la HERENCIA GENÉTICA, a partir del 1900 se empiezan a realizar estudios cada vez mas profundos y sorprendentes sobre las células humanas, llegando en la actualidad a descubrimientos que cada día progresan mas en el campo científico, aspectos como los que se estudian a partir del ADN, hacen muy necesaria a la BIOÉTICA, entendida esta como debe de ser, sustentada en los valores morales cristianos, considerándola como la ética de la vida, fundamentada en valores humanos y no en intereses mercadológicos como lo son las clínicas de reproducción:           IN-VITRO, Y las clínicas abortivas.
En este mismo sentido de ideas,  tenemos los adelantos muy impresionantes desde el punto de vista de las ciencias médicas que a través de la GENETICA  están en posibilidad, a través de los conocimientos del GENOMA HUMANO, de diagnosticar deformaciones, enfermedades  y estados como el de los concebidos  que sufren desde el seno materno el Síndrome de Down, aquí cabe la fórmula de “conocer para curar no para seleccionar”. Es por ello que toda MANIPULACIÓN GENÉTICA que trate de modificar,  ( y la ciencia actual tiene la posibilidad de realizarlo y de hecho se realiza ), lo que la naturaleza le ha dado al nuevo ser, a lo que se llama su PATRIMONIO GENÉTICO, debe de respetarse en cuanto a su constitución, pues hay un abismo entre lo curativo que pretende auxiliar a la naturaleza respetando su constitución genética y lo modificante que pretende alterarla, cambiarla, para que sea genéticamente diferente.

En cuanto a la PROCREACIÓN ARTIFICIAL, cuando los matrimonios no pueden lograr que la mujer conciba por los medios naturales debemos tener al menos una idea de las posibilidades  que existen y que son ilícitas y una CLARIDAD ABSOLUTA SOBRE LAS POSIBILIDADES LÍCITAS. Empecemos diciendo que hay un derecho legítimo a querer procrear pero que no hay un derecho a tener un hijo, porque una persona humana no es un objeto, hay que respetar la dignidad de la persona, por lo que no hay derecho de una persona sobre otra a poseerla como la posesión de algo que es una cosa.
Existen clínicas de reproducción artificial,  que aprovechándose de la ciencia médica  han creado un mercado lleno de ofertas ilícitas, que mercantilizan diversas posibilidades como lo son la fecundación heteróloga, que consiste en el uso de un gameto no de los esposos, la recta moral considera que solo las posibilidades propias de los esposos dan el derecho de procreación. No debemos considerar esto en comparación con el acto de amor muy digno y muy humano de la adopción, son casos diferentes desde su raíz. El acto de concebir a una nueva persona humana debe de proceder del amor entre los esposos, que quieren que esa nueva persona provenga de ambos y no de algún extraño(ña), conocido(a) o desconocido(a).  La CONGELACIÓN DE LOS GAMETOS, es un procedimiento ilícito por muchas razones, de las que podemos mencionar :  la utilización de infinidad de embriones que están a la venta, esto convierte al ser humano en mercancía, lo que es intolerable moralmente, es indispensable tener claramente entendido el concepto de que si bien Dios ha confiado al hombre el don de la procreación, y lo ha dotado de una ley para llevarlo a cabo, ley que es natural, sigamos los lineamientos de la naturaleza, evitando aquello que la modifica y alentando aquello que la auxilia. Dios ha confiado al hombre el don de la vida humana, lo que nos inbrika sólidamente en la responsabilidad de su manejo, nos hace responsables del uso que de ella hagamos, por lo que  en la vida naciente, los procedimientos procreativos, el mantenimiento de la propia vida así como toda intervención artificial, por moderna que sea, por conveniente que aparente ser, debe someterse a la moral para ser admitida como lícita o declarada abiertamente ilícita y contraria al espíritu de  la doctrina de Jesucristo.

INSEMINACIÓN  ARTIFICIAL. Hay aspectos de la humanidad que se deben de tratar científicamente y cuya importancia no se puede superar algunos son como la salubridad, que las ciencias médicas tratan, como también la búsqueda de la salud, las ciencias legales que buscan  la justicia, su impartición y legislación etc. pero no todo se le puede dejar a las ciencias hay aspectos que pertenecen a la Moral y a la Ética, otras a las costumbres, culturas, tradiciones, siendo los aspectos morales de inmensa importancia y estos se fundamentan en las religiones en las creencias t las tradiciones. Es en este punto en el que quiero hacer incapié pues los adelantos científicos, verdaderamente impresionantes no son siempre morales, o sea que no tienen mas límites que los presupuestos económicos, y es INDUDABLE QUE LA MORAL MARQUE SUS LÍMITES, y que estos se traduzcan en legislación apropiada, especialísimamente en lo que concierne a la procreación, fertilidad, generación, matrimonio y vida humana.
Con la vida humana no se puede experimentar ilimitadamente, el respeto a esta es una obligación de primordial importancia desde su inicio que es el momento de la concepción, por lo que los embriones, humanos deben de gozar de la protección legal y moral y no ser tratados como objetos desechables. Aquí la ciencia, experimentando inmoralmente,  ha obtenido avances que no dejan de ser espectaculares pero no por ello legítimos ni éticos  y mucho menos morales. Si esta experimentación se hiciera exclusivamente con animales y con el objeto de obtener beneficios para el Bien Común de la humanidad no sería censurada por la moral. Pero el disponer arbitrariamente  de vidas humanas no es lícito, la dignidad de la persona humana hace, por fuerza y por derecho el que  no pueda ser  tratada,  -en ningún momento de su existencia-   como algo técnico,  como sujeto de experimentación y después de ello desechada como basura inservible.
La vida humana debe de proceder de la donación que un hombre y una mujer debidamente unidos en matrimonio se hacen mutuamente creando también el compromiso de la educación de su prole, lo que a esto lo perfecciona el  amor marital y materno-paternal y el vínculo indisoluble, ésta que viene a ser una de las mas  grandes responsabilidades que el ser humano  en unión de su cónyuge asume en su existencia, y  viene a ser,  además,  la manera no solo práctica de colaboración a la vida social y familiar sino que es la manera natural que Dios Creador nos dejó claramente señalado con nuestros Primeros Padres, y nadie puede decirnos mejor como es  nuestra naturaleza que el mismo que nos la ha concedido.
La inseminación artificial padece de innumerables defectos que al imperfeccionarla la hacen ilícita, unos de los criterios , no todos son:  se despersonaliza el acto procreativo lo que es contra la naturaleza, como nos lo señala la antropología,  el hijo es algo que viene del exterior algo que se introduce a la familia que viene de fuera, extraño a la procreación natural, en el aspecto legal se dan complicaciones muy serias con los niños de probeta. pues si el vientre es “alquilado” puede llegar a tener tres madres, la portadora (vientre alquilado en el que vive nueve meses),  la biológica, que es la que ha proporcionado el óvulo y la legal que es la que ha “pagado” por obtener un hijo.  Esto sin mencionar el semen masculino que puede proceder de la congelación de la simiente de una persona ya muerta, o desconocida, aunque puede serlo del propio marido. Conviene por tanto ser consientes de los múltiples trastornos que esto puede causar, a sabiendas de que hay formas maravillosas de solucionar la infertilidad, bástenos  lo mencionado por ser tan humano como lo es la adopción.                        



                             EL MATRIMONIO.
Hablar del Matrimonio Cristiano en un espacio tan reducido como  lo es este solo permite hacer un brevísimo comentario a cada uno de los temas sobresalientes, que son:   A.- De donde proviene la naturaleza del Matrimonio Cristiano,     B.- sus dos fundamentos principales ,    C.-sus frutos, sus fines, y    D.-su sacralidad.
 A.-   Su Naturaleza propia, sin la menor duda proviene de Dios Creador, que decide que la primera pareja humana, un hombre  Adán y una mujer Eva, inicien a la humanidad, esta es no solo una prueba contundente para todos los que tienen fe, sino una lección para todos los seres humanos de todas las épocas y lugares. Es así que el matrimonio es la unión natural de un hombre y una mujer por lo que toda unión matrimonial solo puede ser así. Uniones que en mal uso de su libertad realicen hombres con hombres o mujeres con mujeres son anti-naturales, para los cristianos,   y no solo ilegítimas  sino pecaminosas.
  B.- Los fundamentos del Matrimonio Cristiano son dos, ambos indispensables, al Amor lo menciono en primer lugar porque es indispensable para que una relación comience, no porque sea  más importante  que el otro que es el Vínculo Indisoluble, sino que en el proceso nace, se da, existe, para que entre ambos se inicie el interés mutuo, siendo el otro consecuencia de la unión por el casamiento. Locura, así de simple locura seria intentar un casamiento si no se da entre ambos el amor, la atracción mutua, el enamoramiento, el deseo de estar juntos, de tratarse, que vienen a ser propias del noviazgo, tiempo indispensable y previo a la unión marital. No hay duda por tanto de que el amor es fundamento del matrimonio, y que es deseable no solo que perdure sino que aumente en la pareja nupcial al través de los años, motivos los hay, pero como el Amor no depende enteramente de la voluntad y es por naturaleza voluble, Dios en su inconmensurable sabiduría da a la pareja unida matrimonialmente el instrumento que como fundamento también garantiza (si hay verdadera Fe) que esa unión marital es permanente e indisoluble, así que si la volubilidad del Amor no permitiese su conservación e incluso se diese su pérdida el matrimonio fundamentado en el vínculo continúa hasta la muerte  de uno de los cónyuges.
C.- Sus frutos son: la procreación, la felicidad y cooperación de los cónyuges, a la que se llama comúnmente la ayuda mutua, dentro de esta ayuda no podemos dejar de considerar a las relaciones íntimas entre marido y mujer, que se deben de considerar íntegralmente ello es con lo que de espiritualidad conllevan, pues dado el  amor mutuo entre ellos, ahí se sublima este, al  realizar el acto que es nada menos que don gratuito de Dios al género humano, no es solo instintivo sino que está preñado de cariño mutuo de entrega entre ambos.
No podemos dejar de examinar el importante ingrediente espiritual de este Sacramento que apunta a la salvación, no solo la propia sino la del cónyuge, pues viviendo la Virtud Teologal de la Caridad al vertirse el amor en el ser amado, en este caso, el marido o la esposa se busca precisamente la santidad de vida conyugal, en tanto la relación comparte las responsabilidades y obligaciones de la vida de casados, cumpliendo la vocación de la maternidad y paternidad, en sus roles cada uno y en caso de que Dios les bendiga con descendencia y para lo cual Dios nos otorga su Gracia. Es el matrimonio por lo tanto campo fértil para el apostolado, no solo con el marido o esposa sino con los hijos y ante la sociedad siendo testigos de buenos cristianos ante la esta.
Destaca entre los frutos del matrimonio el binomio inseparable de la generación y educación de los descendientes, debemos partir de la base del acto portentoso en el que Dios Padre nos brinda a los humanos la posibilidad enorme de participar en el acontecimiento creativo de los nuevos seres, en el que nosotros aportamos la parte material y Él el alma espiritual, realización creativa de alguien que no tenía antecedente alguno, que al ser concebido es alguien que no existía y que entra en la existencia. Si esto no nos conmueve el alma no lograremos crecer como personas.
D.-El Matrimonio fue elevado a Sacramento por Nuestro Señor Jesucristo, quien con su presencia en las bodas de Caná, lo santifica, por sus enseñanzas a los apóstoles. San Pablo lo califica de magno  y por supuesto no exagera porque es un Sacramento existencial que nos santifica en todas las actividades de la vida de casados, pues todo el quehacer del casado se enfoca hacia su hogar, hacia su cónyuge, hacia sus hijos, y la vida familiar, sea profesión, sea vida social, sean las vacaciones, toda nuestra vida se puede santificar en tanto ofrecida al Señor como obra que cumple su voluntad, que busca el agradar a Dios y ello en la consecusión de la felicidad de todos los miembros de la familia.
                                      

                                        LA FAMILIA.
PARAFRASEANDO AL PAPA FRANCISCO: “La familia es el hospital más cercano, cuando uno está enfermo lo cuidan ahí, mientras se puede. La familia es la primera escuela de los niños, es el grupo de referencia imprescindible para los jóvenes, es el mejor asilo para los ancianos. La familia constituye la gran «riqueza social», que otras instituciones no pueden sustituir, que debe ser ayudada y potenciada, para no perder nunca el justo sentido de los servicios que la sociedad presta a sus ciudadanos. En efecto, estos servicios que la sociedad presta a los ciudadanos no son una forma de limosna, sino una verdadera «deuda social» respecto a la institución familiar, que es la base y la que tanto aporta al bien común de todos”. 
No nos cabe duda que la sociedad moderna está sufriendo cambios importantes, que necesitan de cuidados muy cercanos por los ataques que sufre  las familias con estos, y para ello es necesario que los identifiquemos, pues si sencillamente nos adaptamos, las familias llevan las de perder, es necesario que luchemos por defender los valores familiares, que tanto afectan en sentido perjudicial, al grado que no hay familia que deje de ser víctima de alguna manera de dichos cambios de signo negativo.
Lo primero que tenemos que tener es el paradigma de la familia ideal, la cual es la que sigue el orden natural, siendo este la unión marital eclesiástica de un hombre y una mujer, por supuesto, que tienen descendencia si Dios se los permite, a la que aman y forman de manera cristiana para, la felicidad de todos los miembros, y la obtención de su autonomía, llegado el momento. Lo que tenemos que intentar con fundamento en los valores familiares cristianos y humanos, cosa no fácil en una sociedad como la actual que ofrece tantas oportunidades negativas y contrarias a los valores que queremos vivir, y enseñar a nuestros hijos en un ambiente de amor, de respeto, de comprensión con los sacrificios necesarios por parte de los cónyuges en su papel de padres, educadores en la fe, en lo social, preparándolos para enfrentar a las necesidades y retos de la sociedad.
En el ambiente hay intereses no aparentes y en ocasiones ocultos los hay de diversos tipos, los de carácter económico, o político e ideológico, algunos van detrás del dinero que gastamos, con ofertas de bienestar como sucedáneo de felicidad, otros de nuestros votos los que en ocasiones quieren ganar con políticas negativas como el permisionismo. Otros con ideologías que rompen todo género de valores cristianos, como el pretendido “matrimonio entre homosexuales”, y la posibilidad de adopción por los mismos, matrimonios a prueba, donde la mujer siempre sale perdiendo, son ejemplos, su virginidad, sojuzgamiento por el “novio” embarazos seguidos de abandono por el hombre, y que causan angustia en la vida sobre todo ante el peligro de que los padres se enteren, las uniones libres, con los hijos fuera del matrimonio, estos dos últimos casos con la falta de seguridad y altas probabilidades de ser madres solteras o aún mucho peor el caer en el crimen del aborto. Los hijos fuera del matrimonio no son algo naturalmente bueno, ni para las personas , ambas generadores y generados, ni lo son para una sociedad sana, en su desarrollo queda socavada la benéfica acción de la autoridad paterna, la que conlleva consigo la crisis de obediencia, por el contrario tenemos dentro de los matrimonios normales la paternidad responsable, que no solo se ocupa del espaciamiento y cantidad de hijos a tener, sino de la guía que los hijos requieren, la salud, su desarrollo psicológico y físico, el clima de la autoridad moral ejercida por los padres, en el ambiente de amor y ternura, ejemplo de sociabilidad. La autoridad materno-paterna es imprescindible, si no son capaces de obedecerla a la que  ven, ¿Cómo van a obedecer a Dios a quien no ven? .No hay hijo que no necesite de correcciones, de sujeción a horario, de vivir los principios de subsidiaridad y de solidaridad, con padres y hermanos, que no deba tener encargos y que los cumpla, al que no sea necesario, disciplinarlo y encauzarlo por el buen camino, en materia de sus amistades, del cumplimiento de sus deberes escolares, de la manera de vestirse o arreglarse, por dar unos ejemplos. Hoy vemos con pena a padres que se han dado por vencidos , que han inhibido la autoridad paterna, lo que no es correcto, quizás haya que reencauzarla cambiándola por la que en cada caso sea la adecuada, a partir del buen ejemplo que les demos.
Hoy día hay que tener sumo cuidado con las influencias externas a la familia, lo que no es restringirles libertad, sino prepararlos para que la ejerzan sanamente, que sepan distinguir las ideologías subversivas de los valores cristianos y que los antepongan en sus relaciones con la sociedad.
Son muchas las dificultades que se presentan hoy día a los padres, y sin duda que es mucho mas difícil educar hoy de lo que fue en el pasado, y me refiero a los niveles de la economía, del aspecto psicológico, del social, del educativo, pero esto debe de ser un aliciente no permitiendo que se nos imponga el derrotismo.
 ¿Qué es lo que nos es más necesario a los padres de familia para poder dar cumplimiento a las indicaciones que provienen de la Doctrina de Cristo?, en primer lugar nos tenemos que plantear como es que se consideran todas estas cuestiones como doctrinales, la respuesta nos la da la propia Iglesia en su Magisterio,  los escritos papales relacionados con la familia el matrimonio y la sociedad, la predicación de los obispos, tenemos que recurrir a esa Santa Literatura, y ¿de donde vamos a obtener lo necesario?, la respuesta nos la da el propio Jesucristo en su nuevo mandamiento del amor, es tratando de vivirlo con toda nuestra capacidad, solo con amor, viviéndolo, manifestándolo, utilizándolo, obtendremos la Gracia de Estado que el propio Jesucristo nos dona, esa es la mayor ayuda que obtenemos.

                                   DROGADICCIÓN.-
Las adicciones al tabaco, al alcohol y a los estupefacientes son definitivamente perjudiciales para la humanidad, dejaremos las dos primeras para otra ocasión y nos ocuparemos hoy de hablar sobre  los estupefacientes.
Otro de los males que amenaza a nuestra niñez pues a ese grado ha llegado la malicia criminal de los traficantes que quieren adeptos desde la tierna edad de los alumnos de primaria  y no digamos de los miembros de nuestra juventud que son pescados por el vicio del consumo de estupefacientes. En las edades adultas el consumo por desgracia parece ir en aumento, quienes caen en su uso son personas que no han encontrado el verdadero sentido de la vida, y viven atemorizados, o desorientados, o engañados cayendo en la trampa de tomar por bueno lo que es malo. La felicidad que por naturaleza buscamos todos los hombres debe de ser integral, no solo del cuerpo, la verdadera felicidad implica que espiritualmente estemos de acuerdo a nuestra conciencia, y si esta está bien formada, mucho mejor, no son las drogas cuyo efecto es además temporal la que nos brindará la paz del alma, por el contrario corroerá nuestros mas íntimos sentimientos, y nos degradará en nuestras capacidades, porque el cerebro afectado por las mismas tiende al aumento del consumo.
Lo primero que tenemos que decir es que puede tratarse de una enfermedad y se tendrá que tratar debidamente, otro es el aspecto de los que consumen ocasionalmente por diversas circunstancias, no se trata de adictos pero esto no quiere decir que estén fuera del peligro de hacerse adictos, por razones diversas en cuanto a los ya enfermos se deben de curar, pero que como en otras enfermedades crónicas pueden tener recaídas. Pero no nos vamos a meter en describir los efectos psicofísicos que esto produce, hay tratados muy completos sobre ello, que proceden de grandes especialistas, por lo que cada quien de acuerdo a su interés personal puede hacer las consultas pertinentes de acuerdo a su interés.
 En primer término debemos de plantearnos el porqué algunas personas pretenden o llegan mal aconsejadas a buscar una satisfacción, o situación placentera que es producida por el consumo, y como es lógico se tratará de individuos que necesitan de esa satisfacción, porque no están en armonía consigo mismos, porque hay algo que les falta, o que les estorba, que es incómodo y la droga les proporciona el sucedáneo del alivio, del bienestar, del contento, pero insisto solo en forma temporal. Estas personas pueden ser víctimas de diferentes circunstancias, las cuales van desde la herencia genética, pasando por las situaciones personales que son muchísimas por los que solo mencionaremos algunas de las más frecuentes: el estrés, el fracaso, las situaciones de disgusto en la vida familiar o en la profesional, la presión social, la calidad de vida, y muy importante la mala educación recibida en el hogar.
El problema no solo es personal, familiar, social, nacional sino mundial, por lo que tenemos, como siempre, que recurrir a la Doctrina de Cristo en busca de las soluciones, la dimensión es tal que nuestra responsabilidad se tiene que limitar a nuestra personal área de influencia, y tomar las enseñanzas que hemos recibido y aplicarlas, recordemos la  levadura que fermenta toda la masa, el grano de pimienta que se convierte en el mas grande de los arbustos. Es por tanto en nuestro propio hogar donde debemos de comenzar además y si nos es posible en el lugar de nuestro trabajo, en el círculo social al que pertenecemos, con las personas de las familias políticas a las que estamos unidos, u otro ámbito en el que tengamos posibilidad de influir como lo es en nuestra actividad  apostolica.
Que es lo que blinda a la persona humana en contra de las posibles  y funestas consecuencias que trae este problema, pues lo es su propia e …íntima convicción de que no se trata de un verdadero remedio, sino todo lo contrario, que es un peligro inminente para los que se le acerquen esto se logra en la propia familia con la educación, con la creación de un ambiente de amor, respeto y comprensión que nos enseña lo que es la verdadera tranquilidad personal, que nos prepara para enfrentar las dificultades que la vida nos va presentando, que nos forma cristianamente. Es el buen cristiano el que conoce cual es el sentido de su vida, que esta no es sino la preparación de la que viene después a la que tarde o temprano trascenderemos. Todos tenemos nuestro lugar en este mundo en el tiempo y en el espacio, el secreto está en sepamos vivirlo, que conozcamos cuales son nuestras metas y que las consideremos como lo que son, medios, y no fines, que las vayamos realizando a nuestro mejor poder y entender, que sean estas honestas, dirigidas al Bien Común, que nos vayamos realizando en su cumplimiento, cuando este se logra, y si por las razones que sean, no se nos cumplen, saber y entender nuestras limitaciones, a sabiendas que lo que el Hacedor premia es el esfuerzo y no el resultado.
Jorge Casas y Sánchez.LA VIDA, EL MATRIMONIO, LA FAMILIA, Y LA DROGADICCIÓN:
Estos cuatro temas, son desde hace varios lustros y en la actualidad de importancia muy, muy grande, y las tenemos que traer a la palestra en forma recurrente pues la preocupación de la Santa Iglesia en general así nos lo indica, en la catequesis del adulto se hace de primordial importancia, en cuanto estos son (somos) los transmisores de la doctrina a las generaciones venideras por una parte y porque nosotros mismos debemos de ser fieles a Nuestro Señor Jesucristo en la praxis de nuestra propia existencia. El verdadero humanismo, lo que podemos considerar el HUMANISMO CRISTIANO, que se basa en la doctrina de Jesucristo, lo que es, no solo la verdad, sino que nos muestra la  naturaleza de la persona humana de acuerdo a su creador, ésta sola razón deja a los  “humanismos modernos”  ( que no lo entienden, no lo conocen, pues se niegan a analizarlo), en terrenos empantanados, aunque en su ignorancia no se dan cuenta de que  están envueltos en él, pues el sustento de nuestra civilización está en éste y no lo consideran como debían, si tuvieran la más pequeña voluntad de acercarse a las verdades supremas de nuestra existencia. Es  por estas poderosas razones de que es necesario insistir en los temas de esta meditación.
Somos amigos de Jesucristo pero nuestra amistad no es como la amistad humana, por ejemplo a Jesucristo le obedecemos a un amigo le servimos, le ayudamos, mas no le obedecemos, cuando mucho le tomamos un consejo, Jesucristo que es la palabra de Dios nos habla como amigos a través de los Evangelios y nuestra respuesta debe ser la aceptación por medio de la fe. Porque sus palabras son de vida eterna, llenas de amor pues quiere nuestra salvación. Creemos por la gracia del Espíritu Santo pero no es contrario a ello el hecho de que en tanto acto humano que surge de nuestra voluntad y en uso de nuestra libertad, es la luz de la fe que nos ilumina que con la cooperación de nuestras facultades y la gracia divina  podemos estar en el camino de la salvación eterna, lo que la Virtud Teologal de la Esperanza nos enseña. Vale aquí recordar el adagio de San Agustín “creo para comprender y comprendo para creer mejor”.
El gran mal, que es preocupación de la Santa Sede desde hace muchos lustros es: LA FALTA DE SENTIDO DEL PECADO, y la cuestión es que en la actualidad se peca mucho contra la vida, bástenos los ejemplos del aborto, la eugenesia, y la eutanasia. Contra el matrimonio cristiano, con el divorcismo rampante, la mala educación de los hijos en la familia, y el uso de los estupefacientes. Debiéndose estos dos últimos a la educación insuficiente o defectuosa de nuestros hijos cuando ausente totalmente, responsabilidad de grave necesidad, que o no ejercemos, o lo hacemos en forma incompleta. Cuando no dando ejemplos malos, de carácter negativo, que los hijos aprenden por el mal ejemplo recibido.  Otro de nuestros males es la popularidad que va tomando la afición a los estupefacientes, los tradicionales agentes del mal ahora alimentados por los conocimientos de la distribución mercadotécnica van obteniendo adeptos que en algunos casos se convertirán en adictos, con las consecuencias negativas, que ello conlleva. Veamos algunos aspectos cristianos de los cuatro temas que nos hemos propuesto hoy:



                                    LA VIDA.


LA VIDA, ningún derecho humano puede estar por encima del derecho a vivir, y nadie excepto DIOS NUESTRO SEÑOR, puede disponer de la vida, la cual empieza desde el propio momento de la concepción hasta su muerte natural. Con la preocupación del ABORTO, que en esta época en el que el permisivismo es arma electorera de los políticos que no piensan sino en la próxima elección, y sabedores de que el “NO” es menos popular que el “SI”, se decantan por el permisivismo que les representa votos pues es un “SI” a la depravación y al crimen, pues eso es,  en palabras claras el disponer arbitrariamente de la vida de otro ser humano, aunque este sea una persona recién concebida en el seno de una mujer. Bien visto esto, ninguna mujer en sus cabales se inclinaría naturalmente por asesinar a un hijo de sus entrañas, si algunas lo realizan es porque han caído, víctimas de los que teniendo influencia y poder en la sociedad se los han presentado y ofrecen como un “bien”,  o una “solución”, pero debidamente informada la mujer, e incluso hoy apoyada por la ciencia, no solo por la recta moral, sabría que el nuevo ser que lleva en su seno, sea lo que perversamente  han dado en llamar “hijo no deseado” o incluso en los casos muy dolorosos de embarazos producidos por violación, el hijo tiene la mitad de sus cromosomas de ella misma,(nos lo dice la ciencia) no es nunca un ser extraño es siempre sangre de su sangre. Toda concepción debe llevarse naturalmente a su destino, y existen múltiples instancias que están dispuestas y deseosas de ayudarles en todos los casos con tal de preservar la vida de ese nuevo ser que se está gestando en su vientre. Ayudas que consisten en asistencia a las propias madres o a sus hijos si no pueden hacerse cargo de estos. Es imperdonable que haya entidades en las que las legislaturas sean tan torvas e inmorales como para sugerir , apoyar o admitir que sea legal el aborto, cuando se trata de un crimen, que además cuenta con los agravantes de  alevosía  y ventaja, pues se trata de crimen seguro y sobre un inocente indefenso. No queda fuera de este tema el MICRO-ABORTO, forma en que se definen los métodos como el de la “píldora del día siguiente” y otros modos de deshacerse de un posible embarazo, en el que ya hay una persona humana concebida. Aquí la ley no se ocupa pero la Moral sí, nos tenemos que preocupar dentro de nuestra propia casuística de actuar de acuerdo a la voluntad de Nuestro Señor, que está siempre a favor de la vida.
No nos podeos otorgar poderes a los que no tenemos en lo mas mínimo derecho. En el EVANGELIO DE LA VIDA, “Evangelium Vitae” que es encíclica de San Juan Pablo II, se nos explican los grandes temas de la acción creadora de Dios, y otros conceptos muy convenientes de conocer mas a fondo, lo menciono como lectura indispensable para formación de criterio todo buen cristiano.
El diagnóstico prenatal es una serie de diferentes técnicas que tenemos que poner bajo la lupa de la Moral Cristiana ya que hay técnicas seguras y otras que consideramos ilícitas los católicos porque son potencialmente abortivas, en si se trata de obtener un diagnóstico, lo que no es ilícito en si, son las diferentes técnicas las que se deben de juzgar moralmente. El progreso médico permite incluso hacer curaciones al concebido, lo que nos debe de maravillar cuando estas corresponden a métodos seguros que respetan la vida de este. La ilicitud consiste en producir el aborto de que presentare alguna anomalía, ni este caso es lícito el aborto. El diagnóstico prenatal en ningún caso debe llevar como finalidad el terminar con la vida de la persona concebida, si se encontrara malformación, enfermedad genéticamente heredada, u otro problema cualquiera, en todo caso se lleva a cabo para intentar la curación desde el seno materno.
Veamos algo sobre la EUTANASIA, quizás se podría, dados los grandes adelantos de la medicina y las tendencias perversas de las legislaturas de algunos países, empezar distinguiendo algunos conceptos, como el de “vida artificial”, “muerte digna”, compasión, “derecho a la propia vida”, “suicidio ayudado”, y otras  expresiones por el estilo. Siendo el primer concepto a ser explicado el de la propia eutanasia, la que ha sido definida por el MAGISTERIO, asi:
POR EUTANASIA SE ENTIENDE UNA ACCIÓN O UNA OMISIÓN QUE POR SU NATURALEZA O EN LA INTENCIÓN, CAUSA LA MUERTE CON EL FIN DE ELIMINAR CUALQUIER DOLOR.
Pero hay puntos que se deben aclarar, pues los casos son muy diversos y si en lo personal sucediera dentro de nuestro propio ámbito familiar, recordemos que no está por demás consultar el caso con nuestro párroco u obispo. Por ejemplo no es acto eutanásico desconectar a una persona que no tiene en absoluto la posibilidad de recuperación y que está viviendo artificialmente, es este el caso en que Dios decidirá si esa persona puede por sus propios medios vivir o ya ha decidido que su vida natural termine. Esto se comenta dada la posibilidad que tiene la técnica médica de prolongar  “artificialmente”  la vida sin posibilidades de curación, cayendo incluso en una situación abusiva, y  quizás solo prolongando el sufrimiento del paciente. Como tampoco  es eutanásico el caso de los enfermos terminales en que por ser inaguantables los dolores se aplican al paciente dosis de calmantes que podrían acortar su vida, puesto que se aplican con la intención,  no de acortar la vida sino con la de disminuir un dolor insoportable. Aquí lo que se deduce es que no es la medicación la que causa la muerte, sino la propia enfermedad, estamos por supuesto refiriéndonos a casos de enfermos incurables y que se encuentran sufriendo increíblemente. Como tampoco, nos dice la Doctrina Cristiana a través de su Congregación para la Doctrina de la Fe, se debe llamar Eutanasia al caso de no usar métodos que, a criterio de doctores verdaderamente capacitados, fueren para intentar curaciones cuyos resultados son desproporcionados a los a los resultados previsibles.
El caso de los enfermos terminales, en especial ayudándoles a morir debidamente reconciliados con Dios, proporcionándoles cuidados que les permiten hacer mas soportable su sufrimiento no se debe considerar eutanásico, sino por lo contrario caritativo.
Lo importante en estos casos es el tomar en cuenta la DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANA y por un lado no prolongar inútilmente sus sufrimientos, sino tener un criterio basado en la ciencia médica y en la conciencia de familiares y doctores, ni tampoco caer en la eutanasia, acortando artificialmente su vida. Es conveniente que recordemos que la vida nos la da Dios pero no es nuestra, ni el paciente ni los familiares ni los doctores son dueños de esta, por lo tanto a sabiendas de que todos tenemos que morir solo preservamos la dignidad de la persona humana permitiendo QUE SU MUERTE SEA NATURAL y de ninguna otra manera. No tenemos derecho ni a prolongarla inútilmente ni a acortarla artificialmente. Dios nos la da y Él nos la quita, y solo Él.
En 1865 se publicaron los trabajos del monje católico agustino GREGOR MENDEL al que se conoce por ser el iniciador de la HERENCIA GENÉTICA, a partir del 1900 se empiezan a realizar estudios cada vez mas profundos y sorprendentes sobre las células humanas, llegando en la actualidad a descubrimientos que cada día progresan mas en el campo científico, aspectos como los que se estudian a partir del ADN, hacen muy necesaria a la BIOÉTICA, entendida esta como debe de ser, sustentada en los valores morales cristianos, considerándola como la ética de la vida, fundamentada en valores humanos y no en intereses mercadológicos como lo son las clínicas de reproducción:           IN-VITRO, Y las clínicas abortivas.
En este mismo sentido de ideas,  tenemos los adelantos muy impresionantes desde el punto de vista de las ciencias médicas que a través de la GENETICA  están en posibilidad, a través de los conocimientos del GENOMA HUMANO, de diagnosticar deformaciones, enfermedades  y estados como el de los concebidos  que sufren desde el seno materno el Síndrome de Down, aquí cabe la fórmula de “conocer para curar no para seleccionar”. Es por ello que toda MANIPULACIÓN GENÉTICA que trate de modificar,  ( y la ciencia actual tiene la posibilidad de realizarlo y de hecho se realiza ), lo que la naturaleza le ha dado al nuevo ser, a lo que se llama su PATRIMONIO GENÉTICO, debe de respetarse en cuanto a su constitución, pues hay un abismo entre lo curativo que pretende auxiliar a la naturaleza respetando su constitución genética y lo modificante que pretende alterarla, cambiarla, para que sea genéticamente diferente.

En cuanto a la PROCREACIÓN ARTIFICIAL, cuando los matrimonios no pueden lograr que la mujer conciba por los medios naturales debemos tener al menos una idea de las posibilidades  que existen y que son ilícitas y una CLARIDAD ABSOLUTA SOBRE LAS POSIBILIDADES LÍCITAS. Empecemos diciendo que hay un derecho legítimo a querer procrear pero que no hay un derecho a tener un hijo, porque una persona humana no es un objeto, hay que respetar la dignidad de la persona, por lo que no hay derecho de una persona sobre otra a poseerla como la posesión de algo que es una cosa.
Existen clínicas de reproducción artificial,  que aprovechándose de la ciencia médica  han creado un mercado lleno de ofertas ilícitas, que mercantilizan diversas posibilidades como lo son la fecundación heteróloga, que consiste en el uso de un gameto no de los esposos, la recta moral considera que solo las posibilidades propias de los esposos dan el derecho de procreación. No debemos considerar esto en comparación con el acto de amor muy digno y muy humano de la adopción, son casos diferentes desde su raíz. El acto de concebir a una nueva persona humana debe de proceder del amor entre los esposos, que quieren que esa nueva persona provenga de ambos y no de algún extraño(ña), conocido(a) o desconocido(a).  La CONGELACIÓN DE LOS GAMETOS, es un procedimiento ilícito por muchas razones, de las que podemos mencionar :  la utilización de infinidad de embriones que están a la venta, esto convierte al ser humano en mercancía, lo que es intolerable moralmente, es indispensable tener claramente entendido el concepto de que si bien Dios ha confiado al hombre el don de la procreación, y lo ha dotado de una ley para llevarlo a cabo, ley que es natural, sigamos los lineamientos de la naturaleza, evitando aquello que la modifica y alentando aquello que la auxilia. Dios ha confiado al hombre el don de la vida humana, lo que nos inbrika sólidamente en la responsabilidad de su manejo, nos hace responsables del uso que de ella hagamos, por lo que  en la vida naciente, los procedimientos procreativos, el mantenimiento de la propia vida así como toda intervención artificial, por moderna que sea, por conveniente que aparente ser, debe someterse a la moral para ser admitida como lícita o declarada abiertamente ilícita y contraria al espíritu de  la doctrina de Jesucristo.

INSEMINACIÓN  ARTIFICIAL. Hay aspectos de la humanidad que se deben de tratar científicamente y cuya importancia no se puede superar algunos son como la salubridad, que las ciencias médicas tratan, como también la búsqueda de la salud, las ciencias legales que buscan  la justicia, su impartición y legislación etc. pero no todo se le puede dejar a las ciencias hay aspectos que pertenecen a la Moral y a la Ética, otras a las costumbres, culturas, tradiciones, siendo los aspectos morales de inmensa importancia y estos se fundamentan en las religiones en las creencias t las tradiciones. Es en este punto en el que quiero hacer incapié pues los adelantos científicos, verdaderamente impresionantes no son siempre morales, o sea que no tienen mas límites que los presupuestos económicos, y es INDUDABLE QUE LA MORAL MARQUE SUS LÍMITES, y que estos se traduzcan en legislación apropiada, especialísimamente en lo que concierne a la procreación, fertilidad, generación, matrimonio y vida humana.
Con la vida humana no se puede experimentar ilimitadamente, el respeto a esta es una obligación de primordial importancia desde su inicio que es el momento de la concepción, por lo que los embriones, humanos deben de gozar de la protección legal y moral y no ser tratados como objetos desechables. Aquí la ciencia, experimentando inmoralmente,  ha obtenido avances que no dejan de ser espectaculares pero no por ello legítimos ni éticos  y mucho menos morales. Si esta experimentación se hiciera exclusivamente con animales y con el objeto de obtener beneficios para el Bien Común de la humanidad no sería censurada por la moral. Pero el disponer arbitrariamente  de vidas humanas no es lícito, la dignidad de la persona humana hace, por fuerza y por derecho el que  no pueda ser  tratada,  -en ningún momento de su existencia-   como algo técnico,  como sujeto de experimentación y después de ello desechada como basura inservible.
La vida humana debe de proceder de la donación que un hombre y una mujer debidamente unidos en matrimonio se hacen mutuamente creando también el compromiso de la educación de su prole, lo que a esto lo perfecciona el  amor marital y materno-paternal y el vínculo indisoluble, ésta que viene a ser una de las mas  grandes responsabilidades que el ser humano  en unión de su cónyuge asume en su existencia, y  viene a ser,  además,  la manera no solo práctica de colaboración a la vida social y familiar sino que es la manera natural que Dios Creador nos dejó claramente señalado con nuestros Primeros Padres, y nadie puede decirnos mejor como es  nuestra naturaleza que el mismo que nos la ha concedido.
La inseminación artificial padece de innumerables defectos que al imperfeccionarla la hacen ilícita, unos de los criterios , no todos son:  se despersonaliza el acto procreativo lo que es contra la naturaleza, como nos lo señala la antropología,  el hijo es algo que viene del exterior algo que se introduce a la familia que viene de fuera, extraño a la procreación natural, en el aspecto legal se dan complicaciones muy serias con los niños de probeta. pues si el vientre es “alquilado” puede llegar a tener tres madres, la portadora (vientre alquilado en el que vive nueve meses),  la biológica, que es la que ha proporcionado el óvulo y la legal que es la que ha “pagado” por obtener un hijo.  Esto sin mencionar el semen masculino que puede proceder de la congelación de la simiente de una persona ya muerta, o desconocida, aunque puede serlo del propio marido. Conviene por tanto ser consientes de los múltiples trastornos que esto puede causar, a sabiendas de que hay formas maravillosas de solucionar la infertilidad, bástenos  lo mencionado por ser tan humano como lo es la adopción.                        



                             EL MATRIMONIO.
Hablar del Matrimonio Cristiano en un espacio tan reducido como  lo es este solo permite hacer un brevísimo comentario a cada uno de los temas sobresalientes, que son:   A.- De donde proviene la naturaleza del Matrimonio Cristiano,     B.- sus dos fundamentos principales ,    C.-sus frutos, sus fines, y    D.-su sacralidad.
 A.-   Su Naturaleza propia, sin la menor duda proviene de Dios Creador, que decide que la primera pareja humana, un hombre  Adán y una mujer Eva, inicien a la humanidad, esta es no solo una prueba contundente para todos los que tienen fe, sino una lección para todos los seres humanos de todas las épocas y lugares. Es así que el matrimonio es la unión natural de un hombre y una mujer por lo que toda unión matrimonial solo puede ser así. Uniones que en mal uso de su libertad realicen hombres con hombres o mujeres con mujeres son anti-naturales, para los cristianos,   y no solo ilegítimas  sino pecaminosas.
  B.- Los fundamentos del Matrimonio Cristiano son dos, ambos indispensables, al Amor lo menciono en primer lugar porque es indispensable para que una relación comience, no porque sea  más importante  que el otro que es el Vínculo Indisoluble, sino que en el proceso nace, se da, existe, para que entre ambos se inicie el interés mutuo, siendo el otro consecuencia de la unión por el casamiento. Locura, así de simple locura seria intentar un casamiento si no se da entre ambos el amor, la atracción mutua, el enamoramiento, el deseo de estar juntos, de tratarse, que vienen a ser propias del noviazgo, tiempo indispensable y previo a la unión marital. No hay duda por tanto de que el amor es fundamento del matrimonio, y que es deseable no solo que perdure sino que aumente en la pareja nupcial al través de los años, motivos los hay, pero como el Amor no depende enteramente de la voluntad y es por naturaleza voluble, Dios en su inconmensurable sabiduría da a la pareja unida matrimonialmente el instrumento que como fundamento también garantiza (si hay verdadera Fe) que esa unión marital es permanente e indisoluble, así que si la volubilidad del Amor no permitiese su conservación e incluso se diese su pérdida el matrimonio fundamentado en el vínculo continúa hasta la muerte  de uno de los cónyuges.
C.- Sus frutos son: la procreación, la felicidad y cooperación de los cónyuges, a la que se llama comúnmente la ayuda mutua, dentro de esta ayuda no podemos dejar de considerar a las relaciones íntimas entre marido y mujer, que se deben de considerar íntegralmente ello es con lo que de espiritualidad conllevan, pues dado el  amor mutuo entre ellos, ahí se sublima este, al  realizar el acto que es nada menos que don gratuito de Dios al género humano, no es solo instintivo sino que está preñado de cariño mutuo de entrega entre ambos.
No podemos dejar de examinar el importante ingrediente espiritual de este Sacramento que apunta a la salvación, no solo la propia sino la del cónyuge, pues viviendo la Virtud Teologal de la Caridad al vertirse el amor en el ser amado, en este caso, el marido o la esposa se busca precisamente la santidad de vida conyugal, en tanto la relación comparte las responsabilidades y obligaciones de la vida de casados, cumpliendo la vocación de la maternidad y paternidad, en sus roles cada uno y en caso de que Dios les bendiga con descendencia y para lo cual Dios nos otorga su Gracia. Es el matrimonio por lo tanto campo fértil para el apostolado, no solo con el marido o esposa sino con los hijos y ante la sociedad siendo testigos de buenos cristianos ante la esta.
Destaca entre los frutos del matrimonio el binomio inseparable de la generación y educación de los descendientes, debemos partir de la base del acto portentoso en el que Dios Padre nos brinda a los humanos la posibilidad enorme de participar en el acontecimiento creativo de los nuevos seres, en el que nosotros aportamos la parte material y Él el alma espiritual, realización creativa de alguien que no tenía antecedente alguno, que al ser concebido es alguien que no existía y que entra en la existencia. Si esto no nos conmueve el alma no lograremos crecer como personas.
D.-El Matrimonio fue elevado a Sacramento por Nuestro Señor Jesucristo, quien con su presencia en las bodas de Caná, lo santifica, por sus enseñanzas a los apóstoles. San Pablo lo califica de magno  y por supuesto no exagera porque es un Sacramento existencial que nos santifica en todas las actividades de la vida de casados, pues todo el quehacer del casado se enfoca hacia su hogar, hacia su cónyuge, hacia sus hijos, y la vida familiar, sea profesión, sea vida social, sean las vacaciones, toda nuestra vida se puede santificar en tanto ofrecida al Señor como obra que cumple su voluntad, que busca el agradar a Dios y ello en la consecusión de la felicidad de todos los miembros de la familia.
                                      

                                        LA FAMILIA.
PARAFRASEANDO AL PAPA FRANCISCO: “La familia es el hospital más cercano, cuando uno está enfermo lo cuidan ahí, mientras se puede. La familia es la primera escuela de los niños, es el grupo de referencia imprescindible para los jóvenes, es el mejor asilo para los ancianos. La familia constituye la gran «riqueza social», que otras instituciones no pueden sustituir, que debe ser ayudada y potenciada, para no perder nunca el justo sentido de los servicios que la sociedad presta a sus ciudadanos. En efecto, estos servicios que la sociedad presta a los ciudadanos no son una forma de limosna, sino una verdadera «deuda social» respecto a la institución familiar, que es la base y la que tanto aporta al bien común de todos”. 
No nos cabe duda que la sociedad moderna está sufriendo cambios importantes, que necesitan de cuidados muy cercanos por los ataques que sufre  las familias con estos, y para ello es necesario que los identifiquemos, pues si sencillamente nos adaptamos, las familias llevan las de perder, es necesario que luchemos por defender los valores familiares, que tanto afectan en sentido perjudicial, al grado que no hay familia que deje de ser víctima de alguna manera de dichos cambios de signo negativo.
Lo primero que tenemos que tener es el paradigma de la familia ideal, la cual es la que sigue el orden natural, siendo este la unión marital eclesiástica de un hombre y una mujer, por supuesto, que tienen descendencia si Dios se los permite, a la que aman y forman de manera cristiana para, la felicidad de todos los miembros, y la obtención de su autonomía, llegado el momento. Lo que tenemos que intentar con fundamento en los valores familiares cristianos y humanos, cosa no fácil en una sociedad como la actual que ofrece tantas oportunidades negativas y contrarias a los valores que queremos vivir, y enseñar a nuestros hijos en un ambiente de amor, de respeto, de comprensión con los sacrificios necesarios por parte de los cónyuges en su papel de padres, educadores en la fe, en lo social, preparándolos para enfrentar a las necesidades y retos de la sociedad.
En el ambiente hay intereses no aparentes y en ocasiones ocultos los hay de diversos tipos, los de carácter económico, o político e ideológico, algunos van detrás del dinero que gastamos, con ofertas de bienestar como sucedáneo de felicidad, otros de nuestros votos los que en ocasiones quieren ganar con políticas negativas como el permisionismo. Otros con ideologías que rompen todo género de valores cristianos, como el pretendido “matrimonio entre homosexuales”, y la posibilidad de adopción por los mismos, matrimonios a prueba, donde la mujer siempre sale perdiendo, son ejemplos, su virginidad, sojuzgamiento por el “novio” embarazos seguidos de abandono por el hombre, y que causan angustia en la vida sobre todo ante el peligro de que los padres se enteren, las uniones libres, con los hijos fuera del matrimonio, estos dos últimos casos con la falta de seguridad y altas probabilidades de ser madres solteras o aún mucho peor el caer en el crimen del aborto. Los hijos fuera del matrimonio no son algo naturalmente bueno, ni para las personas , ambas generadores y generados, ni lo son para una sociedad sana, en su desarrollo queda socavada la benéfica acción de la autoridad paterna, la que conlleva consigo la crisis de obediencia, por el contrario tenemos dentro de los matrimonios normales la paternidad responsable, que no solo se ocupa del espaciamiento y cantidad de hijos a tener, sino de la guía que los hijos requieren, la salud, su desarrollo psicológico y físico, el clima de la autoridad moral ejercida por los padres, en el ambiente de amor y ternura, ejemplo de sociabilidad. La autoridad materno-paterna es imprescindible, si no son capaces de obedecerla a la que  ven, ¿Cómo van a obedecer a Dios a quien no ven? .No hay hijo que no necesite de correcciones, de sujeción a horario, de vivir los principios de subsidiaridad y de solidaridad, con padres y hermanos, que no deba tener encargos y que los cumpla, al que no sea necesario, disciplinarlo y encauzarlo por el buen camino, en materia de sus amistades, del cumplimiento de sus deberes escolares, de la manera de vestirse o arreglarse, por dar unos ejemplos. Hoy vemos con pena a padres que se han dado por vencidos , que han inhibido la autoridad paterna, lo que no es correcto, quizás haya que reencauzarla cambiándola por la que en cada caso sea la adecuada, a partir del buen ejemplo que les demos.
Hoy día hay que tener sumo cuidado con las influencias externas a la familia, lo que no es restringirles libertad, sino prepararlos para que la ejerzan sanamente, que sepan distinguir las ideologías subversivas de los valores cristianos y que los antepongan en sus relaciones con la sociedad.
Son muchas las dificultades que se presentan hoy día a los padres, y sin duda que es mucho mas difícil educar hoy de lo que fue en el pasado, y me refiero a los niveles de la economía, del aspecto psicológico, del social, del educativo, pero esto debe de ser un aliciente no permitiendo que se nos imponga el derrotismo.
 ¿Qué es lo que nos es más necesario a los padres de familia para poder dar cumplimiento a las indicaciones que provienen de la Doctrina de Cristo?, en primer lugar nos tenemos que plantear como es que se consideran todas estas cuestiones como doctrinales, la respuesta nos la da la propia Iglesia en su Magisterio,  los escritos papales relacionados con la familia el matrimonio y la sociedad, la predicación de los obispos, tenemos que recurrir a esa Santa Literatura, y ¿de donde vamos a obtener lo necesario?, la respuesta nos la da el propio Jesucristo en su nuevo mandamiento del amor, es tratando de vivirlo con toda nuestra capacidad, solo con amor, viviéndolo, manifestándolo, utilizándolo, obtendremos la Gracia de Estado que el propio Jesucristo nos dona, esa es la mayor ayuda que obtenemos.

                                   DROGADICCIÓN.-
Las adicciones al tabaco, al alcohol y a los estupefacientes son definitivamente perjudiciales para la humanidad, dejaremos las dos primeras para otra ocasión y nos ocuparemos hoy de hablar sobre  los estupefacientes.
Otro de los males que amenaza a nuestra niñez pues a ese grado ha llegado la malicia criminal de los traficantes que quieren adeptos desde la tierna edad de los alumnos de primaria  y no digamos de los miembros de nuestra juventud que son pescados por el vicio del consumo de estupefacientes. En las edades adultas el consumo por desgracia parece ir en aumento, quienes caen en su uso son personas que no han encontrado el verdadero sentido de la vida, y viven atemorizados, o desorientados, o engañados cayendo en la trampa de tomar por bueno lo que es malo. La felicidad que por naturaleza buscamos todos los hombres debe de ser integral, no solo del cuerpo, la verdadera felicidad implica que espiritualmente estemos de acuerdo a nuestra conciencia, y si esta está bien formada, mucho mejor, no son las drogas cuyo efecto es además temporal la que nos brindará la paz del alma, por el contrario corroerá nuestros mas íntimos sentimientos, y nos degradará en nuestras capacidades, porque el cerebro afectado por las mismas tiende al aumento del consumo.
Lo primero que tenemos que decir es que puede tratarse de una enfermedad y se tendrá que tratar debidamente, otro es el aspecto de los que consumen ocasionalmente por diversas circunstancias, no se trata de adictos pero esto no quiere decir que estén fuera del peligro de hacerse adictos, por razones diversas en cuanto a los ya enfermos se deben de curar, pero que como en otras enfermedades crónicas pueden tener recaídas. Pero no nos vamos a meter en describir los efectos psicofísicos que esto produce, hay tratados muy completos sobre ello, que proceden de grandes especialistas, por lo que cada quien de acuerdo a su interés personal puede hacer las consultas pertinentes de acuerdo a su interés.
 En primer término debemos de plantearnos el porqué algunas personas pretenden o llegan mal aconsejadas a buscar una satisfacción, o situación placentera que es producida por el consumo, y como es lógico se tratará de individuos que necesitan de esa satisfacción, porque no están en armonía consigo mismos, porque hay algo que les falta, o que les estorba, que es incómodo y la droga les proporciona el sucedáneo del alivio, del bienestar, del contento, pero insisto solo en forma temporal. Estas personas pueden ser víctimas de diferentes circunstancias, las cuales van desde la herencia genética, pasando por las situaciones personales que son muchísimas por los que solo mencionaremos algunas de las más frecuentes: el estrés, el fracaso, las situaciones de disgusto en la vida familiar o en la profesional, la presión social, la calidad de vida, y muy importante la mala educación recibida en el hogar.
El problema no solo es personal, familiar, social, nacional sino mundial, por lo que tenemos, como siempre, que recurrir a la Doctrina de Cristo en busca de las soluciones, la dimensión es tal que nuestra responsabilidad se tiene que limitar a nuestra personal área de influencia, y tomar las enseñanzas que hemos recibido y aplicarlas, recordemos la  levadura que fermenta toda la masa, el grano de pimienta que se convierte en el mas grande de los arbustos. Es por tanto en nuestro propio hogar donde debemos de comenzar además y si nos es posible en el lugar de nuestro trabajo, en el círculo social al que pertenecemos, con las personas de las familias políticas a las que estamos unidos, u otro ámbito en el que tengamos posibilidad de influir como lo es en nuestra actividad  apostolica.
Que es lo que blinda a la persona humana en contra de las posibles  y funestas consecuencias que trae este problema, pues lo es su propia e …íntima convicción de que no se trata de un verdadero remedio, sino todo lo contrario, que es un peligro inminente para los que se le acerquen esto se logra en la propia familia con la educación, con la creación de un ambiente de amor, respeto y comprensión que nos enseña lo que es la verdadera tranquilidad personal, que nos prepara para enfrentar las dificultades que la vida nos va presentando, que nos forma cristianamente. Es el buen cristiano el que conoce cual es el sentido de su vida, que esta no es sino la preparación de la que viene después a la que tarde o temprano trascenderemos. Todos tenemos nuestro lugar en este mundo en el tiempo y en el espacio, el secreto está en sepamos vivirlo, que conozcamos cuales son nuestras metas y que las consideremos como lo que son, medios, y no fines, que las vayamos realizando a nuestro mejor poder y entender, que sean estas honestas, dirigidas al Bien Común, que nos vayamos realizando en su cumplimiento, cuando este se logra, y si por las razones que sean, no se nos cumplen, saber y entender nuestras limitaciones, a sabiendas que lo que el Hacedor premia es el esfuerzo y no el resultado.
Jorge Casas y Sánchez.LA VIDA, EL MATRIMONIO, LA FAMILIA, Y LA DROGADICCIÓN:
Estos cuatro temas, son desde hace varios lustros y en la actualidad de importancia muy, muy grande, y las tenemos que traer a la palestra en forma recurrente pues la preocupación de la Santa Iglesia en general así nos lo indica, en la catequesis del adulto se hace de primordial importancia, en cuanto estos son (somos) los transmisores de la doctrina a las generaciones venideras por una parte y porque nosotros mismos debemos de ser fieles a Nuestro Señor Jesucristo en la praxis de nuestra propia existencia. El verdadero humanismo, lo que podemos considerar el HUMANISMO CRISTIANO, que se basa en la doctrina de Jesucristo, lo que es, no solo la verdad, sino que nos muestra la  naturaleza de la persona humana de acuerdo a su creador, ésta sola razón deja a los  “humanismos modernos”  ( que no lo entienden, no lo conocen, pues se niegan a analizarlo), en terrenos empantanados, aunque en su ignorancia no se dan cuenta de que  están envueltos en él, pues el sustento de nuestra civilización está en éste y no lo consideran como debían, si tuvieran la más pequeña voluntad de acercarse a las verdades supremas de nuestra existencia. Es  por estas poderosas razones de que es necesario insistir en los temas de esta meditación.
Somos amigos de Jesucristo pero nuestra amistad no es como la amistad humana, por ejemplo a Jesucristo le obedecemos a un amigo le servimos, le ayudamos, mas no le obedecemos, cuando mucho le tomamos un consejo, Jesucristo que es la palabra de Dios nos habla como amigos a través de los Evangelios y nuestra respuesta debe ser la aceptación por medio de la fe. Porque sus palabras son de vida eterna, llenas de amor pues quiere nuestra salvación. Creemos por la gracia del Espíritu Santo pero no es contrario a ello el hecho de que en tanto acto humano que surge de nuestra voluntad y en uso de nuestra libertad, es la luz de la fe que nos ilumina que con la cooperación de nuestras facultades y la gracia divina  podemos estar en el camino de la salvación eterna, lo que la Virtud Teologal de la Esperanza nos enseña. Vale aquí recordar el adagio de San Agustín “creo para comprender y comprendo para creer mejor”.
El gran mal, que es preocupación de la Santa Sede desde hace muchos lustros es: LA FALTA DE SENTIDO DEL PECADO, y la cuestión es que en la actualidad se peca mucho contra la vida, bástenos los ejemplos del aborto, la eugenesia, y la eutanasia. Contra el matrimonio cristiano, con el divorcismo rampante, la mala educación de los hijos en la familia, y el uso de los estupefacientes. Debiéndose estos dos últimos a la educación insuficiente o defectuosa de nuestros hijos cuando ausente totalmente, responsabilidad de grave necesidad, que o no ejercemos, o lo hacemos en forma incompleta. Cuando no dando ejemplos malos, de carácter negativo, que los hijos aprenden por el mal ejemplo recibido.  Otro de nuestros males es la popularidad que va tomando la afición a los estupefacientes, los tradicionales agentes del mal ahora alimentados por los conocimientos de la distribución mercadotécnica van obteniendo adeptos que en algunos casos se convertirán en adictos, con las consecuencias negativas, que ello conlleva. Veamos algunos aspectos cristianos de los cuatro temas que nos hemos propuesto hoy:



                                    LA VIDA.


LA VIDA, ningún derecho humano puede estar por encima del derecho a vivir, y nadie excepto DIOS NUESTRO SEÑOR, puede disponer de la vida, la cual empieza desde el propio momento de la concepción hasta su muerte natural. Con la preocupación del ABORTO, que en esta época en el que el permisivismo es arma electorera de los políticos que no piensan sino en la próxima elección, y sabedores de que el “NO” es menos popular que el “SI”, se decantan por el permisivismo que les representa votos pues es un “SI” a la depravación y al crimen, pues eso es,  en palabras claras el disponer arbitrariamente de la vida de otro ser humano, aunque este sea una persona recién concebida en el seno de una mujer. Bien visto esto, ninguna mujer en sus cabales se inclinaría naturalmente por asesinar a un hijo de sus entrañas, si algunas lo realizan es porque han caído, víctimas de los que teniendo influencia y poder en la sociedad se los han presentado y ofrecen como un “bien”,  o una “solución”, pero debidamente informada la mujer, e incluso hoy apoyada por la ciencia, no solo por la recta moral, sabría que el nuevo ser que lleva en su seno, sea lo que perversamente  han dado en llamar “hijo no deseado” o incluso en los casos muy dolorosos de embarazos producidos por violación, el hijo tiene la mitad de sus cromosomas de ella misma,(nos lo dice la ciencia) no es nunca un ser extraño es siempre sangre de su sangre. Toda concepción debe llevarse naturalmente a su destino, y existen múltiples instancias que están dispuestas y deseosas de ayudarles en todos los casos con tal de preservar la vida de ese nuevo ser que se está gestando en su vientre. Ayudas que consisten en asistencia a las propias madres o a sus hijos si no pueden hacerse cargo de estos. Es imperdonable que haya entidades en las que las legislaturas sean tan torvas e inmorales como para sugerir , apoyar o admitir que sea legal el aborto, cuando se trata de un crimen, que además cuenta con los agravantes de  alevosía  y ventaja, pues se trata de crimen seguro y sobre un inocente indefenso. No queda fuera de este tema el MICRO-ABORTO, forma en que se definen los métodos como el de la “píldora del día siguiente” y otros modos de deshacerse de un posible embarazo, en el que ya hay una persona humana concebida. Aquí la ley no se ocupa pero la Moral sí, nos tenemos que preocupar dentro de nuestra propia casuística de actuar de acuerdo a la voluntad de Nuestro Señor, que está siempre a favor de la vida.
No nos podeos otorgar poderes a los que no tenemos en lo mas mínimo derecho. En el EVANGELIO DE LA VIDA, “Evangelium Vitae” que es encíclica de San Juan Pablo II, se nos explican los grandes temas de la acción creadora de Dios, y otros conceptos muy convenientes de conocer mas a fondo, lo menciono como lectura indispensable para formación de criterio todo buen cristiano.
El diagnóstico prenatal es una serie de diferentes técnicas que tenemos que poner bajo la lupa de la Moral Cristiana ya que hay técnicas seguras y otras que consideramos ilícitas los católicos porque son potencialmente abortivas, en si se trata de obtener un diagnóstico, lo que no es ilícito en si, son las diferentes técnicas las que se deben de juzgar moralmente. El progreso médico permite incluso hacer curaciones al concebido, lo que nos debe de maravillar cuando estas corresponden a métodos seguros que respetan la vida de este. La ilicitud consiste en producir el aborto de que presentare alguna anomalía, ni este caso es lícito el aborto. El diagnóstico prenatal en ningún caso debe llevar como finalidad el terminar con la vida de la persona concebida, si se encontrara malformación, enfermedad genéticamente heredada, u otro problema cualquiera, en todo caso se lleva a cabo para intentar la curación desde el seno materno.
Veamos algo sobre la EUTANASIA, quizás se podría, dados los grandes adelantos de la medicina y las tendencias perversas de las legislaturas de algunos países, empezar distinguiendo algunos conceptos, como el de “vida artificial”, “muerte digna”, compasión, “derecho a la propia vida”, “suicidio ayudado”, y otras  expresiones por el estilo. Siendo el primer concepto a ser explicado el de la propia eutanasia, la que ha sido definida por el MAGISTERIO, asi:
POR EUTANASIA SE ENTIENDE UNA ACCIÓN O UNA OMISIÓN QUE POR SU NATURALEZA O EN LA INTENCIÓN, CAUSA LA MUERTE CON EL FIN DE ELIMINAR CUALQUIER DOLOR.
Pero hay puntos que se deben aclarar, pues los casos son muy diversos y si en lo personal sucediera dentro de nuestro propio ámbito familiar, recordemos que no está por demás consultar el caso con nuestro párroco u obispo. Por ejemplo no es acto eutanásico desconectar a una persona que no tiene en absoluto la posibilidad de recuperación y que está viviendo artificialmente, es este el caso en que Dios decidirá si esa persona puede por sus propios medios vivir o ya ha decidido que su vida natural termine. Esto se comenta dada la posibilidad que tiene la técnica médica de prolongar  “artificialmente”  la vida sin posibilidades de curación, cayendo incluso en una situación abusiva, y  quizás solo prolongando el sufrimiento del paciente. Como tampoco  es eutanásico el caso de los enfermos terminales en que por ser inaguantables los dolores se aplican al paciente dosis de calmantes que podrían acortar su vida, puesto que se aplican con la intención,  no de acortar la vida sino con la de disminuir un dolor insoportable. Aquí lo que se deduce es que no es la medicación la que causa la muerte, sino la propia enfermedad, estamos por supuesto refiriéndonos a casos de enfermos incurables y que se encuentran sufriendo increíblemente. Como tampoco, nos dice la Doctrina Cristiana a través de su Congregación para la Doctrina de la Fe, se debe llamar Eutanasia al caso de no usar métodos que, a criterio de doctores verdaderamente capacitados, fueren para intentar curaciones cuyos resultados son desproporcionados a los a los resultados previsibles.
El caso de los enfermos terminales, en especial ayudándoles a morir debidamente reconciliados con Dios, proporcionándoles cuidados que les permiten hacer mas soportable su sufrimiento no se debe considerar eutanásico, sino por lo contrario caritativo.
Lo importante en estos casos es el tomar en cuenta la DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANA y por un lado no prolongar inútilmente sus sufrimientos, sino tener un criterio basado en la ciencia médica y en la conciencia de familiares y doctores, ni tampoco caer en la eutanasia, acortando artificialmente su vida. Es conveniente que recordemos que la vida nos la da Dios pero no es nuestra, ni el paciente ni los familiares ni los doctores son dueños de esta, por lo tanto a sabiendas de que todos tenemos que morir solo preservamos la dignidad de la persona humana permitiendo QUE SU MUERTE SEA NATURAL y de ninguna otra manera. No tenemos derecho ni a prolongarla inútilmente ni a acortarla artificialmente. Dios nos la da y Él nos la quita, y solo Él.
En 1865 se publicaron los trabajos del monje católico agustino GREGOR MENDEL al que se conoce por ser el iniciador de la HERENCIA GENÉTICA, a partir del 1900 se empiezan a realizar estudios cada vez mas profundos y sorprendentes sobre las células humanas, llegando en la actualidad a descubrimientos que cada día progresan mas en el campo científico, aspectos como los que se estudian a partir del ADN, hacen muy necesaria a la BIOÉTICA, entendida esta como debe de ser, sustentada en los valores morales cristianos, considerándola como la ética de la vida, fundamentada en valores humanos y no en intereses mercadológicos como lo son las clínicas de reproducción:           IN-VITRO, Y las clínicas abortivas.
En este mismo sentido de ideas,  tenemos los adelantos muy impresionantes desde el punto de vista de las ciencias médicas que a través de la GENETICA  están en posibilidad, a través de los conocimientos del GENOMA HUMANO, de diagnosticar deformaciones, enfermedades  y estados como el de los concebidos  que sufren desde el seno materno el Síndrome de Down, aquí cabe la fórmula de “conocer para curar no para seleccionar”. Es por ello que toda MANIPULACIÓN GENÉTICA que trate de modificar,  ( y la ciencia actual tiene la posibilidad de realizarlo y de hecho se realiza ), lo que la naturaleza le ha dado al nuevo ser, a lo que se llama su PATRIMONIO GENÉTICO, debe de respetarse en cuanto a su constitución, pues hay un abismo entre lo curativo que pretende auxiliar a la naturaleza respetando su constitución genética y lo modificante que pretende alterarla, cambiarla, para que sea genéticamente diferente.

En cuanto a la PROCREACIÓN ARTIFICIAL, cuando los matrimonios no pueden lograr que la mujer conciba por los medios naturales debemos tener al menos una idea de las posibilidades  que existen y que son ilícitas y una CLARIDAD ABSOLUTA SOBRE LAS POSIBILIDADES LÍCITAS. Empecemos diciendo que hay un derecho legítimo a querer procrear pero que no hay un derecho a tener un hijo, porque una persona humana no es un objeto, hay que respetar la dignidad de la persona, por lo que no hay derecho de una persona sobre otra a poseerla como la posesión de algo que es una cosa.
Existen clínicas de reproducción artificial,  que aprovechándose de la ciencia médica  han creado un mercado lleno de ofertas ilícitas, que mercantilizan diversas posibilidades como lo son la fecundación heteróloga, que consiste en el uso de un gameto no de los esposos, la recta moral considera que solo las posibilidades propias de los esposos dan el derecho de procreación. No debemos considerar esto en comparación con el acto de amor muy digno y muy humano de la adopción, son casos diferentes desde su raíz. El acto de concebir a una nueva persona humana debe de proceder del amor entre los esposos, que quieren que esa nueva persona provenga de ambos y no de algún extraño(ña), conocido(a) o desconocido(a).  La CONGELACIÓN DE LOS GAMETOS, es un procedimiento ilícito por muchas razones, de las que podemos mencionar :  la utilización de infinidad de embriones que están a la venta, esto convierte al ser humano en mercancía, lo que es intolerable moralmente, es indispensable tener claramente entendido el concepto de que si bien Dios ha confiado al hombre el don de la procreación, y lo ha dotado de una ley para llevarlo a cabo, ley que es natural, sigamos los lineamientos de la naturaleza, evitando aquello que la modifica y alentando aquello que la auxilia. Dios ha confiado al hombre el don de la vida humana, lo que nos inbrika sólidamente en la responsabilidad de su manejo, nos hace responsables del uso que de ella hagamos, por lo que  en la vida naciente, los procedimientos procreativos, el mantenimiento de la propia vida así como toda intervención artificial, por moderna que sea, por conveniente que aparente ser, debe someterse a la moral para ser admitida como lícita o declarada abiertamente ilícita y contraria al espíritu de  la doctrina de Jesucristo.

INSEMINACIÓN  ARTIFICIAL. Hay aspectos de la humanidad que se deben de tratar científicamente y cuya importancia no se puede superar algunos son como la salubridad, que las ciencias médicas tratan, como también la búsqueda de la salud, las ciencias legales que buscan  la justicia, su impartición y legislación etc. pero no todo se le puede dejar a las ciencias hay aspectos que pertenecen a la Moral y a la Ética, otras a las costumbres, culturas, tradiciones, siendo los aspectos morales de inmensa importancia y estos se fundamentan en las religiones en las creencias t las tradiciones. Es en este punto en el que quiero hacer incapié pues los adelantos científicos, verdaderamente impresionantes no son siempre morales, o sea que no tienen mas límites que los presupuestos económicos, y es INDUDABLE QUE LA MORAL MARQUE SUS LÍMITES, y que estos se traduzcan en legislación apropiada, especialísimamente en lo que concierne a la procreación, fertilidad, generación, matrimonio y vida humana.
Con la vida humana no se puede experimentar ilimitadamente, el respeto a esta es una obligación de primordial importancia desde su inicio que es el momento de la concepción, por lo que los embriones, humanos deben de gozar de la protección legal y moral y no ser tratados como objetos desechables. Aquí la ciencia, experimentando inmoralmente,  ha obtenido avances que no dejan de ser espectaculares pero no por ello legítimos ni éticos  y mucho menos morales. Si esta experimentación se hiciera exclusivamente con animales y con el objeto de obtener beneficios para el Bien Común de la humanidad no sería censurada por la moral. Pero el disponer arbitrariamente  de vidas humanas no es lícito, la dignidad de la persona humana hace, por fuerza y por derecho el que  no pueda ser  tratada,  -en ningún momento de su existencia-   como algo técnico,  como sujeto de experimentación y después de ello desechada como basura inservible.
La vida humana debe de proceder de la donación que un hombre y una mujer debidamente unidos en matrimonio se hacen mutuamente creando también el compromiso de la educación de su prole, lo que a esto lo perfecciona el  amor marital y materno-paternal y el vínculo indisoluble, ésta que viene a ser una de las mas  grandes responsabilidades que el ser humano  en unión de su cónyuge asume en su existencia, y  viene a ser,  además,  la manera no solo práctica de colaboración a la vida social y familiar sino que es la manera natural que Dios Creador nos dejó claramente señalado con nuestros Primeros Padres, y nadie puede decirnos mejor como es  nuestra naturaleza que el mismo que nos la ha concedido.
La inseminación artificial padece de innumerables defectos que al imperfeccionarla la hacen ilícita, unos de los criterios , no todos son:  se despersonaliza el acto procreativo lo que es contra la naturaleza, como nos lo señala la antropología,  el hijo es algo que viene del exterior algo que se introduce a la familia que viene de fuera, extraño a la procreación natural, en el aspecto legal se dan complicaciones muy serias con los niños de probeta. pues si el vientre es “alquilado” puede llegar a tener tres madres, la portadora (vientre alquilado en el que vive nueve meses),  la biológica, que es la que ha proporcionado el óvulo y la legal que es la que ha “pagado” por obtener un hijo.  Esto sin mencionar el semen masculino que puede proceder de la congelación de la simiente de una persona ya muerta, o desconocida, aunque puede serlo del propio marido. Conviene por tanto ser consientes de los múltiples trastornos que esto puede causar, a sabiendas de que hay formas maravillosas de solucionar la infertilidad, bástenos  lo mencionado por ser tan humano como lo es la adopción.                        



                             EL MATRIMONIO.
Hablar del Matrimonio Cristiano en un espacio tan reducido como  lo es este solo permite hacer un brevísimo comentario a cada uno de los temas sobresalientes, que son:   A.- De donde proviene la naturaleza del Matrimonio Cristiano,     B.- sus dos fundamentos principales ,    C.-sus frutos, sus fines, y    D.-su sacralidad.
 A.-   Su Naturaleza propia, sin la menor duda proviene de Dios Creador, que decide que la primera pareja humana, un hombre  Adán y una mujer Eva, inicien a la humanidad, esta es no solo una prueba contundente para todos los que tienen fe, sino una lección para todos los seres humanos de todas las épocas y lugares. Es así que el matrimonio es la unión natural de un hombre y una mujer por lo que toda unión matrimonial solo puede ser así. Uniones que en mal uso de su libertad realicen hombres con hombres o mujeres con mujeres son anti-naturales, para los cristianos,   y no solo ilegítimas  sino pecaminosas.
  B.- Los fundamentos del Matrimonio Cristiano son dos, ambos indispensables, al Amor lo menciono en primer lugar porque es indispensable para que una relación comience, no porque sea  más importante  que el otro que es el Vínculo Indisoluble, sino que en el proceso nace, se da, existe, para que entre ambos se inicie el interés mutuo, siendo el otro consecuencia de la unión por el casamiento. Locura, así de simple locura seria intentar un casamiento si no se da entre ambos el amor, la atracción mutua, el enamoramiento, el deseo de estar juntos, de tratarse, que vienen a ser propias del noviazgo, tiempo indispensable y previo a la unión marital. No hay duda por tanto de que el amor es fundamento del matrimonio, y que es deseable no solo que perdure sino que aumente en la pareja nupcial al través de los años, motivos los hay, pero como el Amor no depende enteramente de la voluntad y es por naturaleza voluble, Dios en su inconmensurable sabiduría da a la pareja unida matrimonialmente el instrumento que como fundamento también garantiza (si hay verdadera Fe) que esa unión marital es permanente e indisoluble, así que si la volubilidad del Amor no permitiese su conservación e incluso se diese su pérdida el matrimonio fundamentado en el vínculo continúa hasta la muerte  de uno de los cónyuges.
C.- Sus frutos son: la procreación, la felicidad y cooperación de los cónyuges, a la que se llama comúnmente la ayuda mutua, dentro de esta ayuda no podemos dejar de considerar a las relaciones íntimas entre marido y mujer, que se deben de considerar íntegralmente ello es con lo que de espiritualidad conllevan, pues dado el  amor mutuo entre ellos, ahí se sublima este, al  realizar el acto que es nada menos que don gratuito de Dios al género humano, no es solo instintivo sino que está preñado de cariño mutuo de entrega entre ambos.
No podemos dejar de examinar el importante ingrediente espiritual de este Sacramento que apunta a la salvación, no solo la propia sino la del cónyuge, pues viviendo la Virtud Teologal de la Caridad al vertirse el amor en el ser amado, en este caso, el marido o la esposa se busca precisamente la santidad de vida conyugal, en tanto la relación comparte las responsabilidades y obligaciones de la vida de casados, cumpliendo la vocación de la maternidad y paternidad, en sus roles cada uno y en caso de que Dios les bendiga con descendencia y para lo cual Dios nos otorga su Gracia. Es el matrimonio por lo tanto campo fértil para el apostolado, no solo con el marido o esposa sino con los hijos y ante la sociedad siendo testigos de buenos cristianos ante la esta.
Destaca entre los frutos del matrimonio el binomio inseparable de la generación y educación de los descendientes, debemos partir de la base del acto portentoso en el que Dios Padre nos brinda a los humanos la posibilidad enorme de participar en el acontecimiento creativo de los nuevos seres, en el que nosotros aportamos la parte material y Él el alma espiritual, realización creativa de alguien que no tenía antecedente alguno, que al ser concebido es alguien que no existía y que entra en la existencia. Si esto no nos conmueve el alma no lograremos crecer como personas.
D.-El Matrimonio fue elevado a Sacramento por Nuestro Señor Jesucristo, quien con su presencia en las bodas de Caná, lo santifica, por sus enseñanzas a los apóstoles. San Pablo lo califica de magno  y por supuesto no exagera porque es un Sacramento existencial que nos santifica en todas las actividades de la vida de casados, pues todo el quehacer del casado se enfoca hacia su hogar, hacia su cónyuge, hacia sus hijos, y la vida familiar, sea profesión, sea vida social, sean las vacaciones, toda nuestra vida se puede santificar en tanto ofrecida al Señor como obra que cumple su voluntad, que busca el agradar a Dios y ello en la consecusión de la felicidad de todos los miembros de la familia.
                                      

                                        LA FAMILIA.
PARAFRASEANDO AL PAPA FRANCISCO: “La familia es el hospital más cercano, cuando uno está enfermo lo cuidan ahí, mientras se puede. La familia es la primera escuela de los niños, es el grupo de referencia imprescindible para los jóvenes, es el mejor asilo para los ancianos. La familia constituye la gran «riqueza social», que otras instituciones no pueden sustituir, que debe ser ayudada y potenciada, para no perder nunca el justo sentido de los servicios que la sociedad presta a sus ciudadanos. En efecto, estos servicios que la sociedad presta a los ciudadanos no son una forma de limosna, sino una verdadera «deuda social» respecto a la institución familiar, que es la base y la que tanto aporta al bien común de todos”. 
No nos cabe duda que la sociedad moderna está sufriendo cambios importantes, que necesitan de cuidados muy cercanos por los ataques que sufre  las familias con estos, y para ello es necesario que los identifiquemos, pues si sencillamente nos adaptamos, las familias llevan las de perder, es necesario que luchemos por defender los valores familiares, que tanto afectan en sentido perjudicial, al grado que no hay familia que deje de ser víctima de alguna manera de dichos cambios de signo negativo.
Lo primero que tenemos que tener es el paradigma de la familia ideal, la cual es la que sigue el orden natural, siendo este la unión marital eclesiástica de un hombre y una mujer, por supuesto, que tienen descendencia si Dios se los permite, a la que aman y forman de manera cristiana para, la felicidad de todos los miembros, y la obtención de su autonomía, llegado el momento. Lo que tenemos que intentar con fundamento en los valores familiares cristianos y humanos, cosa no fácil en una sociedad como la actual que ofrece tantas oportunidades negativas y contrarias a los valores que queremos vivir, y enseñar a nuestros hijos en un ambiente de amor, de respeto, de comprensión con los sacrificios necesarios por parte de los cónyuges en su papel de padres, educadores en la fe, en lo social, preparándolos para enfrentar a las necesidades y retos de la sociedad.
En el ambiente hay intereses no aparentes y en ocasiones ocultos los hay de diversos tipos, los de carácter económico, o político e ideológico, algunos van detrás del dinero que gastamos, con ofertas de bienestar como sucedáneo de felicidad, otros de nuestros votos los que en ocasiones quieren ganar con políticas negativas como el permisionismo. Otros con ideologías que rompen todo género de valores cristianos, como el pretendido “matrimonio entre homosexuales”, y la posibilidad de adopción por los mismos, matrimonios a prueba, donde la mujer siempre sale perdiendo, son ejemplos, su virginidad, sojuzgamiento por el “novio” embarazos seguidos de abandono por el hombre, y que causan angustia en la vida sobre todo ante el peligro de que los padres se enteren, las uniones libres, con los hijos fuera del matrimonio, estos dos últimos casos con la falta de seguridad y altas probabilidades de ser madres solteras o aún mucho peor el caer en el crimen del aborto. Los hijos fuera del matrimonio no son algo naturalmente bueno, ni para las personas , ambas generadores y generados, ni lo son para una sociedad sana, en su desarrollo queda socavada la benéfica acción de la autoridad paterna, la que conlleva consigo la crisis de obediencia, por el contrario tenemos dentro de los matrimonios normales la paternidad responsable, que no solo se ocupa del espaciamiento y cantidad de hijos a tener, sino de la guía que los hijos requieren, la salud, su desarrollo psicológico y físico, el clima de la autoridad moral ejercida por los padres, en el ambiente de amor y ternura, ejemplo de sociabilidad. La autoridad materno-paterna es imprescindible, si no son capaces de obedecerla a la que  ven, ¿Cómo van a obedecer a Dios a quien no ven? .No hay hijo que no necesite de correcciones, de sujeción a horario, de vivir los principios de subsidiaridad y de solidaridad, con padres y hermanos, que no deba tener encargos y que los cumpla, al que no sea necesario, disciplinarlo y encauzarlo por el buen camino, en materia de sus amistades, del cumplimiento de sus deberes escolares, de la manera de vestirse o arreglarse, por dar unos ejemplos. Hoy vemos con pena a padres que se han dado por vencidos , que han inhibido la autoridad paterna, lo que no es correcto, quizás haya que reencauzarla cambiándola por la que en cada caso sea la adecuada, a partir del buen ejemplo que les demos.
Hoy día hay que tener sumo cuidado con las influencias externas a la familia, lo que no es restringirles libertad, sino prepararlos para que la ejerzan sanamente, que sepan distinguir las ideologías subversivas de los valores cristianos y que los antepongan en sus relaciones con la sociedad.
Son muchas las dificultades que se presentan hoy día a los padres, y sin duda que es mucho mas difícil educar hoy de lo que fue en el pasado, y me refiero a los niveles de la economía, del aspecto psicológico, del social, del educativo, pero esto debe de ser un aliciente no permitiendo que se nos imponga el derrotismo.
 ¿Qué es lo que nos es más necesario a los padres de familia para poder dar cumplimiento a las indicaciones que provienen de la Doctrina de Cristo?, en primer lugar nos tenemos que plantear como es que se consideran todas estas cuestiones como doctrinales, la respuesta nos la da la propia Iglesia en su Magisterio,  los escritos papales relacionados con la familia el matrimonio y la sociedad, la predicación de los obispos, tenemos que recurrir a esa Santa Literatura, y ¿de donde vamos a obtener lo necesario?, la respuesta nos la da el propio Jesucristo en su nuevo mandamiento del amor, es tratando de vivirlo con toda nuestra capacidad, solo con amor, viviéndolo, manifestándolo, utilizándolo, obtendremos la Gracia de Estado que el propio Jesucristo nos dona, esa es la mayor ayuda que obtenemos.

                                   DROGADICCIÓN.-
Las adicciones al tabaco, al alcohol y a los estupefacientes son definitivamente perjudiciales para la humanidad, dejaremos las dos primeras para otra ocasión y nos ocuparemos hoy de hablar sobre  los estupefacientes.
Otro de los males que amenaza a nuestra niñez pues a ese grado ha llegado la malicia criminal de los traficantes que quieren adeptos desde la tierna edad de los alumnos de primaria  y no digamos de los miembros de nuestra juventud que son pescados por el vicio del consumo de estupefacientes. En las edades adultas el consumo por desgracia parece ir en aumento, quienes caen en su uso son personas que no han encontrado el verdadero sentido de la vida, y viven atemorizados, o desorientados, o engañados cayendo en la trampa de tomar por bueno lo que es malo. La felicidad que por naturaleza buscamos todos los hombres debe de ser integral, no solo del cuerpo, la verdadera felicidad implica que espiritualmente estemos de acuerdo a nuestra conciencia, y si esta está bien formada, mucho mejor, no son las drogas cuyo efecto es además temporal la que nos brindará la paz del alma, por el contrario corroerá nuestros mas íntimos sentimientos, y nos degradará en nuestras capacidades, porque el cerebro afectado por las mismas tiende al aumento del consumo.
Lo primero que tenemos que decir es que puede tratarse de una enfermedad y se tendrá que tratar debidamente, otro es el aspecto de los que consumen ocasionalmente por diversas circunstancias, no se trata de adictos pero esto no quiere decir que estén fuera del peligro de hacerse adictos, por razones diversas en cuanto a los ya enfermos se deben de curar, pero que como en otras enfermedades crónicas pueden tener recaídas. Pero no nos vamos a meter en describir los efectos psicofísicos que esto produce, hay tratados muy completos sobre ello, que proceden de grandes especialistas, por lo que cada quien de acuerdo a su interés personal puede hacer las consultas pertinentes de acuerdo a su interés.
 En primer término debemos de plantearnos el porqué algunas personas pretenden o llegan mal aconsejadas a buscar una satisfacción, o situación placentera que es producida por el consumo, y como es lógico se tratará de individuos que necesitan de esa satisfacción, porque no están en armonía consigo mismos, porque hay algo que les falta, o que les estorba, que es incómodo y la droga les proporciona el sucedáneo del alivio, del bienestar, del contento, pero insisto solo en forma temporal. Estas personas pueden ser víctimas de diferentes circunstancias, las cuales van desde la herencia genética, pasando por las situaciones personales que son muchísimas por los que solo mencionaremos algunas de las más frecuentes: el estrés, el fracaso, las situaciones de disgusto en la vida familiar o en la profesional, la presión social, la calidad de vida, y muy importante la mala educación recibida en el hogar.
El problema no solo es personal, familiar, social, nacional sino mundial, por lo que tenemos, como siempre, que recurrir a la Doctrina de Cristo en busca de las soluciones, la dimensión es tal que nuestra responsabilidad se tiene que limitar a nuestra personal área de influencia, y tomar las enseñanzas que hemos recibido y aplicarlas, recordemos la  levadura que fermenta toda la masa, el grano de pimienta que se convierte en el mas grande de los arbustos. Es por tanto en nuestro propio hogar donde debemos de comenzar además y si nos es posible en el lugar de nuestro trabajo, en el círculo social al que pertenecemos, con las personas de las familias políticas a las que estamos unidos, u otro ámbito en el que tengamos posibilidad de influir como lo es en nuestra actividad  apostolica.
Que es lo que blinda a la persona humana en contra de las posibles  y funestas consecuencias que trae este problema, pues lo es su propia e …íntima convicción de que no se trata de un verdadero remedio, sino todo lo contrario, que es un peligro inminente para los que se le acerquen esto se logra en la propia familia con la educación, con la creación de un ambiente de amor, respeto y comprensión que nos enseña lo que es la verdadera tranquilidad personal, que nos prepara para enfrentar las dificultades que la vida nos va presentando, que nos forma cristianamente. Es el buen cristiano el que conoce cual es el sentido de su vida, que esta no es sino la preparación de la que viene después a la que tarde o temprano trascenderemos. Todos tenemos nuestro lugar en este mundo en el tiempo y en el espacio, el secreto está en sepamos vivirlo, que conozcamos cuales son nuestras metas y que las consideremos como lo que son, medios, y no fines, que las vayamos realizando a nuestro mejor poder y entender, que sean estas honestas, dirigidas al Bien Común, que nos vayamos realizando en su cumplimiento, cuando este se logra, y si por las razones que sean, no se nos cumplen, saber y entender nuestras limitaciones, a sabiendas que lo que el Hacedor premia es el esfuerzo y no el resultado.
Jorge Casas y Sánchez.LA VIDA, EL MATRIMONIO, LA FAMILIA, Y LA DROGADICCIÓN:
Estos cuatro temas, son desde hace varios lustros y en la actualidad de importancia muy, muy grande, y las tenemos que traer a la palestra en forma recurrente pues la preocupación de la Santa Iglesia en general así nos lo indica, en la catequesis del adulto se hace de primordial importancia, en cuanto estos son (somos) los transmisores de la doctrina a las generaciones venideras por una parte y porque nosotros mismos debemos de ser fieles a Nuestro Señor Jesucristo en la praxis de nuestra propia existencia. El verdadero humanismo, lo que podemos considerar el HUMANISMO CRISTIANO, que se basa en la doctrina de Jesucristo, lo que es, no solo la verdad, sino que nos muestra la  naturaleza de la persona humana de acuerdo a su creador, ésta sola razón deja a los  “humanismos modernos”  ( que no lo entienden, no lo conocen, pues se niegan a analizarlo), en terrenos empantanados, aunque en su ignorancia no se dan cuenta de que  están envueltos en él, pues el sustento de nuestra civilización está en éste y no lo consideran como debían, si tuvieran la más pequeña voluntad de acercarse a las verdades supremas de nuestra existencia. Es  por estas poderosas razones de que es necesario insistir en los temas de esta meditación.
Somos amigos de Jesucristo pero nuestra amistad no es como la amistad humana, por ejemplo a Jesucristo le obedecemos a un amigo le servimos, le ayudamos, mas no le obedecemos, cuando mucho le tomamos un consejo, Jesucristo que es la palabra de Dios nos habla como amigos a través de los Evangelios y nuestra respuesta debe ser la aceptación por medio de la fe. Porque sus palabras son de vida eterna, llenas de amor pues quiere nuestra salvación. Creemos por la gracia del Espíritu Santo pero no es contrario a ello el hecho de que en tanto acto humano que surge de nuestra voluntad y en uso de nuestra libertad, es la luz de la fe que nos ilumina que con la cooperación de nuestras facultades y la gracia divina  podemos estar en el camino de la salvación eterna, lo que la Virtud Teologal de la Esperanza nos enseña. Vale aquí recordar el adagio de San Agustín “creo para comprender y comprendo para creer mejor”.
El gran mal, que es preocupación de la Santa Sede desde hace muchos lustros es: LA FALTA DE SENTIDO DEL PECADO, y la cuestión es que en la actualidad se peca mucho contra la vida, bástenos los ejemplos del aborto, la eugenesia, y la eutanasia. Contra el matrimonio cristiano, con el divorcismo rampante, la mala educación de los hijos en la familia, y el uso de los estupefacientes. Debiéndose estos dos últimos a la educación insuficiente o defectuosa de nuestros hijos cuando ausente totalmente, responsabilidad de grave necesidad, que o no ejercemos, o lo hacemos en forma incompleta. Cuando no dando ejemplos malos, de carácter negativo, que los hijos aprenden por el mal ejemplo recibido.  Otro de nuestros males es la popularidad que va tomando la afición a los estupefacientes, los tradicionales agentes del mal ahora alimentados por los conocimientos de la distribución mercadotécnica van obteniendo adeptos que en algunos casos se convertirán en adictos, con las consecuencias negativas, que ello conlleva. Veamos algunos aspectos cristianos de los cuatro temas que nos hemos propuesto hoy:



                                    LA VIDA.


LA VIDA, ningún derecho humano puede estar por encima del derecho a vivir, y nadie excepto DIOS NUESTRO SEÑOR, puede disponer de la vida, la cual empieza desde el propio momento de la concepción hasta su muerte natural. Con la preocupación del ABORTO, que en esta época en el que el permisivismo es arma electorera de los políticos que no piensan sino en la próxima elección, y sabedores de que el “NO” es menos popular que el “SI”, se decantan por el permisivismo que les representa votos pues es un “SI” a la depravación y al crimen, pues eso es,  en palabras claras el disponer arbitrariamente de la vida de otro ser humano, aunque este sea una persona recién concebida en el seno de una mujer. Bien visto esto, ninguna mujer en sus cabales se inclinaría naturalmente por asesinar a un hijo de sus entrañas, si algunas lo realizan es porque han caído, víctimas de los que teniendo influencia y poder en la sociedad se los han presentado y ofrecen como un “bien”,  o una “solución”, pero debidamente informada la mujer, e incluso hoy apoyada por la ciencia, no solo por la recta moral, sabría que el nuevo ser que lleva en su seno, sea lo que perversamente  han dado en llamar “hijo no deseado” o incluso en los casos muy dolorosos de embarazos producidos por violación, el hijo tiene la mitad de sus cromosomas de ella misma,(nos lo dice la ciencia) no es nunca un ser extraño es siempre sangre de su sangre. Toda concepción debe llevarse naturalmente a su destino, y existen múltiples instancias que están dispuestas y deseosas de ayudarles en todos los casos con tal de preservar la vida de ese nuevo ser que se está gestando en su vientre. Ayudas que consisten en asistencia a las propias madres o a sus hijos si no pueden hacerse cargo de estos. Es imperdonable que haya entidades en las que las legislaturas sean tan torvas e inmorales como para sugerir , apoyar o admitir que sea legal el aborto, cuando se trata de un crimen, que además cuenta con los agravantes de  alevosía  y ventaja, pues se trata de crimen seguro y sobre un inocente indefenso. No queda fuera de este tema el MICRO-ABORTO, forma en que se definen los métodos como el de la “píldora del día siguiente” y otros modos de deshacerse de un posible embarazo, en el que ya hay una persona humana concebida. Aquí la ley no se ocupa pero la Moral sí, nos tenemos que preocupar dentro de nuestra propia casuística de actuar de acuerdo a la voluntad de Nuestro Señor, que está siempre a favor de la vida.
No nos podeos otorgar poderes a los que no tenemos en lo mas mínimo derecho. En el EVANGELIO DE LA VIDA, “Evangelium Vitae” que es encíclica de San Juan Pablo II, se nos explican los grandes temas de la acción creadora de Dios, y otros conceptos muy convenientes de conocer mas a fondo, lo menciono como lectura indispensable para formación de criterio todo buen cristiano.
El diagnóstico prenatal es una serie de diferentes técnicas que tenemos que poner bajo la lupa de la Moral Cristiana ya que hay técnicas seguras y otras que consideramos ilícitas los católicos porque son potencialmente abortivas, en si se trata de obtener un diagnóstico, lo que no es ilícito en si, son las diferentes técnicas las que se deben de juzgar moralmente. El progreso médico permite incluso hacer curaciones al concebido, lo que nos debe de maravillar cuando estas corresponden a métodos seguros que respetan la vida de este. La ilicitud consiste en producir el aborto de que presentare alguna anomalía, ni este caso es lícito el aborto. El diagnóstico prenatal en ningún caso debe llevar como finalidad el terminar con la vida de la persona concebida, si se encontrara malformación, enfermedad genéticamente heredada, u otro problema cualquiera, en todo caso se lleva a cabo para intentar la curación desde el seno materno.
Veamos algo sobre la EUTANASIA, quizás se podría, dados los grandes adelantos de la medicina y las tendencias perversas de las legislaturas de algunos países, empezar distinguiendo algunos conceptos, como el de “vida artificial”, “muerte digna”, compasión, “derecho a la propia vida”, “suicidio ayudado”, y otras  expresiones por el estilo. Siendo el primer concepto a ser explicado el de la propia eutanasia, la que ha sido definida por el MAGISTERIO, asi:
POR EUTANASIA SE ENTIENDE UNA ACCIÓN O UNA OMISIÓN QUE POR SU NATURALEZA O EN LA INTENCIÓN, CAUSA LA MUERTE CON EL FIN DE ELIMINAR CUALQUIER DOLOR.
Pero hay puntos que se deben aclarar, pues los casos son muy diversos y si en lo personal sucediera dentro de nuestro propio ámbito familiar, recordemos que no está por demás consultar el caso con nuestro párroco u obispo. Por ejemplo no es acto eutanásico desconectar a una persona que no tiene en absoluto la posibilidad de recuperación y que está viviendo artificialmente, es este el caso en que Dios decidirá si esa persona puede por sus propios medios vivir o ya ha decidido que su vida natural termine. Esto se comenta dada la posibilidad que tiene la técnica médica de prolongar  “artificialmente”  la vida sin posibilidades de curación, cayendo incluso en una situación abusiva, y  quizás solo prolongando el sufrimiento del paciente. Como tampoco  es eutanásico el caso de los enfermos terminales en que por ser inaguantables los dolores se aplican al paciente dosis de calmantes que podrían acortar su vida, puesto que se aplican con la intención,  no de acortar la vida sino con la de disminuir un dolor insoportable. Aquí lo que se deduce es que no es la medicación la que causa la muerte, sino la propia enfermedad, estamos por supuesto refiriéndonos a casos de enfermos incurables y que se encuentran sufriendo increíblemente. Como tampoco, nos dice la Doctrina Cristiana a través de su Congregación para la Doctrina de la Fe, se debe llamar Eutanasia al caso de no usar métodos que, a criterio de doctores verdaderamente capacitados, fueren para intentar curaciones cuyos resultados son desproporcionados a los a los resultados previsibles.
El caso de los enfermos terminales, en especial ayudándoles a morir debidamente reconciliados con Dios, proporcionándoles cuidados que les permiten hacer mas soportable su sufrimiento no se debe considerar eutanásico, sino por lo contrario caritativo.
Lo importante en estos casos es el tomar en cuenta la DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANA y por un lado no prolongar inútilmente sus sufrimientos, sino tener un criterio basado en la ciencia médica y en la conciencia de familiares y doctores, ni tampoco caer en la eutanasia, acortando artificialmente su vida. Es conveniente que recordemos que la vida nos la da Dios pero no es nuestra, ni el paciente ni los familiares ni los doctores son dueños de esta, por lo tanto a sabiendas de que todos tenemos que morir solo preservamos la dignidad de la persona humana permitiendo QUE SU MUERTE SEA NATURAL y de ninguna otra manera. No tenemos derecho ni a prolongarla inútilmente ni a acortarla artificialmente. Dios nos la da y Él nos la quita, y solo Él.
En 1865 se publicaron los trabajos del monje católico agustino GREGOR MENDEL al que se conoce por ser el iniciador de la HERENCIA GENÉTICA, a partir del 1900 se empiezan a realizar estudios cada vez mas profundos y sorprendentes sobre las células humanas, llegando en la actualidad a descubrimientos que cada día progresan mas en el campo científico, aspectos como los que se estudian a partir del ADN, hacen muy necesaria a la BIOÉTICA, entendida esta como debe de ser, sustentada en los valores morales cristianos, considerándola como la ética de la vida, fundamentada en valores humanos y no en intereses mercadológicos como lo son las clínicas de reproducción:           IN-VITRO, Y las clínicas abortivas.
En este mismo sentido de ideas,  tenemos los adelantos muy impresionantes desde el punto de vista de las ciencias médicas que a través de la GENETICA  están en posibilidad, a través de los conocimientos del GENOMA HUMANO, de diagnosticar deformaciones, enfermedades  y estados como el de los concebidos  que sufren desde el seno materno el Síndrome de Down, aquí cabe la fórmula de “conocer para curar no para seleccionar”. Es por ello que toda MANIPULACIÓN GENÉTICA que trate de modificar,  ( y la ciencia actual tiene la posibilidad de realizarlo y de hecho se realiza ), lo que la naturaleza le ha dado al nuevo ser, a lo que se llama su PATRIMONIO GENÉTICO, debe de respetarse en cuanto a su constitución, pues hay un abismo entre lo curativo que pretende auxiliar a la naturaleza respetando su constitución genética y lo modificante que pretende alterarla, cambiarla, para que sea genéticamente diferente.

En cuanto a la PROCREACIÓN ARTIFICIAL, cuando los matrimonios no pueden lograr que la mujer conciba por los medios naturales debemos tener al menos una idea de las posibilidades  que existen y que son ilícitas y una CLARIDAD ABSOLUTA SOBRE LAS POSIBILIDADES LÍCITAS. Empecemos diciendo que hay un derecho legítimo a querer procrear pero que no hay un derecho a tener un hijo, porque una persona humana no es un objeto, hay que respetar la dignidad de la persona, por lo que no hay derecho de una persona sobre otra a poseerla como la posesión de algo que es una cosa.
Existen clínicas de reproducción artificial,  que aprovechándose de la ciencia médica  han creado un mercado lleno de ofertas ilícitas, que mercantilizan diversas posibilidades como lo son la fecundación heteróloga, que consiste en el uso de un gameto no de los esposos, la recta moral considera que solo las posibilidades propias de los esposos dan el derecho de procreación. No debemos considerar esto en comparación con el acto de amor muy digno y muy humano de la adopción, son casos diferentes desde su raíz. El acto de concebir a una nueva persona humana debe de proceder del amor entre los esposos, que quieren que esa nueva persona provenga de ambos y no de algún extraño(ña), conocido(a) o desconocido(a).  La CONGELACIÓN DE LOS GAMETOS, es un procedimiento ilícito por muchas razones, de las que podemos mencionar :  la utilización de infinidad de embriones que están a la venta, esto convierte al ser humano en mercancía, lo que es intolerable moralmente, es indispensable tener claramente entendido el concepto de que si bien Dios ha confiado al hombre el don de la procreación, y lo ha dotado de una ley para llevarlo a cabo, ley que es natural, sigamos los lineamientos de la naturaleza, evitando aquello que la modifica y alentando aquello que la auxilia. Dios ha confiado al hombre el don de la vida humana, lo que nos inbrika sólidamente en la responsabilidad de su manejo, nos hace responsables del uso que de ella hagamos, por lo que  en la vida naciente, los procedimientos procreativos, el mantenimiento de la propia vida así como toda intervención artificial, por moderna que sea, por conveniente que aparente ser, debe someterse a la moral para ser admitida como lícita o declarada abiertamente ilícita y contraria al espíritu de  la doctrina de Jesucristo.

INSEMINACIÓN  ARTIFICIAL. Hay aspectos de la humanidad que se deben de tratar científicamente y cuya importancia no se puede superar algunos son como la salubridad, que las ciencias médicas tratan, como también la búsqueda de la salud, las ciencias legales que buscan  la justicia, su impartición y legislación etc. pero no todo se le puede dejar a las ciencias hay aspectos que pertenecen a la Moral y a la Ética, otras a las costumbres, culturas, tradiciones, siendo los aspectos morales de inmensa importancia y estos se fundamentan en las religiones en las creencias t las tradiciones. Es en este punto en el que quiero hacer incapié pues los adelantos científicos, verdaderamente impresionantes no son siempre morales, o sea que no tienen mas límites que los presupuestos económicos, y es INDUDABLE QUE LA MORAL MARQUE SUS LÍMITES, y que estos se traduzcan en legislación apropiada, especialísimamente en lo que concierne a la procreación, fertilidad, generación, matrimonio y vida humana.
Con la vida humana no se puede experimentar ilimitadamente, el respeto a esta es una obligación de primordial importancia desde su inicio que es el momento de la concepción, por lo que los embriones, humanos deben de gozar de la protección legal y moral y no ser tratados como objetos desechables. Aquí la ciencia, experimentando inmoralmente,  ha obtenido avances que no dejan de ser espectaculares pero no por ello legítimos ni éticos  y mucho menos morales. Si esta experimentación se hiciera exclusivamente con animales y con el objeto de obtener beneficios para el Bien Común de la humanidad no sería censurada por la moral. Pero el disponer arbitrariamente  de vidas humanas no es lícito, la dignidad de la persona humana hace, por fuerza y por derecho el que  no pueda ser  tratada,  -en ningún momento de su existencia-   como algo técnico,  como sujeto de experimentación y después de ello desechada como basura inservible.
La vida humana debe de proceder de la donación que un hombre y una mujer debidamente unidos en matrimonio se hacen mutuamente creando también el compromiso de la educación de su prole, lo que a esto lo perfecciona el  amor marital y materno-paternal y el vínculo indisoluble, ésta que viene a ser una de las mas  grandes responsabilidades que el ser humano  en unión de su cónyuge asume en su existencia, y  viene a ser,  además,  la manera no solo práctica de colaboración a la vida social y familiar sino que es la manera natural que Dios Creador nos dejó claramente señalado con nuestros Primeros Padres, y nadie puede decirnos mejor como es  nuestra naturaleza que el mismo que nos la ha concedido.
La inseminación artificial padece de innumerables defectos que al imperfeccionarla la hacen ilícita, unos de los criterios , no todos son:  se despersonaliza el acto procreativo lo que es contra la naturaleza, como nos lo señala la antropología,  el hijo es algo que viene del exterior algo que se introduce a la familia que viene de fuera, extraño a la procreación natural, en el aspecto legal se dan complicaciones muy serias con los niños de probeta. pues si el vientre es “alquilado” puede llegar a tener tres madres, la portadora (vientre alquilado en el que vive nueve meses),  la biológica, que es la que ha proporcionado el óvulo y la legal que es la que ha “pagado” por obtener un hijo.  Esto sin mencionar el semen masculino que puede proceder de la congelación de la simiente de una persona ya muerta, o desconocida, aunque puede serlo del propio marido. Conviene por tanto ser consientes de los múltiples trastornos que esto puede causar, a sabiendas de que hay formas maravillosas de solucionar la infertilidad, bástenos  lo mencionado por ser tan humano como lo es la adopción.                        



                             EL MATRIMONIO.
Hablar del Matrimonio Cristiano en un espacio tan reducido como  lo es este solo permite hacer un brevísimo comentario a cada uno de los temas sobresalientes, que son:   A.- De donde proviene la naturaleza del Matrimonio Cristiano,     B.- sus dos fundamentos principales ,    C.-sus frutos, sus fines, y    D.-su sacralidad.
 A.-   Su Naturaleza propia, sin la menor duda proviene de Dios Creador, que decide que la primera pareja humana, un hombre  Adán y una mujer Eva, inicien a la humanidad, esta es no solo una prueba contundente para todos los que tienen fe, sino una lección para todos los seres humanos de todas las épocas y lugares. Es así que el matrimonio es la unión natural de un hombre y una mujer por lo que toda unión matrimonial solo puede ser así. Uniones que en mal uso de su libertad realicen hombres con hombres o mujeres con mujeres son anti-naturales, para los cristianos,   y no solo ilegítimas  sino pecaminosas.
  B.- Los fundamentos del Matrimonio Cristiano son dos, ambos indispensables, al Amor lo menciono en primer lugar porque es indispensable para que una relación comience, no porque sea  más importante  que el otro que es el Vínculo Indisoluble, sino que en el proceso nace, se da, existe, para que entre ambos se inicie el interés mutuo, siendo el otro consecuencia de la unión por el casamiento. Locura, así de simple locura seria intentar un casamiento si no se da entre ambos el amor, la atracción mutua, el enamoramiento, el deseo de estar juntos, de tratarse, que vienen a ser propias del noviazgo, tiempo indispensable y previo a la unión marital. No hay duda por tanto de que el amor es fundamento del matrimonio, y que es deseable no solo que perdure sino que aumente en la pareja nupcial al través de los años, motivos los hay, pero como el Amor no depende enteramente de la voluntad y es por naturaleza voluble, Dios en su inconmensurable sabiduría da a la pareja unida matrimonialmente el instrumento que como fundamento también garantiza (si hay verdadera Fe) que esa unión marital es permanente e indisoluble, así que si la volubilidad del Amor no permitiese su conservación e incluso se diese su pérdida el matrimonio fundamentado en el vínculo continúa hasta la muerte  de uno de los cónyuges.
C.- Sus frutos son: la procreación, la felicidad y cooperación de los cónyuges, a la que se llama comúnmente la ayuda mutua, dentro de esta ayuda no podemos dejar de considerar a las relaciones íntimas entre marido y mujer, que se deben de considerar íntegralmente ello es con lo que de espiritualidad conllevan, pues dado el  amor mutuo entre ellos, ahí se sublima este, al  realizar el acto que es nada menos que don gratuito de Dios al género humano, no es solo instintivo sino que está preñado de cariño mutuo de entrega entre ambos.
No podemos dejar de examinar el importante ingrediente espiritual de este Sacramento que apunta a la salvación, no solo la propia sino la del cónyuge, pues viviendo la Virtud Teologal de la Caridad al vertirse el amor en el ser amado, en este caso, el marido o la esposa se busca precisamente la santidad de vida conyugal, en tanto la relación comparte las responsabilidades y obligaciones de la vida de casados, cumpliendo la vocación de la maternidad y paternidad, en sus roles cada uno y en caso de que Dios les bendiga con descendencia y para lo cual Dios nos otorga su Gracia. Es el matrimonio por lo tanto campo fértil para el apostolado, no solo con el marido o esposa sino con los hijos y ante la sociedad siendo testigos de buenos cristianos ante la esta.
Destaca entre los frutos del matrimonio el binomio inseparable de la generación y educación de los descendientes, debemos partir de la base del acto portentoso en el que Dios Padre nos brinda a los humanos la posibilidad enorme de participar en el acontecimiento creativo de los nuevos seres, en el que nosotros aportamos la parte material y Él el alma espiritual, realización creativa de alguien que no tenía antecedente alguno, que al ser concebido es alguien que no existía y que entra en la existencia. Si esto no nos conmueve el alma no lograremos crecer como personas.
D.-El Matrimonio fue elevado a Sacramento por Nuestro Señor Jesucristo, quien con su presencia en las bodas de Caná, lo santifica, por sus enseñanzas a los apóstoles. San Pablo lo califica de magno  y por supuesto no exagera porque es un Sacramento existencial que nos santifica en todas las actividades de la vida de casados, pues todo el quehacer del casado se enfoca hacia su hogar, hacia su cónyuge, hacia sus hijos, y la vida familiar, sea profesión, sea vida social, sean las vacaciones, toda nuestra vida se puede santificar en tanto ofrecida al Señor como obra que cumple su voluntad, que busca el agradar a Dios y ello en la consecusión de la felicidad de todos los miembros de la familia.
                                      

                                        LA FAMILIA.
PARAFRASEANDO AL PAPA FRANCISCO: “La familia es el hospital más cercano, cuando uno está enfermo lo cuidan ahí, mientras se puede. La familia es la primera escuela de los niños, es el grupo de referencia imprescindible para los jóvenes, es el mejor asilo para los ancianos. La familia constituye la gran «riqueza social», que otras instituciones no pueden sustituir, que debe ser ayudada y potenciada, para no perder nunca el justo sentido de los servicios que la sociedad presta a sus ciudadanos. En efecto, estos servicios que la sociedad presta a los ciudadanos no son una forma de limosna, sino una verdadera «deuda social» respecto a la institución familiar, que es la base y la que tanto aporta al bien común de todos”. 
No nos cabe duda que la sociedad moderna está sufriendo cambios importantes, que necesitan de cuidados muy cercanos por los ataques que sufre  las familias con estos, y para ello es necesario que los identifiquemos, pues si sencillamente nos adaptamos, las familias llevan las de perder, es necesario que luchemos por defender los valores familiares, que tanto afectan en sentido perjudicial, al grado que no hay familia que deje de ser víctima de alguna manera de dichos cambios de signo negativo.
Lo primero que tenemos que tener es el paradigma de la familia ideal, la cual es la que sigue el orden natural, siendo este la unión marital eclesiástica de un hombre y una mujer, por supuesto, que tienen descendencia si Dios se los permite, a la que aman y forman de manera cristiana para, la felicidad de todos los miembros, y la obtención de su autonomía, llegado el momento. Lo que tenemos que intentar con fundamento en los valores familiares cristianos y humanos, cosa no fácil en una sociedad como la actual que ofrece tantas oportunidades negativas y contrarias a los valores que queremos vivir, y enseñar a nuestros hijos en un ambiente de amor, de respeto, de comprensión con los sacrificios necesarios por parte de los cónyuges en su papel de padres, educadores en la fe, en lo social, preparándolos para enfrentar a las necesidades y retos de la sociedad.
En el ambiente hay intereses no aparentes y en ocasiones ocultos los hay de diversos tipos, los de carácter económico, o político e ideológico, algunos van detrás del dinero que gastamos, con ofertas de bienestar como sucedáneo de felicidad, otros de nuestros votos los que en ocasiones quieren ganar con políticas negativas como el permisionismo. Otros con ideologías que rompen todo género de valores cristianos, como el pretendido “matrimonio entre homosexuales”, y la posibilidad de adopción por los mismos, matrimonios a prueba, donde la mujer siempre sale perdiendo, son ejemplos, su virginidad, sojuzgamiento por el “novio” embarazos seguidos de abandono por el hombre, y que causan angustia en la vida sobre todo ante el peligro de que los padres se enteren, las uniones libres, con los hijos fuera del matrimonio, estos dos últimos casos con la falta de seguridad y altas probabilidades de ser madres solteras o aún mucho peor el caer en el crimen del aborto. Los hijos fuera del matrimonio no son algo naturalmente bueno, ni para las personas , ambas generadores y generados, ni lo son para una sociedad sana, en su desarrollo queda socavada la benéfica acción de la autoridad paterna, la que conlleva consigo la crisis de obediencia, por el contrario tenemos dentro de los matrimonios normales la paternidad responsable, que no solo se ocupa del espaciamiento y cantidad de hijos a tener, sino de la guía que los hijos requieren, la salud, su desarrollo psicológico y físico, el clima de la autoridad moral ejercida por los padres, en el ambiente de amor y ternura, ejemplo de sociabilidad. La autoridad materno-paterna es imprescindible, si no son capaces de obedecerla a la que  ven, ¿Cómo van a obedecer a Dios a quien no ven? .No hay hijo que no necesite de correcciones, de sujeción a horario, de vivir los principios de subsidiaridad y de solidaridad, con padres y hermanos, que no deba tener encargos y que los cumpla, al que no sea necesario, disciplinarlo y encauzarlo por el buen camino, en materia de sus amistades, del cumplimiento de sus deberes escolares, de la manera de vestirse o arreglarse, por dar unos ejemplos. Hoy vemos con pena a padres que se han dado por vencidos , que han inhibido la autoridad paterna, lo que no es correcto, quizás haya que reencauzarla cambiándola por la que en cada caso sea la adecuada, a partir del buen ejemplo que les demos.
Hoy día hay que tener sumo cuidado con las influencias externas a la familia, lo que no es restringirles libertad, sino prepararlos para que la ejerzan sanamente, que sepan distinguir las ideologías subversivas de los valores cristianos y que los antepongan en sus relaciones con la sociedad.
Son muchas las dificultades que se presentan hoy día a los padres, y sin duda que es mucho mas difícil educar hoy de lo que fue en el pasado, y me refiero a los niveles de la economía, del aspecto psicológico, del social, del educativo, pero esto debe de ser un aliciente no permitiendo que se nos imponga el derrotismo.
 ¿Qué es lo que nos es más necesario a los padres de familia para poder dar cumplimiento a las indicaciones que provienen de la Doctrina de Cristo?, en primer lugar nos tenemos que plantear como es que se consideran todas estas cuestiones como doctrinales, la respuesta nos la da la propia Iglesia en su Magisterio,  los escritos papales relacionados con la familia el matrimonio y la sociedad, la predicación de los obispos, tenemos que recurrir a esa Santa Literatura, y ¿de donde vamos a obtener lo necesario?, la respuesta nos la da el propio Jesucristo en su nuevo mandamiento del amor, es tratando de vivirlo con toda nuestra capacidad, solo con amor, viviéndolo, manifestándolo, utilizándolo, obtendremos la Gracia de Estado que el propio Jesucristo nos dona, esa es la mayor ayuda que obtenemos.

                                   DROGADICCIÓN.-
Las adicciones al tabaco, al alcohol y a los estupefacientes son definitivamente perjudiciales para la humanidad, dejaremos las dos primeras para otra ocasión y nos ocuparemos hoy de hablar sobre  los estupefacientes.
Otro de los males que amenaza a nuestra niñez pues a ese grado ha llegado la malicia criminal de los traficantes que quieren adeptos desde la tierna edad de los alumnos de primaria  y no digamos de los miembros de nuestra juventud que son pescados por el vicio del consumo de estupefacientes. En las edades adultas el consumo por desgracia parece ir en aumento, quienes caen en su uso son personas que no han encontrado el verdadero sentido de la vida, y viven atemorizados, o desorientados, o engañados cayendo en la trampa de tomar por bueno lo que es malo. La felicidad que por naturaleza buscamos todos los hombres debe de ser integral, no solo del cuerpo, la verdadera felicidad implica que espiritualmente estemos de acuerdo a nuestra conciencia, y si esta está bien formada, mucho mejor, no son las drogas cuyo efecto es además temporal la que nos brindará la paz del alma, por el contrario corroerá nuestros mas íntimos sentimientos, y nos degradará en nuestras capacidades, porque el cerebro afectado por las mismas tiende al aumento del consumo.
Lo primero que tenemos que decir es que puede tratarse de una enfermedad y se tendrá que tratar debidamente, otro es el aspecto de los que consumen ocasionalmente por diversas circunstancias, no se trata de adictos pero esto no quiere decir que estén fuera del peligro de hacerse adictos, por razones diversas en cuanto a los ya enfermos se deben de curar, pero que como en otras enfermedades crónicas pueden tener recaídas. Pero no nos vamos a meter en describir los efectos psicofísicos que esto produce, hay tratados muy completos sobre ello, que proceden de grandes especialistas, por lo que cada quien de acuerdo a su interés personal puede hacer las consultas pertinentes de acuerdo a su interés.
 En primer término debemos de plantearnos el porqué algunas personas pretenden o llegan mal aconsejadas a buscar una satisfacción, o situación placentera que es producida por el consumo, y como es lógico se tratará de individuos que necesitan de esa satisfacción, porque no están en armonía consigo mismos, porque hay algo que les falta, o que les estorba, que es incómodo y la droga les proporciona el sucedáneo del alivio, del bienestar, del contento, pero insisto solo en forma temporal. Estas personas pueden ser víctimas de diferentes circunstancias, las cuales van desde la herencia genética, pasando por las situaciones personales que son muchísimas por los que solo mencionaremos algunas de las más frecuentes: el estrés, el fracaso, las situaciones de disgusto en la vida familiar o en la profesional, la presión social, la calidad de vida, y muy importante la mala educación recibida en el hogar.
El problema no solo es personal, familiar, social, nacional sino mundial, por lo que tenemos, como siempre, que recurrir a la Doctrina de Cristo en busca de las soluciones, la dimensión es tal que nuestra responsabilidad se tiene que limitar a nuestra personal área de influencia, y tomar las enseñanzas que hemos recibido y aplicarlas, recordemos la  levadura que fermenta toda la masa, el grano de pimienta que se convierte en el mas grande de los arbustos. Es por tanto en nuestro propio hogar donde debemos de comenzar además y si nos es posible en el lugar de nuestro trabajo, en el círculo social al que pertenecemos, con las personas de las familias políticas a las que estamos unidos, u otro ámbito en el que tengamos posibilidad de influir como lo es en nuestra actividad  apostolica.
Que es lo que blinda a la persona humana en contra de las posibles  y funestas consecuencias que trae este problema, pues lo es su propia e …íntima convicción de que no se trata de un verdadero remedio, sino todo lo contrario, que es un peligro inminente para los que se le acerquen esto se logra en la propia familia con la educación, con la creación de un ambiente de amor, respeto y comprensión que nos enseña lo que es la verdadera tranquilidad personal, que nos prepara para enfrentar las dificultades que la vida nos va presentando, que nos forma cristianamente. Es el buen cristiano el que conoce cual es el sentido de su vida, que esta no es sino la preparación de la que viene después a la que tarde o temprano trascenderemos. Todos tenemos nuestro lugar en este mundo en el tiempo y en el espacio, el secreto está en sepamos vivirlo, que conozcamos cuales son nuestras metas y que las consideremos como lo que son, medios, y no fines, que las vayamos realizando a nuestro mejor poder y entender, que sean estas honestas, dirigidas al Bien Común, que nos vayamos realizando en su cumplimiento, cuando este se logra, y si por las razones que sean, no se nos cumplen, saber y entender nuestras limitaciones, a sabiendas que lo que el Hacedor premia es el esfuerzo y no el resultado.
Jorge Casas y Sánchez.

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