lunes, 3 de noviembre de 2014

BREVE CURSO DE FILOSOFIA CRISTIANA -XXIII-


                                                                                                                                                                                                                                                                                                                              BREVE CURSO DE FILOSOFIA CRISTIANA –XXIII-

El hombre al observar la naturaleza que le rodea se admira, y es la admiración la que nos impulsa a perseguir la información, la sabiduría, nos empezamos a formular preguntas, como el ¿porqué?  ¿de donde?, ya Aristóteles señaló que el inicio de la filosofía es la admiración, el ser humano no se conforma con la observación, se cuestiona, pues no le satisfacen los efectos, quiere conocer las causas.  Esto nos lleva hoy día no solo a cuestionarnos las causas de la lluvia que cae, la planta que crece, sino todo lo que sucede en nuestra  existencia, todo lo que observamos es causado por algo, y esto llevado hasta sus últimas consecuencias desemboca en Dios. Causa de todas las causas, causa primera y sola.  Esta especulación es propia de la inteligencia, no de los sentidos, es distinta a estos que son sus informantes, son los que observan, perciben, pero no piensan, solo examinan.

El proceso de las ciencias y la Teología lo es, así como  otros conocimientos del ser humano recorren el camino que nos lleva a las conclusiones, a saber :  lo primero son las SENSACIONES, los instrumentos son los sentidos, viene después la MEMORIA, el instrumento es el cerebro, las cosas que memorizamos en su conjunto (asociación de ideas) forman la EXPERIENCIA, el instrumento de aquí en adelante es nuestra alma espiritual, el conjunto de las experiencias nos llevan a concluir con los conceptos UNIVERSALES, y de cada principio vamos extrayendo CONCLUSIONES, en pocas palabras el proceso empieza con el binomio   - observación-admiración -   después interviene el juicio o inteligencia. Como vemos los sentidos no pueden percibir muchas cosas que solo el juicio conoce, los sentidos ven los accidentes, la inteligencia ve estos pero además conoce la substancia y la esencia. 

Al admirarnos de las cosas  intuimos a Dios  gracias al Espíritu Santo,  aunque los sentidos no participan como en los conocimientos que adquirimos en el día a día, al contar con la gracia gratuita de la fe, si nos lo proponemos  y  es  muy importante que así sea, para que no  perdamos, y aún ganemos , con meditación y oración, y  la frecuente comunicación con la Santísima Trinidad, la admiración y la capacidad de asombro  ante las maravillas de Dios, creador, salvador y santificador nuestro, porque es natural que  con el pasar del tiempo se pierda la capacidad de admiración, pensemos por ejemplo en la llegada del hombre a la luna, que es algo que no nos admira ya como nos admiró y sorprendió cuando  sucedió que  no fue algo que solo nos contaran, sino que lo observamos con nuestros sentidos por la transmisión televisiva. Solo se necesitó una fe humana para creer que la transmisión no fué trampa sino cosa real y que estaba sucediendo allá en el espacio sideral. Y que la asombrosa tecnología nos permitió contemplar personalmente. Nos consta que sucedió, tal como lo vimos, pero a Dios por ejemplo no lo hemos visto crear, y por la fe tenemos la certeza de que él es el creador,  tampoco le hemos visto, no sabemos como es, aunque sabemos que es espíritu puro y los sentidos no captan eso, es nuevamente la FE DIVINA  la que nos permite conocer de su existencia.  Renovarse o morir, dice el castizo refrán.

La certeza que tenemos de las cuestiones reveladas las obtenemos por la fe,  sin la fe no resulta comprensible nada de lo que se relaciona con la Revelación Divina, y esta certeza es mayor, no solo porque procede de nuestro propio pensamiento sino que sabemos por experiencia que los sentidos nos pueden engañar, son falibles. Son por tanto dos tipos de certeza las que tenemos, la intelectual y la sensible.

Las certezas que tenemos en materia de moral cristiana las hemos obtenido mediante el proceso intelectivo sujeto a nuestra fe, y dicha moral la consideramos inaleniable y no sujeta a cambios de costumbres sociales o culturales, , ¿ la razón ? simplemente porque está enraizada en la doctrina  cristiana, el relativismo cultural equivocadamente propone cambios de visión moral con los cambios de las tendencias  sociales. (b Ej. divorcismo, abortismo, hedonismo, legalizaciones de la droga, etc.)

La certeza  de lo que sabemos se basa en la “autoridad” o en la evidencia, si por ejemplo a mi se me dice que Italia tiene forma de bota, es la autoridad, sea de mis profesores, de mis padres de los libros y sus mapas, de la fotografía de los satélites y de otras fuentes, mas no hay evidencia  directa a través de mi sentido de la vista para hacer tal afirmación, ( a menos que sea yo astronauta  y lo haya comprobado personalmente ),  pero ante la certeza de que 3 + 2 = 5 está claro que ello me es evidente, o sea que la certeza de lo evidente es mayor que la de la autoridad, pero estamos hablando de la AUTORIDAD HUMANA, cuando hablamos de la AUTORIDAD DIVINA se produce la mayor de las certezas, porque Dios en su perfección no puede equivocarse como nos equivocamos los humanos, Dios es infalible.  SU REVELACIÓN ES LA VERDAD MAS CERTERA, a las certezas vamos llegando por el llamado RAZONAMIENTO DISCURSIVO, que consiste en ir paso a paso conociendo primero a través de lo sensible a lo inteligible, es decir razonando. Aquellos conocimientos que adquirimos desde niños generalmente,  al memorizar  las enseñanzas del Catecismo, y que son verdades,  con la fe  y nuestro razonar se van convirtiendo en nuestras más íntimas convicciones, es decir en las más altas de nuestras certezas .

Como no admirarnos ante  el poder creador de nuestro Señor, ante su providencia que mantiene el orden en el universo,  (y lo que no, pues no podemos, simples humanos conocer toda la creación), debemos sentir una gran admiración por la creación del hombre a imagen y semejanza del propio creador, por su bondad al darle la salida maravillosa de la salvación después de la grave ofensa, y de la donación de su propio hijo,  después de su encarnación y nacimiento virginal, para lucrarnos la Vida Eterna, y además obtenernos  la adopción como hijos suyos, como no admirarnos de la obra redentora de Jesucristo, donando hasta la última gota de su sangre divina y humana, por la fundación de su Iglesia y sus Sacramentos, en especial el del  PERDÓN  y  el de la EUCARISTÍA mediante los  cuales  podemos acceder a la Comunión donde se nos da Él mismo como alimento de nuestra alma y fuente de gracia santificante, y por virtud de la presencia real y verdadera de toda la divinidad, toda la humanidad su alma humana,  nos une a todos los cristianos que en Gracia de Dios nos acercamos al Sacramento Eucarístico,  gracias al propio Sacramento,                    ( Comunión de los Santos) .

 Nada puede ser más admirable que la misión del Espíritu Santo que cuida y guía a la Iglesia y la vivifica, con  su Magisterio, y el Papa, que lo encabeza, como cúspide de la jerarquía que permite el tener una Curia Cardenalicia, una Santa Sede, obispos en las diócesis que literalmente cubren el planeta habitado entero, en fin son muchas las cosas que deben de causarnos admiración, no  debemos caer en situaciones carentes de admiración ante todas estas grandezas y muchas más que no menciono aquí.  Es penoso en ocasiones darse cuenta de que muchos católicos a los que podríamos llamar “ de etiqueta ” que en su ignorancia asisten a la SANTA MISA, con un talante  de distracción, como tan solo cumpliendo con una costumbre social, en  actitud inapropiada, en diferentes aspectos, como el de la forma de vestir, el cuchicheo, las salutaciones con carácter mas bien de relaciones sociales que de la devoción propia del momento, menos que van a Misa , comentará alguien, si por supuesto pero cuan preferible fuera que lo hicieran apropiadamente, con devoción, con la ropa apropiada,  y con un comportamiento que mostrara el asombro que debemos  experimentar ante la grandeza de lo en cada Santa Misa sucede, asombro que debe de combinarse con la adoración, amor, sumisión a Dios, propias del católico con formación.

Esto nos debe de llamar a dar el mejor ejemplo posible, ciertos de que éste  enseña ,  pero además deberíamos de involucrarnos en el apostolado necesario para que salgan de la ignorancia, tengamos la seguridad de que si supieran,  lo que todo católico debería de conocer sobre lo que está sucediendo en cada celebración, su talante en misa sería diferente. Empecemos por recuperarlo nosotros, si lo hemos perdido o no lo hemos logrado ante la ENORMIDAD  (así la llama el padre Cantalamessa) de la EUCARISTIA que en cada misa tiene lugar, JESUCRISTO OBRA EL MILAGRO DE LA TRASUBSTANCIACIÓN, las especies  por su divino poder cambian su sustancia y lo que era pan ya no lo es aunque lo parezca y lo propio sucede con el vino, ha cambiado su SUBSTANCIA aunque conserven sus ACCIDENTES.  Pan bajado del Cielo que por amor se hace presente entre  nosotros para que podamos morar sacramentalmente en Él, en esta vida mediante el Sacramento de la Comunión,  como signo de que podremos estar con Él en la otra Vida. Fuente, manantial de Gracia salvífica. Si se carece de este conocimiento no se puede dar en uno el sorprenderse, inicio de la intelección necesaria para profundizar en el conocimiento de la Revelación.

El propósito debe de ser el de ayudarnos  a perder el desconocimiento de las maravillas de la Revelación procurándonos  la experiencia religiosa que a través del propio razonamiento nos llevará al  conocimiento necesario, en la seguridad que no dejaremos de asombrarnos,  y obtener las certezas que desembocan en la devoción, la admiración, el amor a Dios, pues somos  dueños de la propia reflexión y conciencia.

Pidamos a la Santísima Virgen su intercesión para que a través del incremento de nuestra caridad, nuestra admiración nos lleve a ser mejores católicos, mejores apóstoles en este que podríamos llamar el “apostolado del combate a la ignorancia”.   

Jorge Casas y Sánchez.                                  

No hay comentarios:

Publicar un comentario