lunes, 18 de marzo de 2019

NUEVE CLAVES PARA ENTENDER MEJOR A LA IGLESIA


LA IGLESIA, NUEVE CLAVES PARA ENTENDERLA MEJOR.
1.       ¿QUE ES LA IGLESIA?  En el lenguaje cristiano significa: asamblea litúrgica, comunidad local de creyentes, comunidad universal de los mismos, por vivir de la Palabra y Cuerpo de Jesucristo viene a ser Cuerpo de Cristo. Cuando en el Sinaí el pueblo escogido recibió las tablas de La Ley, fue constituido por Dios como Pueblo Santo, dándose a si misma el nombre de Iglesia, ( convocación  en el texto griego). También en nuestro lenguaje significa el templo católico.
SAN JOSEMARÍA NOS RECUERDA: Lo mas importante en la Iglesia no es ver como respondemos los hombres, sino ver lo que hace Dios. La Iglesia es eso: Cristo presente entre nosotros. Es Dios que viene a salvarnos, nos llama con su Revelación, nos proporciona su Gracia, nos ayuda en todos los detalles de nuestras vidas.

2.       PORQUE NACIÓ LA IGLESIA. Una vez creados, Dios nos llama a participar de la vida divina y lo hace a través de su Hijo Jesucristo. Nos convoca en la Santa Iglesia a los creyentes, la que se va formando a lo largo de la historia humana, y ha sido prefigurada ya desde el origen del mundo y preparada maravillosamente en el pueblo de Israel con la Antigua Alianza, y poco después de la Ascensión de Jesucristo  se manifiesta en Pentecostés la gloriosa llegada del Espíritu del Señor, y permanecerá inspirándola, cuidándola hasta  la plenitud del final de los tiempos.
SAN JOSEMARÍA NOS RECUERDA:  Lo que San Agustín nos legó: ..amemos a su Iglesia, a Él como Padre y a ella como Madre, y a san Cipriano quien declaró: ..-no puede tener a Dios como Padre, quien no tiene a la Iglesia como Madre..-  La Iglesia no es un precario proyecto del hombre, sino un designio de Dios, la Redención y salvación del mundo son obra de la amorosa y filial fidelidad de Jesucristo y de nosotros con Él, fue la voluntad de Dios que nos lo envió. La Iglesia es de Dios y pretende un solo fin: la salvación de las almas. Acerquémonos al Señor, orémosle, pidamos perdón por nuestra miserias personales, y reparemos por los de los demás hombres, los actos de desagravio son parte importante de nuestra devoción, que muchos no saben lo que están haciendo. Esto es parte de nuestro amor a la Iglesia.
3.       ¿QUIEN FUNDÓ LA IGLESIA?  Al corresponder a Jesucristo realizar el plan de Salvación de su Padre, comienza su misión, y así su Iglesia, al anunciar la llegada del Reino de Dios, el anuncio de la Buena Noticia, este reino prometido en las Escrituras desde hacía siglos, estaba presente ya en misterio, Jesucristo inaugura el Reino de Dios aquí en la tierra, lo manifiesta con palabras, obras y su propia presencia. Acoger su palabra es acoger su Reino, pero la Iglesia  ha nacido principalmente por el don total de Cristo por nuestra salvación, lo anticipa en la institución de la Eucaristía, lo realiza en la Santa Cruz, y como signo de este comienzo y su crecimiento brotan del costado de Jesús crucificado agua y sangre.

SAN JOSEMARIA NOS RECUERDA:  
Que Jesucristo ha dado a su Iglesia la seguridad de su doctrina, la corriente de Gracia de sus sacramentos, y ha dispuesto de personas para que  orienten y recuerden  el camino.

4.-COMO CONTINÚA LA MISIÓN DE JESUCRISTO A LO LARGO DE LA HISTORIA. Desde que inicia sus fundamentos le da Cristo a la Iglesia una estructura que permanecerá hasta el fin de los tiempos. La empezó con su primer Magisterio, los doce apóstoles con Pedro a la cabeza. Son representantes de las doce tribus de Israel y cimientos de la nueva Jerusalén.
Estos apóstoles nos muestran la misión de perpetuarse que Jesucristo les encomendó, y se preocuparon de dejar sucesores bien formados y que mantuvieran la estructura a través de la que se busca la salvación de los hombres, que se va edificando y sosteniendo con Cristo y el Espíritu Santo.

SAN JOSEMARÍA NOS RECUERDA.- que hay muchos cristianos aturdidos y desorientados que piensan que la Iglesia ha sido superada y que lo que el Magisterio nos ha enseñado por siglos debe ser sustituido por algo:  ¡nuevo!.  La Iglesia de Jesucristo  fundamentada en la Fe y en los Sacramentos, es hoy la misma y no puede ser otra. Las cuatro notas de la Iglesia: UNA, SANTA , CATÓLICA Y APOSTÓLICA, son permanentes, inviolables, únicas, esenciales, y derivan de lo que su fundador quiso, y todos los cristianos debemos de amar.

5.- QUIENES FORMAN PARTE DE LA IGLESIA.- San Pablo considera a los miembros de la Iglesia como conciudadanos  de los santos  y de la familia de Dios, edificados sobre los mensajes de los apóstoles y de los profetas, siendo piedra angular el mismo Cristo. Los fieles incorporados por el bautismo son integrados en el pueblo de Dios, cada uno acorde a su propia condición y llamados a desempeñar la misión que Dios encomienda cumplir en el mundo. Como bautizados somos regenerados en Cristo y se nos otorga una igualdad en cuanto a dignidad y acción en virtud de la cual todos según su condición debemos cooperar a la edificación del Cuerpo de Cristo. (Lumen Gentium, 32)

SAN JOSEMARÍA NOS RECUERDA.- La llamada de Dios, el carácter bautismal, y la gracia de Dios hacen que cada cristiano pueda y deba encarnar la fe. Nos es necesario volver a dar toda la importancia al hecho de haber recibido el Santo Bautismo, es decir el haber sido injertados en el Cuerpo Místico de Jesucristo que es la Iglesia. Lo anterior nos debe de marcar profunda y dichosamente la conciencia. Consideremos el cariño a la Virgen Santa María que se expresa de mil formas, y nos hace sentir más dentro de la Iglesia.

6.- ¿HACE FALTA PERTENECER A LA IGLESIA PARA SALVARSE?.- Cristo es el Misterio de la Salvación es el que por medio de los Sacramentos, en especial la Eucaristía que es la presencia real, sustancial y verdadera de Nuestro Señor Jesucristo nos llena de la Gracia Santificante. Los siete Sacramentos son signos e instrumentos mediante los cuales el Espíritu Santo distribuye la Gracia de Jesucristo que es cabeza  de la Iglesia que es su  Cuerpo. Nuestra Iglesia es por tanto la perfecta unión de los hombres con Dios, esa unión es su principal fin. Une a toda raza, pueblo, lengua, nación y manifiesta el amor de Dios al hombre, es su signo visible. Instrumento de la Redención Universal, proyecto visible de Dios para salvación de la humanidad.

NOTA: A PARTIR DE AQUÍ, TODOS LOS ENCOMILLADOS ESTÁN TOMADOS DE LOS TEÓLOGOS PRINCIPALES QUE TRATAN ESTE DELICADO ASUNTO, EN ESPECIAL DE KHEL, Y SON ADICIONALES AL TEMA ORIGINAL. SE HIZO AL NO ENCONTRAR LA RESPUESTA COMPLETA.

“El tema que abordamos no es fácil y tampoco podemos decir que hoy se ha llegado a una solución definitiva en todos sus puntos más complejos. Nuestro intento se ha de limitar a entregar algunas afirmaciones que nos parecen centrales para afrontar, de una manera adecuada, este argumento, y además, indicar algunas cuestiones abiertas con sus posibles caminos de solución.
Los problemas fundamentales que se nos plantean se pueden resumir en tres: 1. La relación entre lo concreto del Salvador (y de su Iglesia) y la universalidad de su salvación; 2. La afirmación de Cristo como el único mediador y el sentido de su presencia y actuación en y a través de la Iglesia; 3. La posibilidad y la forma de otras mediaciones de la salvación, en particular, el papel mediador de las otras religiones. Nuestro trabajo se centrará fundamentalmente en el segundo aspecto, que es el que atañe directamente al papel mediador de la Iglesia. Sin embargo, algo tendremos que mencionar de los otros dos problemas, en cuanto dicen relación con nuestro asunto: la mediación de la Iglesia en la salvación1.
Parece oportuno comenzar el desarrollo estudiando la afirmación del Concilio Vaticano II acerca de la necesidad de la Iglesia peregrina para la salvación (LG 14), para comprender su real significado y su adecuación con la famosa sentencia dogmática extra ecclesiam nulla salus 2. Luego podremos adentrarnos en algunos de los presupuestos teológicos y antropológicos que fundamentan y explican la relación de Cristo con la Iglesia. Finalmente, habrá que reflexionar sobre el significado de la Iglesia como sacramento universal de salvación (LG 48,2). De ese modo esperamos haber podido profundizar en lo fundamental del tema de la mediación eclesial en la salvación”.

“En todo caso es totalmente lícito que cada religión parta su propia reflexión acerca de la revelación y salvación que propone, con la convicción de la verdad y absolutez de su propia opción. Luego en la vida tendrá que probar que su pretensión es correcta, al mostrarse realmente válida y "salvadora" para cada hombre y mujer con que se encuentre”.
“6) JUSTINO, Diálogo con Trifón, 45: "         [ Links ]Dime, pues, me dijo (Trifón): Los que hayan vivido conforme a la ley de Moisés, ¿vivirán en la resurrección de los muertos como Jacob, Enoc y Noé, o no? Y yo -le contesté-- Así, pues, los que cumplieron lo que universal, natural y eternamente es bueno, fueron agradables a Dios, y se salvarán por medio de Cristo en la resurrección, del mismo modo que los justos que les precedieron, Noé, Enoc y Jacob y cuantos otros hubo, juntamente con los que reconocen a este Cristo por Hijo de Dios"
 "Por lo tanto, la sola Iglesia católica es la que mantiene el verdadero culto. Allí está la fuente de la verdad, la casa de la fe, el templo de Dios, en el que si alguno no entra, o del cual si alguno sale, queda ajeno a la esperanza de la vida y de la salvación- En efecto, se trata de la vida y de la salvación, de lo cual si no se vigila con cautela y diligencia, estará perdido y muerto"
Afirma el texto completo: "Todos en conjunto somos los miembros y el cuerpo de Cristo; no solo los que estamos en este recinto, sino también los que se hallan en la tierra entera; ni solo los que viven ahora, sino también, ¿qué he de decir? Desde el justo Abel hasta el fin del mundo, mientras haya hombres que engendren y sean engendrados, cualquier justo que pase por esta vida, todo el que vive ahora, es decir, no en este lugar, sino en esta vida, todo el que venga después; todos ellos forman el único cuerpo de Cristo y cada uno en particular son miembros de Cristo"
“Cristo salvador no solo dispuso en un precepto que todas las gentes entraran en la Iglesia, sino que igualmente estableció que la Iglesia fuera el medio de salvación sin el cual nadie puede entrar en el reino de la gloria celeste. En su infinita misericordia Dios quiso que, de aquellos medios para la salvación que solo por divina institución, y no por intrínseca necesidad, están ordenados al fin último, en ciertas circunstancias, los efectos necesarios para la salvación, puedan ser obtenidos, incluso cuando sean aplicados solo con el voto o el deseo. Lo vemos enunciado con claras palabras en el sacrosanto Concilio de Trento, sea respecto al sacramento de la regeneración, sea respecto al sacramento de la penitencia. A su manera, lo mismo debe decirse referente a la Iglesia, puesto que esta es medio general de salvación. Ya que no se pide siempre, para que uno obtenga la salvación, que esté realmente incorporado como miembro en la Iglesia, sino que por lo menos se requiere que se adhiera a ella con el voto o el deseo. Este voto, además, no es necesario que sea siempre explícito, como sucede para los catecúmenos, sino que cuando el hombre sufre ignorancia invencible, Dios acepta igualmente un voto implícito, llamado con este nombre, porque está contenido en aquella buena disposición del alma, con la cual el hombre quiere que su voluntad esté conforme con la voluntad de Dios"
 Con la expresión "institucionalización del Espíritu" no se quiere decir "manejo arbitrario del Espíritu" por parte de la Iglesia y de los hombres sino que por el contrario, se trata -siguiendo a Von Balthasar- de aquella capacidad de la Iglesia de donar el Espíritu, porque lo posee como don de "lo alto". La institución es una forma de mostrarse del Espíritu y amor de Dios que se dona al mundo a través del Espíritu de Cristo. En efecto, el Espíritu es enviado del Padre, a través del Hijo, al mundo que está representado por la Iglesia. El Hijo, por medio de su obra redentora, introduce a los hombres -la Iglesia y a través suyo al mundo- en sí mismo. Pero además el Resucitado, como Cabeza de la Iglesia, dona el Espíritu a su Cuerpo -la Iglesia- el cual queda constituido también y en forma derivada, como fuente del Espíritu (Cf. Jn 7, 38; 19,34; 4,14). El Espíritu entonces en la Iglesia será la subjetividad (amor interpersonal divino) objetivada como institución para servicio del mundo. Cf. H. U. VON BALTHASAR, Pneuma und Institution, Skizzen zur Theologie IV (Einsiedeln 1974), 229-235.
“Esta universalidad de la salvación es lo que se quiere expresar cuando se habla del reino de Dios inaugurado por Cristo. Entendemos por reino o reinado de Dios, ese acontecimiento realizado definitivamente en Cristo y prometido aún por él en virtud del cual la voluntad de justicia y paz de Dios -partiendo de Israel o del renovado pueblo de Dios, la Iglesia- crea en nuestra historia un espacio en sentido salvador y liberador. El reino de Dios se encuentra entonces en la persona de Jesús. Y desde su persona se fundamenta toda "actualización del reino de Dios en la vida y el quehacer de todos aquellos que le siguen con la fuerza del Espíritu. Estos son todos los hombres y mujeres "que enfocan su situación personal, sus opciones morales y su mundo social desde la voluntad de justicia y paz de Dios, es decir, todos los hombres y mujeres de buena voluntad, en cuyo corazón actúa la gracia de modo invisible... y a los que el Espíritu Santo ofrece la posibilidad de que, de un modo conocido solo por Dios, se asocien a este misterio pascual", que es la realización del reino de Dios. Entonces esta actualización intrahistórica del reino de Dios se puede producir tanto en una modalidad cristiana explícita, como también en una modalidad implícita. Todos han sido salvados por Cristo, a pesar que muchos todavía no lo sepan. Es la salvación objetiva de la humanidad a la cual todos pueden acceder por caminos conocidos solo por Dios”. (Tomado del teólogo KEHL, de su obra Escatología).
Pero cabe la pregunta, ¿si fuera de la Iglesia hay salvación, que caso tiene esta y su doctrina? A lo que debemos de responder: porque al estar dentro de la única Iglesia de Jesucristo y cumplir con la voluntad de Dios que nos ha sido revelada y se conserva, enseña y practica, precisamente dentro de la santidad de la misma, la seguridad de la salvación es mucho mayor que en cualquier otro caso, dada la formación que recibimos. y además con el Sacramento del Bautismo que nos regenera, y la recepción de los otros Sacramentos, estamos en Cristo, Él actúa personalmente en nosotros.
“ En ese contexto es entonces en donde se entiende auténticamente la realidad y la necesidad de la Iglesia y de su misión en todo el mundo: ella está constituida como presencia permanente de Cristo, para mediar en la entrega de todos los hombres a Dios a través de Cristo. Justamente, la Iglesia es el acontecimiento de la actualización de Jesucristo y de su salvación definitiva para los hombres". Esto significa que la salvación ofrecida por Dios en Jesucristo y en el Espíritu Santo se nos da como tal en el signo finito y pecador de la Iglesia. Todo lo que Dios realizó en Jesucristo para nosotros, se hace presente y actual hoy por la fuerza del Espíritu Santo en los actos centrales de la vida de la Iglesia”
SAN JOSEMARÍA NOS RECUERDA.- el que salva es Jesucristo, en la Iglesia hay diversidad de ministerios pero uno solo es el fin: la santificación de los hombres. Y Él espera que todos los miembros de su Iglesia se empeñen en conseguir la santidad y asociarse a la misión de Jesucristo (y de su Iglesia), para esta tarea Él nos dejó instituidos los Sacramentos.

7.-¿CUÁL ES LA IDENTIDAD DE LOS CRISTANOS DEL PUEBLO DE DIOS?.  El pueblo de Dios tiene unas características que lo distinguen de los demás: el pueblo de Dios no pertenece en propiedad a ningún pueblo, pero Él ha adquirido para sí, un pueblo, que no era pueblo, una raza elegida, un sacerdocio real, una nación santa, y se llega a pertenecer a esta nación, no por el lugar de nacimiento, raza, etnia, religión, cultura política o histórica. Se llega a ser miembro de este pueblo  por el “nacimiento de arriba”, del agua y del Espíritu, es decir por el Bautismo y la Fe en Cristo.
Este pueblo tiene por Cabeza a Jesucristo, ungido Mesías por el Espíritu Santo. Es el pueblo mesiánico, constituido por los hijos de Dios en los que inhabita el Espíritu Santo, como en un templo. Su misión es ser la sal de la tierra, la luz del mundo, y su ley NUEVA es el Mandamiento Nuevo, AMAR COMO EL MISMO CRISTO MISMO NOS AMÓ.

SAN JOSAMARÍA NOS RECUERDA.  Al traernos a la Iglesia, por medio del Bautismo, se nos ha puesto un sello indeleble en el alma, que nos marca , que nos identifica como: hijos de Dios.
Dios está dentro del alma de todos los hombres en gracia de Dios, ¿y para que? Para que adquiramos mucha luz, para que sepamos repartir los dones de Dios, cada uno desde su lugar, humildemente, con piedad, bien unidos a la nuestra madre la Iglesia. Nos recuerda la vid y los sarmientos, cuya fecundidad produce los racimos generosos, y ¡que esterilidad la del sarmiento separado de la vid! - Que se seca y pierde la vida –.  te hablo muy seriamente: que por ti no se lesione esta unidad santa. ¡llévalo a tu oración!.

8.- ¿ CUAL ES LA MISIÓN DE LA IGLESIA ? la Iglesia es, por su misma naturaleza, misionera, Cristo la envió a todas las naciones, para hacer en ella discípulos suyos. El Espíritu Santo la construye y dirige con diversos dones jerárquicos y carismáticos. Enriquecida con los dones de su fundador guarda sus mandamientos.
La Iglesia solo llegará a su perfección en la gloria del cielo, cuando Cristo vuelva glorioso. Hasta ese día avanza en su peregrinación y  solventa sus persecuciones, con los consuelos de Dios.
SAN JOSEMARÍA NOS RECUERDA.- la extensión de la Iglesia, con el Papa en la cumbre, esparce la semilla del Evangelio por todo el mundo, como un solo rebaño, con un solo pastor. El cristiano no debe de detenerse, ha de pensar en la salvación de todas las almas. Universalidad de la caridad, significa por ello universalidad del apostolado. Dios quiere que todos los hombres lleguen al conocimiento de la verdad, y se salven.

9.¿QUE CARACTERÍSTICAS TIENE LA IGLESIA?  La Iglesia es una, tiene un solo Señor, confiesa una sola fe, nace de un solo Bautismo solo forma un Cuerpo, es vivificada por un solo Espíritu.  Es Santa, Dios es su autor, Cristo es su esposo, se entregó a ella para santificarla, aunque su miembros seamos pecadores, Ella es Santa, en ella brilla la santidad de María, así como de sus santos,  es católica, universal, abierta a todos los hombres, anuncia la totalidad de la fe, administra la totalidad de los medios de salvación,  es por naturaleza misionera. Se fundamenta en los apóstoles, es apostólica, es indestructible, se mantiene infaliblemente en la verdad, auxiliada, cuidada, inspirada por el Espíritu de Dios. Cristo la maneja por medio de Pedro y los demás apóstoles, presentes en sus sucesores: el Papa y el Magisterio.
SAN JOSEMARÍA NOS RECUERDA.- Es hora de preguntarnos, ¿comparto con Jesucristo su afán de almas?  ¿pido por esta Iglesia de la que formo parte?  Y en la que debo de realizar una misión específica. Estar en la Iglesia ya es mucho, pero no basta, debemos “ser” Iglesia, debemos vivir muy unidos a Cristo, que es nuestra vid. Así defenderemos la unidad de la Iglesia, veamos algunas acciones a llevar a cabo: Aumentando nuestra fidelidad al Magisterio, amando al Romano Pontífice,  venerándola y sintiéndonos parte de ella, hermanarnos en la fe,  que nos descubre la fraternidad que nos une a la humanidad entera.
Compiló Jorge Casas y Sánchez.

viernes, 1 de marzo de 2019

LA LEY MORAL Y LA LIBERTAD.


LA LEY MORAL Y LA LIBERTAD.
LA LEY ETERNA, principiemos por definir las leyes relacionadas a nuestro tema de hoy, la Ley Eterna es el plan de la divina sabiduría, para conducir toda la creación a su fin, en concreto, a la criatura racional es la única de todas en este planeta que es capaz de intuirle y que está invitada a  conocerle, amarle y gozarle eternamente, después de haberle servido en esta vida. Para ello Dios proporciona a cada una de sus criaturas racionales diferentes capacidades (carismas) para servirle para cooperar en el gobierno cósmico, y le proporciona una conciencia, que nos permite auto-dirigirnos, y cuya característica es el compartir el sentido del bien y del mal. El saber si estamos obrando bien o no en lo que se refiere a los mandatos de nuestra propia conciencia. Por tanto esta Ley Eterna es fundamento de cualquier legislación positiva humana, es causa primera, no debe de ser causa segunda, pues nos llevaría al caos. ( si no hubiera Dios, todo estaría permitido).
LA LEY NATURAL, es la participación en la Ley Eterna de la criatura racional; las criaturas irracionales  participan de la Ley Eterna en forma fatal, de manera ciega y necesaria a sus actos, el caso del hombre es distinto dada su inteligencia y libertad, (libre albedrío), la persona humana está capacitada con su inteligencia a reconocer este orden de la ley divina, y se inclina por su voluntad a seguir ese orden. Aunque no siempre seguimos esta directiva.
El grado de conocimiento de esa Ley Natural depende de las disposiciones de la persona,  ya que, por estar lastimados por el pecado original, estamos debilitados para controlar nuestras pasiones personales, y podemos errar en el conocimiento de esta Ley Natural, y por tanto incumplirla culposamente. Los católicos nos sometemos al Magisterio de la Iglesia para la debida interpretación de esta ley, la cual no solo es para los cristianos, sino que abarca a toda la familia humana.
Hoy es responsabilidad del catolicismo la defensa y enseñanza de esta Ley Natural, la defendemos por nuestra fe, y nos guiamos por la autoridad del Magisterio, que nos la da a conocer sin error alguno, (ya que el Espíritu Santo le auxilia),  nos es necesaria la gracia para poder cumplir esta ley debidamente, de allí la necesidad de la oración pidiéndola.
LEY MORAL NATURAL, viene a expresar su amor a Dios, nos enseña lo que debemos hacer para alcanzar nuestro fin final.
LEY MORAL Y LIBERTAD, no existe la libertad absoluta. Nuestra libertad se perfecciona en tanto la ordenamos a Dios, por lo que el cumplimiento de la Ley Moral, no restringe nuestra libertad sino que le facilita su recto ejercicio. No se puede concebir la libertad como: el hacer lo que a cada uno le de su regalada gana. No, eso  es libertinaje, mas no ejercicio recto de la libertad. La libertad es compromiso, si, tomado libremente, si yo me comprometo a respetar las reglas del tráfico, ello no me quita libertad, porque yo libremente lo he aceptado, es una decisión que si bien me obliga, soy yo el que por convencimiento, de que es algo bueno, lo he aceptado.
La verdad y las virtudes, son liberadoras, aumentan nuestra libertad cuando las practicamos, la verdad nos indica la realidad, y las virtudes el bien, esto nos lleva a saber que es lo bueno que debemos practicar y las virtudes el quererlo y procurarlo. Así procuramos realizar el bien conocido, por el contrario, el mal aún siendo acto libre, y que en ocasiones nuestra debilidad nos lleva a cometerlo, no libera sino esclaviza, ¿que mejor ejemplo está en el pecado, que nos encadena?.
LA LEY MORAL NATURAL, viene ser la aplicación de la ley natural al hombre que al ser libre puede expresar su amor a Dios, nos enseña lo que debemos hacer para alcanzar nuestro fin final. El papel, apostólico. Santificador de nuestra Iglesia, nuestra maestra en Doctrina Cristiana, nos lleva, nos ayuda a cumplir con los preceptos de la voluntad de Dios, es la aplicación de la Ley Eterna al hombre que siendo criatura libre, la acepta para su salvación o la rechaza para su condenación.
LA LEY MORAL ES INMUTABLE, UNIVERSAL Y VERDADERA, objetivamente todas las personas humanas sin excepción estamos sujetos  a respetar las obligaciones fundamentales de la humanidad, las que se sustentan en la esencia y naturaleza del hombre, esté donde esté. Son esos principios universales inscritos e indelebles de nuestra naturaleza humana, y que constituyen el cimiento de nuestros derechos y obligaciones universales, que por su propia naturaleza son inviolables, en tanto derechos. Es por estas características que su validez es para todos los tiempos, pasados y futuros, por estar indeleblemente inscritos en la conciencia humana. Es así como se ha desarrollado la humanidad.
LEY MORAL NATURAL Y LEY DIVINO POSITIVA                                    La Ley Divino-Positiva  es revelada, es mudable porque Dios la adapta a los tiempos, tradicionalmente se divide en tres épocas:
1)    La primitiva, va desde nuestros primeros padres, hasta los tiempos del pueblo escogido, cuando su estancia en Egipto.
2)    Va desde Moisés hasta que termina el Antiguo Testamento.
3)    Es la que corresponde al cristianismo, está contenida en el Nuevo Testamento.
Dios la ha impuesto libremente y nos la ha manifestado en la Revelación, en las dos primeras se dan los sacrificios, y en la tercera los Sacramentos. Esta Ley Divino-Positiva obligó solo a aquellos hombres a quien Dios la reveló.
Por lo tanto tenemos que las diferencias entre la Ley Divino-Positiva y la Ley Moral Natural son:
La natural es inmutable, pues está fundamentada en la naturaleza que Dios nos da en tanto así somos creados.
La Divino-Positiva es mudable, pues Dios la ha adaptado a los tiempos.
La natural es conocida por la razón, la positiva por revelación.
La natural obliga a todos los hombres, la positiva solo a aquellos a quienes Dios la revela.
Nuestra salvación consiste en sabiduría, debemos conocer nuestra doctrina, y vivirla, santificarnos.
Los Diez Mandamientos son parte de la ley positiva y contienen los preceptos de la ley natural, por lo que su expresión es perteneciente a la Ley Moral Natural, y que además la Iglesia sanciona con su autoridad, algunos casos son explícitos y otros implícitos hay por tanto obligación de su cumplimiento por todos los hombres, no solo los cristianos. Estos son:
.-obligación de buscar la verdadera fe.
.-respetar los derechos de la Iglesia.
.-Indisolubilidad del matrimonio.
.-prohibición de quitar la vida a alguien, por tanto prohibición de Eutanasia y aborto.
.-derecho y obligación de los padres de educar a sus hijos.
.-defraudar el salario a los trabajadores.  
.-y varios puntos mas, no matar, no mentir, no desear los bienes ajenos, etc.
LOS MANDAMIENTOS DE LA IGLESIA. La Iglesia recibió poder para mandarnos, proviene del propio Jesucristo, su divino fundador, quien la constituyó para guiarnos por amor, para conducirnos a la salvación eterna. Sus mandamientos obligan en conciencia y bajo pecado mortal si la materia es grave. Al imponerlos la Iglesia  busca el asegurar mejor las máximas evangélicas y el cumplimiento de los Diez Mandamientos. Se trata por lo tanto de las mas importantes obligaciones de todo buen cristiano. (1.-oir Misa entera los Domingos y fiestas de guardar. 2.-confesar los pecados mortales al menos una vez al año, en peligro de muerte, y si se ha de comulgar. 3.-comulgar al menos por Pascua de Resurrección. 4.-   ayunar y abstenerse de comer carne, cuando lo manda la Santa Madre Iglesia. 5.- ayudar a la Iglesia en sus necesidades).

LAS LEYES CIVILES. Dios ha querido que los hombres vivan en sociedad, por naturaleza el hombre es gregario, y esta clase de vida necesuta ser regulada, buscando el bien común, con el objeto de que unos se ayuden a los otros a cumplir sus finalidades personales y a desarrollarse en tanto seres humanos. Estas leyes son siempre positivas, y no nos guían intrínsecamente a la salvación, pero si externamente nos ayudan a ello, nos recuerdan los mandatos divinos y acordes a las circunstancias en su cumplimiento, encontraremos ventajas o castigos. Las leyes humanas son justas y legítimas solo en la medida en que derivan de la Ley Eterna, y en la medida que son justas obligan en conciencia. Toda potestad legítima proviene de alguna manera, por tanto, de Dios, consecuentemente resistir a la ley justa y legítima es resistir a Dios. Las leyes civiles que van en contra de los derechos de Dios y de la Iglesia, no obligan, al igual que las leyes injustas o ilegítimas.
MORALIDAD DE LOS ACTOS HUMANOS, lo moral  es el acto humano que en su relación con el bien obrar, opera. Así lo que coincide con el bien obrar es “bueno” y lo que no es “malo”. La norma del bien tiene dos aspectos, uno exterior a nosotros, que consiste en la ley o su reglamentación, y la otra interior que es nuestra conciencia. La razón de esto es dado que nuestra conciencia podría no estar de acuerdo con una Ley Divina, por propio error, consciente o inconsciente, es por ello que se mencionan los dos aspectos: ley y conciencia. Así la BONDAD es el acuerdo con la ley y la conciencia. Y la MALICIA MORAL es la falta de acuerdo, con la ley, malicia material, o con la conciencia malicia formal.
ELEMENTOS DEL ACTO MORAL, aquí lo que debemos de examinar son tres características de los actos morales:
 EL OBJETO, es lo que caracteriza al acto en si, Ej. dar limosna que es ayuda al prójimo necesitado. O robar algo que es quitar lo ajeno.
LAS CIRCUNSTANCIAS, son aspectos exteriores que califican al acto y son siete, a saber: persona, cosa, modo, fin, medios, tiempo, y lugar.
LA FINALIDAD, que viene a ser la motivación del actuante.          
Para que una acción sea buena debe serlo en estos tres aspectos: objeto, circunstancias y finalidad, si un solo aspecto de estos es malo, la acción toda es mala. Para que sea buena debe cumplir con la bondad en los tres.
Hay acciones que tienen un doble efecto, uno bueno y otro malo, para que sean lícitas estas acciones, se debe procurar:                                          
a.- que la acción sea buena o al menos indiferente. Ej. Platicar.
b.-que el efecto buscado sea el bueno.  Ej. Hacer apostolado
c.-que el efecto que se derive de la acción sea el bueno. Ej. Curar al enfermo.
d.-que haya motivo proporcionado para permitir el malo. Ej. Amputar pierna gangrenada.

PERFECCIONAMIENTO, IMPUTABILIDAD, Y LIBERTAD, HUMANAS. La libertad es un don que Dios da al hombre al crearlo a su imagen y semejanza, junto con la capacidad de razonar y de tener voluntad. El hombre se perfecciona en uso de la libertad en cuanto la usa para su ordenación a Dios, por lo que ello no la restringe, por el contrario, facilita su ejercicio, por ello la verdad y las virtudes facilitan el querer el bien, y los vicios dificultan el adherirse al bien. Cuanto mayor es la formación doctrinal o profesional que la persona adquiere mas se justifica su conocimiento en materia moral, al conocer mejor las implicaciones propias de su vida, sea la piadosa o la profesional, la familiar o la social. Siempre considerando como deber primordial el orientar nuestras acciones hacia la persona de Dios. De aquí se desprende la obligación de la formación personal en cuestión moral acorde a los principios de la doctrina católica.
Debemos de procurar, ya que es derecho y deber el conocer la ley moral, y tener los medios adecuados para evitar su ignorancia en esta materia tan importante.
Jorge Casas y Sánchez.

miércoles, 20 de febrero de 2019

CULTIVAR INTERIORIDAD Y SILENCIO EN ERA DIGITAL


CULTIVAR INTERIORIDAD Y SILENCIO EN ERA DIGITAL.

Nuestra nueva realidad de vida moderna incluye cuestiones que es necesario que aprendamos a dominar, o seremos dominados por ellas, lo que no estaría bien, vamos a examinar algunas de ellas:
TELEFONIA CELULAR:
La comunicación telefónica mundial y nacional, personal y popular, con y sin imágenes, se da en varias aplicaciones cibernéticas a saber; Internet, What´s App, Facebook, Youtube, news letters, películas, mensajes, twitter, impresiones, correos electrónicos, kindle, epub, enciclopedias, Instagram, bibliotecas enormes, toda clase de música, GPS, mapas, guías turísticas listados mundiales de hoteles, restaurantes, hospitales, aeropuertos, vademécums de medicinas, procesadores de la palabra, fotografía, enormes archivos cibernéticos, notificaciones y muchísimo mas, y todo ello es posible incluso en la palma de tu mano. Se considera una genialidad de Steve Jobs, el haber juntado dos aspectos en un solo aparato que denominamos teléfono inteligente, móvil, o simplemente, celular, esta genialidad consistió en dar accesibilidad al teléfono el Internet. Lo que ¡modificó nuestra forma de vida!.

LAS COMPUTADORAS,
Nuestra vida de trabajo, el desempeño de los oficios, prácticamente todos los de cuello blanco, y muchos de cuello azul, dependen, se apoyan, se practican con ordenadores, los hay minúsculos en el celular, en tabletas, en lap tops, desk tops, también las hay mayores en las instancias gubernamentales, como las armadas, los ejércitos, las Secretarías de Estado, en ocasiones enormes y rapidísimas. Que nos proporcionan información útil, necesaria, actual, rápida en sentido instantáneo.
También por desgracia existen sitios que sin moral alguna  publican no solo opiniones sino fotos llenas de maldades, como el porno, la pedofilia ,la homosexualidad, las noticias “fake”etc.
Estas nuevas tecnologías han aumentado considerablemente, la facilidad, la rapidez, el volumen de información, al grado de convertirse en soluciones de gran utilidad al mismo tiempo que han creado ciertos problemas.
Esta cantidad de información disponible, debe imponernos a cada uno de nosotros la necesidad de reflexionar, es decir de discernir aquellos datos, esa información que nos es valiosa y útil de la que nos significa pérdida de tiempo y nos llena de información inútil. Esto no es fácil debido a la cantidad y a la velocidad con que los sucesos tienen lugar, además de que son familiares, nacionales, y globales, nuestra capacidad de discernimiento se pone a prueba en este renglón, en que por necesidad tenemos que ser extremadamente cuidadosos para no caer en una “informología” que nos puede quitar tiempo de mas importancia, como: tiempo de orar, de estar con la familia, de hacer deporte, de disfrutar a los amigos, de lectura culta, etc. además de que la velocidad  y variedad en que la información se da, supera nuestra capacidad de reflexión, y por lo tanto nuestro discernimiento.
Y en la comunicación que emitimos no debemos dejar de ser: juiciosos, mesurados y correctos. Debemos pensar muy bien lo queremos decir,  y lo que esperamos del otro. Hoy la juventud ha caído en verdaderos vicios, a veces muy perjudiciales, es necesario enseñarles a no ser esclavos del celular en  casos como el chateo e intercambio fotográfico. La comunicación horizontal que establecen puede ser muy útil y constructiva en su uso ordenado, pero en su desorden les es sumamente perjudicial, y necesitan mucha ayuda paciente, pues no han madurado aún para poder discernir adecuadamente.
Algo de mucha importancia es, el que no sea esta tecnología de la comunicación, algo que nos interrumpa cuando estamos realizando cosas importantes, como lo son, la tarea escolar, el tiempo de comer en familia, las pláticas de sobremesa, es conveniente enseñar el orden en cuanto al tiempo mas indicado para contestar mensajes, y discernir cuales merecen contestación y cuales son inútiles y por tanto perjudiciales.
 El silencio en la vida cristiana juega un papel importantísimo, por lo que es conveniente un orden en cuanto y cuando ejecutarlo, y me refiero al silencio cibernético también. Es durante el silencio que cultivamos nuestra interioridad, que nos permite escuchar la voz del Espíritu Santo y así conocer sus mociones. La falta de estos momentos son pérdida valiosísima para nuestra interioridad.
El papa actual, Francisco ha pedido oraciones para que se redescubra el valor del silencio, en estos tiempos en que nos abruma el bullicio, así lo llama,  para que sepamos escuchar a Dios y a los hermanos. Y se pregunta: ¿Cómo conseguir esta interioridad en un ambiente marcado por las tecnologías?
En tiempos anteriores a los actuales, cuando aún no se tenían las técnicas actuales de comunicación, y con seguridad para cuando, estas, actuales, hayan superado en el futuro lo que se maneja hoy día, viene muy al caso lo que San Josemaría nos dejó enseñado sobre la interioridad, es por tanto conveniente citarlo, nos dejó dicho: “ La Virtud de la Templanza, es una buena aliada, (señala San Josemaría), como una experiencia con la que es fácil identificarse nos lo dice con estas palabras: “Me bullen en la cabeza los asuntos en los momentos mas inoportunos…”, dices. Por eso te he recomendado que trates de lograr unos tiempos de silencio interior,…..y la guarda de los sentidos externos e internos. Para alcanzar un recogimiento que lleve a meter las potencias en la tarea que realizamos, y así poder santificarlas, es preciso ejercitarse en la guarda de los sentidos. Y esto aplica de modo especial al uso de los recursos informáticos, que -como todos los bienes materiales- se deben emplear con moderación”.
La virtud de la templanza en muy buena aliada cuando nos movemos en los ambientes digitales, TEMPLANZA ES SEÑORÍO, porque ordena nuestras inclinaciones al bien, en el uso de los instrumentos con los que contamos. Nos lleva a obrar con rectitud, dando el justo valor a estos instrumentos, nos pone en la tesitura de hijos de Dios, y no de esclavos de la tecnología.
La compra. Otro aspecto que debemos de cuidar es el de la utilidad de los equipos evitando esa tendencia desmedida en muchas ocasiones que nos lleva a tener , o procurar obtener la tecnología mas nueva, mas reciente, cuando en verdad para nuestras necesidades la que tenemos en ese momento cubre adecuadamente nuestras necesidades. Y por tanto no hay una buena justificación para la nueva compra.
El ideal de la santidad implica en no ir mas allá de lo que es lícito, y cabe por lo tanto en primer término, ¿realmente esto me acerca mas a Dios?, ¿me va a ayudar a que mi vida sea mejor en algún sentido, que sea mas útil mi actividad,? Frente a Dios , a los demás y a mi mismo, estos razonamientos nos ayudarán incluso a hacer mas productivo lo que tengamos invertido en aparatos, no solo los de uso personal, también los de uso profesional. Recordemos lo que San Pablo les dice a los de Corinto: “ todo me es lícito. Pero no todo conviene, todo me es lícito . Pero no me dejaré dominar por nada”. Esta autoafirmación del apóstol tiene una actualidad muy indicada, al igual que la de San Josemaría, para los tiempos actuales. El seguir estos sabios consejos nos evitará fenómenos como la ansiedad e incluso la dependencia. Un breve consejo es aquel que dice: acostúmbrate a decir que no. El seguirnos nos concede paz interior, y esta la llevamos a nuestros hogares, a la sociedad, al mundo.
Hay varios consejos que son muy apropiados para que logremos y enseñemos a lograr un buen orden en el uso de las tecnologías, en especial la de la comunicación, por supuesto que ello está en cada caso sujeto a las condiciones propias y las necesidades personales, tenemos por ejemplo: el uso templado de los mensajes con los amigos, preguntémonos si estamos comunicando y recibiendo cuestiones realmente necesarias e importantes, o estamos , en ocasiones, perdiendo el tiempo, incluso interrumpiendo otras actividades, si productivas, como el estudio, la investigación, la conversación con los presentes, en  casos como este el fijar horario de recepción y de contestación, puede ser conveniente. Claro que hay comunicaciones que son de mayor o menor urgencia en su contestación, pero no son banales. El fijarse horarios en estos casos son simple autodominio, muy conveniente. Otro ejemplo es el de la información noticiosa, a esta le podemos fijar horarios a lo largo del día, de acuerdo a nuestras necesidades, desde luego que la buena educación se debe de mostrar cuando estamos en compañía de otras personas, evitando en lo posible el uso del teléfono móvil, lo cual a ojos vista es falta de buenos modales, basta ver su uso indiscriminado en los restaurantes y otros lugares, lo que nos muestra la falta de templanza de tantas personas, especialmente jóvenes. A mi me ha parecido vergonzoso que incluso en la Iglesia a la hora en que se está celebrando la Santa Misa, haya personas que no solo no han apagado su móvil, sino que no se abstienen de darle click. Esta es verdaderamente una actitud reprobable, a pesar de que algunos sacerdotes amablemente hacen la invitación a que se apaguen mientras se celebra.
Hay otros consejos muy sabios que conviene recordar, por ejemplo Santo Tomás de Aquino, solía relacionar al estudio con la templanza, en el sentido de que este era en ocasiones vencimiento de tendencias a la pereza, a la comodidad, e implicaba superación al aplicar la mente a cuestiones como el deseo de aprender y saber mas. Estos afanes son enriquecedores en especial cuando se ponen al servicio de los demás y contribuyen a fomentar un recto amor al mundo, lo que se traduce en un legítimo interés por estar al tanto de realidades culturales y sociales, en las que nos movemos y queremos llevar a Dios. Pero esto es diferente al estar abocados a una curiosidad que se manifiesta como ansia de estar enterados de todo y no querer perderse de nada, esta actitud lleva a una superficialidad, a una dispersión intelectual en vez de lograr una verdadera profundidad en los aspectos útiles del conocimiento que necesitamos  en nuestro caso personal. No debemos de perder el afán apostólico, y cultivar el trato con Dios. Al realizar ya sea como estudiantes, como profesionales o como buenos cristianos esta búsqueda de conocimiento no solo profundizamos en lo mejor de los conocimientos que necesitamos sino que realizamos el acercamiento al Señor.
Las nuevas tecnologías nos amplían las fuentes de información constantemente, ejemplos pueden ser, los sitios a escoger para viajar, vacacionar, donde invertir mejor el ahorro, que papel tienen las medicinas, cuales son nuestros movimientos bancarios, el poder pagar impuestos, hacer transferencias de fondos, mundialmente, comprar o vender cibernéticamente, y un largo etcétera, pero lo que también proporcionan y en forma amplia, veraz, clara, cuestiones de formación católica, verdadera, por fortuna. Con los ordenadores, y los móviles, podemos escuchar, homilías, seguir el itinerario del Santo Padre, oir la Santa Misa cuando enfermos o muy ancianos, leer los Evangelios y las lecturas del día, todos los días, ingresar a portales muy amplios con información muy variada sobre todos los temas de Historia Sagrada, la Palabra Escrita (Biblia), consultar ese tesoro que es el Catecismo de la Iglesia Católica, solo para mencionar unos ejemplos.
Lo anterior nos permite en materia de nuestra religión y nuestra moral, el adquirir formación, el estar informados, el escuchar homilías, conferencias, charlas, solo mencionaré a algunos, de los que son activos en Youtube, y de los cuales no deberíamos de prescindir. En primer término está el Santo Padre, de quien se trasmiten multitud de sus actividades en vivo, se tienen videos de sus participaciones en diferentes lugares del mundo, se trasmiten sus Misas, y rezo del Ángelus, otro muy importante es el Padre Raniero Cantalamessa, predicador de la Santa Sede, desde hace varios lustros. El obispo de San Sabastian, de apellido Munilla, el padre boliviano Nelson, Fraynelson le llaman,  gran predicador, el mexicano: padre Espinosa de los Monteros, que habla mucho sobre el matrimonio y la familia con un gran sentido del buen humor, y por supuesto que se pueden consultar infinidad de blogs y grabaciones y páginas preparadas por sacerdotes del Opus Dei. Sobre esto lo que se nos aconseja es el no caer en lo que Santo Tomás consideraba “INQUIETUD ERRENTE DEL ESPÍRITU”, por lo que tenemos que analizar cuidadosamente lo que es nuestra vocación, lo que debe ser nuestra relación con Dios  y el trato con nuestros prójimos, a modo que podamos evitar esa inestabilidad interior y dirigir nuestra investigación y  esfuerzo adecuadamente, para nuestra propia formación y ayuda a los otros. Lo mas conveniente será obtener buenos hábitos de estudio y de oración personal, debidamente diferenciados. Solo así podremos cumplir con el pequeño deber de cada momento: haciendo lo que debemos y estando en lo que hacemos, esto nos lucrará Gracia Divina, nos ayudará en nuestra tarea de santidad personal.
Beber , no en cualquier charca, sino en el sabio manantial cristiano, con la voluntad avivada, la mente puesta en las cosas del Señor, ordenadamente, venciendo los obstáculos que se nos atraviesan. Los hijos de Dios debemos ser contemplativos, personas que en medio del fragor de la muchedumbre, sabemos encontrar el silencio del alma en coloquio con la Trinidad Santísima. Se nos aconseja el buscar, obtener y usar momentos de mayor recogimiento, compatibles con el resto de nuestras actividades, por intensas que estas sean. Se da especial importancia a la preparación de la Santa Misa, y al agradecimiento de la visita de nuestro Señor Jesucristo en la Comunión. Aprendamos a desconectarnos  de otras actividades que llaman, que requieren nuestra atención, dediquemos en la forma mas perfecta nuestra atención y voluntad  al coloquio con Dios, esto requiere no solo el aspecto mental sino también el físico. Es allí donde dirigimos todo nuestro ser al Señor y le dejamos a Él, en sus manos, el resto.
Muy importante resulta el que aprendamos a manejar el silencio, para ser mas atentos con los demás, y a obtener momentos de silencio personal, en el que nos miremos a nosotros mismos que nos interioricemos, que hagamos silencios dentro nuestro, en este mundo en que tal parece que nuestro tiempo se llena de iniciativas y de actividades, de ruido, llamadas, acciones a realizar, que parecen llenar todo nuestro tiempo disponible. A esta respecto el Papa Francisco nos invita a: RECUPERAR UN CIERTO SENTIDO DE LENTITUD Y DE CALMA. Es bueno por lo tanto seguir este sabio consejo, que para los tiempos actuales nos ayudará a abrirnos a los demás y a la acción de las mociones del Espíritu Santo. Pidamos a nuestra madre la Virgen Santísima que nos ayude a lograr nuestros propósitos, dentro de estas nuevas formas de uso de nuestro tiempo, en la información, estudio e investigación, pero muy especialmente en nuestra oración. (compiló Jorge Casas y Sánchez).

sábado, 26 de enero de 2019


LIBRES PARA CONSTRUIR EL FUTURO.
Ser libre no solo es un derecho, comporta una responsabilidad, y nos involucra en la problemática social.
La libertad no nos la concede el Estado, ni ente alguno, proviene de Dios, estamos en un mundo en el que hay una tendencia a visualizar la libertad como algo parcial, como capacidad de elección, y esto no debe ser así, cada persona debe buscar su perfección , independientemente de las circunstancias sociales que constituyen su entorno. Vemos a muchos que se han despersonalizado, que han abdicado a su libertad personal en aras de construir una forma de sociedad.
No nos debemos de adormecer por acciones del Estado que pretende proveer todas las necesidades de los ciudadanos, el ser libre  debe considerar sus decisiones fundamentales para configurar su estilo de vida. Tiene además derecho a la información adecuada, y no al sometimiento a mecanismos manipuladores.
Ante la enorme potencia de las estructuras  del mercado, la información y comunicación masivas, muchos se ven reducidos al anonimato, perdiendo su condición de seres activos. No debemos encerrarnos en una vida reducida  al trabajo y la familia, debemos ir mas allá, tomar parte activa, ya sea en asociaciones, privadas o públicas, en grupos de amigos, sindicatos,  partidos políticos, clubs deportivos, equipos autónomos, u otros modos que ofrecen la oportunidad de socializar, siendo muy recomendables aquellos que tratan la doctrina de Jesucristo, para lo cual la Iglesia ofrece múltiples oportunidades.
De acuerdo a nuestras aficiones o cualidades,  debemos de participar con sentido cristiano, no siendo indiferentes, pero con conciencia de que se trata de bienes temporales que relacionamos con nuestro bien eterno. Los católicos debemos participar en las actividades honestas de los hombres, llevando en nuestro interior la presencia de Cristo, lo que se reflejará sin duda, aunque nosotros no lo manifestemos.
Entre las aplicaciones propias de la libertad está el terreno de lo opinable, este es un campo en el que debemos heroicamente defender nuestras propias convicciones, respetando las de los demás, en todos los terrenos, ya sean: sociales, políticos, filosóficos, deportivos, económicos, culturales, artísticos e incluso teológicos. Nuestra mentalidad laical, debe ser plural, en uso de su libertad, se mueve en estos terrenos sin necesidad del clericalismo, que trata de inmiscuir a la Iglesia en asuntos políticos y sociales como poder orientador. Nuestro laicismo es consciente de la separación de la Iglesia y el Estado, sin perder de vista que este debe de ser respetuoso de la Ley Moral Natural, que defiende la autorrealización del hombre, confiriéndole dignidad de persona dotada de iniciativa, y dominio de sus actos, puesto que la naturaleza condiciona a la libertad y le indica su ámbito. Esta Ley Moral condiciona al hombre a actuar conforme a su naturaleza racional. Por lo que en casos antinaturales como el aborto, el divorcio, la homosexualidad (no el homosexualismo) el hombre de buena voluntad debe de reaccionar siempre a favor de legislaciones acordes a la Ley Moral Natural. Solamente las mentes obtusas consideran que los puntos de vista que se fundamentan en sabiduría que lleva mas de 2000 años de existencia, entre nosotros, que es la que mas ha influido en la vida de los hombres, y que proviene del Creador, se deberían de considerar obsoletas, y al mismo tiempo caen en las ideologías como la de género, que nacen podridas y por su propia degeneración, caerán tarde o temprano como estopa mojada. Es por ello que los que afortunadamente contamos con las enseñanzas del cristianismo, nos sentimos obligados a influir, opinando permanentemente en la sociedad, lo hacemos libremente y así es como las decisiones humanas  correctas, ayudan a la presente y futura vida: social, cultural, filosófica, artística, e incluso económica. Esto en ocasiones se ejerce a contracorriente, pues no se entiende por todos el pluralismo de la mentalidad laical que se opone al clericalismo y al laicismo secularizador, y que busca el respeto a la justa autonomía de las realidades temporales y a la naturaleza de las leyes puestas por Dios.
Una luz inmensa que añade dignidad, aparte de su aspecto salvífico es la santificación del trabajo, San Josemaría defendió la libertad de los fieles que vincula la vida cristiana con la temporalidad de nuestra existencia,  y enseñó que debemos de ser dueños de una pluralidad de actividades,  y posiciones políticas, mientras no se opongan a la fe católica, y afirmó que no se deben de poner dogmas  en las cosas temporales. La libertad en estos aspectos es total para los fieles de la obra, y se aconseja a todos los hombres de buena voluntad.
El intentar fijar verdades absolutas, va contra la dignidad humana. Todos tenemos puntos de vista propios y desde allí contemplamos , cada quien,  nuestras preferencias culturales,  experiencias peculiares, San Josemaría pone el acento en  lo evidente de las diferencias cognositivas por lo que tratar de que se consideren verdades absolutas viene a ser una falta de consideración para con los demás. El desprecio o desconfianza de los aportes ajenos supondría empobrecimiento intelectual.
Muchas soluciones diferentes pueden ser armonizables y diferentes pareceres pueden  ser soluciones diferentes y buenas. Es bueno recordar que San Josemaría  contempla la libertad en su sentido mas profundo, con la luz del Espíritu Santo, que nos lleva a comprender a la libertad   desde el hecho de que somos libres porque somos hijos de Dios.
Jesucristo en la cruz nos muestra de la manera mas sublime, con plena libertad dos cosas de gran importancia: el amor que tiene a la voluntad del Padre y también por amor, en este caso por toda la humanidad al liberarnos del pecado mediante su Pasión y Muerte, allí en su resurrección nos alcanza la victoria sobre el pecado..
Contemplemos la agonía de nuestro Señor Jesucristo en Getsemaní al grado de sudar sangre,  al libremente aceptar rendidamente el Sacrificio que el Padre reclama para nuestra liberación del pecado. Expontaneamente el altísimo ejercicio de la libertad, al servir a todos los hombres, entregando lo mas valioso que el hombre tiene, su vida, y entregándola en medio de sufrimientos indecibles, así Cristo en ejercicio de su libertad nos ha conquistado nuestra propia libertad. Del Catecismo se extraen algunos conceptos sobre la libertad:
El acto de fe es voluntario, Dios nos vincula por nuestra conciencia, pero no nos coacciona. Jesucristo invitó a la fe y a la conversión.
La fe es indispensable para la salvación y se ejerce voluntariamente.
El ser hechos a imagen y semejanza de Dios y solo lo ejercemos por libre sumisión, Adán y Eva no lo hicieron y abajaron su libertad.
Debemos vivir libremente sometidos a las normas morales.
El hombre que se prefiere a si mismo y no a Dios es el que obedece a la tentación de Satanás.
Al casarse lo hacen libremente, consienten “per se”.
La libertad permite al hombre buscar libremente su propia perfección, fuimos creados libres y dueños de nuestros actos.
La libertad radica en la razón y en la voluntad para obrar o no obrar, hacer o no hacer, así madura el hombre. Se perfecciona cuando se ordena a Dios. Los actos humanos (no del hombre)  implican la posibilidad de elegir entre el bien y el mal.
El hombre a medida que opta por el bien se hace mas libre. Lo contrario es esclavitud del pecado, libertinaje.
La ascesis nos hace mas libres, mas responsables.
Todo acto querido es imputable al actor:
Adán, cuando Dios le pregunta, ¿Dónde estás?
Caín ídem.
David, y Natán, por lo de Urías y Betsabé.
La historia del hombre nos muestra siempre alienación a la libertad, empezando en el paraíso. Les muestras son múltiples actualmente: divorcio, aborto, eutanasia, eugenesia,  todos son abusos de la libertad.
Es un error concebir al hombre como ser libre cuando en uso de su “libertad” pretende gozar de todos los placeres que ofrece la vida terrenal.
La gracia de Dios no se opone a nuestra libertad, por el contrario nos fortalece contra las coacciones del mundo.
De Caminonos podemos plantear:
¿Dios lo quiere?, yo también.
En la sociedad, mala es una intervención demasiado fuerte del Estado, debe ser subsidiario no interferir en sus competencias, sino mirar al Bien Común.
Dios entrega a cada persona funciones para las que es capaz. Esto debe imitarse en la vida social. (parábola de los talentos, en el juicio particular, etc.)
El principio de subsidiaridad se opone al colectivismo, limita la intervención del Estado.
Compiló: Jorge Casas y Sánchez.

viernes, 25 de enero de 2019

FORTALEZA, una de las virtudes cardinales.


FORTALEZA, una de las virtudes cardinales.
Ser fuertes  de ánimo ayuda a sobrellevar las dificultades y superar nuestros límites. Para los cristianos, Cristo es el ejemplo para vivir esta virtud, que abre la puerta a otras muchas.
Séneca de modo gráfico decía a propósito de la fortaleza:  “A través de las dificultades, hasta las estrellas”.( Per aspera ad astra.)
Conseguir lo valioso, para los humanos significa, esfuerzo. Lo que vale cuesta. La experiencia humana nos enseña que  para conseguir lo mejor, solo es con esfuerzo que lo logramos, los obstáculos en nuestras vidas siempre están allí y hay que irlos sorteando, esa es nuestra lucha para alcanzar bienes mas altos,  es por ello que la fortaleza es admirada por los hombres, los pensamientos de los antiguos griegos ya  consideraban a la fortaleza como virtud cardinal. Nos dejan la lección de que el apetito irascible del ser humano le da vigor para buscar el bien por arduo y difícil que sea.
Pero  como en todo,  está el otro lado de la moneda, se constata continuamente en nuestra propia vida aquello que no hemos sido capaces de realizar y que se trataba de tareas que estaban a nuestro alcance, encontramos dentro de nosotros mismos las renuncias que llevamos a cabo frente a algo laborioso, por el esfuerzo que implica, por lo que vemos, en teoría,  que tenemos capacidad para grandes sacrificios a la vez que grandes claudicaciones.
La Revelación Cristiana  ofrece una respuesta llena de sentido a este problema, en numerosas ocasiones la Biblia alaba la fortaleza,  Jesucristo al explicarnos que la puerta es angosta nos da a entender la dificultad de salvarse,  sin esfuerzo, en otra ocasión hablando del Reino de Dios nos aclara que lo alcanzan los que hacen violencia. (violenti repiunt). La Escritura nos aclara también que la fortaleza nos viene de Dios,  el salmo 31,5 dice: porque Tu eres mi fortaleza,  San Pablo esto lo entiende muy bien, al decir: cuando estoy débil, entonces es cuando soy fuerte. O cuando el Sr. Nos dice “te basta mi gracia”. O cuando nos asegura “sin mi, no podéis hacer nada”. Así es que nos resulta posible seguir a Jesucristo, con esa fortaleza que se nos da prestada, a lo que podemos concluir que la verdadera felicidad la encontramos, auxiliados de este don, en seguir la voluntad de Dios.
La Iglesia desde su inicio ha sentido verdadera veneración por los mártires, quienes han ofrecido su sufrimiento por su plena identificación con Jesucristo, lo que han testimoniado con su sangre. En esta época aún se siguen dando casos de mártires, como ejemplo podemos mencionar a los múltiples casos de misioneros.
Nos recuerda Benedicto XVI  que hay también un martirio de la vida cotidiana de cuyo testimonio el mundo de hoy está especialmente necesitado: el testimonio silencioso y heroico de tantos cristianos que viven el Evangelio sin componendas, cumpliendo su deber y dedicándolo generosamente al servicio de los pobres..
Un ejemplo lo vemos en la Virgen que al pié de la cruz de su hijo, que sin morir nos dejó un ejemplo de fortaleza, pidámosle a ella que interceda por nosotros para que tengamos fortaleza, a los pies de la cruz de Cristo.
La Virgen Dolorosa es testigo fiel del amor de Dios, e ilustra muy bien el acto de del ejercicio de la virtud de la fortaleza, que consiste en resistir lo adverso, lo duro. Resistencia en el bien, porque sin bien no hay felicidad. Este bien se identifica con la contemplación de la Trinidad en el cielo. La Sagrada Escritura en varias ocasiones se refiere a la roca, como sustento de lo fuerte, de lo que resiste.
Son varias las virtudes que se relacionan cercanamente con la fortaleza,  se suele hablar de la constancia, cuando se trata de vencer la tentación de abandonar el esfuerzo,  la paciencia y la constancia que nos ayudan a sufrir en silencio contrariedades, son palabras de Jesús “con vuestra paciencia poseeréis vuestras almas. Otra lección de Nuestro Señor Jesucristo: “quien persevere hasta el fin, ese se salvará”. (Mt.10,22).
San Josemaría, nos dejó esta bella aseveración: “Comenzar es de todos; perseverar, es de santos”. Él que tubo, como característica propia y enseñó ese gran amor al trabajo bien acabado, que  describía como el saber poner las últimas piedras en cada labor realizada.
La fidelidad debe estar sujeta a la duración, esto puede ser coherente en un día, o menos, una semana o un año o toda la vida. Sería falta de coherencia, fijarse una duración de una semana y lograr solo tres o cuatro  días., cuando se trata de la fidelidad a Dios, siempre hablamos de toda la vida. Aunque puede haber objetivos (mandas) de plazos predeterminados., recordemos la parábola de los talentos, del Señor: Muy bien, siervo bueno y fiel; como has sido fiel en lo poco, yo te confiaré lo mucho: entra en la alegría de tu señor.”.
Epitafio del rey inglés Jacobo II “Grande en la prosperidad, mayor en la adversidad”. Esto nos expresa armonía entre distintas partes de la virtud de la fortaleza que se relacionan con el acto de resistir el bien, y que nos hablan de magnanimidad y magnificencia, que son: la paciencia y la perseverancia en referencia al acto de atacar, de acometer tanto lo grande como lo pequeño en tanto moderadoras de acciones atrevidas y audaces,  ocupándose la fortaleza del temor,  de la audacia, e imposición  del equilibrio.
San Josemaría nos enseñó al emprender obras virtuosas excelentes y difíciles, dignas de gran honor, en las que apreciamos estas cualidades de magnificencia, en las que los recursos económicos y materiales adecuados a cada proyecto.nos dejó escritos en los que describía la persona magnánima en estos términos: “animo grande, alma amplia en la que caben muchos. Es la fuerza que nos dispone a salir de nosotros mismos, para prepararnos a emprender obras valiosas, en beneficio de todos. No anida la estrechez en el magnánimo; no media la cicatería, ni el cálculo egoísta, ni la trapisonda interesada. El magnánimo dedica sin reservas sus fuerzas a lo que vale la pena; por eso es capaz de entregarse él mismo. No se conforma con dar: se da. Y logra entender entonces la mayor muestra de magnanimidad: darse a Dios”.
Se requiere magnanimidad para emprender cada jornada, la empresa de la propia santificación, el apostolado y testimonio cristiano en medio del mundo con las dificultades que siempre habrá se apoyará en la convicción  de que todo es posible para el cree. En este sentido el cristiano magnánimo no teme proclamar y defender con firmeza y discreción las enseñanzas de la Iglesia.
Aquí caben dos reflecciones: el ser intransigentes con caridad, sin tratar de imponerse, mas bien con paciencia y buscando la mejor oportunidad. Y recordar que debemos de tener --piedad de niños y doctrina de teólogos—considerando que las verdades del Magisterio no se contraponen a la libertad de opinión de los otros, después de todo nosotros si distinguimos las verdades de fe de las simples opiniones humanas.
Dios es grande y nos comunica su grandeza en la intimidad,  pues está presente en nosotros con toda su enormidad inconmensurable, por lo que podemos concluir como lo hizo la Virgen Santísima al decir en el Magnificat “…porque ha hecho en mi cosas grandes”. El esplendor de esta exultación de la Virgen nos enseña: que solo es grande el hombre si Dios es grande.

LA VIDA SIN DIOS, SE REDUCE A UNA SOLA COSA.


LA VIDA SIN DIOS.
Deseo comenzar esta meditación con una frase del Papa Francisco:
“LA VIDA SIN DIOS SE REDUCE A UNA SOLA COSA –TENER-.
Ante esta expresión llena de: sabiduría, contundencia, importancia, significación y que nos hace notar cuan vacíos podemos llegar a estar, con una vida sin el verdadero sentido humano que esta debe tener  y con tan solo a búsqueda de satisfactores materiales que no proporcionan la verdadera felicidad, aunque estemos rodeados de cosas de alto precio, de valor artístico, poseamos poder, influencia, “amigos”, sirvientes, tecnología a nuestro servicio, dinero abundante, etc. Nuestro  vacío interno, espiritual, puede ser fatal, sin proporcionarnos lo mas necesario en materia del espíritu, que es el amor a Dios y a sus criaturas, precisamente por amor a Él, pues si Dios ha creado por amor, como es en realidad, ya que no cabe otra explicación de la razón de crear, manifestándose en ello su amor. Se deduce que un amor sano, bueno, abundante, de la criatura humana por ese Dios Creador de todo, al amarle, por extensión debemos amar a sus criaturas, pues Él las ha creado por amor. Otras actividades del espíritu son de gran importancia, pero si su base de sustento no está en la relación de criatura con su creador pierden importancia, su entidad es terrenal solamente y en cambio se subliman cuando nuestra actividad espiritual es acorde con la voluntad de Dios y su cumplimiento. Este es el tema sobre el que pretendo expresar algunos puntos de meditación.
De nada nos sirve realmente lo externo (en relación a nuestro “fin final” que es la Visión Beatífica, en este caso el “tener”, si carecemos del alimento de nuestra alma espiritual, alimentar el alma es darle vida, tomar en cuenta a su creador y a su destino, el alma y su vida consiente,  es la expresión mas alta de nuestra libertad, libertad de pensamiento, de nuestro libre albedrío.
Vale aquí como ejemplo la anécdota que el Manco de Lepanto narra sobre Sancho Panza, como gobernador de la Ínsula Barataria,  que juzga y condena  al reo a dormir una noche en la cárcel, siendo la respuesta de este: me condena a pasar una noche en la cárcel, pero en cuanto a lo de dormir, dormiré si quiero y si no, no. Buen ejemplo de la libertad de espíritu en un cuerpo privado de libertad.
Las personas humanas, nunca debemos dejar de considerar que somos un compuesto de cuerpo y alma, equivalente a materia y espíritu, , nuestra vida es, bien consideradas las cosas, el cuerpo vivo que somos, pero no solo somos eso y punto, al ser el compuesto mencionado somos espíritu creado para la eternidad, , por lo que lo apropiado es considerar que somos espíritu y cuerpo, esta es la naturaleza de la persona humana, la que se modifica cuando se separan una del otro,  a lo que llamamos muerte terrenal, ya que el cuerpo sigue las leyes de la materia, y el alma  las del espíritu. En otras palabras nuestra muerte terrenal se da al tiempo que nuestra vida espiritual empieza. La resurrección que consistirá en la reunión que se dará, de nuestro cuerpo y alma, lo que  es dogma de fe para nosotros los católicos es asunto que meditaremos extensamente en otra ocasión. Pero aquí podemos concluir que hay preeminencia de nuestra alma espiritual, inmortal, sobre nuestro cuerpo mortal.
El hombre es insaciable por naturaleza, hasta que la posibilidad de sus funcione se lo permite, en la niñez, en la pubertad o en la ancianidad no se pretende lo mismo, o con la misma intensidad , o de la misma manera que en la vida productiva de la juventud, y no me refiero a los placeres superficiales del comer, el beber,  el disfrutar de lo que se nos ofrece de múltiples maneras,  como las actividades, artísticas, políticas, familiares, financieras,  u otros placeres como la sexualidad, la creatividad,  así como otras facetas, la literaria por ejemplo,  las diferentes formas de meditar, orar o realizar obras piadosas, lo que conviene al practicarlas es distinguir como y cuales son las que alimentan nuestra alma, cuales son exclusivas del cuerpo y sus sentidos. Las que son ordenadas y benéficas de las que son lo contrario,  distinguiendo los beneficios o perjuicios de aquellas que  son de uno solo o de ambos ámbitos.
Algunas consideraciones pertinentes son las distinciones entre los actos humanos y los actos del hombre, por la razón moral de los primeros.
Al considerar los alimentos del cuerpo se nos viene a la mente, primero el de tantos seres humanos, que se cuentan por millones y que sufren por falta de alimento, techo, agua potable, salubridad y servicios de salud, educación ropa adecuada, y que no obtienen las ventajas de la tecnología, lo que gravita sobre todos los que no carecemos de ello, como “hipoteca social”. En especial sobre aquellos que nos sobrealimentamos, y que gozamos de muchos aspectos superfluos. Esto afecta la posibilidad de una formación espiritual sobre los pobres, y es caso de conciencia sobre nosotros.
Consideremos como estamos alimentando nuestro propio espíritu, si los actos de caridad que debo de llevar a cabo, los estoy realizando, lo que son opciones maravillosas de llevar a cabo, en lo material y en lo espiritual. Cuando cumplimos, ¡que grata tranquilidad! En especial si lo hemos hecho prescindiendo de algo, a contrapelo, por amor al prójimo, lo que requiere una serie de virtudes humanas a poner en práctica: justicia, bondad, rectitud de intención,  deseo de colaborar al Bien Común, aparte de la virtud teologal, valiosísima, de la caridad. Recordemos la enseñanza de Nuestro Señor Jesucristo: -lo que hicisteis por ellos, lo hiciste por mi-.
El gran alimento de nuestra alma, lo encontramos en nuestra relación con Dios, es allí al hablar con Él, al meditar, que podemos lograr el desprendernos de algo en favor de los mas necesitados, se trata del “tener” nosotros un poco menos, con tal de que otros, muy necesitados lo obtengan. Es en esta relación con Dios que encontramos mas sentido a nuestra vida, que somos mas humanos, sencillamente porque nos hermanamos a los mas necesitados. Esta es vida coherente con la divina voluntad, VIDA CON DIOS,  que nos identifica mas íntimamente con Él y las criaturas humanas del Señor. Enriquece nuestra vida espiritual, en comunión con Jesucristo.
Obra de caridad sublime es la de enseñar la doctrina cristiana a los demás, dar de nuestro tiempo para formar, para catequizar, a los que lo requieren, es así como cumplimos el mandato evangélico de: …id a todas las naciones…
Jorge Casas y Sánchez.

viernes, 7 de diciembre de 2018

LA IGLESIA, algunas de sus principales características.


LA IGLESIA, UNA, SANTA, CATÓLICA, APOSTÓLICA. Resumen de sus principales características.
Las instituciones humanas tienen una finalidad, puede ser económica, política, filantrópicas, de salud, etc. son siempre de carácter terrenal.
La Iglesia Católica es diferente. Es extraordinaria porque es Divina, otras han sido fundadas por hombres que  desaparecen, Jesucristo nunca desaparecerá. Tampoco su Iglesia. A pesar de las persecuciones y ataques que sufre y ha sufrido desde su fundación.
A San Pedro, Jesucristo le dijo: sobre ti fundaré mi Iglesia y no prevalecerán sobre ella las puertas del infierno. Y a los apóstoles: yo estaré con Uds. hasta el final de los tiempos. Su fin es sobrenatural, conducirnos a la salvación eterna, va mucho mas allá de la filantropía o humanitarismo, es para la salvación de todos los hombres. Consiste en un Cuerpo Místico, con cabeza y miembros. La cabeza es Jesucristo, invisible y tiene a su Vicecristo en el Papa, su cabeza visible, y los miembros somos todos los bautizados.
Poco antes de su Ascensión dejó dicho a sus apóstoles …“id y  enseñad a todas las naciones, el que creyere se salvará,  y el que no se condenará….
Los medios para salvarse están en ella. Vino a salvar a todos, los de su tiempo y a los que ya habían muerto así como los que no habíamos nacido. Cristo la fundó personalmente como institución jerárquica  con su  vicario en la cumbre, Pedro, y así continúa y permanecerá hasta el final de los tiempos, cuando se de La Parusía, segunda venida de Nuestro Señor Jesucristo a este mundo.
En Pentecostés, se cumplió la promesa que nos hizo antes de la Ascensión de mandarnos al Espíritu Santo.
A la Iglesia la forman tres partes: la Iglesia triunfante, la militante, y la purgante.
En este cuerpo si un miembro enferma los demás lo resienten,  y le ayudan.  Las acciones buenas de uno repercuten en los demás, casos como las  oraciones , sacrificios, actos de desagravio, actos fe, etc. así como en los seres humanos hay un cuerpo y un alma espiritual, la Iglesia además de su cuerpo místico tiene, como nosotros el alma, al Espíritu Santo, y por extensión este está en todo cristiano, especialmente en los que se encuentran en gracia de Dios, lo que llamamos Estado de Gracia, y está también en las personas que se ocupan de las labores apostólicas como “Gracia de Estado”.
Las células de este cuerpo pueden estar vivas a la gracia, o muertas a ella, cuando están en pecado grave sin confesar. Es con el Sacramento de la Confesión como vuelven a la vida de gracia. La Iglesia nos empuja a una vida coherente entre lo que nos manda la conciencia bien formada y o que realizamos, para ayudarnos a obtener esta coherencia está presente entre nosotros Jesucristo que se ha querido quedar en el Sacramento Eucarístico, y lucha por nosotros aquí y en el cielo. Lo mismo hace desde el cielo la Santísima Virgen, que como toda madre nos ama y defiende, es por ello que acudimos a ella como nuestra intercesora omnipotente.
Como los apóstoles y los discípulos se distribuyeron por todo el mundo bajo la autoridad de Pedro. La Iglesia bajo la autoridad del Papa se distribuye en diócesis  a cargo de obispos por todo el mundo, en estas los obispos se ocupan del gobierno de las Iglesias y de las enseñanzas y prácticas propias  de la Iglesia. En la diócesis que les ha sido asignada. Otra misión importantísima de la Iglesia es la impartición de los Sacramentos.
Al conjunto de obispos que están en perfecta armonía con el Papa que los encabeza, se le denomina el “Magisterio de la Iglesia”, el cual asistido por el Espíritu Santo es el cuerpo que conserva la pureza mas absoluta de la Fe, nuestras creencias y Doctrina de Jesucristo. Son los responsables y los que se ocupan de trasmitir las enseñanzas a los feligreses en cada diócesis siendo asistidos por los presbíteros, diáconos y laicos preparados debidamente.
La Iglesia es  en tanto institución divina: Una, Santa, Católica y Apostólica, a ella pertenecemos y la conformamos todos los bautizados, siendo una jerarquía, sería un error pensar que solo la conforman El Papa, los obispos y los sacerdotes. En ella todos somos iguales en cuanto  cristianos, pero tenemos diferentes funciones. Cristo la dotó de la autoridad del Papa, y así la jerarquía se forma  por vocaciones especiales de algunos miembros de la Iglesia que se entregan a su servicio; así es como pasan a pertenecer a la jerarquía, estas vocaciones son suscitadas por el Espíritu Santo.
La Iglesia es UNA, porque Jesucristo personalmente la fundó, no fundó otras, fue en el siglo XVI que algunos se separaron de la Iglesia de Jesucristo para formar lo que ahora son múltiples sectas protestantes, estas por tanto aunque comparten muchas creencias con la Iglesia Católica, no son la Iglesia que Cristo fundó, no están dentro de la Jerarquía que Jesucristo quiso y fundó. Se salieron por acciones humanas, que no tienen que ver con las acciones fundamentales de la Iglesia que Cristo fundó. Tienen su origen en hombres que eventualmente desaparecen. Cristo nunca desaparecerá.
La Iglesia es SANTA, porque su fundador es santo, como lo es su doctrina, y sus Sacramentos, que la conducen a la santidad. (aunque dentro de nuestra Iglesia tengamos casos de personas que no viven la coherencia necesaria, (no debemos  de escandalizarnos por ello).
La Iglesia  es CATÓLICA, que quiere decir universal, porque trasmite toda la enseñanza de Jesucristo y del resto de la Biblia, y lo hace para todos los hombres.
La Iglesia es APOSTÓLICA, porque se remonta en línea directa e ininterrumpida hasta los apóstoles, y enseña con la mas absoluta fidelidad sus enseñanzas, estas son un depósito que la Iglesia conserva intacto. El denominador común de la Iglesia está en la unión de sus miembros. (Como en toda instancia conformada por humanos, habrá excepciones).
Los católicos somos absolutamente libres en cuanto se refiere a las ideas políticas, a las ciencia humanas, al lugar de residencia etc. somos unidos solo en cuanto a nuestra fe. En todo lo opinable hay una libertad total. La Iglesia no tiene “opiniones en materias temporales”. Y cuando algo pertenece a nuestra doctrina, a la verdad, no podemos obligar a otros a que lo acepten pero si tenemos el derecho de que se respeten nuestras creencias. Y luchamos porque las legislaciones de las naciones se amolden a la ley moral natural.
Los católicos no tratamos de obtener ventajas materiales por el hecho de ser católicos, no es necesario que manifestemos  nuestras creencias con signos externos, insignias, etc., no debemos criticar a la Iglesia, sino servirla como ella quiere ser servida, ayudándola en la medida de nuestras posibilidades. Debemos orar por ella.
Jorge Casas y Sánchez.