lunes, 24 de enero de 2022

PRUEBAS DE LA EXISTENCIA E INMORTALIDAD DEL ALMA. .

 PRUEBAS DE LA EXISTENCIA E INMORTALIDAD DEL ALMA.

Me permito distinguir en dos PARTES este artículo con el siguiente objeto, aquellas personas que se desinteresen en el aspecto filosófico (PARTE 1), puedan pasar a la PARTE 2, en la se comenta el objetivo acorde a las enseñanzas de la Iglesia.

PARTE 1.- En las altas cumbres de la filosofía, su Metafísica,  es donde se trata este aspecto tan controvertido entre los filósofos, la tarea que me impongo por tanto, --criticable por los antes mencionados--, es tratar de dar a entender en lenguaje usual y de manera explícita lo que en esas cimas del conocimiento y la especulación, se trata; el escabroso tema filosófico de lo que es LA EXISTENCIA E INMORTALIDAD DEL ALMA.

Son dos puntos de vista en los que se sustenta el tema, uno es el de la fe cristiana, que proviene de la Revelación Divina, (PARTE 2) y el otro el de la demostración filosófica, y de antemano quiero comentar que ni Sócrates, ni Platón ni Aristóteles, lo pudieron resolver en forma definitiva, y esto es mucho decir, pues estos grandísimos pensadores, gigantes de la razón, pensaron todo lo pensable. En una primera parte veamos lo que la filosofía nos dice y después lo que nuestra fe nos hace creer.

PARTE 1.- Una aclaración previa que quisiera hacer es el decir que la razón, inteligencia o capacidad de comprensión y abstracción, son de índole espiritual, por tanto no son facultades que provengan del cerebro, que es solo instrumento, que nos proporciona imaginación, memoria, etc. que son como herramientas del pensar, sino que por ser de índole espiritual provienen del alma espiritual, son algunas de sus facultades.

En la especulación filosófica lo primero que debemos decir es que  la existencia é inmortalidad del alma no es algo evidente, por lo tanto necesita ser demostrada. Veamos como lo hace santo Tomás, dadas las imprecisiones de Aristóteles: El santo nos dice, que las sustancias intelectuales tienen un modo de ser que describe así: “no es lo mismo estar compuesto  de sustancia y ser, que estarlo de materia y forma sustancial”. Esto merece explicarse. En el lenguaje de la metafísica sustancia es lo que necesariamente es, aquello que es, lo que existe necesariamente. Materia en filosofía tiene varios significados, en nuestro caso tomaremos el de que es el material amorfo, pasivo y receptor del que se componen las cosas, y que también las cosas espirituales están compuestas de materia, (en potencia siempre). Forma es la esencia necesaria o sustancia de las cosas que tienen materia. Por lo tanto las cosas están compuestas de materia y forma, siendo la forma más de lo que es la materia, porque está en acto. Estar en acto es ser, es la existencia misma del objeto. Y estar en  potencia es poder ser, es la facultad o principio, o posibilidad de convertirse en algo. De allí que decimos estaba en potencia y ahora está en acto. Ejemplo, un menor está en potencia de ser un gran matemático y está en acto cuando lo ha logrado, un perro jamás estará en potencia de serlo.

Santo Tomás se pregunta si las sustancias intelectuales son corruptibles y asegura que no lo son dado que toda corrupción consiste en la separación de materia y forma, y donde no hay separación de materia y forma no puede haber corrupción. Con esto santo Tomás demuestra que las sustancias intelectuales no están compuestas de materia y forma. Con esta especulación empieza el santo, a partir de los fundamentos aristotélicos, sobre el intelecto “agente” y el intelecto “posible”; estamos ya en pleno aristotélico-tomismo. Aclaremos lo del intelecto agente y el posible. Partimos de que sabemos que conocemos intelectualmente, además no siempre estamos conociendo y no conocemos todo, por supuesto. Pero conocemos en potencia  y a veces en acto, al menos estamos con nuestro intelecto humano en potencia de conocer, esto es, que es, en cierto sentido pasivo, se encuentra en posibilidad de conocer, de allí que se le considere “posible”. Respecto de los entes inteligibles es pura potencia. (“ente” es todo lo que es, todo lo que tiene existencia.)

Demostremos lo anterior, ya que las operaciones intelectuales tienen por objeto al ente en general, o sea todo en sentido absoluto. El papel del intelecto agente es el de hacer inteligibles las cosas sensibles, las que captamos o conocemos intelectualmente, valiéndonos del intelecto posible. Así tenemos al intelecto agente siempre en de modo activo, mientras que el posible se comporta pasivamente en un primer momento y activamente, cumpliendo su función de conocer en su operatividad.

Así como la luz es necesaria para poder ver, el intelecto agente lo es para entender, he allí las dos clases de intelecto separados. Uno que nos permite la recepción de los inteligibles y otro que permite que los abstraigamos. Es así como demostramos la incorruptibilidad, y por tanto inmortalidad del alma. Ya que no podrían serlo solo sus facultades las incorruptibles, pues de ella emanan.

Por tanto esencialmente al alma le corresponde ser forma y al hombre sustancia y es absolutamente necesario que coexistan, al corromperse el cuerpo el alma deja de ser forma, no puede subsistir sin el cuerpo vivo, pero mientras el cuerpo sigue las leyes de la corrupción, y las leyes de lo espiritual son otras que no incluyen la corrupción, por necesidad se separan y el problema filosófico no define a dónde va el alma de ese cuerpo. Pero lo que si nos indica es que en tanto incorruptible es eterna.

Otro aspecto importante a examinar es el ¿cómo es la unión del cuerpo y el alma? y la respuesta es que su unión es vegetativa y sensitiva pero no intelectiva. Por lo que el contenido de nuestra razón está en el alma, y permanece en ella. Nuestro cuerpo se corrompe, nuestra razón no. Por lo tanto el alma en tanto incorruptible es eterna.

PARTE 2.- Veamos de donde proviene nuestra firme creencia de la eternidad de nuestra alma, basándonos en las enseñanzas de nuestra Madre la Santa Iglesia, en la Revelación Divina, y esto se corresponde con lo razonable, de Dios venimos y a Dios volveremos, por lo que nuestra alma creada en el momento de nuestra concepción ni queda en el espacio vagando, ni transmigra a otro ente, sino que va directamente a Jesucristo para someterse al juicio particular. Y allí conocerá su destino. Es de mucha importancia que este asunto sea enseñado por todos los catequistas, por los padres de familia a sus menores, y que sea tratado tantas veces como  sea necesario, ya que en estos tiempos se atacan las que eran en las generaciones que nos anteceden, las más íntimas convicciones de los seres humanos, las que están siendo suplantadas por ateísmos, falta de fe, desinformación, e incluso intereses perversos  que pretenden que los seres humanos pierdan sus convicciones y las reemplacen por ideologías equivocadas, perversas, hechas con el propósito preciso de lograr que se pierdan los grandes valores y conocimientos cristianos.

¿Con que objeto?, con el de imponer su sistema al que llaman Nuevo Orden Mundial (NOM), el que es de una maldad tal, que manipulando a las masas poblacionales las quieren sujetar al disfrazado esclavismo “moderno”, que consiste en que con las promesas de una felicidad  en la vida, a base de consumir bienes superfluos, se vive la única oportunidad que tenemos, negando la Vida Eterna que viene después de nuestra muerte.

Pero la verdad no se puede ocultar tan fácilmente, porque existe nuestra reacción, los conocimientos que sustentan nuestra fe, están claramente revelados por Dios a los hombres, tanto en el Nuevo como en el Antigüo Testamento. Son múltiples las menciones sobre la eternidad del alma en la Biblia, solo menciono algunos para su consulta, Corintios 5,5—Lucas 23,43—Corintios 15,48—Eclesiastés 12,7—Mateo  25,46. De allí que el Magisterio no deje de insistir en este importante asunto, básico en nuestra fe y creencias. Preparémonos con la ayuda de nuestra Madre del Cielo para ese momento crucial de someternos al juicio divino.

JCS.

lunes, 17 de enero de 2022

LAS RESPONSABILIDADES PERSONALES, LAS VIRTUDES TEOLOGALES Y LA PAZ.

 

  LAS RESPONSABILIDADES PERSONALES, LAS VIRTUDES TEOLOGALES Y LA PAZ.

Es indudable que todos los que gozamos de algo superfluo, tenemos una responsabilidad moral con ciertas personas. Veámoslo así: una vez obtenidas las condiciones básicas de casa, vestido, sustento, salud, y educación, habiendo sido cubiertas estas cinco condiciones y contando además con otras como gastos de  entretenimiento, el gozar de vacaciones, usar ropa casual o formal según el caso, contar con equipo de transporte propio, tener objetos decorativos en la casa, ayuda pagada en el hogar (servicio), algunos seguros, alguna membresía a club o similar, y si después de ello, aún hay capacidad de gasto o de ahorro, estamos obligados moralmente acordes al humanitarismo y su principio de subsidiaridad, a colaborar con alguno de los conglomerados o personas singulares que no gozan de las cinco condiciones básicas, o sea que están en condición de pobreza, mientras nosotros tenemos cosas superfluas. Dice un sabio refrán  que “no se tiene derecho a lo superfluo, mientras alguien carezca de lo necesario”. Siendo, es obvio, que no se pueden remediar las carencias de todos, pero si hay un grado en el que nos podemos situar de manera personal para colaborar de acuerdo al dictado de nuestra conciencia. Es responsabilidad moral el llevarlo a cabo, es muestra de caridad cristiana, es obligación en tanto responsabilidad personal. Es muy común encontrar personas que dicen: “esa es responsabilidad del gobierno” y llevan razón, pero muchas veces por razones diferentes, los gobiernos no lo cumplen en su totalidad, especialmente en países tercermundistas. Se puede aplicar aquí, la Doctrina de Jesucristo,(Marcos,9,41) “Porque cualquiera que os de a beber un vaso de agua, por razón de vuestro nombre, ya que sois seguidores de Cristo, en verdad os digo que no perderá su recompensa.

Al buscar la respuesta adecuada a esto, debemos ocuparnos en primer lugar a nuestro entorno, y después en aquellos lugares en que tienen lugar desastres naturales, y para ello existen instancias que están en todos los sitios donde es necesario prestar ayuda inminente, una de estas organizaciones que es muy recomendable por la claridad del manejo del efectivo, de los productos medicinales, de asistencia de agua potable, alimentos, etc. en donde los intermediarios a veces deshonestos no existen, es CARITAS. Esta institución ya está allí donde un desastre sucede, CÁRITAS  está en casi todos los países del mundo, tiene su sede en Roma,  es la mano de la Iglesia que ayuda a los más pobres, los vulnerables, los excluidos, de todas las razas, creencias, recibiendo ayuda económica en buen porcentaje de los gobiernos de muchos países, y de los particulares mayoritariamente, para aplicarlo en donde las necesidades humanas son más urgentes. El trabajo principal de CARITAS se puede definir como: el trabajo con amor,  compasión y profesionalidad para responder a las emergencias, promover el desarrollo de los más pobres y a la búsqueda de un mundo más equitativo y justo. (Se debe obtener uno de sus números de cuenta bancaria para depositar. En todas las diócesis hay un encargado de ello.

Estamos hablando de amor al prójimo, el mandamiento nuevo que Jesucristo, en la última cena propone a sus apóstoles y por lo tanto a todos los hombres, y no deja de ser para los católicos  una responsabilidad, es la respuesta a la pregunta: ¿Cómo puedo yo colaborar en las soluciones que necesitan personas que viven o han caído en desgracia?, que son  “familia humana”  hermanos, prójimos nuestros. Es ejercicio, praxis, operatividad de la virtud del amor, virtud teologal que llamamos Caridad. San Pablo en la primera carta a los corintios nos enseña en el Capítulo 13, cuestiones muy importantes sobre el amor, este capítulo, que es muy conveniente leer y comprender su contenido, nos ayudará a vivir mejor la caridad, es la oportunidad que nos ayuda a evitar el consumismo, es el negarnos a nosotros o los nuestros de algo superfluo, es el hacer en su lugar obra benéfica, que ayudará a alguien. Debemos de distinguir tres maneras de colaborar económicamente como es debido, una es la limosna que damos a los pordioseros que no han tenido más remedio que hacer del pedir limosna, su “profesión”,  de ello viven, son pequeñas cantidades  que damos para su subsistencia menesterosa, otra es la ayuda económica que damos en diversas instancias de nuestra Iglesia, por ejemplo: Centros donde recibimos la atención espiritual , casas de apostolado y en los templos cuando pasan a recoger nuestra colaboración en la Santa Misa, las colectas anuales. Hay otras ocasiones en que nos pide ayuda para los seminarios o necesidades varias. Siempre es conveniente consultar nuestra conciencia y donar acorde a nuestra situación económica.

Otras responsabilidades donde la caridad tiene un papel importante es en el caso de “enseñar al que no  sabe”,  “visitar a los enfermos” que son obras de misericordia, y consisten en donar parte de nosotros mismos, con tiempo, compañía, consuelo, ánimo, conocimientos catequéticos, que en muchísimas ocasiones son agradecidas por los que las reciben. Las buenas maneras, el contestar con paciencia, dar las gracias, no arrebatar por ejemplo papeles sobre los que se está comentando, decir “con permiso“cuando es indicado. Sonreír, ceder el paso, etc. al prójimo hay que aprender a amarlo, amándolo, tratándolo con deferencia e incluso con cariño,

La paz a la que me voy a referir es la “Paz Espiritual” no es la paz de la soledad del desierto, o la del páramo deshabitado, o del campo desolado, es la paz de Jesucristo, que nos debe acompañar incluso en los lugares más agitados y ruidosos que nuestra existencia nos depare. Es a la paz de nuestra alma, la que da sentido y llena nuestra vida., nuevamente san Pablo nos enseña (Filipenses 4, 7,)   “…la paz de Dios, que es mucho mayor de lo que se puede imaginar les guardará su corazón y sus pensamientos en Cristo Jesús…” esta paz nos viene de la fe y la esperanza, y estas a su vez proceden de nuestra entrega a Dios, que es nuestra caridad hacia la Trinidad Santísima. Vemos a las tres Virtudes Teologales en ello.

Aquí es nuestro pequeño pero valioso esfuerzo el punto importante, la entrega lo implica, sin  este no lo sería, como sucede con la meditación, hay que esforzarse en alcanzar la mayor altura posible de comunicación con Dios. Así la paz hay que buscarla, está en la esperanza, el amor y  la fe. Quien las vive, tiene  su alma en paz. El vivir las tres Virtudes Teologales, en la mayor perfección posible, es vivir la verdadera paz espiritual de Nuestro Señor Jesucristo. (Juan 14, 26-27) “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo”. Es así como podemos encontrar el sentido armónico en nuestra vida, pidamos a nuestra Madre del Cielo, la Santísima Virgen, que nos auxilie en obtener la paz espiritual de su hijo.

JCS.

miércoles, 5 de enero de 2022

LAS RESPONSABILIDADES PERSONALES, LAS VIRTUDES TEOLOGALES Y LA PAZ.

 

 LAS RESPONSABILIDADES PERSONALES, LAS VIRTUDES TEOLOGALES Y LA PAZ.

Es indudable que todos los que gozamos de algo superfluo, tenemos una responsabilidad moral con ciertas personas. Veámoslo así: una vez obtenidas las condiciones básicas de casa, vestido, sustento, salud, y educación, habiendo sido cubiertas estas cinco condiciones y contando además con otras como gastos de  entretenimiento, el gozar de vacaciones, usar ropa casual o formal según el caso, contar con equipo de transporte propio, tener objetos decorativos en la casa, ayuda pagada en el hogar (servicio), algunos seguros, alguna membresía a club o similar, y si después de ello, aún hay capacidad de gasto o de ahorro, estamos obligados moralmente acordes al humanitarismo y su principio de subsidiaridad, a colaborar con alguno de los conglomerados o personas singulares que no gozan de las cinco condiciones básicas, o sea que están en condición de pobreza, mientras nosotros tenemos cosas superfluas. Dice un sabio refrán  que no se tiene derecho a lo superfluo, mientras alguien carezca de lo necesario. Siendo, es obvio, que no se pueden remediar las carencias de todos, pero si hay un grado en el que nos podemos situar de manera personal para colaborar de acuerdo al dictado de nuestra conciencia. Es responsabilidad moral el llevarlo a cabo, es muestra de caridad cristiana, es obligación en tanto responsabilidad personal. Es muy común encontrar personas que dicen: “esa es responsabilidad del gobierno” y llevan razón, pero muchas veces por razones diferentes, los gobiernos no lo cumplen en su totalidad, especialmente en países tercermundistas.

Al buscar la respuesta adecuada a esto, debemos ocuparnos en primer lugar a nuestro entorno, y después en aquellos lugares en que tienen lugar desastres naturales, y para ello existen instancias que están en todos los sitios donde es necesario prestar ayuda inminente, una de estas organizaciones que es muy recomendable por la claridad del manejo del efectivo, y de los productos medicinales, de asistencia de agua potable, alimentos, etc. en donde los intermediarios a veces deshonestos no existen, es CARITAS. Esta institución ya está allí donde un desastre sucede, CÁRITAS  está en casi todos los países del mundo, tiene su sede en Roma,  es la mano de la Iglesia que ayuda a los más pobres, los vulnerables, los excluidos, de todas las razas, creencias, recibiendo ayuda económica en buen porcentaje de los gobiernos de muchos países, y de los particulares mayoritariamente, para aplicarlo en donde las necesidades humanas son más urgentes. El trabajo principal de CARITAS se puede definir como: el trabajo con amor,  compasión y profesionalidad para responder a las emergencias, promover el desarrollo de los más pobres y a la búsqueda de un mundo más equitativo y justo. (se debe obtener uno de sus números de cuenta bancaria para depositar. En todas las diócesis hay un encargado de ello.

Estamos hablando de amor al prójimo, el mandamiento nuevo que Jesucristo, en la última cena propone a sus apóstoles y por lo tanto a todos los hombres, y no deja de ser para los católicos  una responsabilidad, es la respuesta a la pregunta: ¿Cómo puedo yo colaborar en las soluciones que necesitan personas que viven o han caído en desgracia?, que son  “familia humana”  hermanos, prójimos nuestros. Es ejercicio, praxis, operatividad de la virtud del amor, virtud teologal que llamamos Caridad. San Pablo en la primera carta a los corintios nos enseña en el Capítulo 13, cuestiones muy importantes sobre el amor, este capítulo, que es muy conveniente leer y comprender su contenido, nos ayudará a vivir mejor la caridad es la oportunidad que nos ayuda a evitar el consumismo. Es el negarnos a nosotros o los nuestros de algo superfluo, es el hacer en su lugar obra benéfica, que ayudará a alguien. Debemos de distinguir tres maneras de colaborar económicamente como es debido, una es la limosna que damos a los pordioseros que no han tenido más remedio que hacer del pedir limosna, su “profesión”,  de ello viven, son pequeñas cantidades  que damos para su subsistencia menesterosa, otra es la ayuda económica que damos en diversas instancias de nuestra Iglesia, por ejemplo: Centros donde recibimos la atención espiritual , casas de apostolado y en los templos cuando pasan a recoger nuestra colaboración en la Santa Misa. Hay otras ocasiones en que nos piden ayuda para los seminarios o necesidades varias. Siempre es conveniente consultar nuestra conciencia y donar acorde a nuestra situación económica.

Otras responsabilidades donde la caridad tiene un papel importante es en el caso de “enseñar al que no  sabe”,  “visitar a los enfermos” que son obras de misericordia, y consisten en donar parte de nosotros mismos, con tiempo, compañía, consuelo, ánimo, conocimientos catequéticos, que en muchísimas ocasiones son agradecidas por los que las reciben. (tarea que por la pandemia, se ha tornado muy delicada, cuando no inconveniente).

La paz a la que me voy a referir es la “Paz Espiritual” no es la paz de la soledad del desierto, o la del páramo deshabitado, o del campo desolado, es la paz de Jesucristo, que nos debe acompañar incluso en los lugares más agitados y ruidosos que nuestra existencia nos depare. Es a la paz de nuestra alma, la que da sentido y llena nuestra vida., nuevamente san Pablo nos enseña (Filipenses 4, 7,)   “…la paz de Dios, que es mucho mayor de lo que se puede imaginar les guardará su corazón y sus pensamientos en Cristo Jesús…” esta paz nos viene de la fe y la esperanza, y estas a su vez proceden de nuestra entrega a Dios, que es nuestra caridad hacia la Trinidad Santísima. Vemos a las tres Virtudes Teologales en ello.

Aquí es nuestro esfuerzo el punto importante, la entrega lo implica, sin  este no lo sería, como sucede con la meditación, hay que esforzarse en alcanzar la mayor altura posible de comunicación con Dios. Así la paz hay que buscarla, está en la esperanza, el amor y  la fe. Quien las vive, tiene  su alma en paz. El vivir las tres Virtudes Teologales, en la mayor perfección posible, es vivir la verdadera paz espiritual de Nuestro Señor Jesucristo. (Juan 14, 26-27) “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo”. Es así como podemos encontrar el sentido armónico en nuestra vida, pidamos a nuestra Madre del Cielo, la Santísima Virgen, que nos auxilie en obtener la paz espiritual de su hijo.

JCS.

sábado, 1 de enero de 2022

CUATRO NOCHES DE JESUCRISTO

 

ENTRADA  75,  CUATRO NOCHES DE JESUCRISTO.

 

 Las cuatro noches a las que me voy a referir son:

La Noche Buena de su nacimiento,

La noche de la huida a Egipto,

La noche de su prendimiento por traición de Judas Iscariote,

 Y  la noche de su Resurrección.

LA NOCHE BUENA DE SU NACIMIENTO, es una noche de alegría, nada en este mundo había ocurrido, que a algunos, por desgracia no a todos, nos pueda causar más alegría que la Navidad, la Virgen santísima ha dado a luz a nuestro Salvador. Las tinieblas se disiparán y la deslumbrante verdad y esplendorosa luz de la cumbre de la Revelación Cristiana, han dado comienzo en el mundo, de ahora en adelante está la Segunda Persona de la Divina Trinidad, hecho Hombre  entre nosotros, simples mortales hechos de polvo, pero para la eternidad, gracias al soplo divino que nos infunde nuestra alma inmortal. Estaba profetizado y se cumplen los detalles de la profecía, no podemos imaginar la felicidad de su santísima Madre y de san José al ver al Niño Dios, a quienes acompañan inocentes pastorcillos, conocedores de que les ha nacido el Salvador, por boca del Ángel que se los dio a conocer:

__ “no teman, porque yo vengo a comunicarles una buena nueva que será motivo de mucha alegría para todo el pueblo. Hoy ha nacido para ustedes en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo Señor. En esto lo reconocerán: hallarán un niño recién nacido, envuelto en pañales y acostado en una pesebrera”, De pronto una multitud de seres celestiales aparecieron en torno al ángel, y cantaban a Dios: Gloria a Dios en lo más alto del cielo, y en la tierra, gracia y paz a los hombres”__. ( Lucas 2, 10-14). Los pastorcillos después de escuchar al ángel y ser testigos de los seres celestiales corrieron al lugar donde había nacido el Niño.

LA NOCHE LA HUIDA A EGIPTO, unos Magos, no judíos que procedían de países de oriente a quienes, de manera misteriosa, informados que el Rey de los judíos había nacido habían visto su estrella.   En Jerusalén preguntaron que donde nacería, a lo que fueron informados por Herodes, que en Belén de Judá, quien les pidió que le avisaran después de haberlo visto para, él, ir a adorarle. La estrella les guió hasta el pesebre. Allí estaba el niño con sus padres y le adoraron y ofrecieron obsequios de oro incienso y mirra. Regresaron después evitando a Herodes, pues en sueños así se les advirtió.

Después de la partida de los Magos el Ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto. Quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes buscará al niño para matarlo,” (Mateo, 2- 13,15) así lo hizo José y esa noche cumplió lo que se le indicó. Es Jesucristo aún un bebito recién nacido y con sus padres debe huir de noche, para salvar su vida.  

LA NOCHE DE SU PRENDIMIENTO POR TRAICIÓN DE JUDAS ISCARIOTE.- Jesucristo está sufriendo la agonía en el huerto de los Olivos, sufre al ver en su divina visión, todos nuestros pecados, olvidos, desprecios, pero su amor por nosotros, la humanidad entera, es tan perfecto, tan completo que lo lleva a decirle a su Padre “si quieres aparta de mi esta prueba, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. (Lucas 22, 42). Después se levantó y vio a sus apóstoles dormidos y les dijo: ¿Cómo pueden dormir?, levántense y oren para que no caigan en tentación.

No había terminado de hablar cuando un grupo de gente armada, encabezados por Judas, con un beso, como señal, beso traicionero, lo entregó. Esa misma noche, contra toda reglamentación fue procesado por las autoridades judías quienes presentaban testigos falsos que se contradecían. Finalmente lo llevarán ante Pilatos, quien lo procesa y manda azotar sin encontrar culpa que amerita pena de muerte, pero atemorizado por la furia de los judíos lo entrega a sus soldados para que lo ejecuten. Ha pasado la noche despierto, azotado, coronado de espinas, ha sufrido bofetadas, insultos, escupitajos, por supuesto sin alimento ni agua, abandonado de sus discípulos amados, traicionado por las turbas que lo glorificaban poco antes. Noche de gran sufrimiento, noche redentora, en la que, lo que se gesta, es su crucifixión y muerte. Noche de Jueves Santo.

LA NOCHE DE SU RESURRECCIÓN.- Jesucristo ha permanecido muerto y sepultado, la noche del viernes a la del sábado y la de este al domingo. Noches  de Viernes Santo, y Sábado de Gloria, al Domingo de Resurrección: “El primer día de la semana, muy temprano cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue a visitar el sepulcro. Vio que la piedra estaba removida”. (Juan, 20, 1)

Noche de gran tristeza, noche de llanto, de espera, con un amanecer glorioso, HA RESUCITADO JESUCRISTO, hacía unos treinta y tres años que el acontecimiento del serviam de María Santísima se había dado, así como el de  su venida, a este mundo, nueve meses después, ha nacido el Salvador, son estos los más grandes acontecimientos de la humanidad. Él cuarto acontecimiento incomparable, está por suceder, y solo La Trinidad Santísima conoce el cuándo, La Parusía, que está por realzarse.

Jorge Casas y Sánchez.

lunes, 27 de diciembre de 2021

AÑO QUE TERMINA Y AÑO QUE COMIENZA.

 

 

Acaba de pasar el aniversario, la Navidad, el festejo del cumpleaños de nuestro SEÑOR JESUCRISTO, hace aproximadamente 2022 años que nació de la Virgen Santísima. Y envuelto en pañales lo puso su madre en el  pesebre el lugar humildísimo en estaban, el Salvador del Mundo, concebido por obra del Espíritu Santo ha nacido de la Santísima Virgen,  virginalmente, Ella permaneció virgen toda su existencia, su parto, nos dice un teólogo fue como la luz que pasa a través de un cristal,  así el cuerpo de nuestro Señor fue traído a ese mundo, por su santísima Madre.

Una semana después comienza un nuevo año y el actual está a punto de acabar, por tanto son estos días los mejores momentos los más indicados para meditar en presencia de la Santísima Trinidad y de la Virgen Madre de Dios, sobre lo sucedido en el año que termina y con seguridad que tendremos mucho que agradecerle al Creador, en especial el que nos haya conservado la vida, la nuestra y la de los nuestros. Y en los casos de los familiares que hayamos perdido, lo propio es encomendarles con todo fervor, acompañarles mentalmente con nuestras oraciones. Que la bienvenida que hayan recibido en su juicio particular sea para estar eternamente en presencia de la Visión Beatífica.  Son estos también días en que las reuniones familiares o la comunicación con los que están lejos se intensifican, en que el perdón por las ofensas recibidas se debe dar de todo corazón, y las efectuadas por nosotros a los demás nos causen verdadero arrepentimiento.

A la familia como institución maravillosa para la vida, la felicidad y el desarrollo del hombre, la tenemos que proteger, la tenemos que respetar, la tenemos que amar. El ejemplo que recibimos de la SAGRADA FAMILIA, nos tiene que motivar ya que nos proporciona enseñanzas llenas de amor y sabiduría, vemos a un San José resolviendo la necesidades precarias de su incipiente familia, a la Virgen colaborando a esas soluciones imprescindibles y proporcionando a sus familiares: Hijo santísimo y a su casto y fiel esposo san José lo necesario,  para esa vida íntima de familia, que tiene que viajar, mudarse, reiniciar, volver a empezar lo que ya se había logrado y se tiene que dejar detrás. Pero están presentes: el ingrediente del amor, el sentido de responsabilidad, de colaboración, en lenguaje más actual diríamos, viviendo los principios de solidaridad y subsidiaridad. Lo dan, se dan entre sí, lo hacen con y por amor, esta es la gran lección que de esta Familia Sagrada, debemos aprender, y practicar, a pesar de las circunstancias actuales, quizás tan diferentes, pero el sustrato del amor no debe faltar, es fundamento imprescindible.

Ojalá que esta meditación nos ayude a mejorar nuestras relaciones familiares, que haya una más sólida unión, que reine el respeto de los hijos por sus padres, y el buen ejemplo de estos sobre sus hijos. Pidamos a la santísima Virgen y a san José que nos ayuden a cumplir las mociones que el Espíritu Santo nos infunde sobre la forma de mejorar nuestras relaciones familiares. Y no dejemos de realizar nuestros buenos propósitos a cumplir en este 2022, pidiendo a Cristo que nos ayude a realizarlos, recordando que solos no logramos nada, pero con su ayuda, se nos concederá aquello que acorde a la divina visión del Todopoderoso, nos sea conveniente para nuestra salvación. Es prudente que recordemos  aquella vivencias del año que termina y que las experiencias que de ello hemos aprehendido nos sean útiles a para la realización de los nuevos. No está por demás que tengamos nuestra lista de prioridades, y al hacerla distingamos lo importante de lo urgente.

Todo sano esfuerzo por lograr nuestros objetivos nos convierte en mejores personas, y por el hecho de llevarlas a cabo ofrecidas al Señor como vía de santificación, pasan del plano natural al sobrenatural, llevan ese “plus” maravilloso que nos acerca a la Trinidad Santísima, a la Virgen, nuestra Madre del Cielo y a nuestro ángel guardián.

FELIZ AÑO NUEVO.

Jorge Casas y Sánchez.

miércoles, 22 de diciembre de 2021

HUMANITARISMO

 

 HUMANITARISMO.

Comencemos con datos duros y verídicos, los que precisamente de su verdad es  que toman su solidez inalienable:

El género se predica de una cosa por lo que es:

                Mujer se predica por su sexo, que es género femenino.

                Hombre se predica por su sexo que es género masculino.

De lo anterior se deduce con prístina claridad que la mujer es, de  sexo y género femenino, y el hombre es de género y sexo masculinos. No existen en forma natural otras denominaciones, aunque las actuales tendencias nos quieren hacer creer que hay más maneras “naturales” de definir a las personas humanas, en cuanto a su orientación sexual se refiere, ¿las hay?, sí, pero no obedecen a la verdadera y única naturaleza, humana, son excepciones, son las excusas inventadas por personas que no son amigas de la verdad. A la verdad por dura que sea hay que admitirla y nunca confundirla con la mentira, el engaño, la excusa, la apariencia, etc. hay que enfrentarla. Es un hecho que personas, por una interacción  compleja de factores biológicos, cognitivos y del entorno, así como factores hormonales genéticos o innatos son anormales, en su orientación sexual. Estas personas pueden ser tratadas médicamente por diversas especialidades médicas, en busca de la regularización de su defecto, y es seguro que encontrarán remedio.

Esto no solo es una cuestión moral, es la NATURALEZA que se tiene, y que es donación del Creador. Las cuestiones morales se definen por su finalidad, y las naturales por su entidad, en nuestro caso se reúnen ambas facetas:

--- En  la mujer,  moralmente,  es lo femenino, lo propio de su estado, de su forma de existir, y de cómo comportarse, del cómo se es mujer. Y en lo natural, el cómo la diseñó el Creador, teniendo la capacidad de embarazarse, con órganos de reproducción,  gestación, y alimentación de su descendencia, todo ello llevado a cabo con AMOR DE MADRE.

---En el hombre, moralmente, es la capacidad de reproducirse, embrazando a la mujer,  lo viril, lo responsable en relación a la paternidad,  con amor por su descendencia. En lo natural el ser portador de la semilla de la que viene la reproducción humana.

Hay que hacer con toda claridad la distinción entre lo natural y lo moral, lo natural es incambiable, es lo que se es por definición, lo moral depende de nuestra voluntad, la buena moral se acepta y se vive, si hay congruencia de vida, o se rechaza voluntariamente, y se cae en lo inmoral.

Aquello que no cumple con lo anterior, que es la finalidad humanitarista, que debe llevarse a cabo acorde con la conciencia y la religiosidad de cada persona habría que calificarlo de irregular, pues hay “formas” correctas e incorrectas de hacer las cosas, no podemos privar a la naturaleza de su diseño creacional original, ni podemos prescindir de la moral en nuestros actos de alta responsabilidad,  como la reproducción humana, que una vez que se ha dado la concepción, solo hay un destino legítimo para esta nueva persona, y es llevar el embarazo a buen término y responsablemente iniciar en la vida, crianza y educación, al recién nacido. Esta responsabilidad es del padre tanto como de la madre, independientemente del estado civil que se tenga.

Para las personas que sufren de una irregularidad en su naturaleza debemos de ser comprensivos, respetuosos, dispuestos a ayudarles en sus esfuerzos por recuperar su normalidad natural, en este aspecto la Iglesia Católica siempre ha sido bastión seguro y dispuesto a proporcionar gran ayuda.

Cuando hacemos referencia a la persona humana hay unos aspectos imperdonables que se nos vienen a la cabeza, uno de ellos importantísimo es el de la “dignidad humana”, otro es el del bienestar humano, y siguen muchos más y de gran importancia, cómo el del amor entre los seres humanos, el considerarnos como “familia humana“, la comunicación cuestión indispensable y que tiene múltiples facetas, la libertad de creencias religiosas, de pensamiento, de actividad, etc. los derechos naturales y los Derechos Fundamentales del Hombre. Los contenidos de estos aspectos mencionados cubren una serie de muy importantes puntos, como la igualdad: de todos los seres humanos en tanto criados a imagen y semejanza de Dios, sin hacer acepción a raza, cultura, confesión religiosa, color de la piel, edad, sexo, y  libertad de expresión Se debe de dar en  cuanto a la  procedencia: de clase social, ideas políticas, información, costumbres, capacidades o discapacidades. Sin olvidar la igualdad ante las leyes, la consideración, la dignidad, la capacidad económica, igualdad entre la mujer y el hombre en  las oportunidades de estudio, trabajo, justicia, salud, política, respeto, etc.

Un derecho muy conculcado en estos tiempos es el principal de todos los derechos humanos, el derecho a la vida, en este aspecto a los cristianos se nos recomienda muy especialmente encomendar al Señor que ilumine a las torvas mentes que no ven la criminalidad en  la falta de respeto por la vida humana en cualquiera de sus etapas, desde la concepción hasta la decrepitud por ancianidad, próxima a la muerte por dolorosa que sea, se deberá tratar con paliativos y dejando que sea natural su término. Derecho a la vida hay ante: el crimen, el homicidio, el asesinato en sus diferentes clasificaciones generales, la pena de muerte,  y  en las legislaturas que promueven: no la abolición del aborto, o la eutanasia,  sino su práctica, incluso como método de regulación natal. Visto desde cualquier ángulo se trata de un crimen con las agravantes de premeditación alevosía y ventaja, sobre un inocente concebido y con alma creada por el Señor. También están en contra de este derecho a la vida: las faltas de esfuerzos por el  término de las guerras y las fallas en los esfuerzos por terminar con la pandemia del Covid 19. Como también los “operativos” y retenes, policiales y militares que causan la muerte a personas inocentes. No consideran la sacralidad de la vida humana, la que solo Dios debe dar y terminar.

JCS.

domingo, 19 de diciembre de 2021

SOLUCIONES A LOS PROBLEMAS ACTUALES

 

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 SOLUCIONES A LOS PROBLEMAS ACTUALES.

Para solucionar un problema lo primero que se necesita es plantearlo debidamente, y para plantearlo es necesario conocerlo. Estamos viviendo una época problemática, nadie lo niega, por lo que nos conviene conocer las causas que han sido las que nos han traído a esta situación. Y a partir de ello buscar las soluciones, pues lo peor es conformarse con lo menos cuando se puede lograr lo más. Es tiempo de buscar las soluciones que actualmente son necesarias, para que la dignidad de la persona, de la familia, de la sociedad no se siga deteriorando.

El verdadero desarrollo de los pueblos no se puede fundamentar en lo económico solamente, debe de estar permeado de lo moral, es indispensable que tenga los valores tradicionales, que conformaron a la vieja Europa cristiana, que le demostró al mundo lo que es la verdadera civilización, podemos esto confirmarlo con diferentes aspectos, un ejemplo en lo espiritual, son los diez mandamientos de la Ley de Dios, otro ejemplo en lo material es el Derecho Romano.

 La política aunada a la economía no están siendo eficaces en la actualidad, cuando el capital abunda suelen faltar los valores y cuando el dinero es escaso también. ¿a qué se debe esto? un primer análisis somero nos dice que la vida debe de tener sentido, una vida aburguesada, comodona, proveída de lo necesario  con algo de lo superfluo pareciera ser una vida con sentido, no, no es así, el verdadero sentido de la vida, va hacia, y  contempla lo trascendente, tiene metas y objetivos arduos de lograr, en la sociedad actual nos deslumbramos fácilmente con teorías de libertad que no lo es, es  sí, sujeción al mercado que lo que ofrece presiona y condiciona, presenta como valores a la diversión, a las libertades que más bien son formas de libertinaje, al dinero, a la pareja, al divorcio, a los espectáculos, a la desregulación en las conductas, incluso en ocasiones a vicios de drogadicción alcoholismo y otros adictivos perjudiciales. En tanto a la pobreza, que es un tema muy largo, diremos de momento que es por la falta de educación, por falta de voluntad política en muchos casos, pero que aquella pobreza extrema que atenta contra la dignidad humana se puede paliar, hay múltiples pruebas de ello.

Las causas las encontramos siempre en los intereses creados alrededor del mercado, pues la idea de trasfondo es tener al hombre sujeto a un círculo vicioso de: produce con tu trabajo, cobra por él y gástalo, para producir más, y volver a gastar más. Así es como se logran los objetivos de dominio (esclavitud moderna y disfrazada) de las masas, convirtiendo al ser humano en una especie de robot contento, y que por lo tanto las responsabilidades familiares, las promesas de fidelidad, la convivencia hogareña, la educación esmerada de los hijos, vienen a ser cosas incómodas que te restan “libertades”.

Se nos presentan a cambio del esfuerzo, de las responsabilidades que nos humanizan, que nos hacen ser personas y familias con dignidad, que buscan la superación de los hijos, la vida feliz familiar, basada en matrimonios buenos, plenos de amor, entre si y hacia los vástagos, que luchan por crear un patrimonio, que permitan una vida más segura y mejor, e hijos con su capacidad de autonomía,  valores y virtudes   reales,  con educación en toda la extensión del término. La visión moderna de la vida y de las cosas busca y aprecia la novedad, los avances tecnológicos que están a la orden del día en actividades vitales como el transporte, el trabajo, el ocio, las soluciones en el hogar, en los  deportes, las distracciones y aficiones, sin dejar de incluir los juegos de los menores, a veces consistiendo en verdaderas exageraciones por la cantidad de tiempo y atención que les prestan como ejemplo las “play stations”, y muchos más que se diseñan por los fabricantes para nenes que aún no cuentan con uso de razón. Se trata de distractores que nos impiden contemplar muchos aspectos de la vida que no debían de ser atendidos, como un mayor contacto con la naturaleza, mejor calidad en la comunicación paterno-filial, y entre otros miembros de las familias. Destacando el muy grave olvido de las prácticas religiosas del hogar, como: la vida de fe a ser enseñada a los menores, la costumbre de ir reunidos a la Santa Misa, el rezo del Santo Rosario en casa, las lecturas espirituales, el guardar debidamente las celebraciones anuales de la Iglesia, el dar el buen ejemplo a nuestros hijos, hermanos y demás personas cercanas a nosotros, frecuentando lo Sacramentos, sin ánimo de prolongar esta ENTRADA, quiero hacer insistentemente la recomendación que sigue.

Así como la persona humana comenzó con Adán y continuamos siendo personas humanas hay características que en tanto personas no nos deben de abandonar, en especial después de la Divina Revelación de Jesucristo, el NUEVO ADÁN, que nos dejó claramente confirmados los viejos valores humanos, y nos enseñó otros nuevos. La tendencia moderna se inclina a permutar los tradicionales valores por sustitutos que no nos hacen más humanos y en ocasiones nos deshumanizan. Están a la vista, se inmiscuyen en nuestras familias, algunos son incluso contravalores. Los remedios a la situación tan deteriorada y decadente no está en esa búsqueda alocada del modernismo, la verdadera solución está en el regreso a los valores y virtudes tradicionales procedentes del cristianismo, que si bien no han desaparecido por completo, pues la vida de  Europa, América, etc. siguen siendo fecundadas por las enseñanzas del cristianismo que ha sido su fundamento y andamiaje, pero su práctica ha sido sustituida en muchos aspectos por los enemigos de la Iglesia y sus enseñanzas del cristianismo, que pretenden imponer los interese del ídolo del dinero a nuestro Dios. Pidamos a la Santísima Virgen de Guadalupe, a la que festejamos en un par de días, que ayude a la humanidad a recuperar y vivir los valores del cristianismo, pues allí radica la mejora que nuestro cosmos necesita. No hay otra solución la única está en  el mandamiento nuevo de Cristo:  “AMAOS LOS UNOS A LOS OTROS……de allí debe de manar todo bien generalizado para la humanidad entera.

JCS.