Temas, varios cada mes, de formación católica que persiguen lograr una FE ADULTA y un conocimiento básico de la Religión Católica, si se van meditando por medio de la "lectura meditada". Se recomienda para los que visiten el blog por primera vez que se vayan a las primeras entradas de 2010. Así sus meditaciones tendrán la ventaja de seguir un orden conveniente. El breve curso de Filosofía cristiana en ocasiones se interrumpirá, con otras entradas, por ello va cada entrada numerada con romanos.
miércoles, 26 de julio de 2023
ALGO SOBRE L SANTA MISA
ALGO SOBRE
LA SANTA MISA.
Siguiendo al padre Don Pablo Arce, tomado de la más pura
Doctrina Cristiana, nos enseña:
FINES DE LA MISA, cuatro “cuentas”.
En esta vida los hombres tenemos
“cuentas” que pagar. Se paga con dinero, con atenciones, con trabajo, con
acciones……
A Dios tenemos que pagarle cuatro
“cuentas”: Adorarlo por ser Dios, darle
gracias por todo lo que nos da; pedirle perdón por las faltas que cometemos y
suplicar su ayuda.
1.- ADORACIÓN.
Le adoramos de un modo digno y sublime en
la Santa Misa. Le ofrecemos a Dios nada menos que el cuerpo y la sangre de
Cristo, que tiene un valor infinito.
2.- ACCIONES DE GRACIAS, EUCARISTÍA quiere decir acción de gracias. Ofrecemos a
Dios un don de valor infinito. La Misa nos libra así de ser ingratos con Dios.
3.-PETICIÓN DE PERDÓN. La Misa es sacrificio propiciatorio. Es
propiciatorio y así lo dijo Cristo: esta es mi sangre que será derramada por la
remisión de los pecados. Además, por el sacrificio propiciatorio se alivian las
penas temporales.
4.-SÚPLICA. Con esta
recomendación, nosotros que no somos nada podemos acudir confiados en la Misa
diciendo: “todo lo puedo en aquel que me conforta”, en aquel que gracias al
sacrificio de la Cruz, se quedó. Me hace más fuerte.
ESQUEMA GENERAL.
Ritos Iniciales: -Nos ponemos en la presencia de Dios.
-Reconocemos que
somos pecadores.
-Hacemos peticiones
concretas.
Liturgia de la Palabra: -Dios nos habla.
Liturgia de la Eucaristía: -Ofertorio, damos a Dios nuestros
dones.
-Prefacio, reconocemos la Bondad y Santidad de Dios.
-Plegaria Eucarística, Peticiones a Dios, CONSAGRACIÓN, conversión
del pan y
vino en el cuerpo y sangre de Cristo.
Rito de la Comunión:
-Padrenuestro (oración que Cristo nos enseñó). Cristo se nos da en
alimento para nuestra alma, si estamos en gracia de Dios.
Rito de despedida:
-Oración de petición, Bendición del
sacerdote.
ESQUEMA DETALLADO.
RITOS INICIALES: -Canto de entrada: Beso al altar. Señal de
la Cruz. Saludo.
Acto penitencial:
a) invitación al arrepentimiento. b) Oración “Yo Pecador”.
c) Súplica del
perdón divino.
-Invocaciones,
Gloria, Oración Colecta.
LITURGIA DE LA PALABRA.
-Primera Lectura, Salmo responsorial o gradual, Segunda Lectura,
Aleluya
o canto.
EVANGELIO.- Señal de la
Cruz, Lectura, Beso al
libro sagrado.
-Homilía, Credo, Oración
de los fieles.
LITURGIA DE LA EUCARISTÍA:
OFERTORIO. – Canto del ofertorio y presentación de los
dones, presentación del
Pan, mezcla de un poco de agua en el vino, petición humilde,
Lavatorio de las manos,
petición de oración, oración sobre las
Ofrendas.
PREFACIO. –
Inicio de la oración, oración prefacio.
PLEGARIA EUCARÍSTICA, (según el Canon Romano),
-peticiones, memento de vivos, Infra acción, súplica, impetración,
Consagración del pan, del vino, petición, memorial, súplica, memento
de difuntos, reconocimiento de nuestra iniquidad, Glorificación.
RITO DE LA COMUNIÓN-El
Padrenuestro, rito de la paz, acto de la fracción del pan, inmicción
O mezcla, Agnus Dei (Cordero de Dios), preparación privada del
Sacerdote para comulgar, muestra a los fieles de la Sagrada Forma
(adoración),
comunión del sacerdote, canto de la comunión,
Comunión de los fieles, oración después de la comunión.
RITO DE DESPEDIDA.- saludo y
bendición sacerdotal, despedida.
Compiló: Jordi Casas.
REVELACIÓN NEO-TESTAMENTARIA
REVELACIÓN NEOTESTAMENTARIA.
La Revelación de Dios en el Antiguo
Testamento en general se realiza mediante la Palabra inspirada a
personas a los que en general se clasifica como Profetas a los que Dios escoge
para ello siendo en su conjunto la preparación de la venida a este mundo de
Jesucristo y todo lo que ello implica. En el NUEVO TESTAMENTO es exclusivamente
Nuestro Señor Jesucristo, Él mismo, quien realiza la Revelación
Neo-testamentaria. Mediante
la cual promueve personalmente la comunicación con el
hombre lucrándole, enseñándole, señalando el camino de la
salvación. Y como siempre la virtud teologal de la fe es indispensable para que
ésta sea admitida por la persona humana. Es necesario que haya, aunque sea
incipiente un poco de fe. Y apoya la revelación del Antiguo Testamento en su
totalidad, -Lucas, 24-44.
A mayor fe, mayor provecho se
obtendrá de las enseñanzas de esta maravilla de la cumbre de la Revelación,
notará la persona que la recibe, que la catequesis, cuya labor es precisamente catequizar
para acrecentar la fe de aquellos que son catequizados con el objeto de que se
cumpla, por ambos el crecimiento del diálogo
con Dios. La gran
necesidad de la fe se da porque Dios ha querido revelarse en su pobreza y en su
humildad y a través de los humildes, así fueron los apóstoles, personas
sencillas, sin cultura, pobre fue también Pablo, que trabajaba con sus manos,
aunque si era culto, no solo en lo social de la civilización greco-romana, sino
además en la sabiduría de la revelación de ambos testamentos. En la historia de
estos hombres y muchos más, así como el la tradición ejercida por las mujeres
piadosas con su descendencia es donde encontramos en su praxis la Revelación
Neo-testamentaria, el primer ejemplo lo vemos en la humildad y pobreza de la
Sagrada Familia, en especial al momento del nacimiento de Jesús, es al parecer
el mejor caldo de cultivo para las verdades que Dios nos ha querido revelar,
siendo estas al ser admitidas por la fe, el camino humano de la salvación.
Jesucristo no se limitó en su trato
con los otros solo a los pobres y humildes, había entre sus amistades muy
queridas también hombres con recursos económicos notables, así vemos a José de
Arimatéa, a Zaqueo, al mismo Mateo Evangelista eran personas acomodadas económicamente,
pero contaban con el don de la fe. Don con el que todos contamos pero debemos
aceptarlo primero, después nuestra fe debidamente cuidada, alimentada crecerá.
Los contemporáneos de Cristo, los que
le escucharon y siguieron, o al menos creyeron en Él, tenían fe, nosotros los
que a más de dos mil años le conocemos necesitamos imprescindiblemente el don
gratuito de la fe, y ésta se adquiere mediante la introducción a ésta y la
enseñanza desde pequeños, la catequesis de la primera comunión. Sí aquella que
recibimos de críos pequeños, pero como adultos la seguimos necesitando, la
catequesis nos es imprescindible para seguir creciendo en la fe. Esto es lo que
la constituye en obligación seria para todo católico. Obligación que tiene dos
aspectos uno el de recibirla y otro el de otorgarla a los demás, cierto no
todos somos catequistas en el sentido amplio del término, pero si todos tenemos
la obligación de comunicar de transmitir de alguna manera la fe a los demás.
No fue fácil, para sus
contemporáneos, incluidos los apóstoles y los más cercanos seguidores asimilar
el hecho, de que el inconmensurable poder de Jesucristo, a quien se someten
tormentas y vientos en el mar, que resucita muertos, cura toda clase de
enfermedades, multiplica milagrosamente por miles los alimentos, el hecho de
que amara y enseñara con su propio ejemplo la dignidad de la pobreza, del
despego de los bienes terrenales, de su profunda dedicación a la oración, del
amor por los más humildes y desposeídos. Para nosotros, después de más de
dos-mil años de asimilar la Revelación, por las mentes más pre-claras que hay
entre los hombres, nos es más fácil alcanzar a comprender estas enseñanzas de
Nuestro Señor Jesucristo. Nos acercamos al final de este artículo recordando
algo en lo que el propio Jesús insistió varias veces, y es que lo que Él decía
venía de Dios Padre, ya Él le pedimos que nuestra fe acate las enseñanzas, las
asimile y lleve a nuestra “fe operativa”, camino de nuestra salvación.
Jordi Casas.
jueves, 6 de julio de 2023
ANTROPOLOGIA CATÓLICA
ANTROPOLOGÍA CATÓLICA.
Para explicar la antropología a
la que nos vamos a referir es indispensable recurrir a la filosofía, y como
ésta no es ampliamente conocida, me propongo exponerla en términos legos, en la seguridad que será
fácilmente comprendida.
Los seres vivientes son entes
móviles, conocemos a simple vista a las plantas, con la movilidad solo
inmanente, la llamamos vida vegetativa, los animales y el hombre, constituyen
la vida sensitiva, que posee además de los sentidos, las características de la
vegetativa, y a esta se añade la locomoción, pero el hombre va más allá pues
tiene además de los sentidos de los animales superiores, la vida intelectiva,
lo que hace la enorme diferencia, gracias a la consideración de que contamos
con el ALMA ESPIRITUAL E INMORTAL de que nos dota nuestro Creador en el
instante en que somos concebidos en el vientre de nuestra madre. (Hay muchos entes que poseen las características
animales, algunos extintos otros
microscópicos de los que NO nos ocuparemos aquí), por entes móviles entendamos que siguen el
ciclo de nacer, crecer, reproducirse y morir. En otras palabras hablamos de
biología. Santo Tomás de Aquino define con esa maravillosa capacidad de síntesis
que lo distingue: --SUSTANCIA A LA QUE CONVIENE, SEGÚN SU NATURALEZA, MOVERSE A
SI MISMA--. Como término que muestra la
movilidad y vitalidad usamos el de “ánima”, incluso para para el hombre en su
consideración como ente viviente, y el término: “ALMA” lo reservamos para el
alma espiritual del hombre, incluyendo las almas del purgatorio.
En acepción impropia se califica
de “agua viva” aunque carece de ánima a la de la fuente, rio, cascada, etc. en
contraposición de agua quieta aplicada a la del estanque, tanque, etc. esto lo
menciono para distinguir la movilidad y locomoción propia de la ajena, el agua
necesita agente externo para cambiar de
localidad. Considerándolo como ejemplo. Es muy importante para ser
contemplativos de las inconmensurables bondades y sabiduría divinas, la
observación de estos asuntos que pertenecen a la naturaleza, procedentes de la
voluntad creacional divina, que al hablarnos de Dios nos acercan agradecidos y
admirados a Él. De las máquinas, I.A. y otros artilugios hechos por el hombre
se dice de igual manera de las cosas con locomoción, pues ánima no tienen, que necesitan ser cambiadas de lugar por algo
externo e ellas.
Es una realidad que estamos
hablando de Psicología filosófica, que es totalmente diferente a la psicología en
tanto ciencia médica, lo que aquí nos interesa es la “organización” necesaria
para su movilidad, o sea los organismos, (partes). Para que un ente sea vivo le
es necesario ser un organismo, siendo por tanto la estructura u organización de
sus partes y su cometido es lo que le anima. Este es un punto importante de
meditación sobre el conocimiento, sabiduría y poder del Creador. Y esto nos
lleva al caso de la persona humana, que aparte del ánima que organiza u
movilidad cuenta con un ALMA ESPIRITUAL, que es mucho más importante que el
resto de su movilidad humana. De esta ALMA hablaremos después del comentario
del ánima
humana, de la cual podemos decir que supera a todos los otros entes
vivos, con enorme diferencia.
Dios al crear a nuestros primeros padres los dotó,
en tanto a sus ánimas de grandes cualidades ausentes en el resto de la
Creación, destacan su maravilloso cerebro y sus manos. Esa es claramente la
enorme diferencia, en lo animal, con todos los otros entes móviles, incluso los
que gozan de los cinco sentidos. Pero no queda ahí el asunto; al ser hecho a su
imagen y semejanza nos dotó de la enormidad del ALMA. Esta no es parte somática
de nuestro ser, en tanto no es orgánica,
es absolutamente inútil buscarla en entre las partes integrantes de nuestro
organismo, en tanto que es ESPIRITUAL, lo
que la dota de la inigualable característica de la INMORTALIDAD, es lo más
activo que poseemos, nos permite ejercer nuestra libertad, es el principio
radical de que Dios nos dota. Hay entre algunos académicos equivocados una
argumentación que por un lado sostiene que el hombre piensa porque tiene manos
y por otro que tiene manos porque piensa, ambas posturas son falsas de toda
falsedad, el hombre tiene manos porque así lo creó Dios y alma espiritual y
pensante porque estamos hechos a su imagen y semejanza, contamos con la
capacidad de pensar porque nos dotó de lo necesario para ejercerlo: un alma
espiritual, al crearnos a su imagen y semejanza. (Conviene no dejarse influenciar
por el darwinismo, de donde provienen tantas ideologías equivocadas).
Siguiendo a Santo Tomás y a San
Agustín son tres las potencias del alma y orientan nuestra vida, estas son auxiliadas por nuestro cerebro, la
MEMORIA, la que se auxilia del cerebro en la creación de imágenes y otros
aspectos. Las otras, ENTENDIMIENTO que proviene de nuestra semejanza con el
Creador y la VOLUNTAD, que es el libre albedrío, que como don único es con el
que regimos lo que somos. Cuando nuestra voluntad es la de cumplir con los
deseos de Dios y coincide con nuestra razón, estamos utilizando de la mejor manera posible
esta potencia de nuestra alma, la cual ha sido informada por nuestro señor
Jesucristo nuestro Redentor.
Solo en el hombre rigen los actos
vitales con motivos y finalidades, en los demás entes con locomoción lo que obra
es instinto, no pueden sino seguirlo fatalmente. En nosotros la libertad de
acción, nos permite escoger el bien del mal, somos entes morales, capaces de
obrar de acuerdo a nuestra libertad, implícita en la potencia del alma de la
voluntad. Es por ello que somos capaces, al obrar el bien y agradar a Dios, u
obrar el mal y así ofenderle.
Cuando un fin es bueno sus medios
deben serlo también, porque un fin bueno se puede buscar con medios malos. Por ello
tenemos para seguir la frase: “El fin NO justifica los medios”. (Lo contrario a
lo que afirmó Maquiavelo). El hombre busca el fin final, el fin mayor que es su
salvación, con actos buenos. Pidamos a nuestra Madre del Cielo la ayuda
necesaria para vivir de acuerdo a la moral cristiana, viviendo los valores
eternos como medios para lograr nuestro esplendoroso fin final.
Jordi Casas.ANTROPOLOGIA CATÓICA
jueves, 29 de junio de 2023
SER BUEN CRISTIANO
SER BUEN CRISTIANO.
El buen cristiano, por supuesto que
debe de participar en la santa Misa dominical y fiestas de guardar, ésta debe
ser el evento más importante y central de nuestra vida, y por supuesto y de gran
importancia es el acercarse a los Sacramentos, en especial la Confesión y la
Comunión. Tratamos de vivir en gracia de Dios, y si la perdemos, debemos
recuperarla a la mayor brevedad. Se da por supuesto que hemos sido bautizados
en su momento y que nos ocupamos con la mayor devoción, celeridad y seriedad al
bautismo de nuestros hijos, mientras más pequeñitos mejor.
Pero el buen cristiano va más allá y
el objeto de estas líneas es el examen de ello. Primero me gustaría mencionar
que hay libros que debemos de conocer con la mayor profundidad por necesidad
absoluta, los menciono: el Nuevo Testamento,
que son un conjunto de libros que consisten en los cuatro Evangelios,
las epístolas de san Pablo, las Cartas de los Apóstoles con su Tradición
correspondiente, y el Apocalipsis de San Juan.
Este último que es la parte postrera
de la Revelación Divina, es un libro pleno de simbologías y revelaciones que
san Juan Evangelista recibió y escribió, pero es muy difícil de interpretar a
título personal. Es necesario auxiliarse de alguien o de textos que lo
explican, por lo que no lo consideramos entre los que debemos de conocer íntimamente
en primera instancia, como el resto del Nuevo Testamento. (Mucho cuidado al
escoger el texto explicativo, hay enemigos de la Iglesia que lo toman para
denostar).
Dos libros de mucha importancia siendo
de índole diferente son el Antiguo Testamento de la inmortal Biblia y el
Catecismo de la Iglesia Católica.
El primero contiene la Revelación
Divina que a lo largo de los siglos, Dios nos fue revelando a través de los
patriarcas, a los profetas, a los jueces y a los reyes. Mi recomendación es que
con un orden adecuado se vaya leyendo el Antiguo testamento de la Biblia, a lo
largo del tiempo de que dispongamos, aunque tome meses o incluso años.
Y en cuanto al Catecismo, este es un
libro de consulta indispensable con el que tenemos que familiarizarnos a fondo.
El mejor consejo es conocer bien el índice y a partir de este hacer las múltiples
consultas que todo buen cristiano tiene. No puede faltar en nuestro hogar.
Las grandes virtudes del catolicismo,
que han influido al mundo entero por muchísimas generaciones y que por
desgracia practicamos poco, los libros mencionados nos las enseñan, y de ser aplicadas y vividas son la solución a
todos los problemas globales, solo quiero referirme muy brevemente a dos en
esta ocasión, la ascesis y la mística.
El Catecismo de la I.C. en su numeral 3240 dice: El que
quiere permanecer fiel a las promesas de su Bautismo y resistir las tentaciones
debe poner los medios para ello: el conocimiento de si, la práctica de una
ascesis adaptada a las circunstancias encontradas, la obediencia a los
mandamientos divinos, la práctica de las virtudes morales y la fidelidad a la
oración. “la castidad nos recompone; nos
devuelve a la unidad que habíamos perdido dispersándonos”
Para mejor resistir a las tentaciones
nada mejor que ser austeros, tratar por todos los medios de que nuestra
personalidad sea austera. Para conocernos, nada más apropiado que la práctica
de la sobriedad. San Josemaría nos aconseja: sed almas de oración, esto nos
habla precisamente de esa fidelidad. Las virtudes morales, conocidísimas, y muy
mencionadas, pero que los distractores de la vida, desde sus filosofías
renacentistas, que se mudan del teocentrismo al antropocentrismo, dando menor
atención a estas antiguas y soberbias
de: prudencia, justicia, fortaleza y templanza, no quiero menospreciar, ni
mucho menos a las virtudes modernas, son buenas y necesarias, lo ideal es que las modernas no suplan, sino complementan
a aquellas. No cabe la más pequeña duda de que por ejemplo la comunicación en
su amplísimo espectro añade nuevos aspectos de la lógica, nuevos principios en
los negocios. En materia de justicia legislaciones muy avanzadas,
Constituciones de los países y organizaciones globales.
El ser humano sin la guía de Dios, se
pierde en su maraña de aspectos sociales, económicos y políticos. Solo con la
oración y siendo humildes y sujetos a la voluntad de Dios, que Jesucristo nos
viene a ensañar con claridad meridiana, lo que nos introduce a la mística.
La importancia del contacto de
nuestra alma con la divinidad, la devoción, el amor, la contemplación, son
algunos atributos de la mística, lo primero que debemos tener es una presencia
de ánimo normal ente el significado de la palabra y no pensar que solo se trata
de casos de santidad elevados que se han dado en grandes personajes que han
alcanzado los altares. Místico puede ser y conviene serlo, el católico normal,
común y corriente que goza de características como el amor, la devoción, que es
contemplativo en medio del mundo, en pocas palabras que se toma a Dios muy en
serio, que ha logrado después de cierto tiempo, que varía de persona a persona.
En las historias de los santos hay casos en que Dios ha permitido, a modo de
ejemplo casos de altísimo misticismo que han alcanzado éxtasis,
La palabra califica en el lenguaje de
todos los días a personas, generalmente clérigos que relumbran en su devoción, su
vida contemplativa, su amor a Dios y a todo lo sagrado, ejemplares en su vida,
se dice de ellos “es muy o, es un místico”. En nuestro caso particular debemos,
con el perfil lo más bajo posible y solo entre el Señor y nosotros ofrecerle el
cumplir con su voluntad de la manera más completa que nos sea posible, he ahí
nuestro misticismo. Pidamos al Señor su ayuda para lograrlo.
Jordi Casas.
martes, 20 de junio de 2023
AMOR DE DIOS
ENTRADA 135 AMOR DE DIOS.
Se afirma y con
toda razón que no hay amor mayor a aquel que da su vida por el ser amado, Dios
Trino y Uno, nos da la vida de la
Segunda Persona de la Santísima Trinidad y a su vez esta Segunda Persona la
ofrece por amor a nosotros, y no de una manera normal, sino que la ofrece con
inimaginables dolores físicos y agonías anímicas, sin perder su divinidad se hace hombre, y ese
hombre está destinado a dar hasta la última gota de su sangre, en dolorosísima
pasión, por el amor que nos tiene a cada uno de los seres humanos. Y ¿la razón
para esto? pues porque la humanidad entera tenía una deuda pendiente, un perdón
que recibir, pues la ofensa de nuestros primeros padres, se midió no por el
ofensor, sino por el ofendido, y solo un Dios podía cancelarla. Así se da otro
acto perfectísimo de amor; el padre que entrega a su hijo para que se convierta
en la víctima DEL MAS VALIOSO SACRIFICIO a que pueda haber lugar, y
mediante este que se cancele la deuda, cumple
así la promesa hecha a nuestros primeros padres de que nos enviaría un
Salvador.
Pero estos actos de amor que recibimos
los humanos van aún mucho más allá de lo imaginable instituye su Iglesia y esta
como nuestra guía y maestra con misiones apostólicas incomparables, dedicadas a
toda la humanidad, dentro de esta que es el Cuerpo Místico del propio
Jesucristo encontramos los siete Sacramentos que nos proporcionan la gracia
santificante. Y va más allá, no se
concreta a rescindir la deuda sino que nos proporciona con su Sacrificio los obsequios más preciados que se pueden
efectuar, el Cristo, el Redentor, el hijo de Dios, por instrucciones de
su Padre, nos deja una doctrina de salvación, una Iglesia que nos la
enseña, y continuará enseñando hasta el fin de los tiempos, nos lucra
también la filiación divina, nada se puede comparar en riqueza espiritual que
esto último, pues se trata de la voluntad del Padre, la realización del Hijo y
la acción del Espíritu Santo. En especial el Sacramento Eucarístico que nos
invita a participar de la Comunión de los Santos. Cuya recepción nos llena de
gracia santificante, gracia que salva. Mateo, 26-26. Lucas 22, 14-20. A Jesús
lo encontramos al estar dos o más reunidos en su nombre, mateo, 18 – 20,
también nos ha dejado dicho que está presente en los pobres, los enfermos, los presos Mateo 25, 31-46, pero
su presencia en la Eucaristía es la más completa. En su
sentido más profundo, nos hace hijos adoptivos de Dios Padre, al unirnos en esa
intimidad incomparable con su hijo, por supuesto que median dos aspectos de
suma importancia en todo ello, el milagro de la Transubstanciación y el hecho
de la recepción eucarística, por los fieles, en las condiciones de gracia debidas.
No dejemos nunca de agradecer a Dios trino y uno esta enorme oportunidad salvífica,
y con el auxilio perene de la Virgen, nuestra Madre del Cielo, recibámoslo con
todo nuestro amor
Jorge Casas y Sánchez
viernes, 16 de junio de 2023
LO QUE TODO CRISTIANO DEBE SABER PARA COMULGAR.
LO QUE TODO CRISTIANO DEBE SABER PARA COMULGAR.
TRES JUEVES HAY EN EL AÑO QUE RELUMBRAN MAS QUE EL SOL:
JUEVES SANTO, CORPUS CHRISTI Y LA ASCENCIÓN, se dice con gran respeto, amor y devoción
en la Iglesia Católica, desde hace muchos años. Y hoy es uno de estos jueves, Jueves
de Corpus Christi. Día en que se conmemora la Eucaristía. Me he
permitido preparar estos renglones.
Empecemos por aclarar lo que es
COMULGAR. Se trata de recibir real y verdaderamente a Jesús Sacramentado, o sea
a Jesucristo Dios y Hombre verdadero. Al recibir su cuerpo o la Sangre, o Ambas
a través de una o las dos especies que eran pan y vino y han cambiado su substancia al ser consagradas por
el sacerdote en representación de Jesucristo, en el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor. A
este acto sagrado se le llama TRANSUBSTANCIACIÓN. Las apariencias de textura,
sabor, aroma, imagen, etc. permanecen en las especies, pero no son ya lo mismo.
El milagro que Dios realiza con su inconmensurable poder ha convertido lo que era
pan en su Santísimo Cuerpo, y lo que era vino en su Preciosísima Sangre y ello
se realiza durante el Santo Sacrificio de la Misa, precisamente en el momento
de la Consagración Eucarística.
Lo anterior nos permite entender la enorme
importancia del Sacramento Eucarístico por lo que al acercarse a recibir la
Santa Comunión durante la Misa, o en otra circunstancia requiere ante todo el estar
en ESTADO DE GRACIA. Solo podemos comulgar cumpliendo con este requisito
indispensable. Y ¿de qué trata este requisito? Pues de que seamos recinto digno
de recibir tan grande gracia, como es el que Jesucristo venga a inhabitar
nuestra alma, que su venida que nos visita en nuestra totalidad corpórea y
espiritual, pues no somos nosotros los que lo asumimos a Él, al comulgar, sino
que Él quien nos abarca en nuestra totalidad, con su presencia.
He mencionado que se trata de un
milagro la transubstanciación, y lo es, es más, se trata de un milagro de amor,
que al recibirlo adecuadamente nos llena de gracia santificante, la gracia que
nos salva y que es don de Dios que por méritos nos otorga. Por lo que depende
de nosotros, del trato que le demos, el que permanezca en nosotros, lo que nos sucede
es lo que intento explicar a continuación; cuando nos alimentamos
materialmente, los alimentos se convierten en parte de nuestro cuerpo, podemos
decir que el alimento se transforma en nosotros, pero en la Comunión no es la
Eucaristía la que se transforma en nosotros, la gran diferencia es que la
Eucaristía nos transforma a nosotros en uno con Cristo, por ello hablo arriba
de que nos abarca. En lo que si hay símil es en que nos alimenta
espiritualmente nos vigoriza espiritualmente, nos da fuerzas para conservar la
gracia santificante, como el alimento material lo hace en nuestros cuerpos.
Comulgar sin estar en gracia de
Dios es pecado gravísimo, consideremos que Jesucristo muere en medio de
dolorosísima pasión, derrama hasta la última gota de su sangre para redimirnos,
es víctima y oferente en ello, y precisamente lo celebramos en la Santa Misa, en
conmemoración suya a deseo expresado por Él mismo. En su pasión redentora, se separan sangre y cuerpo como en el rito de la Eucaristía, muere en la Santa Cruz, siendo
ello su primera Misa, a la que previamente se adelantó en su última Cena con
sus apóstoles, instituyendo el Sacramento Eucarístico, y diciéndonos que lo
hagamos en conmemoración suya. Por lo tanto al acercarnos a comulgar debemos de
asumir lo que en compañía de sus apóstoles realizó. Comemos su Cuerpo y/o
bebemos su Sangre, pues Él está real y verdaderamente, vivo, glorioso,
resucitado en las especies consagradas.
El estar en gracia de Dios
consiste en no tener pecados graves sin confesar y que se nos perdonen en el
Sacramento de LA CONFESIÓN, por lo que adquirimos el estado de gracia al
confesarnos y este estado se conserva mientras no pequemos gravemente. Aquí me veo obligado a recordar a
aquellos que lo han olvidado o que lo sabían y no lo valoraban adecuadamente o
desconocían el caso, consiste en que el no ir a Misa en Domingo o fiesta de
guardar es pecado mortal. O sea que si me he perdido la misa dominical, fuera
de caso de fuerza mayor o enfermedad, estoy sin gracia de Dios y no debo
comulgar hasta haber sido perdonado, pues el comulgar no estando en gracia de
Dios es un grave pecado llamado sacrilegio.
San Pablo en Corintios, 11-27,
nos dice: ……--“quien coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será
reo del Cuerpo y de la Sangre del Señor”--, ….solo quien tiene sincera
conciencia de no tener pecado mortal sin confesar puede recibir el Cuerpo de
Cristo, nos aclara el Concilio de Trento, y lo recuerda el Magisterio.
El amor a Dios, nuestro
agradecimiento, y nuestra piedad nos impulsan a comulgar, pero es necesario de
toda necesidad el estar en la condición adecuada, en estado de gracia. De no darse esta ello, es mejor
no comulgar.
Jordi Casas.