sábado, 16 de noviembre de 2019

ALGUNOS DE LOS PRIMEROS FILÓSOFOS DE LA CRISTIANDAD




ALGUNOS DE LOS PRIMEROS FILÓSOFOS DE LA CRISTIANDAD.
La especulación filosófica cristiana se fundamenta en lo único en que esto es posible, la Divina Revelación, en auxilio y  como esclava  de la Teología, y trata de examinar a la luz de la inteligencia humana, iluminada por la fe, con  las más preclaras mentes de católicos de todos los tiempos, empezando desde la teología de los apóstoles, así se han dado los grandes filósofos de la cristiandad, considerando un primer período, entre los que menciono solo algunos de los pertenecientes a los padres de la iglesia.
San Clemente de Roma. Nace en el año 88 de nuestra era es de  los  Padres Apostólicos  latinos de los primeros siglos, mártir, obispo de roma (es el cuarto Papa de la Iglesia),  conversó con los apóstoles, por lo que tuvo información directa de ellos, es el autor de un documento célebre en la antigüedad, llamado carta a los corintios que es un verdadero ejemplo del conocimiento de la palabra de Dios, y que contiene comentarios que podemos considerar perdurables, por lo que no se puede prescindir de su mención cuando se examinan los fundamentos de una filosofía cristiana, se trata de la comunidad a la que tanta atención dedicó San Pablo.
San Justino, (año,100 ó 114 de nuestra era),  de procedencia gentil nace en Samaria, es el fundador de la primera escuela de filosofía, gran amante de la verdad a cuya búsqueda se dedicó, parece un presagio de lo que será San Agustín, empezará escuchando a los estoicos, a los pitagóricos, a los platónicos a los peripatéticos, pero su corazón no encuentra  en ellos lo que busca, lo encontrará en el ejemplo de los humildes, mártires por sus creencias, a su conversión funda en Roma una escuela de filosofía para demostrar lo que es la verdad de Jesucristo la verdadera luz que ilumina la oscuridad previa de nuestro desierto. En su obra “Diálogo con Trifón” trata los desencuentros entre el cristianismo y el judaísmo. Basa su argumentación en que solo se alcanza la verdad y la felicidad en el reconocimiento de Jesucristo.
  San Clemente de Alejandría,  quien nace en el año 150, de nuestra era, en Atenas, es buen conocedor de la cultura griega, y de la cultura popular romana, escribe una trilogía que tiene  como primer tema la introducción al cristianismo, en segundo lugar tiene un tratado de moral cristiana y finalmente uno de catequesis para los bautizados dentro del cristianismo.  Fino intelectual y dedicado pedagogo, que con entusiasmo se mueve en las altas esferas de la intelectualidad de su época, abre senderos que seguirán por ejemplo su destacado alumno Orígenes. Es fundador de la filosofía cristiana, muy notable, a la que aporta aspectos como la meditación, y a través del amor la unión con Cristo. Es notable su aportación a las sagradas escrituras y a la Tradición como conocimiento total para responder a los sabios de su época.
Tertuliano, nace en el año 160 de nuestra era, en Cartago (hoy Túnez) hijo de un centurión romano, se convierte, pero abandonará el cristianismo, no se sabe a ciencia cierta si regresó a este, arremete contra la filosofía griega a la que culpa de inventos y de ser causa de herejías como la negación de la resurrección, considerando, solo rectos, a los filósofos cristianos, es magistral su explicación de la Santísima Trinidad. También brilla en sus explicaciones del alma humana, aunque caerá en herejías en este tema y otros. Su influencia fue notable en su tiempo, como jurista que era y buen conocedor de la ley romana dice que hay que escuchar a la verdad, pues ello no quita nada, pero que es injusto condenarla sin conocerla, sin haberla escuchado. En sus escritos denunció los crímenes y fallas del Imperio Romano.

 Orígenes, nace en el año185 de nuestra era, en Alejandría y será alumno de San Clemente de Alejandría, la pureza de su doctrina es de muy alta consideración, se menciona también entre  los fundadores de la filosofía cristiana. No se le ha beatificado porque en un arranque de ascetismo se hizo eunuco, lo que no impide que su doctrina sea clarísima y verdadera, era hijo de San Leónidas que fue también su primer preceptor. Fue director de la escuela de teología de Alejandría, es considerado uno de los tres teólogos más grandes de la antigüedad, junto a Santo Tomás y  San Agustín, aunque gran parte de sus obras se han perdido por los problemas que vivió en materia de  ortodoxia, entre ellas la preexistencia de las almas. Sin embargo   atacó las teorías de la transmigración de las almas y a la reencarnación. Se conservan sus escritos sobre el “ser”  de Dios que son notables. Muchas de sus múltiples obras se hicieron desaparecer debido a que fueron condenadas en el Concilio de Constantinopla, en el 381, pero a pesar de ello es considerado entre los padres de la iglesia.
San Basilio, (el grande) proviene de una familia de santos, nace en Capadocia hacia el 330, es un voraz aficionado a el estudio que busca ser alumno de los más prestigiados profesores por lo que viaja primero a Atenas y después a Arabia y a Siria, en busca de los ascetas mas perfectos que pudiera encontrar entre los ermitaños, pues siempre tuvo gran inclinación al ascetismo, tiene gran influencia de Orígenes, pertenece a los llamados Padres Capadocios, es doctor de la Iglesia  venerado tanto por la Iglesia Católica como por la Ortodoxa , fue obispo de la gran diócesis de Cesárea.  Atacó duramente al arrianismo que no reconocía la divinidad de la Segunda Persona de la trinidad sino que consideraba al hijo como criatura. Después de haber estado en el desierto de Egipto donde fue a aprender sobre la vida de los monjes del desierto, escribirá su obra “Constituciones” que es la primera regla monacal  y obra pedagógica de cómo obtener la santidad en la soledad de la vida conventual, estudiando y viviendo en oración. Muere joven de 49 años dejando una vida ejemplar donde después de la primera actividad que es la oración es la ayuda a los menesterosos , fue gran crítico de los que no ayudaban a los pobres mientras obtenían lo superfluo.           
San Gregorio de Nisa, hermano menor de San Basilio, nacido en el Ponto de Cesárea de Capadocia el año 335 de nuestra era,  fue uno de los Padres Capadocios, su primera formación la recibe dentro de su familia, que es de santos, incluyendo a San Basilio a quien llama “maestro” será obispo del pequeño poblado  de Nisa de allí que se le conozca como Gregorio Niseno, fue opositor al arrianismo y defensor de la divinidad de Jesucristo basándose en la filosofía de platón., afirmando la sola Naturaleza Trinitaria y las dos naturalezas de Jesucristo. Tiene un excelente texto sobre la creación del Génesis, en el que destaca la creación del hombre al que considera hecho a imagen y semejanza de Dios, lo que lleva a cabo con espléndido estilo literario y teología de altos vuelos, lo hizo a instancias de otro hermano, el mas joven, San Pedro obispo de Sabaste. Aparte de sus homilías y disertaciones que son del mas puro y bello cristianismo. Son por tanto sus aportaciones apreciadísimas en este período y no dejarán de serlo hasta el final de los tiempos.

San Agustín de Hipona, (año 354 de nuestra era) lo trataremos mas adelante, es uno de los grandes doctores de la Iglesia, entre sus múltiples obras tiene una específicamente filosófica entre otras de igual índole, denominada Los Diálogos, obra de su juventud en Milán y en una de sus obras maestras, La Ciudad de Dios, nos enseña con profundidad su  síntesis filosófica entre otras enseñanzas,  todas de gran importancia. Más adelante nos introduciremos en la filosofía cristiana de San Agustín por su enorme importancia. Obispo de Hipona y Padre Latino, nos ha dejado una obra monumental en su calidad, entre las que se cuenta “Confesiones” que es una autobiografía en la que muestra sus creencias equivocadas previas a su conversión. En un viaje a Hipona  buscando candidatos para la vida monacal de laicos, que fundó y que promovía, con su propia regla, se le pide que permanezca y que tome las órdenes sacerdotales,  esto le lleva a abandonar el monacato laico y promueve a partir de entonces el de clérigos, lo que lleva a cabo para ser después de pocos años consagrado obispo.
Es uno de los grandes doctores de la iglesia, gran polemista y combatiente del arrianismo, donatistas, pelagianos, etc. Se dirige a académicos e intelectuales de su época, pero su obra es de valor perenne, participa en tres concilios presidiendo los de Cartago, III y IV, en los años 397 y 419 d.C. Podemos decir que su filosofía se centra en Dios y en el hombre, de Dios nos habla de la inmutabilidad,  aconseja ascender a Dios por las vías del amor, la verdad y del ser, donde la luz de la razón se enciende.  Del hombre habla de la creación del alma individual a partir de la nada, y que solo puede reposar en adherencia al ser inmutable, que se deforma por el pecado pero que se cura con la gracia. Ve un contraste dramático entre dos amores: el de si mismo y el de Dios, y solo llegamos a la felicidad al escoger el amar a dios. Nos dice: antes de la creación no había tiempo. En relación a su Mariología destaca las virtudes de María y aconseja que la Iglesia sea como ella en virtudes y gracia. A él se debe la doctrina del pecado original y su perdón con el bautismo. Incansable buscador de la verdad solo la encontró en el cristianismo al que se convirtió tardíamente. Es sin duda el mas grande de los Padres de la Iglesia.
En general se consideran los períodos de la historia de la filosofía cristiana así:
De la época de los Apóstoles al siglo IV.- período antiguo
Período de transición del siglo V al VIII.
La Escolástica del IX al XIV.
Próximamente nos ocuparemos del período de transición, por supuesto de la Escolástica, sin olvidar la mención que haremos de los filósofos  precristianos de la Antigua Grecia, que se ocuparon de la existencia del alma.


Las Sagradas Escrituras, son en si algo inerte, mientras que la Iglesia es algo vivo, vibrante, sus enseñanzas de las sagradas escrituras, son lo que les da a estas su permanente actualidad, podemos afirmar que estas viven en la Iglesia, y es de su potestad la enseñanza de las mismas, lo que se realiza sin equivocación de especie alguna, ya que es el Espíritu Santo el que la ilumina, la guía, la cuida en todos los sentidos. La Revelación entera es obra de esta tercera persona de la Santísima Trinidad, quien a través de los patriarcas, profetas y reyes nos la dio en el Antiguo Testamento y después, la cumbre y la mas importante la Trinidad Santísima, nuestro señor Jesucristo. La Iglesia por tanto es maestra a la vez que, guardiana excelsa, de la fidelidad de la palabra escrita, como lo es de la Tradición, y no cabe equívoco en su actuar, la Iglesia no aumenta ni disminuye, no inventa ni tacha cosa alguna, se concreta a transmitir de la forma mas exacta este depósito de la fe, a través de las generaciones en forma viva. Que distinta sería la interpretación sin este actuar de la Iglesia, de la sola letra escrita, que es de por si inerte.

Es tarea de la filosofía por tanto el de servir a la Teología en la explicación de los contenidos de la Revelación, la que recibimos en tanto contamos con, la fe subjetiva, que viene a ser el acto mediante el cual yo acepto las creencias, que nos permite, a través del conocimiento de, la fe objetiva, que no es sino la propia Revelación, de allí que le llamamos el “Depósito de la Fe” a la letra escrita y a la letra traída, lo cual nos es posible, gracias a las potencias del alma propia y a la acción del Espíritu Santo. Al referirnos a las potencias del alma hablamos de la voluntad que quiere creer y a la inteligencia que permite que lo no evidente sea creíble, la primera en un actuar libre, pues creemos porque queremos creer, y el segundo porque entendemos que lo nos viene de Dios, gracias él mismo.

Visto lo anterior podemos concluir que es la acción de la fe, tanto en su forma subjetiva como en su forma objetiva lo que nos permite partir de la base del creer para, con la ayuda de la filosofía profundizar en las misterios de la propia fe, y de la propia Revelación. Veamos por ejemplo el caso de nuestra filiación divina. Todos afirmamos sin temor alguno que somos hijos adoptivos de Dios, que Dios está en la Sagrada Eucaristía, que la Santísima Virgen es madre de Dios hecho hombre, son estas verdades que podemos entender, aunque no las podemos conocer completamente, son misterios de la fe, que no alcanzamos a comprender pero que creemos por encima de cualquier otra creencia humana.

Así pues tenemos que nuestro conocimiento de las verdades de la Revelación se deben a la aceptación que voluntariamente hacemos y a la razón que las acepta gracias a la iluminación que recibimos del Señor. Vemos pues que no hay problema entre razón y fe, la razón será siempre razón y se ilumina por la fe, lo que la hace estar protegida, lo que le permite aceptar las verdades naturales y las sobrenaturales, veamos un ejemplo, por la luz natural de la razón podemos concluir que el hombre tiene alma, y por la Revelación Divina que Dios quiere que se salve para estar ante la Visión Beatífica por toda la eternidad. Sin la fe solo podríamos entender las cuestiones naturales, pero nunca aquellas enseñanzas reveladas de carácter sobrenatural. Cabe aquí decir que incluso las verdades naturales nunca las podremos conocer en forma absoluta, sino parcial, aunque como la razón es perfectible algunas verdades las vamos conociendo mejor cada vez. Tomemos el ejemplo del firmamento del cual la astronomía, la fotografía, las matemáticas, la óptica, la comunicación satelital y otras ciencias nos van impartiendo conocimientos nuevos constantemente. En este momento se está recibiendo información de la sonda que acaba de llegar a Marte.

El hombre es un ser libre, es una de las características que Dios nos ha dado, por lo tanto somos libres de creer o no, lo que nos lleva a la necesidad de tener tanta fe como nos sea posible, por lo que pedir a Dios que nos la aumente, nos es conveniente y necesario. A mayor fe subjetiva mayor capacidad de entender la fe objetiva, y con mayor esfuerzo debemos pedir también la Gracia necesaria para incrementar nuestros conocimientos y la comprensión mejorada de la Revelación, una enseñanza importante que recibimos corresponde al Santo Evangelio en el que se nos narra la respuesta de San Pedro: Tu eres el Cristo, el hijo de Dios vivo, solo la Gracia de Dios le permitió hacer tal afirmación llena de certeza, pues si nosotros pedimos al Espíritu Santo, esa Gracia que nos vivifica, nos introduce mas en las cosas de Dios, nos lleva a un amor más perfecto a través de conocerlo mejor, sin que olvidemos nuestras limitaciones, y su infinitud, que somos pecadores y Él la Santidad Absoluta, por lo que la humildad no puede dejar de acompañarnos. Cada vez que entendamos algún aspecto en forma mejor, mas avanzada, es gracias a Él, pues sabemos de antemano que solos no podemos nada, y con Él todo.
No dejemos de dejar de invocar a Santísima Virgen para que como madre nuestra, que es, nos ayude con su interceder para que nuestra fe aumente y sea más firme, para que recibamos la gracia de Dios necesaria para conocerle y amarle más.

viernes, 1 de noviembre de 2019

MADURACIÓN: del hombre de fe.


MADURACIÓN.
Ahora bien, no solo está el amor de Dios en las criaturas, la culminación de su amor está en la encarnación de la Segunda Persona de la Trinidad, del Hijo de Dios hecho hombre, que viene a vivir, a amar, a sufrir y a morir por amor al género humano, y después de muerto resucitar glorificado.
No hay acto de amor más grande en la historia de la humanidad que la encarnación del Verbo, al aparecer Cristo entre nosotros, lo que constituye el acontecimiento de la mayor importancia que puede haber en la vida de todos los hombres, pudimos contemplar al Dios-Amor, quien se manifiesta a los que tenemos el espíritu abierto a su alegre nueva, su Evangelio, su palabra. Estamos frente al amor divino, el ágape, podemos decir, siguiendo a Benedicto XVI y al padre Cantalamessa, que no el eros.
No podemos por lo visto dar una definición del Cristianismo, pues podríamos caer en una formulación impersonal, en un sistema filosófico, el cristianismo es diferente a las teorizaciones, es la persona viviente, el amor de Dios manifestado en un Hombre-Dios  de forma humana, de carne mortal como la nuestra, es el hijo de Dios (Segunda Persona de la Santísima Trinidad) en la historia humana, Hombre perfecto y Dios perfecto, unidos en la misma Persona, con dos naturalezas, una divina y una humana. Técnicamente se denomina: UNIÓN HIPOSTÁTICA.
El cristianismo viene a ser el encuentro del “yo” nuestro con Él Tu” divino del Hombre-Dios, es una vivencia personal. Cristianismo es Jesús viviente y palpitante en su Iglesia y en los hombres que dentro de ella lo aceptamos, Iglesia que es asistida por el Espíritu Santo, procedente del amor entre el Padre y el Hijo para la salvación de los hombres que en uso de su libertad así lo quieran.
El cristianismo solo puede existir dentro de la Iglesia que Él fundó con Pedro como primer Papa, y los otros diez Apóstoles como el primer Magisterio de la Iglesia, comunidad del amor de Dios, de la fe y de los sacramentos.
 Nadie duda de que las cumbres más altas del pensamiento humano se lograron con Sócrates, Platón y Aristóteles, pero no pudieron escalar más alto por ser pre-cristianos, les faltó esa información de carácter divino que está contenida en la Revelación, la cual es muy amplia, en especial la que aporta el Hijo de Dios hecho hombre, Jesucristo. Como ejemplo podemos decir que la definición de hombre de Aristóteles que fue ZOON POLITIKON, a la cual siguió la de ORTHOLOGIKO ZOÓ, con significados, el primero haciendo referencia a su gregarismo y el segundo a su capacidad de razonar, si Aristóteles hubiera tenido la suerte de conocer la Divina Revelación de Jesucristo hubiera hecho una definición diferente en la que incluiría los aspectos de la dignidad humana, algo como: ANIMAL MORAL CON ESPÍRITU INMORTAL. Pero pensemos solo en algunos aspectos que proceden de la Revelación y que son los que más han influido en el pensamiento occidental  que está presente en nuestros días y  que permanecerá a lo largo de toda la historia de los  seres humanos. Algunos de los aspectos de la Revelación nunca hubieran sido pensables nunca los hubiera podido descubrir la mente humana, como ejemplos podemos mencionar, a Dios Trino y Uno, las Tres Personas en una sola y misma Naturaleza Divina, y el hecho de que el hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, de que nuestros pecados pueden ser perdonados, de que somos hijos adoptivos de Dios Padre.
En forma parecida podemos mencionar la Creación a partir de la nada, por la sola voluntad de Dios creador y su Divina Providencia que crea y conserva el orden del mundo. La Creación no solo es aquello que podemos ver e intuir y que se liga a la materia y a sus prodigiosas leyes, sino que incluye aspectos como el hecho de la existencia del Cielo, y de los Ángeles, a nosotros nos es muy natural pensar en los “entes”*  que existen, pero antes de que los entes  existieran había que inventar la existencia. Como antes de que el tiempo existiera este tuvo que ser “inventado”, creado, todo lo que conocemos está sujeto al tiempo y al espacio, excepto Dios mismo, que es quien los ha creado. La Creación incluye al cielo, con sus ángeles, los buenos que están en el propio cielo, y los malos, los traidores que se enfrentaron a Dios Creador y que por lo tanto sufren castigo eterno están en los infiernos, incluye también la tierra, donde el ser humano habita, y el resto del universo. Dentro de este solo el hombre es hecho a imagen del Creador, de allí que sea su rey. En el sentido de que es su servidor, y principal responsable de respetar a la naturaleza, en la mejor manera que le sea posible. A muchos científicos, y ello es explicable les impresiona la inmensidad del universo, y a nosotros nos causa el mayor de los asombros, cuando se nos explica, y todos nos preguntamos el porqué de esas dimensiones y la posible o imposible relación que esto tiene con la humanidad, la respuesta científica no existe, y se cuestiona además el que ¿cómo es posible que la única vida inteligente de esta inmensidad sea la humana, qué caso tiene semejante dimensión  y porque su existencia?. El creyente, no tiene problemas, se asombra si, porque contempla la grandeza de la Creación, el Poder Divino, pero no nos cabe la menor duda de que tales dimensiones para Dios no significan, sino obra de su voluntad. Para Él no hay problemas de dimensión, el espacio sideral, lo podría haber creado mayor, mucho mayor aún o menor, mucho menor. Sencillamente lo creó del tamaño que quiso, y para lo que quiso, cosa que los humanos ignoramos.
Una de las más difíciles cuestiones de entender por algunos científicos, haciendo referencia a aquellos que carecen de fe, obviamente equivocados, es que sea el hombre el único ente creado a imagen y semejanza de Dios, eso es parte de su materialismo, lo que es observable en las formas de pensar y actuar de estos,  en general enemigos y detractores de la Iglesia. No se cansarán en sus intentos tanto científicos como de ciencia ficción de encontrar vida inteligente fuera de nuestro mundo, y en ocasiones dentro del mundo animal, lo que es risible, por no llamarlo ridículo. Dios Creador dará o hubiese dado al hombre la indicada información sobre la existencia de otros seres vivos que eventualmente tuviesen comunicación con nosotros. Es de tal magnitud la importancia de esto que de ser posible ya nos hubiera sido revelado. Como no está en la Revelación, solo nos sirve como la divertida ciencia ficción.
La influencia del cristianismo en la filosofía y en general en el conocimiento de occidente fue definitivo, la moral tiene a partir del tercer siglo una gran incidencia y las costumbres y conceptos mejoran en forma espectacular, la familia, la persona humana, la forma de vida, son objeto principal de la religión cristiana que empieza a extenderse por todo occidente y después llegará a los continentes descubiertos y colonizados desde la Península Ibérica. Su enorme influencia con todos sus beneficios permea todo, la forma de gobernar incluida. Dios es ahora algo personal, único para todos, benevolente, creador nuestro, salvador, redentor, santificador. La humanidad cuenta ya desde ahora con una teología verdadera y una religión que verdaderamente nos une a Dios. Se ha extendido la fe, la sabiduría, la moralidad, el amor de Dios hacia sus criaturas se empieza a comprender extensivamente.
Dios hecho hombre, ha venido al mundo para difundir en la humanidad un rayo de su luz, sin esta, nuestro mundo no sería lo que es,  sino una catástrofe. La influencia que el cristianismo ha dejado, y que durará hasta el final de los tiempos es innegable e incomparable, nada hay que haya influido positivamente la civilización humana en semejante grado. Y si olvidamos ver con esa luz, nos acercamos al desastre. La Teología Moral que se ocupa del comportamiento de las personas humanas, en cuanto lo que es el camino de su salvación, nos lo enseña claramente y nos permite vislumbrar los acontecimientos en cuanto son otras luces,  que alumbran nuestro caminar en esta vida. Vemos por tanto en el cristianismo no solo la beneficiosa influencia para los católicos, sino para toda la humanidad. Claro en diferentes grados.
Ha quedado ya claramente explicado que las fuentes del conocimiento filosófico de la religión cristiana se sustentan en la fe,  y lo esencial de ella son sus fuentes, es decir aquello de donde procede lo que creemos, estas son los escritos del canon admitido por el Magisterio de la Iglesia, en otras palabras las Sagradas Escrituras, en especial las del Nuevo Testamento, y los contenidos de la Divina Tradición.
Las Sagradas Escrituras, son un cuerpo de libros que se empiezan a escribir en la época de Moisés, y terminan la parte que llamamos viejo o Antiguo Testamento que termina con un corto libro escrito en forma de disputas, llamado Malaquías, profeta que anuncia la venida del salvador y que procede muy probablemente del  último cuarto del siglo V antes de Cristo. Este conjunto de libros fue escrito bajo la inspiración del Espíritu Santo, su autoría es de Dios y son por tanto de inspiración divina, pertenecen a la Iglesia a la que se le han entregado, y ésta es quien los interpreta, enseña a sus fieles y guarda celosamente como depósito de la fe que son. Realizados por la mano del hombre, (hagiógrafos) cuya escritura proviene  de Dios. Están libres de errores,  y tratan no de enseñar científicamente, sino señalar el camino de la salvación eterna.  Lo contenido en el Nuevo Testamento es parte de lo revelado personalmente por Jesucristo a sus Apóstoles, Discípulos y a San Pablo, es un conjunto de libros escritos con  lo que Jesucristo enseñó personalmente a sus Apóstoles y discípulos y reveló en forma especialísima a San Pablo.  Mas no todo lo que enseñó quedó escrito.
Sobre la Divina Tradición, podemos aseverar: muchas de las enseñanzas de Nuestro Señor Jesucristo no quedaron escritas, fueron transmitidas oralmente a sus apóstoles y por generaciones de boca en boca se enseñan con el objeto de ser  transmitidas a todas las generaciones. Las enseñanzas apostólicas por tanto no solo se encuentran en la palabra escrita sino en la palabra “traída” a la que llamamos Tradición Apostólica. Esta es enseñada esmeradísimamente y se comprueba el perfecto entendimiento de ella entre las generaciones, con objeto de que su pureza sea lo mas perfecto que hay, además de que el Magisterio de la Iglesia la cuida y el Espíritu Santo nunca deja de actuar sobre todos, precisamente con el objeto de que su pureza sea permanentemente cuidada, además,  el Magisterio de la Iglesia,  y por Magisterio de la Iglesia, entendemos dos conceptos, uno es el cuerpo de todos los obispos en armónica relación con el Santo Padre, en otras palabras parte de la Jerarquía de la Iglesia y otro es el contenido de la enseñanza oficial, que de este procede, desde el Primer Magisterio, el cual fue constituido por el propio Jesucristo con sus once Apóstoles, a quienes encabezaba  San Pedro, primer Papa de la Iglesia. Recordando el dato importantísimo de que el Magisterio de la Iglesia es asistido desde Pentecostés, en su inicio de la vida de la Iglesia, por el Espíritu Santo y lo será hasta el fin de los tiempos, es su custodio, junto con las instancias necesarias, que la Santa Sede señala, para realizar debidamente el cuidado del Depósito de la Fe, siendo la Iglesia la depositaria y responsable de su cuidado, y lo transmite a todos los hombres. Los apóstoles y discípulos,  escucharon de viva voz las enseñanzas de Nuestro Señor, y las generaciones siguientes deben escucharlas en toda su pureza.  Esto da a la Divina Revelación, los Santos Evangelios, Cartas Apostólicas, y Escritos de San Pablo, así como a la Tradición Apostólica, la garantía de fidelidad y conservación pura de los mensajes, que con la asistencia del  Magisterio a través de todas las generaciones, ya que fueron, los primeros miembros del Magisterio de la Iglesia testigos directos, presenciales y receptores propios, de las palabras de Nuestro Señor Jesucristo, esos  Apóstoles y ahora  sus sucesores, todos los obispos dispersos por todo el mundo, encabezados por el obispo de Roma, el Papa.
Así es que  se puede  entender mejor el porqué de los Congresos Eucarísticos, los  Sínodos y los Concilios, y demás reuniones que se llevan a cabo con el objeto de revisar, de actualizar los diversos aspectos que se relacionan con el contenido de la fe, como lo son la catequesis, la liturgia, la filosofía, la historia y demás facetas de la Fe Cristiana, que es ocupación principalísima de la interpretación más pura que puede haber, de la Doctrina enseñada por Jesús. El rol que incumbe al Magisterio es de importancia primordial en la vida de la Iglesia.
Aquí cabe destacar la realización del nuevo “CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA”, procedente del Concilio Vaticano II cuyo impulso  se debe a San Juan Pablo II quien ordenó su elaboración, y que viene a ser un verdadero tesoro de Doctrina Cristiana. Libro que como es tradicional en los Catecismos Católicos consta de las partes del Credo, Sacramentos, Mandamientos y Oración. Es un tratado de contenido doctrinal de primerísima magnitud, y de consulta excepcional, que se recomienda a todo cristiano, no solo en su lectura completa, sino como libro de constante consulta.
El Magisterio de la Iglesia tiene por tanto unas características que debemos de considerar, sus enseñanzas, procedentes como se ha explicado, pasan a los sacerdotes diocesanos y a los fieles interesados en seguir sus enseñanzas para que estas se transmitan a toda la cristiandad y al resto de los hombres, de buena voluntad, esto no solo se lleva a cabo en las homilías episcopales y sacerdotales sino en la gran actividad catequética que desarrolla la iglesia a través de diferentes niveles, desde los párvulos, la juventud, que incluidos  los laicos,  con sus diferentes especialidades, como las enseñanzas pre-sacramentales, así como la palabra directa, los escritos correspondientes tales como las encíclicas, la prensa en general, las cartas pastorales, libros, e incluso con los medios masivos de comunicación y el Internet.
Si por el contrario se deja la interpretación de las sagradas escrituras al criterio personal subjetivo y particular de cada uno de nosotros, no solo se cae en errores sino que no se llega al aprendizaje y conclusiones  seguras doctrinalmente; pongamos  como por ejemplo de lo que Jesucristo es, conclusión a la que se ha llegado a través del magisterio de la iglesia: “ Jesucristo es el Verbo Divino, el Hijo de Dios, nacido de la Virgen María, Dios y Hombre verdaderos, en una sola Persona con dos naturalezas una humana y otra divina”. Al llegarse a esta conclusión tan diáfana, precisa y clara, vemos un ejemplo de la acción del Magisterio de la Iglesia, cosa que ha venido haciendo desde la resurrección de nuestro Señor.

Del conjunto de verdades que nos han sido reveladas por Dios, y que están contenidas en la palabra escrita y en la palabra traída, y que se entienden con perfección a través de las interpretaciones del Magisterio de la Iglesia, muchas de ellas son consideradas Dogmas y por lo tanto gracias a nuestra fe las creemos en forma absoluta. Quien tuviese algún problema en la creencia completa de algún Dogma de Fe tiene  obligación seria de salir de esa duda, para lo cual el mejor camino después de la oración en la que se pide que el Señor nos ayude a entender para creer y creer para entender, es el recurrir a un sacerdote bien capacitado que nos ayude con sus explicaciones, con la recomendación de las lecturas apropiadas sobre el tema, y con seguridad se saldrá de la duda. El Espíritu Santo nunca deja de hacer su parte.

lunes, 21 de octubre de 2019

NO NOS DESANIMEMOS.




NO NOS DESANIMEMOS.



Nunca nos debemos de sentir incapaces de hacer, de construir algo bueno, algo que merezca la pena. Nos sentimos incapaces de cambiar algo por completo, y podemos tener razón, hay imposibles para nosotros, pero no hay imposibles para Dios. Él lo puede todo, por tanto nunca debemos de quedarnos quietos y sin buscar aquel bien que hemos identificado y por el que queremos hacer algo.

Lo que debemos de buscar es el hacerlo dando pequeños pasos, ya que no lo podemos hacer a grandes zancadas, y poco a poco llegaremos a las cosas grandes. Así como un gran edificio se construye piedra sobre piedra, ladrillo sobre ladrillo, varilla, o vigueta o saco de cemento uno a uno, o paladas de grava y arena, nosotros debemos de realizar aquello que nos proponemos, paso a paso que sumados, con el tiempo van modificando o construyendo aquello que nos proponemos.

No se trata de --todo o nada— se trata de no quedarnos parados, de no clausurarnos, sumando modificaremos, realizaremos, contribuiremos. Ya se trate de realizar algo para el patrimonio familiar, para mejorar nuestra vida espiritual, para ayudar a nuestra patria, para ganar un amigo, lo único que no debemos hacer es quedarnos quietos regodeándonos en nuestra comodidad personal.

Hemos tratado en otras ocasiones el gran valor que podemos dar a nuestro trabajo, al santificarlo, con tan solo ofrecerlo al Señor, procurando hacerlo de la mejor manera posible, ofreciendo el esfuerzo, o el gusto, o ambos, santificándonos nosotros también. Que gran cosa es santificarse al trabajar, santificar al propio trabajo y santificar con este a otros, ya sea ofreciéndolo por alguna causa, como en desagravio de los que están en contra de lo que la Iglesia defiende. Hoy tenemos tanto que promover, defender, y practicar en nuestra vida de cristianos en materias como la familia, los valores tradicionales, la piedad, el ser solidarios y subsidiarios, pues siempre hay otros que necesitan de nosotros.

Nadie duda que hemos caído muy bajo en términos generales, que no contamos con las costumbres morales de nuestros antepasados relativamente recientes, y son muchas las razones que se han presentado en esta parte de nuestra historia humana, pero esto no quiere decir que lo perdido sea irrecuperable, la realidad es que se nos está dando un cambio, en el que la tecnología ha tomado un lugar preponderante, que nos embriaga en muchos casos, pero de la embriaguez se sale, y la recuperación se puede dar.

No existe razón para que no se puedan combinar los aspectos tecnológicos con los de la buena moral. Después de todo no debemos dejar de pensar que Dios Creador ha dotado al hombre de libertad, voluntad  e inteligencia, y son estos atributos los que le permiten progresar en los aspectos científicos, y su aplicación técnica, Dios nos propone, no nos fuerza, y respeta esa libertad que nos ha concedido, pero espera de nosotros una respuesta digna. Nunca hemos tenido mas razones para agradecerle al Señor que nos haya hecho inteligentes, y gracias a ello capaces de inventar y utilizar lo que en estos tiempos gozamos en materia de tantos progresos debidos a  la tecnología. Nuestros pasos han ido desde el utilizar la fuerza de ciertos animales que hemos domesticado, y que en combinación con herramientas como el arado nos han permitido roturar la tierra, para ir pasando de esta fuerza de los animales domesticados a la máquina de combustión externa, después a la de combustión interna, las de fuerza eléctrica, los reactores, incluso los nucleares, usando combustibles fósiles y naturales, inventos que cada día progresan en su rendimiento, aunque conllevan daños colaterales, que también la inteligencia humana superará, e inventará nuevas formas de obtener la fuerza necesaria y su atomización distributiva.

En este entorno nos sentimos en ocasiones superados y cancelamos proyectos propios, y es a lo que se hizo referencia en el primer párrafo. Lo que nos ayudará es la confianza en la ayuda de Dios, y nuestro propio esfuerzo. Los  viejos refranes dicen: A Dios rogando y con el mazo dando y a quien madruga Dios le ayuda, son muy ciertos, no los desestimemos por ser antiguos, hoy son tan válidos como cuando se inventaron por aquellos que construyeron el andamiaje que nos ha traído y llevado a la altura actual de conocimiento, ciencia y tecnología, de que nos beneficiamos.

Jorge Casas y Sánchez.

miércoles, 16 de octubre de 2019

ALGO SOBRE DOGMÁTICA.


ALGO DE DOGMÁTICA.

La Iglesia a través de la Teología Dogmática ha venido, a lo largo de mas de dos mil años ocupándose de estudiar a fondo los Dogmas de Fe, campo en el que es infalible, por lo tanto libre de error, la infalibilidad es un don que Dios nos otorga y que comenzó con los apóstoles de Jesucristo y se conserva con la inspiración y cuidado del Espíritu Santo, que obra sobre los seguidores de los Apóstoles que constituyeron el primer Magisterio de la Iglesia, mismo que continúa y continuará hasta el fin de los tiempos, siempre inspirado y cuidado por el Espíritu de Dios.

Vamos a hacer un breve recorrido de estos dogmas, y en el contenido de este papel se irán viendo en cada caso, bajo el criterio de la filosofía cristiana, buscando mayor amplitud a la que normalmente se presta:

 Comenzamos con la existencia eterna de Dios, cuya existencia podemos comprobar no solo por su propia Revelación sino por las luces naturales de la razón, mas hay misterios de Dios que solo por la Divina Revelación podemos conocer como es el hecho de la Santísima Trinidad, sus tres Personas, en una sola Naturaleza Divina.

Continuamos con la Creación, cuando Él así lo decide las cosas empiezan a existir, pues a partir de la nada con su inconmensurable poder les da la existencia, a todo lo que existe en el Cielo, en la Tierra, en el universo y en todo lugar.

Los ángeles son parte de esta creación, así como la caída de Luzbel y sus seguidores, quienes son los demonios.

Entre los ángeles buenos,  hay  aquellos que ha designado como custodios nuestros. Estos desempeñan un papel preponderante en nuestra vida personal, al ser custodios, consejeros, compañeros, que nos prestan innumerables ayudas, seamos o no conscientes de ello.

Como  final de esa parte de la Creación, Dios crea al hombre, a imagen y semejanza suya, con alma creada en forma individual, después crea a la mujer, y entre ambos, engañados por el demonio caen en gravísimo pecado, pues se mide no por el ofensor, sino por el ofendido, y es esta primera pareja humana, de la que se origina al resto de la humanidad, mujeres y varones que contamos con un alma individual, creada por Dios en cada caso, y justo en instante en que somos concebidos en el vientre de nuestras madres y en ese mismo instante lo es nuestro cuerpo mortal, que resucitará. La creación de cada una de las almas que Dios crea en el momento de la concepción de cada ser humano es esta otra parte de la Creación, que aún no termina. Este es un tema que conlleva una relevancia doctrinal de extraordinaria importancia, que debe de ser conocido con toda claridad por todos los hombres, pues lleva en si la explicación de la postura inalienable de toda la Iglesia, en relación al aborto procurado. La realidad absoluta es que dada la intervención divina en el propio instante de la concepción, lo que en el seno materno existe a partir de ese instante es una PERSONA HUMANA. Aquí es irrelevante el tamaño, ello no es mas que la dimensión, lo que la mujer concibe en su vientre es una persona diferente a ella, con sus propiedades, alma, y cuerpo, propios, irrepetibles, únicos y con características propias, que se irán desarrollando, pero que en forma latente ya existen, allí están, no son un proyecto, son una realidad que irá realizándose en el tiempo y espacio, sus dimensiones cambiarán, pero en potencia ya existen. Se trata de una persona nueva, distinta a todas las demás, con derecho a vivir, a ser llevada hasta el alumbramiento, y después a ser conservada en la vida, educada, y preparada para ser autónoma en la sociedad. Se trata de las obligaciones de los Mandamientos y Doctrina de la Iglesia, además de los Derechos Humanos.

La Virgen, Madre de Jesucristo y Madre nuestra precisamente porque, Él así lo decidió, nace preservada de todo pecado,  concebida en forma inmaculada  la Santísima Virgen, quien será la madre de Jesucristo, por tanto madre de Dios hecho hombre. No cabe la posibilidad de que la concepción de Jesucristo se hubiese llevado a cabo en un cuerpo que conociera o hubiese heredado el pecado, las entrañas de la Santísima Virgen son purísimas, y así reciben la concepción del “Hijo del Hombre”, como se identificaba a si mismo.

Nuestro Señor Jesucristo Segunda Persona de la Trinidad, viene a este mundo, a redimirnos. Es perfecto Dios y perfecto hombre en cuanto nacido de una mujer.

Es concebido en el vientre inmaculado de la Virgen, quien lo pare sin perder su virginidad en el portal de Belén.

Este salvador nuestro, muere en la Cruz y al tercer día resucita. Fue necesaria su Pasión y Muerte para que mediante el Sacramento del Bautismo se nos perdonara el pecado de origen heredado de Adán y Eva.

Jesucristo funda su única Iglesia, le da su jerarquía, doctrina, sacramentos, gracia, sabiduría, y le promete al Espíritu Santo para que la asista hasta el fin de los tiempos.

Esta única y auténtica Iglesia de nuestro Señor, la que Él funda, la que tiene la misión de dar gloria a Dios y de ayudarnos en nuestra  santificación, está constituida por todos los bautizados y fue diseñada jerárquicamente por su propio fundador, Jesucristo, es madre y maestra, custodia y nos administra  los Sacramentos, y por  sucesión es apostólica, cuenta con su Magisterio. Este  está constituido por los obispos que están en armonía doctrinal y a los que encabeza y es su autoridad máxima el Obispo de Roma, al que llamamos Papa, esta jerarquía consta de todos los obispos que están diseminados por el mundo. Además tenemos: el Colegio Cardenalicio, el presbiterio de los sacerdotes, diocesanos, y el diaconado, cuyas misiones son las de santificar, gobernar, administrar los Sacramentos, enseñar, y mantener la pureza doctrinal, las Órdenes Religiosas, los laicos o seglares, venimos a completar esta diversidad de condición que nos lleva a todos conjuntamente a realizar la misión salvadora de la Iglesia, que en verdadera unidad y diversidad de función, es  sacerdotal  y profética, en ella todos somos llamados a desempeñar las obligaciones que nos corresponden en las diversas tareas.

Todas las personas de la humanidad, tenemos un destino común, que consiste en nacer, vivir, morir y después de ello tendremos uno solo de los dos destinos:  el de la salvación o condenación, ambas para la eternidad, la primera es la bienaventuranza celestial con la Visión Beatífica y eterna felicidad, la segunda de sufrimiento como castigo de nuestras faltas y oposición a la divina voluntad.

La resurrección  será universal, cada alma volverá a tomar carne, unos para la gloria eterna, con sus cuerpos glorificados, otros para la condenación.
El mundo tendrá fin y estaremos, en su lugar, con la segunda venida de nuestro señor Jesucristo.
Jorge Casas y Sánchez.

lunes, 7 de octubre de 2019

CUESTIONE DE LAS LEYES ETERNA Y NATURAL.


ALGUNAS CUESTIONES IMPORTANTES Y LA LEY ETERNA Y LA LEY NATURAL.

LA LEY ETERNA, es el orden universal que procede de Dios Creador, no puede ser modificada, pues es diseño divino.

LA LEY NATURAL, procede absolutamente de la Ley Eterna, y se refiere al ser humano, por tanto de ella dependen  la naturaleza humana, como las leyes positivas hechas por los hombres. Su principal aspecto es que se dirige hacia el bien, y que evita el mal, por tanto toda moral humana le está sometida. La tendencia del hombre nunca es hacia el mal, lo que sucede a menudo es que el hombre confunde el mal, considerándolo como bien, equivocadamente. Su adjetivo de natural, procede precisamente de esa inclinación innata del hombre hacia el bien e inclinación a evitar el mal. Como prolongación de esta Ley Natural nacen las Leyes Positivas, que son emanación de la civilización de las personas, en su vida comunitaria, atendiendo al gregarismo que es característica natural del hombre. Los Estados a través de sus instancias legislativas deben alinearse a estas leyes, en primera instancia a la Ley Natural y en última instancia a la Ley Eterna.

Vemos que todas las cosas tienen una finalidad que han recibido de la razón, de la sabiduría divina, que es el principio directivo de todo acto. No puede haber otro, ni podemos dejarlo todo a la casualidad, sería locura afirmarlo. En el caso del hombre se encuentra a  lo largo de su vida con muchos fines, los cuales va cumpliendo en el mejor de los casos, con su esfuerzo y su actuar, y tiene lo que podemos llamar un fin supremo que es el fin final, su salvación eterna. De allí que la formación es tan importante, dado que es  la mejor guía para la obtención de ese fin supremo.
Hechas estas aclaraciones podemos introducirnos en algunas de las teorías que desvían a los hombres de esa inclinación al bien, que son causantes de  los errores que confunden bien con mal. En ocasiones estas teorías son en parte verdad y muy valiosas pero: o están incompletas, o equivocadas y en otras ocasiones, son errores garrafales de principio a fin.
No se puede cubrir en este breve papel el extensísimo campo de esta referencia, nos tendremos que atener a solo dos ejemplos que nos muestran algo de lo comentado antes y que dan una idea de como las influencias de los grandes pensadores de lo novedoso, pueden influir en el pensamiento popular, es un hecho que afectan primero a los círculos académicos y de allí se generalizan a la cultura ciudadana, produciendo con su influencia males, distorsiones y equivocaciones.

DARWIN; Un ejemplo que podemos examinar, (del siglo XIX) por la influencia global que ha tenido es el aspecto, a partir de teorías que nacen después del segundo viaje del Beagle, en el que participa Darwin, y que vienen a influir grandemente, en primer término, al mundo sajón, son contrarias a la demostración que más adelante haremos de la única teoría verdadera sobre nuestra procedencia, la Creación, las dos principales teorías  de Darwin son el evolucionismo y la selección natural, sin duda que ambas tienen bases científicas sólidas, pero también padecen de grandes lagunas que jamás se cubrirán porque  no es posible.  Aquí debemos de concluir con que las teorías científicas no siempre se pueden tomar como absolutas, pero en casos como el de Darwin, en especial por la época en que se da, se convierte en un distractor de gran dimensión e influencia. Estamos hablando de la persona humana, no olvidemos su dignidad, y procedencia, venimos de Dios y fuimos creados a su imagen y semejanza.
Sin duda que las teorías de Darwin suscitaron una importante revuelta científica mundial en su tiempo, pero con el pasar de los años se han venido desacreditando. Si hay verdades comprobables en la supervivencia de los mejor adaptados, pero definitivamente es un fracaso rotundo lo que trata de sostener sobre el origen de la especie humana. La razón que siempre sobresale ante cualquier argumento por razonado o sin razón, que sea, tropieza con  que: lo espiritual no puede proceder de lo material y que el hombre es espíritu y carne, ante este muro se han roto infinidad de cabezas que han acometido en contra de la Creación, y curiosamente, se siguen rompiendo. Aquí lo que se enfrenta,  es:  “la Providencia de la Divinidad”   vs.  “los caprichos de la naturaleza”.  Solo la testarudez científica con malos fundamentos, esa especie de “cientifismo barato” sigue inventando argumentos, cada vez mas risibles.   Conviene aclarar que no se está contra las ciencias o los científicos, lo que sería locura, pero si el desprecio a sus manzanas podridas que como en toda comunidad humana se dan y tienden a contaminar a las otras.
DESCARTES; Pero ya antes en el XVII René Descartes que se formó dentro de la teología y filosofía Escolástica, tiene afirmaciones como la de que: si sus padres le han dado la vida material, solo Dios le puede haber dado la espiritual. Pero en el balance de sus razonamientos en los que no le faltó la fe, si fué ésta, insuficiente ante el gran poder de sus especulaciones, al grado de pensar que no era el conocimiento del momento, ese turbulento en todos sus aspectos, Siglo XVII, suficiente para demostrar algunos de los fenómenos naturales, este siglo tuvo en todos los saberes: literatura, arquitectura, pintura artes en general, técnicas, etc. grandes cambios progresistas, y él, René, no se podía quedar atrás. Elabora en su mente la teoría de la duda metódica, (inspirándose en filósofos anteriores a él, que ya habían especulado sobre ese tema)* a la que considera sustento para llegar al conocimiento del que hay que partir para obtener certeza sobre las  verdades establecidas, dudar de toda base estudiada con anterioridad a él y empezar de nuevo el examen de todo conocimiento previo. Tuvo influencia mundial, también.
                  
Francisco Sánchez, el Escéptico lo dibuja así: “….poniendo todo en duda, como si nadie hubiera dicho nada jamás, comencé a examinar las cosas mismas…..

Hoy, continuando con material para nuestras especulaciones y como corresponde a un papel de filosofía cristiana vamos a abordar el tema de la esencia del cristianismo, no en busca de una definición de lo que el cristianismo es, lo que dejamos a los teólogos, sino para tener un concepto lo más real posible de nuestra religión. Y estar en la verdad. Independientemente de la cultura popular cuando esta ha caído en equivocaciones. Recordemos que la filosofía es sustancialmente: búsqueda de la verdad.

Siguiendo a Michael Schmaus,  podemos decir en primer lugar que el cristianismo es verdad, “la verdad”, es la luz que necesita el espíritu, luz que se irradia a todo,  todo lo del mundo, la existencia de  todos los entes, la vida y el hombre, permite al ser humano ver diáfanamente nuestra propia existencia y así su trascendencia. La verdad no se puede, no se debe de extinguir, al extinguirla se carece de la luz del espíritu. Es por tanto de necesidad absoluta que el cristianismo mantenga encendida esa luz de la verdad, lo que se logra y conserva desde la escritura del Antiguo Testamento y en forma muy, muy especial la venida de Jesucristo que revela las mas grandes verdades sobre la Divinidad, y el hombre, por lo que será a partir de entonces que la Iglesia, nuestra maestra conserva, cuida, mantiene las mas grandes verdades que el hombre puede poseer y siempre nos guía con la inspiración del Espíritu de Dios. Podemos y debemos, sin lugar a duda, considerarlas VERDADES ETERNAS DE LA REVELACIÓN DIVINA. 
Como dudar de esto si está basado en Revelaciones Divinas,  la preparatoria del antiguo testamento y la directa de nuestro señor Jesucristo. Aquí el papel de nuestra fe es preponderante, pues es con ella que captamos la verdad, siendo la falta de fe aquella, ceguera que lo impide.
Pero el cristianismo no solo es verdad. Tan solo la verdad no llena el espíritu del hombre, es desde luego imprescindible para su salvación, pero ella sola no basta para salvarnos.
La verdad de las cosas que Dios ha querido revelarnos, no tienen engaño alguno, a nadie se le ocurriría decir que Dios nos engaña, y Él en su sabiduría infinita no puede equivocarse, no cabe en lo posible, no puede engañarse.
La persona humana además necesita normas, le son necesarias los imperativos morales, el conocimiento del bien y del mal, rechazando el segundo y procurando el primero. Es así como vamos lucrando nuestra salvación. Nos es necesaria una guía, que como la brújula al marino le marca el rumbo al puerto abrigador. No podemos erigirnos en nuestros propios jueces en esta materia, el Creador es quien nos señala con sus divinas revelaciones el cómo y el porqué de nuestro comportamiento y cuando este falla, lo que es propio de nuestra naturaleza humana, nos otorga el sacramento del perdón.
Pero el cristianismo no se puede quedar en un corregir de lo moral, aunque éste es verdadero y valioso, de valor imprescindible, nuestra religión va mas allá. Imaginemos un mundo sin preceptos, sin leyes ni reglamentos, sería un caos insoportable, que no llevaría a nada bueno. El crear y aceptar las regulaciones y la normatividad no es para el ser humano de ninguna manera pérdida de libertad, mas bien es ejercicio de la libertad por propia voluntad. Es decisión libérrima en la que nos proponemos: el orden de nosotros hacia los demás y de ellos hacia nosotros. Toda libertad incluye responsabilidad, no podemos olvidarlo. Nacen pues las normas morales del creador que es quien nos enseña cual es nuestra naturaleza, y se realizan en su misericordia,  en su bondad. San Juan evangelista nos dice “Dios es amor”, por lo que, lo que procede de Dios, lo es también, y el Cristianismo procede de Dios por lo tanto es amor. Además de verdad y moral. Sabemos que el amor es lo contrario del odio, y el odio es muerte, es el asesino de la felicidad humana porque mata al  amor. Gran mal de nuestra época, que en tantos casos y relaciones entre los hombres, y entre las naciones,  carece de amor, y lo peor que en su lugar surge el odio, y en ocasiones este odio se da entre las razas y entre las religiones, olvidando que somos una sola raza; la raza humana, nos enseña san Josemaría
 Hay y con mucha razón una forma de examinar cuales son las maneras de dar solución a muchos de los grandes problemas del mundo, tales como pobreza indignante,  batalla que muy lentamente pero que se va ganando, pero resta aún la pobreza de la que se debe salir para que todos los hombres sobre la tierra no carezcan de lo indispensable, pues de esta pobreza hay mas hoy que entes; otro es el de la falta de  la paz, y en su lugar, guerra con destrucción, odios entre naciones, religiones, culturas, y esas soluciones se obtendrían, en el primer caso con una mejor distribución de los recursos, el trabajo productivo, y la paz, con solo seguir el mandamiento nuevo de Jesucristo, “amaos los unos a los otros”. 

Pero las ambiciones de dominio en los mercados, el enriquecimiento a ultranza, el poder bélico intercontinental con sus costes altísimos, lo impiden, lo alientan, lo dificultan e incluso lo evitan. A esto se pueden añadir las ideologías perversas que se tratan de imponer como el NOM (nuevo orden mundial) que se sustenta en la posesión de los capitales financieros, y que pretende destruir la gran influencia humanista de la Religión Católica y su Iglesia, que fomentan los valores de la familia, la armonía entre los diferentes estratos sociales. Las perversas ideas que persigue el NOM, pretenden controlar el número de habitantes que ellos consideran para sus fines el adecuado, también les estorban los valores morales de la buena educación, de la familia tradicional, porque esa formación humana hace que el criterio del hombre no sucumba ante sus ideologías y finalidades de control político e incluso religioso, pues tratan de diseñar una “religión” “ad hoc” a sus pretensiones, que incluye el control natal fomentando el homosexualismo masculino y el lesbianismo femenino, el abortismo, la eutanasia, el divorcismo, etc, en fin la destrucción de la civilización cristina basada en valores sublimes.
Por otro lado lo que se predica entre la cristiandad es ese amor procedente de Dios, al ser correspondido por nosotros, del que nace  la fe, que es la base, el cimiento de todas nuestras  creencias, nacen también la piedad, la devoción, y por supuesto el amor a Dios, y a sus criaturas en especial la hecha a su imagen y semejanza, que si por algo se distingue entre las demás criaturas es por su libertad, el libre albedrío, la práctica de los grandes valores humanos, la convivencia, la coexistencia, y las mejores relaciones humanas pacíficas.

Mas adelante trataremos más sobre el amor con mas generalidades, y concluiremos el tema de la esencia del cristianismo. Por ahora continuamos comentando sobre el amor en el catolicismo;  Frank Thíess, (Frank Thiess, escritor alemán, nacido en Rusia).
 en su obra “El Reino de los Demonios” afirma, con razón, que para un vivir auténticamente humano se precisan tres cosas: belleza,  orden y amor.
Él ve a la belleza como resplandor de la verdad que nos fue legada por la antigua Grecia.
 Que los creadores del orden, al manifestar la ley, fueron los romanos.
Y la tercera fuerza, el amor, la proporcionó el Cristianismo. Sin duda  la mas importante, e imponente del humanismo.
Esta filosofía ante la burda y deshonesta manera de actuar de los que sostienen las ideologías del NOM, que sencillamente nos resultan tan pueriles, vulgares y perversas que, si no fuera porque las sustentan los grandes capitales financieros del mundo, caerían en lo risible, pero son un peligro real, proactivo, que tenemos que evitar, defendiéndonos, con la razón, cultura, tradición, buenas costumbres, y altura de miras que nos asisten, encabezadas por el amor al prójimo.
Tenemos a la verdad, a la moral y al amor pero aún la esencia del cristianismo no está completa, pues si se dijera que el cristianismo es la religión del amor, esto se podría prestar a malas interpretaciones, algo como “encuentro de corazones” o “almas gemelas” incluso algo por el estilo, por lo que conviene aclarar, lo que en el Amor Divino, lo primero y principal es: además de muy importante, que procede de Dios, Él nos ama desde antes de nuestra existencia, hemos estado en su mente desde la eternidad, su amor por nosotros, como todo lo divino, es de una perfección impensable para la mente humana en cambio  el amor humano hacia Dios viene a ser como una chispa comparada con el sol, pues nace del amor en nosotros, aunque procedente del amor de Dios por nosotros,  basta intuir a Dios para amarle, para poderle adorar, en su grandeza, en su bondad, en su misericordia, o sea que vamos más allá del amor humano, al considerarlo como lo que es; lo más adorable que pueda existir. El amor  del hombre a Dios es además extensivo a todas sus criaturas. Al ser todas las criaturas objeto y producto de su amor, al amarle a Él, amamos por extensión a toda su Creación. Solo así se puede entender el Evangelio que nos dice que debemos de perdonar y amar incluso al enemigo.
 Y no digamos, el Mandamiento nuevo de Jesucristo de amarnos los unos a los otros, como Él nos  amó. Su amor es tan grande que dió su vida y la dio en forma muy dolorosa, sufriendo dos agonías, ambas anímicas, la de Getsemaní y la otra, además físicamente dolorosísima, clavado en la Cruz.    
Al no haber nada que no proceda de la Creación excepto el propio Creador. Y la única razón aceptable es, la de que Dios crea para manifestarse en su amor, por lo que todo lo creado  procede y manifiesta  su amor, y con toda certeza podemos decir que todo lo que constituye al universo, incluido nuestro mundo radica y permanece en la existencia por estar en la mente y en el amor del Creador. No hay otro factor, este amor a sus criaturas sostiene la existencia de todo, si faltara se daría la nada.
Jorge Casas y Sánchez.

viernes, 4 de octubre de 2019

HUMANISMO.











HUMANISMO.

Al ir leyendo, meditando incluso estudiando la filosofía cristiana, este papel, en todo caso, servirá para que tan solo se destaquen los grandes temas que habrá que estudiar en los tratados de la materia, la intencionalidad es la de ampliar la información, y cosa no curiosa sino real y verdadera es que la vocación cristiana se alimenta con el mejor conocimiento de la teología, o sea del conocimiento de Dios y de las cosas de Dios. Esto se sustenta  en que no se puede querer, lo que no se conoce, pero que lo amable y Dios en lo más amable que puede haber. A mas conocimiento del Señor, mas se le amará y en esto debemos entender que se trata de amar a la Trinidad Santísima, y consistirá en aumentar nuestra comprensión y los conocimientos sobre Dios Padre, Jesucristo y el Espíritu Santo. A más amor,  mayor es la vocación cristiana que se suscita. Y recordemos que la esclava de la teología es la filosofía, de allí que el conocimiento de la filosofía de nuestra religión nos ayuda en la vocación salvífica.

Por lo que al tratar de cumplir con el mandato evangélico de difundir la palabra de Dios, en la medida de las posibilidades personales, debemos prepararnos para que nuestra participación en dicha difusión sea lo mas adecuada, recordando que somos, solo, instrumento que pone medios de información, que son formativos para los otros, y que el Espíritu Santo es quien realiza la verdadera tarea. Motivados por ello es que debemos de llevar a la oración toda actividad de carácter apostólico pidiendo al Espíritu Santo que actúe sobre ellos para que abran su corazón a las enseñanzas y a  los que proporcionamos la información, para que  lo llevemos a cabo, debidamente, adecuando el nivel informativo, y educativo, a los conocimientos y capacidad de quien nos admite como guías.

San Pablo en Rom. 10, 17 nos predica que la fe se enseña, que tiene que entrar por el sentido del oído, por lo que para cumplir el mandato evangélico tenemos que hablar, comunicarnos, y al estar mejor informados nuestras palabras serán más claras y más pedagógicas. Los conocimientos se adquieren por el estudio, por lo que aquí conviene hacer una polarización y veremos claramente en que sitio está cada persona, en un extremo pondremos al carbonero, que se salva por su fe, que no tiene sino conocimientos muy rudimentarios. y en el otro al intelectual que cuenta con estudios de posgrado, que por su acción racional, necesita subir el listón. Hay, si, puntos intermedios  y en alguno nos tenemos que apuntar. Dios nos ha dado la inteligencia y debemos de utilizarla y en forma muy especial en lo que a esto concierne. Es imprescindible que vivamos muy presente la Parábola de los Talentos, pues la Doctrina nos indica que del uso de estos, deberemos presentar cuentas al  principio de la otra Vida.

La filosofía cristiana debe obtener de cada uno consecuencias de nuestra fe, estas son las que la hacen operativa y ¿qué puede ser más importante que el crecer en ella a través del conocimiento y el trasmitirla a otros?

Tanto la filosofía como la teología son ciencias, humanas ambas, por tanto pertenecen al estudio de las humanidades. De allí partirán nuestros cuatro párrafos siguientes.

(i) Una primera aclaración consiste en que la filosofía por ser una ciencia muy, muy amplia, pues se ocupa de todas las cosas, en nuestro caso la utilizamos solo para las necesidades de la teología, o sea de las cosas que se refieren, a lo que Dios nos ha querido revelar. Por lo que no se puede considerar sino dentro de este marco, dejando fuera todas las demás áreas de las que se ocupa.

Hay quienes podrán opinaran  que no se debe de confundir a la catequesis común, con los aspectos teológicos y filosóficos, a lo que respondo;  que este escrito, perteneciendo a la  filosofía cristiana no deja de ser: “catequesis orgánica” y por lo tanto se dirige a personas que ya cuentan con cierta formación doctrinal, en realidad estamos hablando de “formación religiosa o teológica” a la luz de la fe cristiana, para personas con cierta iniciación formativa.

 La inteligencia humana comparada con los brutos, o sea los animales es grandiosa, simplemente porque puede intuir a Dios, aunada a la voluntad de la persona humana alcanza alturas insospechadas, y puede mejorar constantemente, pero con la inteligencia divina no cabe la más mínima comparación, si bien somos seres hechos a imagen y semejanza de Dios, porque Él así lo ha querido, su deseo es que le podamos conocer parcialmente en esta vida y con mucha mayor amplitud en la otra. En la que, si logramos la salvación le conoceremos directamente, aunque no en su infinita amplitud. Conviene recordar en referencia a lo anterior el consejo de Santo Tomas de Aquino en relación a que; “debemos de tener fe de niños y doctrina de teólogos”, por lo que no debemos de bajar la mira, por el contrario debemos subirla constantemente, tratando de conocer más de las cosas de Dios.

(ii) Como primera parte de este análisis, debemos de considerar la  Revelación Divina, de ella con la iluminación de nuestra fe, iremos relacionando todas nuestras actividades e intenciones en relación al fin final de nuestra existencia en esta tierra, que es la salvación eterna. Todos tenemos en esta vida una serie de responsabilidades, tareas, obligaciones que cumplir, y deberemos saber compaginar todo ello con nuestro saber teológico, así nuestra vida tendrá un rumbo muy claro por el que debemos transitar, y valoraremos apropiadamente nuestras acciones, siempre encaminadas a ese fin final mencionado. Cualquier éxito a lo largo de nuestra existencia y aquí podemos mencionar, la adquisición de fortuna, de poder, de fama, podría ser una fatal equivocación existencial si no se ha vinculado a la voluntad de Dios, a nuestro esfuerzo por obtener la gracia que nos otorga, en nuestro tránsito hacia  la salvación.

(iii) Nuestro motivo principal y guía a lo largo del breve papel, será la gran síntesis que nos aclara Santo Tomás en relación a la inteligencia y la fe. En ella nos demuestra después de muchos siglos de estudios teológicos y filosóficos que se han llevado dentro de la Iglesia, con una claridad magistral, como iremos viendo más adelante. Que la humanidad sufre en dolorosísimos y múltiples casos a  una crisis de falta de fe, que en muchos casos está llevando a cristianos al “ateísmo práctico”, y peor a doctrinas equivocadas, hoy nos resulta no solo necesario sino indispensable el introducirnos más en la doctrina de Jesucristo, cima de la Revelación Divina.



iiii) La inmensa, importante, necesaria y útil tecnología que estamos experimentando sin duda es un distractor de las cosas del espíritu, a pesar de que bien pensadas las cosas es lo espiritual en la persona humana sin comparación más importante que el aspecto material, de allí la importancia y necesidad de un buen humanismo.  Estamos pasando por el bache, pero consideremos que  es más importante el aspecto espiritual de la persona humana que el puramente tecnológico que pertenece a estrato inferior. Baste pensar que uno es para la eternidad y lo otro solo nos auxilia en esta corta vida. Bache del que saldremos, una vez que hayamos digerido estos rapidísimos cambios que estamos experimentando, y volvamos a la consideración de los valores estrictamente humanos, que serán siempre el sustrato que nos sostiene en tanto seres humanos. Lo anterior nos debe de llevar a examinar lo básico, “back to basics”, dicen los norteamericanos, y en ello llevan razón si no se hacen, en todo, pausas inteligentes, para re-examinar  las cuestiones de importancia podemos desviarnos de las intenciones originales, así que vamos a comenzar con re-examinar dos aspectos básicos: La Creación y la persona humana. Lo que nos dará la dirección de nuestros objetivos, la Creación por ser el entorno en el que existimos, y somos parte de ella, y muy significativa, y después, nosotros mismos, que dentro de dicha creación tenemos un rol, un papel que cumplir.
Jorge Casas y Sánchez.

miércoles, 18 de septiembre de 2019

FE CRISTIANA


INTRODUCCIÓN, FE, CRISTIANA.
La fe cristiana consiste en creer en la  divinidad de Jesucristo, en su Iglesia, en su doctrina, se trata de un  don de Dios que nos es  otorgado por su misericordia y por su amor.
La fe es don que Dios  nos ofrece, se acepta o se rechaza, se promueve o se deja de lado.
A Pedro le contesta cuando la aseveración  de: ... ”tu eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo” …bienaventurado eres Simón hijo de Joná, porque no te han revelado eso ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos.
Es por la fe que podemos abrir la inteligencia a la luz divina, a la luz de la Revelación, así tendremos a la razón,  a la sabiduría   iluminadas por la fe.
Pero la fe no solo está en las creencias, es operativa, y para ello nada nos la muestra tan bien como la Carta de Santiago, apóstol, de la que cito:
 “ Santiago 2,7-14 al 19. ¿De qué sirve, hermanos míos, que uno diga tener fe, si no tiene obras? Si un hermano o una hermana están desnudos y carecen del sustento cotidiano y alguno de vosotros les dice: -Id en paz calentaos y saciaos, pero no les dais lo necesario para el cuerpo, ¿de que sirve? Así también la fe, si no va acompañada de obras, está realmente muerta.


Pero alguno podrá decir: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin obras, y yo por mis obras te mostraré la fe.
Es la fe operativa la que practica el cristiano. Cuando ora, hace un acto caritativo, participa de la Santa Misa o reza el Santo Rosario, considera su filiación divina, medita, ofrece a Dios sus quehaceres profesionales, familiares, sociales, etc.
Razón y fe, no se oponen, por el contrario es necesaria la fe pare ver la verdad razonablemente, sin la fe no es posible comprender la Revelación ni la Moral Cristiana, contenida en el Nuevo Testamento y en la Divina Tradición, cuidada por el Espíritu Santo en el Magisterio de la Iglesia.
 Más de 2000 años de intensos estudios  por mentes preclaras de hombres de la Iglesia que incluyen a científicos renombrados, nos han dejado comprobado que la razón no deja de serlo al recibir la luz de la fe, al contrario penetra mejor los misterios del ser persona humana, criatura de Dios.
Al tratar de entender los misterios de Dios, el hombre necesita de sus razonamientos o sea de su inteligencia,  y esta, es en la Filosofía, en la que encuentra las más altas abstracciones necesarias para entenderlos,  y dado que el conocimiento de lo que respecta a Dios es teología, la filosofía resulta el instrumento  más adecuado, por su lenguaje, y su capacidad de abstracción de servir como instrumento de la aquella.
Para que la fe no se desvíe y se quede en la esfera de los sentimientos el creyente debe estar instruido en los más altos niveles de su capacidad intelectiva, así su fe  formará íntima parte de sus actos vivenciales.
Pero no se aconseja que se introduzca uno, en el estudio solitario de la filosofía en general, pues se corre el peligro de caer en “filosofías” contrarias a nuestra fe, sino que se concentre el católico en la “Filosofía  Cristiana” segura, fundada en  los más grandes de todos los filósofos y teólogos que la Iglesia ha tenido hasta ahora, algunos de ellos entre los Padres de la Iglesia, siendo el último, san Agustín, en plena  edad media san Alberto Magno y Santo Tomás de Aquino,  por mencionar solo algunos. Nos encontraremos  así mismo multitud de sus seguidores, y comentaristas.
Es el deseo de conocer y amar más a Dios el motor que nos debe de impulsar al conocimiento, aunque somero, de la “Filosofía Cristiana”, como lo son, claro, cualquier otra actividad humana, como la meditación, la santificación de las cosas pequeñas de nuestra existencia, del trabajo, de la vida familiar y todas nuestras actividades comunes y corrientes, como lo son: el ejercicio de la profesión, la investigación, el cultivo de arte, artesanía, trabajo personal o actividades lícitas, como el deporte, el ocio, el descanso,  ya que todo nos debe de llevar a Dios.
Ya desde 1879 el papa León XIII en su encíclica “Aeterni Patris”,  trata de la restauración de la filosofía cristiana en las escuelas católicas, más adelante en este breve curso nos dedicaremos al conocimiento de las enseñanzas de este magnífico documento, el cual el propio pontífice  consideró como su más importante encíclica, por haber influido en enseñanzas posteriores sobre la persona humana, el trabajo, la sociedad, la familia, el matrimonio, y el Estado.
Es por tanto  que 132 años después de la publicación de esta encíclica, debemos de rendirle homenaje por su santidad, su sabiduría, sus enseñanzas, las que nos durarán hasta el final de los tiempos.

Todos los católicos tenemos una dosis de vocación cristiana, puede ésta radicar en forma latente y no haberse manifestado, puede también tener una dimensión pequeña, o puede ser fuerte y sin embargo compartirse con la propia ignorancia. Lo que nos lleva a la situación ideal, es una fuerte vocación y una información amplia. Es la persona con formación, mayor o menor, acorde a los diferentes grados de su capacidad, actividades diversas de su existencia, y demás factores lo que nos orientará hacia el tiempo a dedicar a esta actividad  de ampliar nuestros conocimientos, pero de antemano consideremos que  un total dominio de la materia, no se podrá considerar completo, jamás, la formación cristiana no tiene límite, todos absolutamente todos, incluyendo al más sabio y santo cardenal u obispo, tiene que continuar su formación hasta el último instante de su vida consciente, el saber morir cristianamente, será el último eslabón de nuestra formación.
Jorge Casas y Sánchez.