ORIENTACIÓN FAMILIAR. Segunda parte.
Es necesario en la educación la enseñanza de cómo combatir aquello que
impide nuestro autodominio, aquí queda muy bien el dicho de: “piensa bien y
actúa como piensas”. Se dirá por algunos que es más fácil educar cuando se
cuenta con medios económicos, esto no es así, en medio de las necesidades
económicas la buena educación no debe faltar, por supuesto que será más difícil
inscribirse en algún curso universitario, pero hay o debería de haber cursos
gratuitos, para padres de familia de recursos limitados, otorgados precisamente
por las universidades que se han interesado en la enseñanza de esta importante
disciplina.
La orientación familiar es un tema exigente, pero conviene
recordar que las cosas facilonas son para los caracteres debiluchos, nosotros
en la orientación familiar aprendemos a combatir las debilidades como el no
tener suficiente voluntad de mejora personal para las iniciativas por lo
conveniente, el que de gusto por las cosas buenas de la vida como la amistad,
aprenderemos a ser más ordenados, constantes, puntuales, respetuosos,
comprensivos, exigentes en lo que lo requiere, y generosos. A esto esa que se
llama “libertad personal”, porque nos señorío sobre nosotros mismos.
Los signos de los tiempos nos van
señalando los defectos que sufren las sociedades, así como las nuevas
oportunidades relacionadas con lo que en nuestras vidas, a su vez, nos afectan
y afectarán en nuestra vida familiar, lo que es casi con
todo, veamos algunos de estos aspectos, que necesitamos conseguir,
podemos comenzar con: la vivienda
adecuada al modo presente de vida o de futuro cercano, a la autonomía necesaria
en nuestro desempeño del trabajo, sin olvidar que en ello nos
santificamos. Tenemos que desarrollar lo
que será nuestra normativa familiar, tema de gran importancia a tratar en el
noviazgo, las cuestiones relativas a nuestra convivencia, la social, la
profesional, la sectorial. Nuestra participación en iniciativas religiosas, de
apostolado, sin olvidar hacer algo en favor de los pobres. El cultivo de nuestras aficiones, deportes,
amistades, mejora profesional. Aprender a defendernos del consumismo, a sacar
provecho a nuestro tiempo libre, a mejorar nuestra cultura con lecturas
apropiadas e investigación sobre nuestros tópicos de interés. La vida familiar
como la social son medios de santificación, como lo es el trabajo.
Un sabio amigo me comentó en
cierta ocasión : “...nos preocupamos mucho por el aprendizaje de las temidas
matemáticas, o de que hablen inglés, lo que es muy bueno, pero relativamente
fácil, y no nos preocupamos por enseñar a los jóvenes a escoger bien la pareja
con quien casarse, o como se debe de educar en las virtudes a los
descendientes, la orientación familiar debería de ser parte de las materias
universitarias…” que razón
tiene, cuanto mejoraría la sociedad si esto tuviera lugar, la verdad es que se
trata de un conocimiento vital, que nos ayudará a tomar las mejores decisiones
de nuestra vida y las de nuestros hijos.
El tema de lo que se considera la
“libertad
personal” es algo muy importante en la O.F. por lo que se consideran de
mucha importancia ciertas cuestiones como: la insuficiente voluntad para las
iniciativas, el no sentir suficiente gusto por la vida, no cultivar
adecuadamente a los amigos, la falta de orden y constancia en nuestros
quehaceres de todos los días, el vivir
adecuadamente virtudes importantes como la justicia, la puntualidad, el respeto con las personas las cosas y la naturaleza, la comprensión de
las problemáticas de los demás y la empatía necesaria en cada caso, los asuntos
exigentes a ser resueltos con prontitud y eficacia, la generosidad que es
asunto de conciencia. Es muy conveniente para nuestra maduración y nuestro
señorío el abordar estos temas. En los cursos al discutir abiertamente estos
tópicos aprendemos unos de otros. (esta es una de las grandes ventajas
del método del caso). Lo que nos ayuda a la conquista personal de nuestra
libertad verdadera, sin ataduras, con una actitud válida y valiente, que nos
ayuda sobremanera en nuestro desarrollo personal, podremos educar a nuestros
hijos en su libertad personal, si primero reeducamos la nuestra.
El lograr en nuestro hogar el
evitar las arbitrariedades, tener: autoridad-servicio y autoridad-prestigio, las
que se logran con el buen ejemplo de las relaciones del matrimonio, los
cónyuges deben vivir una concordia y similitud de actitudes frente a lo
importante, tratarlo solos y a solas, hacer las cosas con sentido del humor y
alegría que es contagiosa. Ante los conflictos maritales, los hijos siempre
salen perdiendo, los progenitores consientes siempre dan buen ejemplo.
Los padres que quieren lo mejor
para sus hijos, en nada les pueden ayudar más, que en una educación buena, no
hay demostración mejor de nuestro amor por ellos. Y para la comprensión,
armonía, bienestar, felicidad, el cultivo del amor entre ambos, alentado por la
gran obra que significa, para beneficio familiar completo, nada como una
relación llevada a cabo de acuerdo a lo que Dios espera de nosotros.
Jorge Casas.
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