miércoles, 18 de noviembre de 2015

LA VIDA, EL MATRIMONIO, LA FAMILIA, Y LA DROGADICCIÓN:
Estos cuatro temas, son desde hace varios lustros y en la actualidad de importancia muy, muy grande, y las tenemos que traer a la palestra en forma recurrente pues la preocupación de la Santa Iglesia en general así nos lo indica, en la catequesis del adulto se hace de primordial importancia, en cuanto estos son (somos) los transmisores de la doctrina a las generaciones venideras por una parte y porque nosotros mismos debemos de ser fieles a Nuestro Señor Jesucristo en la praxis de nuestra propia existencia. El verdadero humanismo, lo que podemos considerar el HUMANISMO CRISTIANO, que se basa en la doctrina de Jesucristo, lo que es, no solo la verdad, sino que nos muestra la  naturaleza de la persona humana de acuerdo a su creador, ésta sola razón deja a los  “humanismos modernos”  ( que no lo entienden, no lo conocen, pues se niegan a analizarlo), en terrenos empantanados, aunque en su ignorancia no se dan cuenta de que  están envueltos en él, pues el sustento de nuestra civilización está en éste y no lo consideran como debían, si tuvieran la más pequeña voluntad de acercarse a las verdades supremas de nuestra existencia. Es  por estas poderosas razones de que es necesario insistir en los temas de esta meditación.
Somos amigos de Jesucristo pero nuestra amistad no es como la amistad humana, por ejemplo a Jesucristo le obedecemos a un amigo le servimos, le ayudamos, mas no le obedecemos, cuando mucho le tomamos un consejo, Jesucristo que es la palabra de Dios nos habla como amigos a través de los Evangelios y nuestra respuesta debe ser la aceptación por medio de la fe. Porque sus palabras son de vida eterna, llenas de amor pues quiere nuestra salvación. Creemos por la gracia del Espíritu Santo pero no es contrario a ello el hecho de que en tanto acto humano que surge de nuestra voluntad y en uso de nuestra libertad, es la luz de la fe que nos ilumina que con la cooperación de nuestras facultades y la gracia divina  podemos estar en el camino de la salvación eterna, lo que la Virtud Teologal de la Esperanza nos enseña. Vale aquí recordar el adagio de San Agustín “creo para comprender y comprendo para creer mejor”.
El gran mal, que es preocupación de la Santa Sede desde hace muchos lustros es: LA FALTA DE SENTIDO DEL PECADO, y la cuestión es que en la actualidad se peca mucho contra la vida, bástenos los ejemplos del aborto, la eugenesia, y la eutanasia. Contra el matrimonio cristiano, con el divorcismo rampante, la mala educación de los hijos en la familia, y el uso de los estupefacientes. Debiéndose estos dos últimos a la educación insuficiente o defectuosa de nuestros hijos cuando ausente totalmente, responsabilidad de grave necesidad, que o no ejercemos, o lo hacemos en forma incompleta. Cuando no dando ejemplos malos, de carácter negativo, que los hijos aprenden por el mal ejemplo recibido.  Otro de nuestros males es la popularidad que va tomando la afición a los estupefacientes, los tradicionales agentes del mal ahora alimentados por los conocimientos de la distribución mercadotécnica van obteniendo adeptos que en algunos casos se convertirán en adictos, con las consecuencias negativas, que ello conlleva. Veamos algunos aspectos cristianos de los cuatro temas que nos hemos propuesto hoy:



                                    LA VIDA.


LA VIDA, ningún derecho humano puede estar por encima del derecho a vivir, y nadie excepto DIOS NUESTRO SEÑOR, puede disponer de la vida, la cual empieza desde el propio momento de la concepción hasta su muerte natural. Con la preocupación del ABORTO, que en esta época en el que el permisivismo es arma electorera de los políticos que no piensan sino en la próxima elección, y sabedores de que el “NO” es menos popular que el “SI”, se decantan por el permisivismo que les representa votos pues es un “SI” a la depravación y al crimen, pues eso es,  en palabras claras el disponer arbitrariamente de la vida de otro ser humano, aunque este sea una persona recién concebida en el seno de una mujer. Bien visto esto, ninguna mujer en sus cabales se inclinaría naturalmente por asesinar a un hijo de sus entrañas, si algunas lo realizan es porque han caído, víctimas de los que teniendo influencia y poder en la sociedad se los han presentado y ofrecen como un “bien”,  o una “solución”, pero debidamente informada la mujer, e incluso hoy apoyada por la ciencia, no solo por la recta moral, sabría que el nuevo ser que lleva en su seno, sea lo que perversamente  han dado en llamar “hijo no deseado” o incluso en los casos muy dolorosos de embarazos producidos por violación, el hijo tiene la mitad de sus cromosomas de ella misma,(nos lo dice la ciencia) no es nunca un ser extraño es siempre sangre de su sangre. Toda concepción debe llevarse naturalmente a su destino, y existen múltiples instancias que están dispuestas y deseosas de ayudarles en todos los casos con tal de preservar la vida de ese nuevo ser que se está gestando en su vientre. Ayudas que consisten en asistencia a las propias madres o a sus hijos si no pueden hacerse cargo de estos. Es imperdonable que haya entidades en las que las legislaturas sean tan torvas e inmorales como para sugerir , apoyar o admitir que sea legal el aborto, cuando se trata de un crimen, que además cuenta con los agravantes de  alevosía  y ventaja, pues se trata de crimen seguro y sobre un inocente indefenso. No queda fuera de este tema el MICRO-ABORTO, forma en que se definen los métodos como el de la “píldora del día siguiente” y otros modos de deshacerse de un posible embarazo, en el que ya hay una persona humana concebida. Aquí la ley no se ocupa pero la Moral sí, nos tenemos que preocupar dentro de nuestra propia casuística de actuar de acuerdo a la voluntad de Nuestro Señor, que está siempre a favor de la vida.
No nos podeos otorgar poderes a los que no tenemos en lo mas mínimo derecho. En el EVANGELIO DE LA VIDA, “Evangelium Vitae” que es encíclica de San Juan Pablo II, se nos explican los grandes temas de la acción creadora de Dios, y otros conceptos muy convenientes de conocer mas a fondo, lo menciono como lectura indispensable para formación de criterio todo buen cristiano.
El diagnóstico prenatal es una serie de diferentes técnicas que tenemos que poner bajo la lupa de la Moral Cristiana ya que hay técnicas seguras y otras que consideramos ilícitas los católicos porque son potencialmente abortivas, en si se trata de obtener un diagnóstico, lo que no es ilícito en si, son las diferentes técnicas las que se deben de juzgar moralmente. El progreso médico permite incluso hacer curaciones al concebido, lo que nos debe de maravillar cuando estas corresponden a métodos seguros que respetan la vida de este. La ilicitud consiste en producir el aborto de que presentare alguna anomalía, ni este caso es lícito el aborto. El diagnóstico prenatal en ningún caso debe llevar como finalidad el terminar con la vida de la persona concebida, si se encontrara malformación, enfermedad genéticamente heredada, u otro problema cualquiera, en todo caso se lleva a cabo para intentar la curación desde el seno materno.
Veamos algo sobre la EUTANASIA, quizás se podría, dados los grandes adelantos de la medicina y las tendencias perversas de las legislaturas de algunos países, empezar distinguiendo algunos conceptos, como el de “vida artificial”, “muerte digna”, compasión, “derecho a la propia vida”, “suicidio ayudado”, y otras  expresiones por el estilo. Siendo el primer concepto a ser explicado el de la propia eutanasia, la que ha sido definida por el MAGISTERIO, asi:
POR EUTANASIA SE ENTIENDE UNA ACCIÓN O UNA OMISIÓN QUE POR SU NATURALEZA O EN LA INTENCIÓN, CAUSA LA MUERTE CON EL FIN DE ELIMINAR CUALQUIER DOLOR.
Pero hay puntos que se deben aclarar, pues los casos son muy diversos y si en lo personal sucediera dentro de nuestro propio ámbito familiar, recordemos que no está por demás consultar el caso con nuestro párroco u obispo. Por ejemplo no es acto eutanásico desconectar a una persona que no tiene en absoluto la posibilidad de recuperación y que está viviendo artificialmente, es este el caso en que Dios decidirá si esa persona puede por sus propios medios vivir o ya ha decidido que su vida natural termine. Esto se comenta dada la posibilidad que tiene la técnica médica de prolongar  “artificialmente”  la vida sin posibilidades de curación, cayendo incluso en una situación abusiva, y  quizás solo prolongando el sufrimiento del paciente. Como tampoco  es eutanásico el caso de los enfermos terminales en que por ser inaguantables los dolores se aplican al paciente dosis de calmantes que podrían acortar su vida, puesto que se aplican con la intención,  no de acortar la vida sino con la de disminuir un dolor insoportable. Aquí lo que se deduce es que no es la medicación la que causa la muerte, sino la propia enfermedad, estamos por supuesto refiriéndonos a casos de enfermos incurables y que se encuentran sufriendo increíblemente. Como tampoco, nos dice la Doctrina Cristiana a través de su Congregación para la Doctrina de la Fe, se debe llamar Eutanasia al caso de no usar métodos que, a criterio de doctores verdaderamente capacitados, fueren para intentar curaciones cuyos resultados son desproporcionados a los a los resultados previsibles.
El caso de los enfermos terminales, en especial ayudándoles a morir debidamente reconciliados con Dios, proporcionándoles cuidados que les permiten hacer mas soportable su sufrimiento no se debe considerar eutanásico, sino por lo contrario caritativo.
Lo importante en estos casos es el tomar en cuenta la DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANA y por un lado no prolongar inútilmente sus sufrimientos, sino tener un criterio basado en la ciencia médica y en la conciencia de familiares y doctores, ni tampoco caer en la eutanasia, acortando artificialmente su vida. Es conveniente que recordemos que la vida nos la da Dios pero no es nuestra, ni el paciente ni los familiares ni los doctores son dueños de esta, por lo tanto a sabiendas de que todos tenemos que morir solo preservamos la dignidad de la persona humana permitiendo QUE SU MUERTE SEA NATURAL y de ninguna otra manera. No tenemos derecho ni a prolongarla inútilmente ni a acortarla artificialmente. Dios nos la da y Él nos la quita, y solo Él.
En 1865 se publicaron los trabajos del monje católico agustino GREGOR MENDEL al que se conoce por ser el iniciador de la HERENCIA GENÉTICA, a partir del 1900 se empiezan a realizar estudios cada vez mas profundos y sorprendentes sobre las células humanas, llegando en la actualidad a descubrimientos que cada día progresan mas en el campo científico, aspectos como los que se estudian a partir del ADN, hacen muy necesaria a la BIOÉTICA, entendida esta como debe de ser, sustentada en los valores morales cristianos, considerándola como la ética de la vida, fundamentada en valores humanos y no en intereses mercadológicos como lo son las clínicas de reproducción:           IN-VITRO, Y las clínicas abortivas.
En este mismo sentido de ideas,  tenemos los adelantos muy impresionantes desde el punto de vista de las ciencias médicas que a través de la GENETICA  están en posibilidad, a través de los conocimientos del GENOMA HUMANO, de diagnosticar deformaciones, enfermedades  y estados como el de los concebidos  que sufren desde el seno materno el Síndrome de Down, aquí cabe la fórmula de “conocer para curar no para seleccionar”. Es por ello que toda MANIPULACIÓN GENÉTICA que trate de modificar,  ( y la ciencia actual tiene la posibilidad de realizarlo y de hecho se realiza ), lo que la naturaleza le ha dado al nuevo ser, a lo que se llama su PATRIMONIO GENÉTICO, debe de respetarse en cuanto a su constitución, pues hay un abismo entre lo curativo que pretende auxiliar a la naturaleza respetando su constitución genética y lo modificante que pretende alterarla, cambiarla, para que sea genéticamente diferente.

En cuanto a la PROCREACIÓN ARTIFICIAL, cuando los matrimonios no pueden lograr que la mujer conciba por los medios naturales debemos tener al menos una idea de las posibilidades  que existen y que son ilícitas y una CLARIDAD ABSOLUTA SOBRE LAS POSIBILIDADES LÍCITAS. Empecemos diciendo que hay un derecho legítimo a querer procrear pero que no hay un derecho a tener un hijo, porque una persona humana no es un objeto, hay que respetar la dignidad de la persona, por lo que no hay derecho de una persona sobre otra a poseerla como la posesión de algo que es una cosa.
Existen clínicas de reproducción artificial,  que aprovechándose de la ciencia médica  han creado un mercado lleno de ofertas ilícitas, que mercantilizan diversas posibilidades como lo son la fecundación heteróloga, que consiste en el uso de un gameto no de los esposos, la recta moral considera que solo las posibilidades propias de los esposos dan el derecho de procreación. No debemos considerar esto en comparación con el acto de amor muy digno y muy humano de la adopción, son casos diferentes desde su raíz. El acto de concebir a una nueva persona humana debe de proceder del amor entre los esposos, que quieren que esa nueva persona provenga de ambos y no de algún extraño(ña), conocido(a) o desconocido(a).  La CONGELACIÓN DE LOS GAMETOS, es un procedimiento ilícito por muchas razones, de las que podemos mencionar :  la utilización de infinidad de embriones que están a la venta, esto convierte al ser humano en mercancía, lo que es intolerable moralmente, es indispensable tener claramente entendido el concepto de que si bien Dios ha confiado al hombre el don de la procreación, y lo ha dotado de una ley para llevarlo a cabo, ley que es natural, sigamos los lineamientos de la naturaleza, evitando aquello que la modifica y alentando aquello que la auxilia. Dios ha confiado al hombre el don de la vida humana, lo que nos inbrika sólidamente en la responsabilidad de su manejo, nos hace responsables del uso que de ella hagamos, por lo que  en la vida naciente, los procedimientos procreativos, el mantenimiento de la propia vida así como toda intervención artificial, por moderna que sea, por conveniente que aparente ser, debe someterse a la moral para ser admitida como lícita o declarada abiertamente ilícita y contraria al espíritu de  la doctrina de Jesucristo.

INSEMINACIÓN  ARTIFICIAL. Hay aspectos de la humanidad que se deben de tratar científicamente y cuya importancia no se puede superar algunos son como la salubridad, que las ciencias médicas tratan, como también la búsqueda de la salud, las ciencias legales que buscan  la justicia, su impartición y legislación etc. pero no todo se le puede dejar a las ciencias hay aspectos que pertenecen a la Moral y a la Ética, otras a las costumbres, culturas, tradiciones, siendo los aspectos morales de inmensa importancia y estos se fundamentan en las religiones en las creencias t las tradiciones. Es en este punto en el que quiero hacer incapié pues los adelantos científicos, verdaderamente impresionantes no son siempre morales, o sea que no tienen mas límites que los presupuestos económicos, y es INDUDABLE QUE LA MORAL MARQUE SUS LÍMITES, y que estos se traduzcan en legislación apropiada, especialísimamente en lo que concierne a la procreación, fertilidad, generación, matrimonio y vida humana.
Con la vida humana no se puede experimentar ilimitadamente, el respeto a esta es una obligación de primordial importancia desde su inicio que es el momento de la concepción, por lo que los embriones, humanos deben de gozar de la protección legal y moral y no ser tratados como objetos desechables. Aquí la ciencia, experimentando inmoralmente,  ha obtenido avances que no dejan de ser espectaculares pero no por ello legítimos ni éticos  y mucho menos morales. Si esta experimentación se hiciera exclusivamente con animales y con el objeto de obtener beneficios para el Bien Común de la humanidad no sería censurada por la moral. Pero el disponer arbitrariamente  de vidas humanas no es lícito, la dignidad de la persona humana hace, por fuerza y por derecho el que  no pueda ser  tratada,  -en ningún momento de su existencia-   como algo técnico,  como sujeto de experimentación y después de ello desechada como basura inservible.
La vida humana debe de proceder de la donación que un hombre y una mujer debidamente unidos en matrimonio se hacen mutuamente creando también el compromiso de la educación de su prole, lo que a esto lo perfecciona el  amor marital y materno-paternal y el vínculo indisoluble, ésta que viene a ser una de las mas  grandes responsabilidades que el ser humano  en unión de su cónyuge asume en su existencia, y  viene a ser,  además,  la manera no solo práctica de colaboración a la vida social y familiar sino que es la manera natural que Dios Creador nos dejó claramente señalado con nuestros Primeros Padres, y nadie puede decirnos mejor como es  nuestra naturaleza que el mismo que nos la ha concedido.
La inseminación artificial padece de innumerables defectos que al imperfeccionarla la hacen ilícita, unos de los criterios , no todos son:  se despersonaliza el acto procreativo lo que es contra la naturaleza, como nos lo señala la antropología,  el hijo es algo que viene del exterior algo que se introduce a la familia que viene de fuera, extraño a la procreación natural, en el aspecto legal se dan complicaciones muy serias con los niños de probeta. pues si el vientre es “alquilado” puede llegar a tener tres madres, la portadora (vientre alquilado en el que vive nueve meses),  la biológica, que es la que ha proporcionado el óvulo y la legal que es la que ha “pagado” por obtener un hijo.  Esto sin mencionar el semen masculino que puede proceder de la congelación de la simiente de una persona ya muerta, o desconocida, aunque puede serlo del propio marido. Conviene por tanto ser consientes de los múltiples trastornos que esto puede causar, a sabiendas de que hay formas maravillosas de solucionar la infertilidad, bástenos  lo mencionado por ser tan humano como lo es la adopción.                        



                             EL MATRIMONIO.
Hablar del Matrimonio Cristiano en un espacio tan reducido como  lo es este solo permite hacer un brevísimo comentario a cada uno de los temas sobresalientes, que son:   A.- De donde proviene la naturaleza del Matrimonio Cristiano,     B.- sus dos fundamentos principales ,    C.-sus frutos, sus fines, y    D.-su sacralidad.
 A.-   Su Naturaleza propia, sin la menor duda proviene de Dios Creador, que decide que la primera pareja humana, un hombre  Adán y una mujer Eva, inicien a la humanidad, esta es no solo una prueba contundente para todos los que tienen fe, sino una lección para todos los seres humanos de todas las épocas y lugares. Es así que el matrimonio es la unión natural de un hombre y una mujer por lo que toda unión matrimonial solo puede ser así. Uniones que en mal uso de su libertad realicen hombres con hombres o mujeres con mujeres son anti-naturales, para los cristianos,   y no solo ilegítimas  sino pecaminosas.
  B.- Los fundamentos del Matrimonio Cristiano son dos, ambos indispensables, al Amor lo menciono en primer lugar porque es indispensable para que una relación comience, no porque sea  más importante  que el otro que es el Vínculo Indisoluble, sino que en el proceso nace, se da, existe, para que entre ambos se inicie el interés mutuo, siendo el otro consecuencia de la unión por el casamiento. Locura, así de simple locura seria intentar un casamiento si no se da entre ambos el amor, la atracción mutua, el enamoramiento, el deseo de estar juntos, de tratarse, que vienen a ser propias del noviazgo, tiempo indispensable y previo a la unión marital. No hay duda por tanto de que el amor es fundamento del matrimonio, y que es deseable no solo que perdure sino que aumente en la pareja nupcial al través de los años, motivos los hay, pero como el Amor no depende enteramente de la voluntad y es por naturaleza voluble, Dios en su inconmensurable sabiduría da a la pareja unida matrimonialmente el instrumento que como fundamento también garantiza (si hay verdadera Fe) que esa unión marital es permanente e indisoluble, así que si la volubilidad del Amor no permitiese su conservación e incluso se diese su pérdida el matrimonio fundamentado en el vínculo continúa hasta la muerte  de uno de los cónyuges.
C.- Sus frutos son: la procreación, la felicidad y cooperación de los cónyuges, a la que se llama comúnmente la ayuda mutua, dentro de esta ayuda no podemos dejar de considerar a las relaciones íntimas entre marido y mujer, que se deben de considerar íntegralmente ello es con lo que de espiritualidad conllevan, pues dado el  amor mutuo entre ellos, ahí se sublima este, al  realizar el acto que es nada menos que don gratuito de Dios al género humano, no es solo instintivo sino que está preñado de cariño mutuo de entrega entre ambos.
No podemos dejar de examinar el importante ingrediente espiritual de este Sacramento que apunta a la salvación, no solo la propia sino la del cónyuge, pues viviendo la Virtud Teologal de la Caridad al vertirse el amor en el ser amado, en este caso, el marido o la esposa se busca precisamente la santidad de vida conyugal, en tanto la relación comparte las responsabilidades y obligaciones de la vida de casados, cumpliendo la vocación de la maternidad y paternidad, en sus roles cada uno y en caso de que Dios les bendiga con descendencia y para lo cual Dios nos otorga su Gracia. Es el matrimonio por lo tanto campo fértil para el apostolado, no solo con el marido o esposa sino con los hijos y ante la sociedad siendo testigos de buenos cristianos ante la esta.
Destaca entre los frutos del matrimonio el binomio inseparable de la generación y educación de los descendientes, debemos partir de la base del acto portentoso en el que Dios Padre nos brinda a los humanos la posibilidad enorme de participar en el acontecimiento creativo de los nuevos seres, en el que nosotros aportamos la parte material y Él el alma espiritual, realización creativa de alguien que no tenía antecedente alguno, que al ser concebido es alguien que no existía y que entra en la existencia. Si esto no nos conmueve el alma no lograremos crecer como personas.
D.-El Matrimonio fue elevado a Sacramento por Nuestro Señor Jesucristo, quien con su presencia en las bodas de Caná, lo santifica, por sus enseñanzas a los apóstoles. San Pablo lo califica de magno  y por supuesto no exagera porque es un Sacramento existencial que nos santifica en todas las actividades de la vida de casados, pues todo el quehacer del casado se enfoca hacia su hogar, hacia su cónyuge, hacia sus hijos, y la vida familiar, sea profesión, sea vida social, sean las vacaciones, toda nuestra vida se puede santificar en tanto ofrecida al Señor como obra que cumple su voluntad, que busca el agradar a Dios y ello en la consecusión de la felicidad de todos los miembros de la familia.
                                      

                                        LA FAMILIA.
PARAFRASEANDO AL PAPA FRANCISCO: “La familia es el hospital más cercano, cuando uno está enfermo lo cuidan ahí, mientras se puede. La familia es la primera escuela de los niños, es el grupo de referencia imprescindible para los jóvenes, es el mejor asilo para los ancianos. La familia constituye la gran «riqueza social», que otras instituciones no pueden sustituir, que debe ser ayudada y potenciada, para no perder nunca el justo sentido de los servicios que la sociedad presta a sus ciudadanos. En efecto, estos servicios que la sociedad presta a los ciudadanos no son una forma de limosna, sino una verdadera «deuda social» respecto a la institución familiar, que es la base y la que tanto aporta al bien común de todos”. 
No nos cabe duda que la sociedad moderna está sufriendo cambios importantes, que necesitan de cuidados muy cercanos por los ataques que sufre  las familias con estos, y para ello es necesario que los identifiquemos, pues si sencillamente nos adaptamos, las familias llevan las de perder, es necesario que luchemos por defender los valores familiares, que tanto afectan en sentido perjudicial, al grado que no hay familia que deje de ser víctima de alguna manera de dichos cambios de signo negativo.
Lo primero que tenemos que tener es el paradigma de la familia ideal, la cual es la que sigue el orden natural, siendo este la unión marital eclesiástica de un hombre y una mujer, por supuesto, que tienen descendencia si Dios se los permite, a la que aman y forman de manera cristiana para, la felicidad de todos los miembros, y la obtención de su autonomía, llegado el momento. Lo que tenemos que intentar con fundamento en los valores familiares cristianos y humanos, cosa no fácil en una sociedad como la actual que ofrece tantas oportunidades negativas y contrarias a los valores que queremos vivir, y enseñar a nuestros hijos en un ambiente de amor, de respeto, de comprensión con los sacrificios necesarios por parte de los cónyuges en su papel de padres, educadores en la fe, en lo social, preparándolos para enfrentar a las necesidades y retos de la sociedad.
En el ambiente hay intereses no aparentes y en ocasiones ocultos los hay de diversos tipos, los de carácter económico, o político e ideológico, algunos van detrás del dinero que gastamos, con ofertas de bienestar como sucedáneo de felicidad, otros de nuestros votos los que en ocasiones quieren ganar con políticas negativas como el permisionismo. Otros con ideologías que rompen todo género de valores cristianos, como el pretendido “matrimonio entre homosexuales”, y la posibilidad de adopción por los mismos, matrimonios a prueba, donde la mujer siempre sale perdiendo, son ejemplos, su virginidad, sojuzgamiento por el “novio” embarazos seguidos de abandono por el hombre, y que causan angustia en la vida sobre todo ante el peligro de que los padres se enteren, las uniones libres, con los hijos fuera del matrimonio, estos dos últimos casos con la falta de seguridad y altas probabilidades de ser madres solteras o aún mucho peor el caer en el crimen del aborto. Los hijos fuera del matrimonio no son algo naturalmente bueno, ni para las personas , ambas generadores y generados, ni lo son para una sociedad sana, en su desarrollo queda socavada la benéfica acción de la autoridad paterna, la que conlleva consigo la crisis de obediencia, por el contrario tenemos dentro de los matrimonios normales la paternidad responsable, que no solo se ocupa del espaciamiento y cantidad de hijos a tener, sino de la guía que los hijos requieren, la salud, su desarrollo psicológico y físico, el clima de la autoridad moral ejercida por los padres, en el ambiente de amor y ternura, ejemplo de sociabilidad. La autoridad materno-paterna es imprescindible, si no son capaces de obedecerla a la que  ven, ¿Cómo van a obedecer a Dios a quien no ven? .No hay hijo que no necesite de correcciones, de sujeción a horario, de vivir los principios de subsidiaridad y de solidaridad, con padres y hermanos, que no deba tener encargos y que los cumpla, al que no sea necesario, disciplinarlo y encauzarlo por el buen camino, en materia de sus amistades, del cumplimiento de sus deberes escolares, de la manera de vestirse o arreglarse, por dar unos ejemplos. Hoy vemos con pena a padres que se han dado por vencidos , que han inhibido la autoridad paterna, lo que no es correcto, quizás haya que reencauzarla cambiándola por la que en cada caso sea la adecuada, a partir del buen ejemplo que les demos.
Hoy día hay que tener sumo cuidado con las influencias externas a la familia, lo que no es restringirles libertad, sino prepararlos para que la ejerzan sanamente, que sepan distinguir las ideologías subversivas de los valores cristianos y que los antepongan en sus relaciones con la sociedad.
Son muchas las dificultades que se presentan hoy día a los padres, y sin duda que es mucho mas difícil educar hoy de lo que fue en el pasado, y me refiero a los niveles de la economía, del aspecto psicológico, del social, del educativo, pero esto debe de ser un aliciente no permitiendo que se nos imponga el derrotismo.
 ¿Qué es lo que nos es más necesario a los padres de familia para poder dar cumplimiento a las indicaciones que provienen de la Doctrina de Cristo?, en primer lugar nos tenemos que plantear como es que se consideran todas estas cuestiones como doctrinales, la respuesta nos la da la propia Iglesia en su Magisterio,  los escritos papales relacionados con la familia el matrimonio y la sociedad, la predicación de los obispos, tenemos que recurrir a esa Santa Literatura, y ¿de donde vamos a obtener lo necesario?, la respuesta nos la da el propio Jesucristo en su nuevo mandamiento del amor, es tratando de vivirlo con toda nuestra capacidad, solo con amor, viviéndolo, manifestándolo, utilizándolo, obtendremos la Gracia de Estado que el propio Jesucristo nos dona, esa es la mayor ayuda que obtenemos.

                                   DROGADICCIÓN.-
Las adicciones al tabaco, al alcohol y a los estupefacientes son definitivamente perjudiciales para la humanidad, dejaremos las dos primeras para otra ocasión y nos ocuparemos hoy de hablar sobre  los estupefacientes.
Otro de los males que amenaza a nuestra niñez pues a ese grado ha llegado la malicia criminal de los traficantes que quieren adeptos desde la tierna edad de los alumnos de primaria  y no digamos de los miembros de nuestra juventud que son pescados por el vicio del consumo de estupefacientes. En las edades adultas el consumo por desgracia parece ir en aumento, quienes caen en su uso son personas que no han encontrado el verdadero sentido de la vida, y viven atemorizados, o desorientados, o engañados cayendo en la trampa de tomar por bueno lo que es malo. La felicidad que por naturaleza buscamos todos los hombres debe de ser integral, no solo del cuerpo, la verdadera felicidad implica que espiritualmente estemos de acuerdo a nuestra conciencia, y si esta está bien formada, mucho mejor, no son las drogas cuyo efecto es además temporal la que nos brindará la paz del alma, por el contrario corroerá nuestros mas íntimos sentimientos, y nos degradará en nuestras capacidades, porque el cerebro afectado por las mismas tiende al aumento del consumo.
Lo primero que tenemos que decir es que puede tratarse de una enfermedad y se tendrá que tratar debidamente, otro es el aspecto de los que consumen ocasionalmente por diversas circunstancias, no se trata de adictos pero esto no quiere decir que estén fuera del peligro de hacerse adictos, por razones diversas en cuanto a los ya enfermos se deben de curar, pero que como en otras enfermedades crónicas pueden tener recaídas. Pero no nos vamos a meter en describir los efectos psicofísicos que esto produce, hay tratados muy completos sobre ello, que proceden de grandes especialistas, por lo que cada quien de acuerdo a su interés personal puede hacer las consultas pertinentes de acuerdo a su interés.
 En primer término debemos de plantearnos el porqué algunas personas pretenden o llegan mal aconsejadas a buscar una satisfacción, o situación placentera que es producida por el consumo, y como es lógico se tratará de individuos que necesitan de esa satisfacción, porque no están en armonía consigo mismos, porque hay algo que les falta, o que les estorba, que es incómodo y la droga les proporciona el sucedáneo del alivio, del bienestar, del contento, pero insisto solo en forma temporal. Estas personas pueden ser víctimas de diferentes circunstancias, las cuales van desde la herencia genética, pasando por las situaciones personales que son muchísimas por los que solo mencionaremos algunas de las más frecuentes: el estrés, el fracaso, las situaciones de disgusto en la vida familiar o en la profesional, la presión social, la calidad de vida, y muy importante la mala educación recibida en el hogar.
El problema no solo es personal, familiar, social, nacional sino mundial, por lo que tenemos, como siempre, que recurrir a la Doctrina de Cristo en busca de las soluciones, la dimensión es tal que nuestra responsabilidad se tiene que limitar a nuestra personal área de influencia, y tomar las enseñanzas que hemos recibido y aplicarlas, recordemos la  levadura que fermenta toda la masa, el grano de pimienta que se convierte en el mas grande de los arbustos. Es por tanto en nuestro propio hogar donde debemos de comenzar además y si nos es posible en el lugar de nuestro trabajo, en el círculo social al que pertenecemos, con las personas de las familias políticas a las que estamos unidos, u otro ámbito en el que tengamos posibilidad de influir como lo es en nuestra actividad  apostolica.
Que es lo que blinda a la persona humana en contra de las posibles  y funestas consecuencias que trae este problema, pues lo es su propia e …íntima convicción de que no se trata de un verdadero remedio, sino todo lo contrario, que es un peligro inminente para los que se le acerquen esto se logra en la propia familia con la educación, con la creación de un ambiente de amor, respeto y comprensión que nos enseña lo que es la verdadera tranquilidad personal, que nos prepara para enfrentar las dificultades que la vida nos va presentando, que nos forma cristianamente. Es el buen cristiano el que conoce cual es el sentido de su vida, que esta no es sino la preparación de la que viene después a la que tarde o temprano trascenderemos. Todos tenemos nuestro lugar en este mundo en el tiempo y en el espacio, el secreto está en sepamos vivirlo, que conozcamos cuales son nuestras metas y que las consideremos como lo que son, medios, y no fines, que las vayamos realizando a nuestro mejor poder y entender, que sean estas honestas, dirigidas al Bien Común, que nos vayamos realizando en su cumplimiento, cuando este se logra, y si por las razones que sean, no se nos cumplen, saber y entender nuestras limitaciones, a sabiendas que lo que el Hacedor premia es el esfuerzo y no el resultado.

Jorge Casas y Sánchez.LA VIDA, EL MATRIMONIO, LA FAMILIA, Y LA DROGADICCIÓN:
Estos cuatro temas, son desde hace varios lustros y en la actualidad de importancia muy, muy grande, y las tenemos que traer a la palestra en forma recurrente pues la preocupación de la Santa Iglesia en general así nos lo indica, en la catequesis del adulto se hace de primordial importancia, en cuanto estos son (somos) los transmisores de la doctrina a las generaciones venideras por una parte y porque nosotros mismos debemos de ser fieles a Nuestro Señor Jesucristo en la praxis de nuestra propia existencia. El verdadero humanismo, lo que podemos considerar el HUMANISMO CRISTIANO, que se basa en la doctrina de Jesucristo, lo que es, no solo la verdad, sino que nos muestra la  naturaleza de la persona humana de acuerdo a su creador, ésta sola razón deja a los  “humanismos modernos”  ( que no lo entienden, no lo conocen, pues se niegan a analizarlo), en terrenos empantanados, aunque en su ignorancia no se dan cuenta de que  están envueltos en él, pues el sustento de nuestra civilización está en éste y no lo consideran como debían, si tuvieran la más pequeña voluntad de acercarse a las verdades supremas de nuestra existencia. Es  por estas poderosas razones de que es necesario insistir en los temas de esta meditación.
Somos amigos de Jesucristo pero nuestra amistad no es como la amistad humana, por ejemplo a Jesucristo le obedecemos a un amigo le servimos, le ayudamos, mas no le obedecemos, cuando mucho le tomamos un consejo, Jesucristo que es la palabra de Dios nos habla como amigos a través de los Evangelios y nuestra respuesta debe ser la aceptación por medio de la fe. Porque sus palabras son de vida eterna, llenas de amor pues quiere nuestra salvación. Creemos por la gracia del Espíritu Santo pero no es contrario a ello el hecho de que en tanto acto humano que surge de nuestra voluntad y en uso de nuestra libertad, es la luz de la fe que nos ilumina que con la cooperación de nuestras facultades y la gracia divina  podemos estar en el camino de la salvación eterna, lo que la Virtud Teologal de la Esperanza nos enseña. Vale aquí recordar el adagio de San Agustín “creo para comprender y comprendo para creer mejor”.
El gran mal, que es preocupación de la Santa Sede desde hace muchos lustros es: LA FALTA DE SENTIDO DEL PECADO, y la cuestión es que en la actualidad se peca mucho contra la vida, bástenos los ejemplos del aborto, la eugenesia, y la eutanasia. Contra el matrimonio cristiano, con el divorcismo rampante, la mala educación de los hijos en la familia, y el uso de los estupefacientes. Debiéndose estos dos últimos a la educación insuficiente o defectuosa de nuestros hijos cuando ausente totalmente, responsabilidad de grave necesidad, que o no ejercemos, o lo hacemos en forma incompleta. Cuando no dando ejemplos malos, de carácter negativo, que los hijos aprenden por el mal ejemplo recibido.  Otro de nuestros males es la popularidad que va tomando la afición a los estupefacientes, los tradicionales agentes del mal ahora alimentados por los conocimientos de la distribución mercadotécnica van obteniendo adeptos que en algunos casos se convertirán en adictos, con las consecuencias negativas, que ello conlleva. Veamos algunos aspectos cristianos de los cuatro temas que nos hemos propuesto hoy:



                                    LA VIDA.


LA VIDA, ningún derecho humano puede estar por encima del derecho a vivir, y nadie excepto DIOS NUESTRO SEÑOR, puede disponer de la vida, la cual empieza desde el propio momento de la concepción hasta su muerte natural. Con la preocupación del ABORTO, que en esta época en el que el permisivismo es arma electorera de los políticos que no piensan sino en la próxima elección, y sabedores de que el “NO” es menos popular que el “SI”, se decantan por el permisivismo que les representa votos pues es un “SI” a la depravación y al crimen, pues eso es,  en palabras claras el disponer arbitrariamente de la vida de otro ser humano, aunque este sea una persona recién concebida en el seno de una mujer. Bien visto esto, ninguna mujer en sus cabales se inclinaría naturalmente por asesinar a un hijo de sus entrañas, si algunas lo realizan es porque han caído, víctimas de los que teniendo influencia y poder en la sociedad se los han presentado y ofrecen como un “bien”,  o una “solución”, pero debidamente informada la mujer, e incluso hoy apoyada por la ciencia, no solo por la recta moral, sabría que el nuevo ser que lleva en su seno, sea lo que perversamente  han dado en llamar “hijo no deseado” o incluso en los casos muy dolorosos de embarazos producidos por violación, el hijo tiene la mitad de sus cromosomas de ella misma,(nos lo dice la ciencia) no es nunca un ser extraño es siempre sangre de su sangre. Toda concepción debe llevarse naturalmente a su destino, y existen múltiples instancias que están dispuestas y deseosas de ayudarles en todos los casos con tal de preservar la vida de ese nuevo ser que se está gestando en su vientre. Ayudas que consisten en asistencia a las propias madres o a sus hijos si no pueden hacerse cargo de estos. Es imperdonable que haya entidades en las que las legislaturas sean tan torvas e inmorales como para sugerir , apoyar o admitir que sea legal el aborto, cuando se trata de un crimen, que además cuenta con los agravantes de  alevosía  y ventaja, pues se trata de crimen seguro y sobre un inocente indefenso. No queda fuera de este tema el MICRO-ABORTO, forma en que se definen los métodos como el de la “píldora del día siguiente” y otros modos de deshacerse de un posible embarazo, en el que ya hay una persona humana concebida. Aquí la ley no se ocupa pero la Moral sí, nos tenemos que preocupar dentro de nuestra propia casuística de actuar de acuerdo a la voluntad de Nuestro Señor, que está siempre a favor de la vida.
No nos podeos otorgar poderes a los que no tenemos en lo mas mínimo derecho. En el EVANGELIO DE LA VIDA, “Evangelium Vitae” que es encíclica de San Juan Pablo II, se nos explican los grandes temas de la acción creadora de Dios, y otros conceptos muy convenientes de conocer mas a fondo, lo menciono como lectura indispensable para formación de criterio todo buen cristiano.
El diagnóstico prenatal es una serie de diferentes técnicas que tenemos que poner bajo la lupa de la Moral Cristiana ya que hay técnicas seguras y otras que consideramos ilícitas los católicos porque son potencialmente abortivas, en si se trata de obtener un diagnóstico, lo que no es ilícito en si, son las diferentes técnicas las que se deben de juzgar moralmente. El progreso médico permite incluso hacer curaciones al concebido, lo que nos debe de maravillar cuando estas corresponden a métodos seguros que respetan la vida de este. La ilicitud consiste en producir el aborto de que presentare alguna anomalía, ni este caso es lícito el aborto. El diagnóstico prenatal en ningún caso debe llevar como finalidad el terminar con la vida de la persona concebida, si se encontrara malformación, enfermedad genéticamente heredada, u otro problema cualquiera, en todo caso se lleva a cabo para intentar la curación desde el seno materno.
Veamos algo sobre la EUTANASIA, quizás se podría, dados los grandes adelantos de la medicina y las tendencias perversas de las legislaturas de algunos países, empezar distinguiendo algunos conceptos, como el de “vida artificial”, “muerte digna”, compasión, “derecho a la propia vida”, “suicidio ayudado”, y otras  expresiones por el estilo. Siendo el primer concepto a ser explicado el de la propia eutanasia, la que ha sido definida por el MAGISTERIO, asi:
POR EUTANASIA SE ENTIENDE UNA ACCIÓN O UNA OMISIÓN QUE POR SU NATURALEZA O EN LA INTENCIÓN, CAUSA LA MUERTE CON EL FIN DE ELIMINAR CUALQUIER DOLOR.
Pero hay puntos que se deben aclarar, pues los casos son muy diversos y si en lo personal sucediera dentro de nuestro propio ámbito familiar, recordemos que no está por demás consultar el caso con nuestro párroco u obispo. Por ejemplo no es acto eutanásico desconectar a una persona que no tiene en absoluto la posibilidad de recuperación y que está viviendo artificialmente, es este el caso en que Dios decidirá si esa persona puede por sus propios medios vivir o ya ha decidido que su vida natural termine. Esto se comenta dada la posibilidad que tiene la técnica médica de prolongar  “artificialmente”  la vida sin posibilidades de curación, cayendo incluso en una situación abusiva, y  quizás solo prolongando el sufrimiento del paciente. Como tampoco  es eutanásico el caso de los enfermos terminales en que por ser inaguantables los dolores se aplican al paciente dosis de calmantes que podrían acortar su vida, puesto que se aplican con la intención,  no de acortar la vida sino con la de disminuir un dolor insoportable. Aquí lo que se deduce es que no es la medicación la que causa la muerte, sino la propia enfermedad, estamos por supuesto refiriéndonos a casos de enfermos incurables y que se encuentran sufriendo increíblemente. Como tampoco, nos dice la Doctrina Cristiana a través de su Congregación para la Doctrina de la Fe, se debe llamar Eutanasia al caso de no usar métodos que, a criterio de doctores verdaderamente capacitados, fueren para intentar curaciones cuyos resultados son desproporcionados a los a los resultados previsibles.
El caso de los enfermos terminales, en especial ayudándoles a morir debidamente reconciliados con Dios, proporcionándoles cuidados que les permiten hacer mas soportable su sufrimiento no se debe considerar eutanásico, sino por lo contrario caritativo.
Lo importante en estos casos es el tomar en cuenta la DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANA y por un lado no prolongar inútilmente sus sufrimientos, sino tener un criterio basado en la ciencia médica y en la conciencia de familiares y doctores, ni tampoco caer en la eutanasia, acortando artificialmente su vida. Es conveniente que recordemos que la vida nos la da Dios pero no es nuestra, ni el paciente ni los familiares ni los doctores son dueños de esta, por lo tanto a sabiendas de que todos tenemos que morir solo preservamos la dignidad de la persona humana permitiendo QUE SU MUERTE SEA NATURAL y de ninguna otra manera. No tenemos derecho ni a prolongarla inútilmente ni a acortarla artificialmente. Dios nos la da y Él nos la quita, y solo Él.
En 1865 se publicaron los trabajos del monje católico agustino GREGOR MENDEL al que se conoce por ser el iniciador de la HERENCIA GENÉTICA, a partir del 1900 se empiezan a realizar estudios cada vez mas profundos y sorprendentes sobre las células humanas, llegando en la actualidad a descubrimientos que cada día progresan mas en el campo científico, aspectos como los que se estudian a partir del ADN, hacen muy necesaria a la BIOÉTICA, entendida esta como debe de ser, sustentada en los valores morales cristianos, considerándola como la ética de la vida, fundamentada en valores humanos y no en intereses mercadológicos como lo son las clínicas de reproducción:           IN-VITRO, Y las clínicas abortivas.
En este mismo sentido de ideas,  tenemos los adelantos muy impresionantes desde el punto de vista de las ciencias médicas que a través de la GENETICA  están en posibilidad, a través de los conocimientos del GENOMA HUMANO, de diagnosticar deformaciones, enfermedades  y estados como el de los concebidos  que sufren desde el seno materno el Síndrome de Down, aquí cabe la fórmula de “conocer para curar no para seleccionar”. Es por ello que toda MANIPULACIÓN GENÉTICA que trate de modificar,  ( y la ciencia actual tiene la posibilidad de realizarlo y de hecho se realiza ), lo que la naturaleza le ha dado al nuevo ser, a lo que se llama su PATRIMONIO GENÉTICO, debe de respetarse en cuanto a su constitución, pues hay un abismo entre lo curativo que pretende auxiliar a la naturaleza respetando su constitución genética y lo modificante que pretende alterarla, cambiarla, para que sea genéticamente diferente.

En cuanto a la PROCREACIÓN ARTIFICIAL, cuando los matrimonios no pueden lograr que la mujer conciba por los medios naturales debemos tener al menos una idea de las posibilidades  que existen y que son ilícitas y una CLARIDAD ABSOLUTA SOBRE LAS POSIBILIDADES LÍCITAS. Empecemos diciendo que hay un derecho legítimo a querer procrear pero que no hay un derecho a tener un hijo, porque una persona humana no es un objeto, hay que respetar la dignidad de la persona, por lo que no hay derecho de una persona sobre otra a poseerla como la posesión de algo que es una cosa.
Existen clínicas de reproducción artificial,  que aprovechándose de la ciencia médica  han creado un mercado lleno de ofertas ilícitas, que mercantilizan diversas posibilidades como lo son la fecundación heteróloga, que consiste en el uso de un gameto no de los esposos, la recta moral considera que solo las posibilidades propias de los esposos dan el derecho de procreación. No debemos considerar esto en comparación con el acto de amor muy digno y muy humano de la adopción, son casos diferentes desde su raíz. El acto de concebir a una nueva persona humana debe de proceder del amor entre los esposos, que quieren que esa nueva persona provenga de ambos y no de algún extraño(ña), conocido(a) o desconocido(a).  La CONGELACIÓN DE LOS GAMETOS, es un procedimiento ilícito por muchas razones, de las que podemos mencionar :  la utilización de infinidad de embriones que están a la venta, esto convierte al ser humano en mercancía, lo que es intolerable moralmente, es indispensable tener claramente entendido el concepto de que si bien Dios ha confiado al hombre el don de la procreación, y lo ha dotado de una ley para llevarlo a cabo, ley que es natural, sigamos los lineamientos de la naturaleza, evitando aquello que la modifica y alentando aquello que la auxilia. Dios ha confiado al hombre el don de la vida humana, lo que nos inbrika sólidamente en la responsabilidad de su manejo, nos hace responsables del uso que de ella hagamos, por lo que  en la vida naciente, los procedimientos procreativos, el mantenimiento de la propia vida así como toda intervención artificial, por moderna que sea, por conveniente que aparente ser, debe someterse a la moral para ser admitida como lícita o declarada abiertamente ilícita y contraria al espíritu de  la doctrina de Jesucristo.

INSEMINACIÓN  ARTIFICIAL. Hay aspectos de la humanidad que se deben de tratar científicamente y cuya importancia no se puede superar algunos son como la salubridad, que las ciencias médicas tratan, como también la búsqueda de la salud, las ciencias legales que buscan  la justicia, su impartición y legislación etc. pero no todo se le puede dejar a las ciencias hay aspectos que pertenecen a la Moral y a la Ética, otras a las costumbres, culturas, tradiciones, siendo los aspectos morales de inmensa importancia y estos se fundamentan en las religiones en las creencias t las tradiciones. Es en este punto en el que quiero hacer incapié pues los adelantos científicos, verdaderamente impresionantes no son siempre morales, o sea que no tienen mas límites que los presupuestos económicos, y es INDUDABLE QUE LA MORAL MARQUE SUS LÍMITES, y que estos se traduzcan en legislación apropiada, especialísimamente en lo que concierne a la procreación, fertilidad, generación, matrimonio y vida humana.
Con la vida humana no se puede experimentar ilimitadamente, el respeto a esta es una obligación de primordial importancia desde su inicio que es el momento de la concepción, por lo que los embriones, humanos deben de gozar de la protección legal y moral y no ser tratados como objetos desechables. Aquí la ciencia, experimentando inmoralmente,  ha obtenido avances que no dejan de ser espectaculares pero no por ello legítimos ni éticos  y mucho menos morales. Si esta experimentación se hiciera exclusivamente con animales y con el objeto de obtener beneficios para el Bien Común de la humanidad no sería censurada por la moral. Pero el disponer arbitrariamente  de vidas humanas no es lícito, la dignidad de la persona humana hace, por fuerza y por derecho el que  no pueda ser  tratada,  -en ningún momento de su existencia-   como algo técnico,  como sujeto de experimentación y después de ello desechada como basura inservible.
La vida humana debe de proceder de la donación que un hombre y una mujer debidamente unidos en matrimonio se hacen mutuamente creando también el compromiso de la educación de su prole, lo que a esto lo perfecciona el  amor marital y materno-paternal y el vínculo indisoluble, ésta que viene a ser una de las mas  grandes responsabilidades que el ser humano  en unión de su cónyuge asume en su existencia, y  viene a ser,  además,  la manera no solo práctica de colaboración a la vida social y familiar sino que es la manera natural que Dios Creador nos dejó claramente señalado con nuestros Primeros Padres, y nadie puede decirnos mejor como es  nuestra naturaleza que el mismo que nos la ha concedido.
La inseminación artificial padece de innumerables defectos que al imperfeccionarla la hacen ilícita, unos de los criterios , no todos son:  se despersonaliza el acto procreativo lo que es contra la naturaleza, como nos lo señala la antropología,  el hijo es algo que viene del exterior algo que se introduce a la familia que viene de fuera, extraño a la procreación natural, en el aspecto legal se dan complicaciones muy serias con los niños de probeta. pues si el vientre es “alquilado” puede llegar a tener tres madres, la portadora (vientre alquilado en el que vive nueve meses),  la biológica, que es la que ha proporcionado el óvulo y la legal que es la que ha “pagado” por obtener un hijo.  Esto sin mencionar el semen masculino que puede proceder de la congelación de la simiente de una persona ya muerta, o desconocida, aunque puede serlo del propio marido. Conviene por tanto ser consientes de los múltiples trastornos que esto puede causar, a sabiendas de que hay formas maravillosas de solucionar la infertilidad, bástenos  lo mencionado por ser tan humano como lo es la adopción.                        



                             EL MATRIMONIO.
Hablar del Matrimonio Cristiano en un espacio tan reducido como  lo es este solo permite hacer un brevísimo comentario a cada uno de los temas sobresalientes, que son:   A.- De donde proviene la naturaleza del Matrimonio Cristiano,     B.- sus dos fundamentos principales ,    C.-sus frutos, sus fines, y    D.-su sacralidad.
 A.-   Su Naturaleza propia, sin la menor duda proviene de Dios Creador, que decide que la primera pareja humana, un hombre  Adán y una mujer Eva, inicien a la humanidad, esta es no solo una prueba contundente para todos los que tienen fe, sino una lección para todos los seres humanos de todas las épocas y lugares. Es así que el matrimonio es la unión natural de un hombre y una mujer por lo que toda unión matrimonial solo puede ser así. Uniones que en mal uso de su libertad realicen hombres con hombres o mujeres con mujeres son anti-naturales, para los cristianos,   y no solo ilegítimas  sino pecaminosas.
  B.- Los fundamentos del Matrimonio Cristiano son dos, ambos indispensables, al Amor lo menciono en primer lugar porque es indispensable para que una relación comience, no porque sea  más importante  que el otro que es el Vínculo Indisoluble, sino que en el proceso nace, se da, existe, para que entre ambos se inicie el interés mutuo, siendo el otro consecuencia de la unión por el casamiento. Locura, así de simple locura seria intentar un casamiento si no se da entre ambos el amor, la atracción mutua, el enamoramiento, el deseo de estar juntos, de tratarse, que vienen a ser propias del noviazgo, tiempo indispensable y previo a la unión marital. No hay duda por tanto de que el amor es fundamento del matrimonio, y que es deseable no solo que perdure sino que aumente en la pareja nupcial al través de los años, motivos los hay, pero como el Amor no depende enteramente de la voluntad y es por naturaleza voluble, Dios en su inconmensurable sabiduría da a la pareja unida matrimonialmente el instrumento que como fundamento también garantiza (si hay verdadera Fe) que esa unión marital es permanente e indisoluble, así que si la volubilidad del Amor no permitiese su conservación e incluso se diese su pérdida el matrimonio fundamentado en el vínculo continúa hasta la muerte  de uno de los cónyuges.
C.- Sus frutos son: la procreación, la felicidad y cooperación de los cónyuges, a la que se llama comúnmente la ayuda mutua, dentro de esta ayuda no podemos dejar de considerar a las relaciones íntimas entre marido y mujer, que se deben de considerar íntegralmente ello es con lo que de espiritualidad conllevan, pues dado el  amor mutuo entre ellos, ahí se sublima este, al  realizar el acto que es nada menos que don gratuito de Dios al género humano, no es solo instintivo sino que está preñado de cariño mutuo de entrega entre ambos.
No podemos dejar de examinar el importante ingrediente espiritual de este Sacramento que apunta a la salvación, no solo la propia sino la del cónyuge, pues viviendo la Virtud Teologal de la Caridad al vertirse el amor en el ser amado, en este caso, el marido o la esposa se busca precisamente la santidad de vida conyugal, en tanto la relación comparte las responsabilidades y obligaciones de la vida de casados, cumpliendo la vocación de la maternidad y paternidad, en sus roles cada uno y en caso de que Dios les bendiga con descendencia y para lo cual Dios nos otorga su Gracia. Es el matrimonio por lo tanto campo fértil para el apostolado, no solo con el marido o esposa sino con los hijos y ante la sociedad siendo testigos de buenos cristianos ante la esta.
Destaca entre los frutos del matrimonio el binomio inseparable de la generación y educación de los descendientes, debemos partir de la base del acto portentoso en el que Dios Padre nos brinda a los humanos la posibilidad enorme de participar en el acontecimiento creativo de los nuevos seres, en el que nosotros aportamos la parte material y Él el alma espiritual, realización creativa de alguien que no tenía antecedente alguno, que al ser concebido es alguien que no existía y que entra en la existencia. Si esto no nos conmueve el alma no lograremos crecer como personas.
D.-El Matrimonio fue elevado a Sacramento por Nuestro Señor Jesucristo, quien con su presencia en las bodas de Caná, lo santifica, por sus enseñanzas a los apóstoles. San Pablo lo califica de magno  y por supuesto no exagera porque es un Sacramento existencial que nos santifica en todas las actividades de la vida de casados, pues todo el quehacer del casado se enfoca hacia su hogar, hacia su cónyuge, hacia sus hijos, y la vida familiar, sea profesión, sea vida social, sean las vacaciones, toda nuestra vida se puede santificar en tanto ofrecida al Señor como obra que cumple su voluntad, que busca el agradar a Dios y ello en la consecusión de la felicidad de todos los miembros de la familia.
                                      

                                        LA FAMILIA.
PARAFRASEANDO AL PAPA FRANCISCO: “La familia es el hospital más cercano, cuando uno está enfermo lo cuidan ahí, mientras se puede. La familia es la primera escuela de los niños, es el grupo de referencia imprescindible para los jóvenes, es el mejor asilo para los ancianos. La familia constituye la gran «riqueza social», que otras instituciones no pueden sustituir, que debe ser ayudada y potenciada, para no perder nunca el justo sentido de los servicios que la sociedad presta a sus ciudadanos. En efecto, estos servicios que la sociedad presta a los ciudadanos no son una forma de limosna, sino una verdadera «deuda social» respecto a la institución familiar, que es la base y la que tanto aporta al bien común de todos”. 
No nos cabe duda que la sociedad moderna está sufriendo cambios importantes, que necesitan de cuidados muy cercanos por los ataques que sufre  las familias con estos, y para ello es necesario que los identifiquemos, pues si sencillamente nos adaptamos, las familias llevan las de perder, es necesario que luchemos por defender los valores familiares, que tanto afectan en sentido perjudicial, al grado que no hay familia que deje de ser víctima de alguna manera de dichos cambios de signo negativo.
Lo primero que tenemos que tener es el paradigma de la familia ideal, la cual es la que sigue el orden natural, siendo este la unión marital eclesiástica de un hombre y una mujer, por supuesto, que tienen descendencia si Dios se los permite, a la que aman y forman de manera cristiana para, la felicidad de todos los miembros, y la obtención de su autonomía, llegado el momento. Lo que tenemos que intentar con fundamento en los valores familiares cristianos y humanos, cosa no fácil en una sociedad como la actual que ofrece tantas oportunidades negativas y contrarias a los valores que queremos vivir, y enseñar a nuestros hijos en un ambiente de amor, de respeto, de comprensión con los sacrificios necesarios por parte de los cónyuges en su papel de padres, educadores en la fe, en lo social, preparándolos para enfrentar a las necesidades y retos de la sociedad.
En el ambiente hay intereses no aparentes y en ocasiones ocultos los hay de diversos tipos, los de carácter económico, o político e ideológico, algunos van detrás del dinero que gastamos, con ofertas de bienestar como sucedáneo de felicidad, otros de nuestros votos los que en ocasiones quieren ganar con políticas negativas como el permisionismo. Otros con ideologías que rompen todo género de valores cristianos, como el pretendido “matrimonio entre homosexuales”, y la posibilidad de adopción por los mismos, matrimonios a prueba, donde la mujer siempre sale perdiendo, son ejemplos, su virginidad, sojuzgamiento por el “novio” embarazos seguidos de abandono por el hombre, y que causan angustia en la vida sobre todo ante el peligro de que los padres se enteren, las uniones libres, con los hijos fuera del matrimonio, estos dos últimos casos con la falta de seguridad y altas probabilidades de ser madres solteras o aún mucho peor el caer en el crimen del aborto. Los hijos fuera del matrimonio no son algo naturalmente bueno, ni para las personas , ambas generadores y generados, ni lo son para una sociedad sana, en su desarrollo queda socavada la benéfica acción de la autoridad paterna, la que conlleva consigo la crisis de obediencia, por el contrario tenemos dentro de los matrimonios normales la paternidad responsable, que no solo se ocupa del espaciamiento y cantidad de hijos a tener, sino de la guía que los hijos requieren, la salud, su desarrollo psicológico y físico, el clima de la autoridad moral ejercida por los padres, en el ambiente de amor y ternura, ejemplo de sociabilidad. La autoridad materno-paterna es imprescindible, si no son capaces de obedecerla a la que  ven, ¿Cómo van a obedecer a Dios a quien no ven? .No hay hijo que no necesite de correcciones, de sujeción a horario, de vivir los principios de subsidiaridad y de solidaridad, con padres y hermanos, que no deba tener encargos y que los cumpla, al que no sea necesario, disciplinarlo y encauzarlo por el buen camino, en materia de sus amistades, del cumplimiento de sus deberes escolares, de la manera de vestirse o arreglarse, por dar unos ejemplos. Hoy vemos con pena a padres que se han dado por vencidos , que han inhibido la autoridad paterna, lo que no es correcto, quizás haya que reencauzarla cambiándola por la que en cada caso sea la adecuada, a partir del buen ejemplo que les demos.
Hoy día hay que tener sumo cuidado con las influencias externas a la familia, lo que no es restringirles libertad, sino prepararlos para que la ejerzan sanamente, que sepan distinguir las ideologías subversivas de los valores cristianos y que los antepongan en sus relaciones con la sociedad.
Son muchas las dificultades que se presentan hoy día a los padres, y sin duda que es mucho mas difícil educar hoy de lo que fue en el pasado, y me refiero a los niveles de la economía, del aspecto psicológico, del social, del educativo, pero esto debe de ser un aliciente no permitiendo que se nos imponga el derrotismo.
 ¿Qué es lo que nos es más necesario a los padres de familia para poder dar cumplimiento a las indicaciones que provienen de la Doctrina de Cristo?, en primer lugar nos tenemos que plantear como es que se consideran todas estas cuestiones como doctrinales, la respuesta nos la da la propia Iglesia en su Magisterio,  los escritos papales relacionados con la familia el matrimonio y la sociedad, la predicación de los obispos, tenemos que recurrir a esa Santa Literatura, y ¿de donde vamos a obtener lo necesario?, la respuesta nos la da el propio Jesucristo en su nuevo mandamiento del amor, es tratando de vivirlo con toda nuestra capacidad, solo con amor, viviéndolo, manifestándolo, utilizándolo, obtendremos la Gracia de Estado que el propio Jesucristo nos dona, esa es la mayor ayuda que obtenemos.

                                   DROGADICCIÓN.-
Las adicciones al tabaco, al alcohol y a los estupefacientes son definitivamente perjudiciales para la humanidad, dejaremos las dos primeras para otra ocasión y nos ocuparemos hoy de hablar sobre  los estupefacientes.
Otro de los males que amenaza a nuestra niñez pues a ese grado ha llegado la malicia criminal de los traficantes que quieren adeptos desde la tierna edad de los alumnos de primaria  y no digamos de los miembros de nuestra juventud que son pescados por el vicio del consumo de estupefacientes. En las edades adultas el consumo por desgracia parece ir en aumento, quienes caen en su uso son personas que no han encontrado el verdadero sentido de la vida, y viven atemorizados, o desorientados, o engañados cayendo en la trampa de tomar por bueno lo que es malo. La felicidad que por naturaleza buscamos todos los hombres debe de ser integral, no solo del cuerpo, la verdadera felicidad implica que espiritualmente estemos de acuerdo a nuestra conciencia, y si esta está bien formada, mucho mejor, no son las drogas cuyo efecto es además temporal la que nos brindará la paz del alma, por el contrario corroerá nuestros mas íntimos sentimientos, y nos degradará en nuestras capacidades, porque el cerebro afectado por las mismas tiende al aumento del consumo.
Lo primero que tenemos que decir es que puede tratarse de una enfermedad y se tendrá que tratar debidamente, otro es el aspecto de los que consumen ocasionalmente por diversas circunstancias, no se trata de adictos pero esto no quiere decir que estén fuera del peligro de hacerse adictos, por razones diversas en cuanto a los ya enfermos se deben de curar, pero que como en otras enfermedades crónicas pueden tener recaídas. Pero no nos vamos a meter en describir los efectos psicofísicos que esto produce, hay tratados muy completos sobre ello, que proceden de grandes especialistas, por lo que cada quien de acuerdo a su interés personal puede hacer las consultas pertinentes de acuerdo a su interés.
 En primer término debemos de plantearnos el porqué algunas personas pretenden o llegan mal aconsejadas a buscar una satisfacción, o situación placentera que es producida por el consumo, y como es lógico se tratará de individuos que necesitan de esa satisfacción, porque no están en armonía consigo mismos, porque hay algo que les falta, o que les estorba, que es incómodo y la droga les proporciona el sucedáneo del alivio, del bienestar, del contento, pero insisto solo en forma temporal. Estas personas pueden ser víctimas de diferentes circunstancias, las cuales van desde la herencia genética, pasando por las situaciones personales que son muchísimas por los que solo mencionaremos algunas de las más frecuentes: el estrés, el fracaso, las situaciones de disgusto en la vida familiar o en la profesional, la presión social, la calidad de vida, y muy importante la mala educación recibida en el hogar.
El problema no solo es personal, familiar, social, nacional sino mundial, por lo que tenemos, como siempre, que recurrir a la Doctrina de Cristo en busca de las soluciones, la dimensión es tal que nuestra responsabilidad se tiene que limitar a nuestra personal área de influencia, y tomar las enseñanzas que hemos recibido y aplicarlas, recordemos la  levadura que fermenta toda la masa, el grano de pimienta que se convierte en el mas grande de los arbustos. Es por tanto en nuestro propio hogar donde debemos de comenzar además y si nos es posible en el lugar de nuestro trabajo, en el círculo social al que pertenecemos, con las personas de las familias políticas a las que estamos unidos, u otro ámbito en el que tengamos posibilidad de influir como lo es en nuestra actividad  apostolica.
Que es lo que blinda a la persona humana en contra de las posibles  y funestas consecuencias que trae este problema, pues lo es su propia e …íntima convicción de que no se trata de un verdadero remedio, sino todo lo contrario, que es un peligro inminente para los que se le acerquen esto se logra en la propia familia con la educación, con la creación de un ambiente de amor, respeto y comprensión que nos enseña lo que es la verdadera tranquilidad personal, que nos prepara para enfrentar las dificultades que la vida nos va presentando, que nos forma cristianamente. Es el buen cristiano el que conoce cual es el sentido de su vida, que esta no es sino la preparación de la que viene después a la que tarde o temprano trascenderemos. Todos tenemos nuestro lugar en este mundo en el tiempo y en el espacio, el secreto está en sepamos vivirlo, que conozcamos cuales son nuestras metas y que las consideremos como lo que son, medios, y no fines, que las vayamos realizando a nuestro mejor poder y entender, que sean estas honestas, dirigidas al Bien Común, que nos vayamos realizando en su cumplimiento, cuando este se logra, y si por las razones que sean, no se nos cumplen, saber y entender nuestras limitaciones, a sabiendas que lo que el Hacedor premia es el esfuerzo y no el resultado.
Jorge Casas y Sánchez.LA VIDA, EL MATRIMONIO, LA FAMILIA, Y LA DROGADICCIÓN:
Estos cuatro temas, son desde hace varios lustros y en la actualidad de importancia muy, muy grande, y las tenemos que traer a la palestra en forma recurrente pues la preocupación de la Santa Iglesia en general así nos lo indica, en la catequesis del adulto se hace de primordial importancia, en cuanto estos son (somos) los transmisores de la doctrina a las generaciones venideras por una parte y porque nosotros mismos debemos de ser fieles a Nuestro Señor Jesucristo en la praxis de nuestra propia existencia. El verdadero humanismo, lo que podemos considerar el HUMANISMO CRISTIANO, que se basa en la doctrina de Jesucristo, lo que es, no solo la verdad, sino que nos muestra la  naturaleza de la persona humana de acuerdo a su creador, ésta sola razón deja a los  “humanismos modernos”  ( que no lo entienden, no lo conocen, pues se niegan a analizarlo), en terrenos empantanados, aunque en su ignorancia no se dan cuenta de que  están envueltos en él, pues el sustento de nuestra civilización está en éste y no lo consideran como debían, si tuvieran la más pequeña voluntad de acercarse a las verdades supremas de nuestra existencia. Es  por estas poderosas razones de que es necesario insistir en los temas de esta meditación.
Somos amigos de Jesucristo pero nuestra amistad no es como la amistad humana, por ejemplo a Jesucristo le obedecemos a un amigo le servimos, le ayudamos, mas no le obedecemos, cuando mucho le tomamos un consejo, Jesucristo que es la palabra de Dios nos habla como amigos a través de los Evangelios y nuestra respuesta debe ser la aceptación por medio de la fe. Porque sus palabras son de vida eterna, llenas de amor pues quiere nuestra salvación. Creemos por la gracia del Espíritu Santo pero no es contrario a ello el hecho de que en tanto acto humano que surge de nuestra voluntad y en uso de nuestra libertad, es la luz de la fe que nos ilumina que con la cooperación de nuestras facultades y la gracia divina  podemos estar en el camino de la salvación eterna, lo que la Virtud Teologal de la Esperanza nos enseña. Vale aquí recordar el adagio de San Agustín “creo para comprender y comprendo para creer mejor”.
El gran mal, que es preocupación de la Santa Sede desde hace muchos lustros es: LA FALTA DE SENTIDO DEL PECADO, y la cuestión es que en la actualidad se peca mucho contra la vida, bástenos los ejemplos del aborto, la eugenesia, y la eutanasia. Contra el matrimonio cristiano, con el divorcismo rampante, la mala educación de los hijos en la familia, y el uso de los estupefacientes. Debiéndose estos dos últimos a la educación insuficiente o defectuosa de nuestros hijos cuando ausente totalmente, responsabilidad de grave necesidad, que o no ejercemos, o lo hacemos en forma incompleta. Cuando no dando ejemplos malos, de carácter negativo, que los hijos aprenden por el mal ejemplo recibido.  Otro de nuestros males es la popularidad que va tomando la afición a los estupefacientes, los tradicionales agentes del mal ahora alimentados por los conocimientos de la distribución mercadotécnica van obteniendo adeptos que en algunos casos se convertirán en adictos, con las consecuencias negativas, que ello conlleva. Veamos algunos aspectos cristianos de los cuatro temas que nos hemos propuesto hoy:



                                    LA VIDA.


LA VIDA, ningún derecho humano puede estar por encima del derecho a vivir, y nadie excepto DIOS NUESTRO SEÑOR, puede disponer de la vida, la cual empieza desde el propio momento de la concepción hasta su muerte natural. Con la preocupación del ABORTO, que en esta época en el que el permisivismo es arma electorera de los políticos que no piensan sino en la próxima elección, y sabedores de que el “NO” es menos popular que el “SI”, se decantan por el permisivismo que les representa votos pues es un “SI” a la depravación y al crimen, pues eso es,  en palabras claras el disponer arbitrariamente de la vida de otro ser humano, aunque este sea una persona recién concebida en el seno de una mujer. Bien visto esto, ninguna mujer en sus cabales se inclinaría naturalmente por asesinar a un hijo de sus entrañas, si algunas lo realizan es porque han caído, víctimas de los que teniendo influencia y poder en la sociedad se los han presentado y ofrecen como un “bien”,  o una “solución”, pero debidamente informada la mujer, e incluso hoy apoyada por la ciencia, no solo por la recta moral, sabría que el nuevo ser que lleva en su seno, sea lo que perversamente  han dado en llamar “hijo no deseado” o incluso en los casos muy dolorosos de embarazos producidos por violación, el hijo tiene la mitad de sus cromosomas de ella misma,(nos lo dice la ciencia) no es nunca un ser extraño es siempre sangre de su sangre. Toda concepción debe llevarse naturalmente a su destino, y existen múltiples instancias que están dispuestas y deseosas de ayudarles en todos los casos con tal de preservar la vida de ese nuevo ser que se está gestando en su vientre. Ayudas que consisten en asistencia a las propias madres o a sus hijos si no pueden hacerse cargo de estos. Es imperdonable que haya entidades en las que las legislaturas sean tan torvas e inmorales como para sugerir , apoyar o admitir que sea legal el aborto, cuando se trata de un crimen, que además cuenta con los agravantes de  alevosía  y ventaja, pues se trata de crimen seguro y sobre un inocente indefenso. No queda fuera de este tema el MICRO-ABORTO, forma en que se definen los métodos como el de la “píldora del día siguiente” y otros modos de deshacerse de un posible embarazo, en el que ya hay una persona humana concebida. Aquí la ley no se ocupa pero la Moral sí, nos tenemos que preocupar dentro de nuestra propia casuística de actuar de acuerdo a la voluntad de Nuestro Señor, que está siempre a favor de la vida.
No nos podeos otorgar poderes a los que no tenemos en lo mas mínimo derecho. En el EVANGELIO DE LA VIDA, “Evangelium Vitae” que es encíclica de San Juan Pablo II, se nos explican los grandes temas de la acción creadora de Dios, y otros conceptos muy convenientes de conocer mas a fondo, lo menciono como lectura indispensable para formación de criterio todo buen cristiano.
El diagnóstico prenatal es una serie de diferentes técnicas que tenemos que poner bajo la lupa de la Moral Cristiana ya que hay técnicas seguras y otras que consideramos ilícitas los católicos porque son potencialmente abortivas, en si se trata de obtener un diagnóstico, lo que no es ilícito en si, son las diferentes técnicas las que se deben de juzgar moralmente. El progreso médico permite incluso hacer curaciones al concebido, lo que nos debe de maravillar cuando estas corresponden a métodos seguros que respetan la vida de este. La ilicitud consiste en producir el aborto de que presentare alguna anomalía, ni este caso es lícito el aborto. El diagnóstico prenatal en ningún caso debe llevar como finalidad el terminar con la vida de la persona concebida, si se encontrara malformación, enfermedad genéticamente heredada, u otro problema cualquiera, en todo caso se lleva a cabo para intentar la curación desde el seno materno.
Veamos algo sobre la EUTANASIA, quizás se podría, dados los grandes adelantos de la medicina y las tendencias perversas de las legislaturas de algunos países, empezar distinguiendo algunos conceptos, como el de “vida artificial”, “muerte digna”, compasión, “derecho a la propia vida”, “suicidio ayudado”, y otras  expresiones por el estilo. Siendo el primer concepto a ser explicado el de la propia eutanasia, la que ha sido definida por el MAGISTERIO, asi:
POR EUTANASIA SE ENTIENDE UNA ACCIÓN O UNA OMISIÓN QUE POR SU NATURALEZA O EN LA INTENCIÓN, CAUSA LA MUERTE CON EL FIN DE ELIMINAR CUALQUIER DOLOR.
Pero hay puntos que se deben aclarar, pues los casos son muy diversos y si en lo personal sucediera dentro de nuestro propio ámbito familiar, recordemos que no está por demás consultar el caso con nuestro párroco u obispo. Por ejemplo no es acto eutanásico desconectar a una persona que no tiene en absoluto la posibilidad de recuperación y que está viviendo artificialmente, es este el caso en que Dios decidirá si esa persona puede por sus propios medios vivir o ya ha decidido que su vida natural termine. Esto se comenta dada la posibilidad que tiene la técnica médica de prolongar  “artificialmente”  la vida sin posibilidades de curación, cayendo incluso en una situación abusiva, y  quizás solo prolongando el sufrimiento del paciente. Como tampoco  es eutanásico el caso de los enfermos terminales en que por ser inaguantables los dolores se aplican al paciente dosis de calmantes que podrían acortar su vida, puesto que se aplican con la intención,  no de acortar la vida sino con la de disminuir un dolor insoportable. Aquí lo que se deduce es que no es la medicación la que causa la muerte, sino la propia enfermedad, estamos por supuesto refiriéndonos a casos de enfermos incurables y que se encuentran sufriendo increíblemente. Como tampoco, nos dice la Doctrina Cristiana a través de su Congregación para la Doctrina de la Fe, se debe llamar Eutanasia al caso de no usar métodos que, a criterio de doctores verdaderamente capacitados, fueren para intentar curaciones cuyos resultados son desproporcionados a los a los resultados previsibles.
El caso de los enfermos terminales, en especial ayudándoles a morir debidamente reconciliados con Dios, proporcionándoles cuidados que les permiten hacer mas soportable su sufrimiento no se debe considerar eutanásico, sino por lo contrario caritativo.
Lo importante en estos casos es el tomar en cuenta la DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANA y por un lado no prolongar inútilmente sus sufrimientos, sino tener un criterio basado en la ciencia médica y en la conciencia de familiares y doctores, ni tampoco caer en la eutanasia, acortando artificialmente su vida. Es conveniente que recordemos que la vida nos la da Dios pero no es nuestra, ni el paciente ni los familiares ni los doctores son dueños de esta, por lo tanto a sabiendas de que todos tenemos que morir solo preservamos la dignidad de la persona humana permitiendo QUE SU MUERTE SEA NATURAL y de ninguna otra manera. No tenemos derecho ni a prolongarla inútilmente ni a acortarla artificialmente. Dios nos la da y Él nos la quita, y solo Él.
En 1865 se publicaron los trabajos del monje católico agustino GREGOR MENDEL al que se conoce por ser el iniciador de la HERENCIA GENÉTICA, a partir del 1900 se empiezan a realizar estudios cada vez mas profundos y sorprendentes sobre las células humanas, llegando en la actualidad a descubrimientos que cada día progresan mas en el campo científico, aspectos como los que se estudian a partir del ADN, hacen muy necesaria a la BIOÉTICA, entendida esta como debe de ser, sustentada en los valores morales cristianos, considerándola como la ética de la vida, fundamentada en valores humanos y no en intereses mercadológicos como lo son las clínicas de reproducción:           IN-VITRO, Y las clínicas abortivas.
En este mismo sentido de ideas,  tenemos los adelantos muy impresionantes desde el punto de vista de las ciencias médicas que a través de la GENETICA  están en posibilidad, a través de los conocimientos del GENOMA HUMANO, de diagnosticar deformaciones, enfermedades  y estados como el de los concebidos  que sufren desde el seno materno el Síndrome de Down, aquí cabe la fórmula de “conocer para curar no para seleccionar”. Es por ello que toda MANIPULACIÓN GENÉTICA que trate de modificar,  ( y la ciencia actual tiene la posibilidad de realizarlo y de hecho se realiza ), lo que la naturaleza le ha dado al nuevo ser, a lo que se llama su PATRIMONIO GENÉTICO, debe de respetarse en cuanto a su constitución, pues hay un abismo entre lo curativo que pretende auxiliar a la naturaleza respetando su constitución genética y lo modificante que pretende alterarla, cambiarla, para que sea genéticamente diferente.

En cuanto a la PROCREACIÓN ARTIFICIAL, cuando los matrimonios no pueden lograr que la mujer conciba por los medios naturales debemos tener al menos una idea de las posibilidades  que existen y que son ilícitas y una CLARIDAD ABSOLUTA SOBRE LAS POSIBILIDADES LÍCITAS. Empecemos diciendo que hay un derecho legítimo a querer procrear pero que no hay un derecho a tener un hijo, porque una persona humana no es un objeto, hay que respetar la dignidad de la persona, por lo que no hay derecho de una persona sobre otra a poseerla como la posesión de algo que es una cosa.
Existen clínicas de reproducción artificial,  que aprovechándose de la ciencia médica  han creado un mercado lleno de ofertas ilícitas, que mercantilizan diversas posibilidades como lo son la fecundación heteróloga, que consiste en el uso de un gameto no de los esposos, la recta moral considera que solo las posibilidades propias de los esposos dan el derecho de procreación. No debemos considerar esto en comparación con el acto de amor muy digno y muy humano de la adopción, son casos diferentes desde su raíz. El acto de concebir a una nueva persona humana debe de proceder del amor entre los esposos, que quieren que esa nueva persona provenga de ambos y no de algún extraño(ña), conocido(a) o desconocido(a).  La CONGELACIÓN DE LOS GAMETOS, es un procedimiento ilícito por muchas razones, de las que podemos mencionar :  la utilización de infinidad de embriones que están a la venta, esto convierte al ser humano en mercancía, lo que es intolerable moralmente, es indispensable tener claramente entendido el concepto de que si bien Dios ha confiado al hombre el don de la procreación, y lo ha dotado de una ley para llevarlo a cabo, ley que es natural, sigamos los lineamientos de la naturaleza, evitando aquello que la modifica y alentando aquello que la auxilia. Dios ha confiado al hombre el don de la vida humana, lo que nos inbrika sólidamente en la responsabilidad de su manejo, nos hace responsables del uso que de ella hagamos, por lo que  en la vida naciente, los procedimientos procreativos, el mantenimiento de la propia vida así como toda intervención artificial, por moderna que sea, por conveniente que aparente ser, debe someterse a la moral para ser admitida como lícita o declarada abiertamente ilícita y contraria al espíritu de  la doctrina de Jesucristo.

INSEMINACIÓN  ARTIFICIAL. Hay aspectos de la humanidad que se deben de tratar científicamente y cuya importancia no se puede superar algunos son como la salubridad, que las ciencias médicas tratan, como también la búsqueda de la salud, las ciencias legales que buscan  la justicia, su impartición y legislación etc. pero no todo se le puede dejar a las ciencias hay aspectos que pertenecen a la Moral y a la Ética, otras a las costumbres, culturas, tradiciones, siendo los aspectos morales de inmensa importancia y estos se fundamentan en las religiones en las creencias t las tradiciones. Es en este punto en el que quiero hacer incapié pues los adelantos científicos, verdaderamente impresionantes no son siempre morales, o sea que no tienen mas límites que los presupuestos económicos, y es INDUDABLE QUE LA MORAL MARQUE SUS LÍMITES, y que estos se traduzcan en legislación apropiada, especialísimamente en lo que concierne a la procreación, fertilidad, generación, matrimonio y vida humana.
Con la vida humana no se puede experimentar ilimitadamente, el respeto a esta es una obligación de primordial importancia desde su inicio que es el momento de la concepción, por lo que los embriones, humanos deben de gozar de la protección legal y moral y no ser tratados como objetos desechables. Aquí la ciencia, experimentando inmoralmente,  ha obtenido avances que no dejan de ser espectaculares pero no por ello legítimos ni éticos  y mucho menos morales. Si esta experimentación se hiciera exclusivamente con animales y con el objeto de obtener beneficios para el Bien Común de la humanidad no sería censurada por la moral. Pero el disponer arbitrariamente  de vidas humanas no es lícito, la dignidad de la persona humana hace, por fuerza y por derecho el que  no pueda ser  tratada,  -en ningún momento de su existencia-   como algo técnico,  como sujeto de experimentación y después de ello desechada como basura inservible.
La vida humana debe de proceder de la donación que un hombre y una mujer debidamente unidos en matrimonio se hacen mutuamente creando también el compromiso de la educación de su prole, lo que a esto lo perfecciona el  amor marital y materno-paternal y el vínculo indisoluble, ésta que viene a ser una de las mas  grandes responsabilidades que el ser humano  en unión de su cónyuge asume en su existencia, y  viene a ser,  además,  la manera no solo práctica de colaboración a la vida social y familiar sino que es la manera natural que Dios Creador nos dejó claramente señalado con nuestros Primeros Padres, y nadie puede decirnos mejor como es  nuestra naturaleza que el mismo que nos la ha concedido.
La inseminación artificial padece de innumerables defectos que al imperfeccionarla la hacen ilícita, unos de los criterios , no todos son:  se despersonaliza el acto procreativo lo que es contra la naturaleza, como nos lo señala la antropología,  el hijo es algo que viene del exterior algo que se introduce a la familia que viene de fuera, extraño a la procreación natural, en el aspecto legal se dan complicaciones muy serias con los niños de probeta. pues si el vientre es “alquilado” puede llegar a tener tres madres, la portadora (vientre alquilado en el que vive nueve meses),  la biológica, que es la que ha proporcionado el óvulo y la legal que es la que ha “pagado” por obtener un hijo.  Esto sin mencionar el semen masculino que puede proceder de la congelación de la simiente de una persona ya muerta, o desconocida, aunque puede serlo del propio marido. Conviene por tanto ser consientes de los múltiples trastornos que esto puede causar, a sabiendas de que hay formas maravillosas de solucionar la infertilidad, bástenos  lo mencionado por ser tan humano como lo es la adopción.                        



                             EL MATRIMONIO.
Hablar del Matrimonio Cristiano en un espacio tan reducido como  lo es este solo permite hacer un brevísimo comentario a cada uno de los temas sobresalientes, que son:   A.- De donde proviene la naturaleza del Matrimonio Cristiano,     B.- sus dos fundamentos principales ,    C.-sus frutos, sus fines, y    D.-su sacralidad.
 A.-   Su Naturaleza propia, sin la menor duda proviene de Dios Creador, que decide que la primera pareja humana, un hombre  Adán y una mujer Eva, inicien a la humanidad, esta es no solo una prueba contundente para todos los que tienen fe, sino una lección para todos los seres humanos de todas las épocas y lugares. Es así que el matrimonio es la unión natural de un hombre y una mujer por lo que toda unión matrimonial solo puede ser así. Uniones que en mal uso de su libertad realicen hombres con hombres o mujeres con mujeres son anti-naturales, para los cristianos,   y no solo ilegítimas  sino pecaminosas.
  B.- Los fundamentos del Matrimonio Cristiano son dos, ambos indispensables, al Amor lo menciono en primer lugar porque es indispensable para que una relación comience, no porque sea  más importante  que el otro que es el Vínculo Indisoluble, sino que en el proceso nace, se da, existe, para que entre ambos se inicie el interés mutuo, siendo el otro consecuencia de la unión por el casamiento. Locura, así de simple locura seria intentar un casamiento si no se da entre ambos el amor, la atracción mutua, el enamoramiento, el deseo de estar juntos, de tratarse, que vienen a ser propias del noviazgo, tiempo indispensable y previo a la unión marital. No hay duda por tanto de que el amor es fundamento del matrimonio, y que es deseable no solo que perdure sino que aumente en la pareja nupcial al través de los años, motivos los hay, pero como el Amor no depende enteramente de la voluntad y es por naturaleza voluble, Dios en su inconmensurable sabiduría da a la pareja unida matrimonialmente el instrumento que como fundamento también garantiza (si hay verdadera Fe) que esa unión marital es permanente e indisoluble, así que si la volubilidad del Amor no permitiese su conservación e incluso se diese su pérdida el matrimonio fundamentado en el vínculo continúa hasta la muerte  de uno de los cónyuges.
C.- Sus frutos son: la procreación, la felicidad y cooperación de los cónyuges, a la que se llama comúnmente la ayuda mutua, dentro de esta ayuda no podemos dejar de considerar a las relaciones íntimas entre marido y mujer, que se deben de considerar íntegralmente ello es con lo que de espiritualidad conllevan, pues dado el  amor mutuo entre ellos, ahí se sublima este, al  realizar el acto que es nada menos que don gratuito de Dios al género humano, no es solo instintivo sino que está preñado de cariño mutuo de entrega entre ambos.
No podemos dejar de examinar el importante ingrediente espiritual de este Sacramento que apunta a la salvación, no solo la propia sino la del cónyuge, pues viviendo la Virtud Teologal de la Caridad al vertirse el amor en el ser amado, en este caso, el marido o la esposa se busca precisamente la santidad de vida conyugal, en tanto la relación comparte las responsabilidades y obligaciones de la vida de casados, cumpliendo la vocación de la maternidad y paternidad, en sus roles cada uno y en caso de que Dios les bendiga con descendencia y para lo cual Dios nos otorga su Gracia. Es el matrimonio por lo tanto campo fértil para el apostolado, no solo con el marido o esposa sino con los hijos y ante la sociedad siendo testigos de buenos cristianos ante la esta.
Destaca entre los frutos del matrimonio el binomio inseparable de la generación y educación de los descendientes, debemos partir de la base del acto portentoso en el que Dios Padre nos brinda a los humanos la posibilidad enorme de participar en el acontecimiento creativo de los nuevos seres, en el que nosotros aportamos la parte material y Él el alma espiritual, realización creativa de alguien que no tenía antecedente alguno, que al ser concebido es alguien que no existía y que entra en la existencia. Si esto no nos conmueve el alma no lograremos crecer como personas.
D.-El Matrimonio fue elevado a Sacramento por Nuestro Señor Jesucristo, quien con su presencia en las bodas de Caná, lo santifica, por sus enseñanzas a los apóstoles. San Pablo lo califica de magno  y por supuesto no exagera porque es un Sacramento existencial que nos santifica en todas las actividades de la vida de casados, pues todo el quehacer del casado se enfoca hacia su hogar, hacia su cónyuge, hacia sus hijos, y la vida familiar, sea profesión, sea vida social, sean las vacaciones, toda nuestra vida se puede santificar en tanto ofrecida al Señor como obra que cumple su voluntad, que busca el agradar a Dios y ello en la consecusión de la felicidad de todos los miembros de la familia.
                                      

                                        LA FAMILIA.
PARAFRASEANDO AL PAPA FRANCISCO: “La familia es el hospital más cercano, cuando uno está enfermo lo cuidan ahí, mientras se puede. La familia es la primera escuela de los niños, es el grupo de referencia imprescindible para los jóvenes, es el mejor asilo para los ancianos. La familia constituye la gran «riqueza social», que otras instituciones no pueden sustituir, que debe ser ayudada y potenciada, para no perder nunca el justo sentido de los servicios que la sociedad presta a sus ciudadanos. En efecto, estos servicios que la sociedad presta a los ciudadanos no son una forma de limosna, sino una verdadera «deuda social» respecto a la institución familiar, que es la base y la que tanto aporta al bien común de todos”. 
No nos cabe duda que la sociedad moderna está sufriendo cambios importantes, que necesitan de cuidados muy cercanos por los ataques que sufre  las familias con estos, y para ello es necesario que los identifiquemos, pues si sencillamente nos adaptamos, las familias llevan las de perder, es necesario que luchemos por defender los valores familiares, que tanto afectan en sentido perjudicial, al grado que no hay familia que deje de ser víctima de alguna manera de dichos cambios de signo negativo.
Lo primero que tenemos que tener es el paradigma de la familia ideal, la cual es la que sigue el orden natural, siendo este la unión marital eclesiástica de un hombre y una mujer, por supuesto, que tienen descendencia si Dios se los permite, a la que aman y forman de manera cristiana para, la felicidad de todos los miembros, y la obtención de su autonomía, llegado el momento. Lo que tenemos que intentar con fundamento en los valores familiares cristianos y humanos, cosa no fácil en una sociedad como la actual que ofrece tantas oportunidades negativas y contrarias a los valores que queremos vivir, y enseñar a nuestros hijos en un ambiente de amor, de respeto, de comprensión con los sacrificios necesarios por parte de los cónyuges en su papel de padres, educadores en la fe, en lo social, preparándolos para enfrentar a las necesidades y retos de la sociedad.
En el ambiente hay intereses no aparentes y en ocasiones ocultos los hay de diversos tipos, los de carácter económico, o político e ideológico, algunos van detrás del dinero que gastamos, con ofertas de bienestar como sucedáneo de felicidad, otros de nuestros votos los que en ocasiones quieren ganar con políticas negativas como el permisionismo. Otros con ideologías que rompen todo género de valores cristianos, como el pretendido “matrimonio entre homosexuales”, y la posibilidad de adopción por los mismos, matrimonios a prueba, donde la mujer siempre sale perdiendo, son ejemplos, su virginidad, sojuzgamiento por el “novio” embarazos seguidos de abandono por el hombre, y que causan angustia en la vida sobre todo ante el peligro de que los padres se enteren, las uniones libres, con los hijos fuera del matrimonio, estos dos últimos casos con la falta de seguridad y altas probabilidades de ser madres solteras o aún mucho peor el caer en el crimen del aborto. Los hijos fuera del matrimonio no son algo naturalmente bueno, ni para las personas , ambas generadores y generados, ni lo son para una sociedad sana, en su desarrollo queda socavada la benéfica acción de la autoridad paterna, la que conlleva consigo la crisis de obediencia, por el contrario tenemos dentro de los matrimonios normales la paternidad responsable, que no solo se ocupa del espaciamiento y cantidad de hijos a tener, sino de la guía que los hijos requieren, la salud, su desarrollo psicológico y físico, el clima de la autoridad moral ejercida por los padres, en el ambiente de amor y ternura, ejemplo de sociabilidad. La autoridad materno-paterna es imprescindible, si no son capaces de obedecerla a la que  ven, ¿Cómo van a obedecer a Dios a quien no ven? .No hay hijo que no necesite de correcciones, de sujeción a horario, de vivir los principios de subsidiaridad y de solidaridad, con padres y hermanos, que no deba tener encargos y que los cumpla, al que no sea necesario, disciplinarlo y encauzarlo por el buen camino, en materia de sus amistades, del cumplimiento de sus deberes escolares, de la manera de vestirse o arreglarse, por dar unos ejemplos. Hoy vemos con pena a padres que se han dado por vencidos , que han inhibido la autoridad paterna, lo que no es correcto, quizás haya que reencauzarla cambiándola por la que en cada caso sea la adecuada, a partir del buen ejemplo que les demos.
Hoy día hay que tener sumo cuidado con las influencias externas a la familia, lo que no es restringirles libertad, sino prepararlos para que la ejerzan sanamente, que sepan distinguir las ideologías subversivas de los valores cristianos y que los antepongan en sus relaciones con la sociedad.
Son muchas las dificultades que se presentan hoy día a los padres, y sin duda que es mucho mas difícil educar hoy de lo que fue en el pasado, y me refiero a los niveles de la economía, del aspecto psicológico, del social, del educativo, pero esto debe de ser un aliciente no permitiendo que se nos imponga el derrotismo.
 ¿Qué es lo que nos es más necesario a los padres de familia para poder dar cumplimiento a las indicaciones que provienen de la Doctrina de Cristo?, en primer lugar nos tenemos que plantear como es que se consideran todas estas cuestiones como doctrinales, la respuesta nos la da la propia Iglesia en su Magisterio,  los escritos papales relacionados con la familia el matrimonio y la sociedad, la predicación de los obispos, tenemos que recurrir a esa Santa Literatura, y ¿de donde vamos a obtener lo necesario?, la respuesta nos la da el propio Jesucristo en su nuevo mandamiento del amor, es tratando de vivirlo con toda nuestra capacidad, solo con amor, viviéndolo, manifestándolo, utilizándolo, obtendremos la Gracia de Estado que el propio Jesucristo nos dona, esa es la mayor ayuda que obtenemos.

                                   DROGADICCIÓN.-
Las adicciones al tabaco, al alcohol y a los estupefacientes son definitivamente perjudiciales para la humanidad, dejaremos las dos primeras para otra ocasión y nos ocuparemos hoy de hablar sobre  los estupefacientes.
Otro de los males que amenaza a nuestra niñez pues a ese grado ha llegado la malicia criminal de los traficantes que quieren adeptos desde la tierna edad de los alumnos de primaria  y no digamos de los miembros de nuestra juventud que son pescados por el vicio del consumo de estupefacientes. En las edades adultas el consumo por desgracia parece ir en aumento, quienes caen en su uso son personas que no han encontrado el verdadero sentido de la vida, y viven atemorizados, o desorientados, o engañados cayendo en la trampa de tomar por bueno lo que es malo. La felicidad que por naturaleza buscamos todos los hombres debe de ser integral, no solo del cuerpo, la verdadera felicidad implica que espiritualmente estemos de acuerdo a nuestra conciencia, y si esta está bien formada, mucho mejor, no son las drogas cuyo efecto es además temporal la que nos brindará la paz del alma, por el contrario corroerá nuestros mas íntimos sentimientos, y nos degradará en nuestras capacidades, porque el cerebro afectado por las mismas tiende al aumento del consumo.
Lo primero que tenemos que decir es que puede tratarse de una enfermedad y se tendrá que tratar debidamente, otro es el aspecto de los que consumen ocasionalmente por diversas circunstancias, no se trata de adictos pero esto no quiere decir que estén fuera del peligro de hacerse adictos, por razones diversas en cuanto a los ya enfermos se deben de curar, pero que como en otras enfermedades crónicas pueden tener recaídas. Pero no nos vamos a meter en describir los efectos psicofísicos que esto produce, hay tratados muy completos sobre ello, que proceden de grandes especialistas, por lo que cada quien de acuerdo a su interés personal puede hacer las consultas pertinentes de acuerdo a su interés.
 En primer término debemos de plantearnos el porqué algunas personas pretenden o llegan mal aconsejadas a buscar una satisfacción, o situación placentera que es producida por el consumo, y como es lógico se tratará de individuos que necesitan de esa satisfacción, porque no están en armonía consigo mismos, porque hay algo que les falta, o que les estorba, que es incómodo y la droga les proporciona el sucedáneo del alivio, del bienestar, del contento, pero insisto solo en forma temporal. Estas personas pueden ser víctimas de diferentes circunstancias, las cuales van desde la herencia genética, pasando por las situaciones personales que son muchísimas por los que solo mencionaremos algunas de las más frecuentes: el estrés, el fracaso, las situaciones de disgusto en la vida familiar o en la profesional, la presión social, la calidad de vida, y muy importante la mala educación recibida en el hogar.
El problema no solo es personal, familiar, social, nacional sino mundial, por lo que tenemos, como siempre, que recurrir a la Doctrina de Cristo en busca de las soluciones, la dimensión es tal que nuestra responsabilidad se tiene que limitar a nuestra personal área de influencia, y tomar las enseñanzas que hemos recibido y aplicarlas, recordemos la  levadura que fermenta toda la masa, el grano de pimienta que se convierte en el mas grande de los arbustos. Es por tanto en nuestro propio hogar donde debemos de comenzar además y si nos es posible en el lugar de nuestro trabajo, en el círculo social al que pertenecemos, con las personas de las familias políticas a las que estamos unidos, u otro ámbito en el que tengamos posibilidad de influir como lo es en nuestra actividad  apostolica.
Que es lo que blinda a la persona humana en contra de las posibles  y funestas consecuencias que trae este problema, pues lo es su propia e …íntima convicción de que no se trata de un verdadero remedio, sino todo lo contrario, que es un peligro inminente para los que se le acerquen esto se logra en la propia familia con la educación, con la creación de un ambiente de amor, respeto y comprensión que nos enseña lo que es la verdadera tranquilidad personal, que nos prepara para enfrentar las dificultades que la vida nos va presentando, que nos forma cristianamente. Es el buen cristiano el que conoce cual es el sentido de su vida, que esta no es sino la preparación de la que viene después a la que tarde o temprano trascenderemos. Todos tenemos nuestro lugar en este mundo en el tiempo y en el espacio, el secreto está en sepamos vivirlo, que conozcamos cuales son nuestras metas y que las consideremos como lo que son, medios, y no fines, que las vayamos realizando a nuestro mejor poder y entender, que sean estas honestas, dirigidas al Bien Común, que nos vayamos realizando en su cumplimiento, cuando este se logra, y si por las razones que sean, no se nos cumplen, saber y entender nuestras limitaciones, a sabiendas que lo que el Hacedor premia es el esfuerzo y no el resultado.
Jorge Casas y Sánchez.LA VIDA, EL MATRIMONIO, LA FAMILIA, Y LA DROGADICCIÓN:
Estos cuatro temas, son desde hace varios lustros y en la actualidad de importancia muy, muy grande, y las tenemos que traer a la palestra en forma recurrente pues la preocupación de la Santa Iglesia en general así nos lo indica, en la catequesis del adulto se hace de primordial importancia, en cuanto estos son (somos) los transmisores de la doctrina a las generaciones venideras por una parte y porque nosotros mismos debemos de ser fieles a Nuestro Señor Jesucristo en la praxis de nuestra propia existencia. El verdadero humanismo, lo que podemos considerar el HUMANISMO CRISTIANO, que se basa en la doctrina de Jesucristo, lo que es, no solo la verdad, sino que nos muestra la  naturaleza de la persona humana de acuerdo a su creador, ésta sola razón deja a los  “humanismos modernos”  ( que no lo entienden, no lo conocen, pues se niegan a analizarlo), en terrenos empantanados, aunque en su ignorancia no se dan cuenta de que  están envueltos en él, pues el sustento de nuestra civilización está en éste y no lo consideran como debían, si tuvieran la más pequeña voluntad de acercarse a las verdades supremas de nuestra existencia. Es  por estas poderosas razones de que es necesario insistir en los temas de esta meditación.
Somos amigos de Jesucristo pero nuestra amistad no es como la amistad humana, por ejemplo a Jesucristo le obedecemos a un amigo le servimos, le ayudamos, mas no le obedecemos, cuando mucho le tomamos un consejo, Jesucristo que es la palabra de Dios nos habla como amigos a través de los Evangelios y nuestra respuesta debe ser la aceptación por medio de la fe. Porque sus palabras son de vida eterna, llenas de amor pues quiere nuestra salvación. Creemos por la gracia del Espíritu Santo pero no es contrario a ello el hecho de que en tanto acto humano que surge de nuestra voluntad y en uso de nuestra libertad, es la luz de la fe que nos ilumina que con la cooperación de nuestras facultades y la gracia divina  podemos estar en el camino de la salvación eterna, lo que la Virtud Teologal de la Esperanza nos enseña. Vale aquí recordar el adagio de San Agustín “creo para comprender y comprendo para creer mejor”.
El gran mal, que es preocupación de la Santa Sede desde hace muchos lustros es: LA FALTA DE SENTIDO DEL PECADO, y la cuestión es que en la actualidad se peca mucho contra la vida, bástenos los ejemplos del aborto, la eugenesia, y la eutanasia. Contra el matrimonio cristiano, con el divorcismo rampante, la mala educación de los hijos en la familia, y el uso de los estupefacientes. Debiéndose estos dos últimos a la educación insuficiente o defectuosa de nuestros hijos cuando ausente totalmente, responsabilidad de grave necesidad, que o no ejercemos, o lo hacemos en forma incompleta. Cuando no dando ejemplos malos, de carácter negativo, que los hijos aprenden por el mal ejemplo recibido.  Otro de nuestros males es la popularidad que va tomando la afición a los estupefacientes, los tradicionales agentes del mal ahora alimentados por los conocimientos de la distribución mercadotécnica van obteniendo adeptos que en algunos casos se convertirán en adictos, con las consecuencias negativas, que ello conlleva. Veamos algunos aspectos cristianos de los cuatro temas que nos hemos propuesto hoy:



                                    LA VIDA.


LA VIDA, ningún derecho humano puede estar por encima del derecho a vivir, y nadie excepto DIOS NUESTRO SEÑOR, puede disponer de la vida, la cual empieza desde el propio momento de la concepción hasta su muerte natural. Con la preocupación del ABORTO, que en esta época en el que el permisivismo es arma electorera de los políticos que no piensan sino en la próxima elección, y sabedores de que el “NO” es menos popular que el “SI”, se decantan por el permisivismo que les representa votos pues es un “SI” a la depravación y al crimen, pues eso es,  en palabras claras el disponer arbitrariamente de la vida de otro ser humano, aunque este sea una persona recién concebida en el seno de una mujer. Bien visto esto, ninguna mujer en sus cabales se inclinaría naturalmente por asesinar a un hijo de sus entrañas, si algunas lo realizan es porque han caído, víctimas de los que teniendo influencia y poder en la sociedad se los han presentado y ofrecen como un “bien”,  o una “solución”, pero debidamente informada la mujer, e incluso hoy apoyada por la ciencia, no solo por la recta moral, sabría que el nuevo ser que lleva en su seno, sea lo que perversamente  han dado en llamar “hijo no deseado” o incluso en los casos muy dolorosos de embarazos producidos por violación, el hijo tiene la mitad de sus cromosomas de ella misma,(nos lo dice la ciencia) no es nunca un ser extraño es siempre sangre de su sangre. Toda concepción debe llevarse naturalmente a su destino, y existen múltiples instancias que están dispuestas y deseosas de ayudarles en todos los casos con tal de preservar la vida de ese nuevo ser que se está gestando en su vientre. Ayudas que consisten en asistencia a las propias madres o a sus hijos si no pueden hacerse cargo de estos. Es imperdonable que haya entidades en las que las legislaturas sean tan torvas e inmorales como para sugerir , apoyar o admitir que sea legal el aborto, cuando se trata de un crimen, que además cuenta con los agravantes de  alevosía  y ventaja, pues se trata de crimen seguro y sobre un inocente indefenso. No queda fuera de este tema el MICRO-ABORTO, forma en que se definen los métodos como el de la “píldora del día siguiente” y otros modos de deshacerse de un posible embarazo, en el que ya hay una persona humana concebida. Aquí la ley no se ocupa pero la Moral sí, nos tenemos que preocupar dentro de nuestra propia casuística de actuar de acuerdo a la voluntad de Nuestro Señor, que está siempre a favor de la vida.
No nos podeos otorgar poderes a los que no tenemos en lo mas mínimo derecho. En el EVANGELIO DE LA VIDA, “Evangelium Vitae” que es encíclica de San Juan Pablo II, se nos explican los grandes temas de la acción creadora de Dios, y otros conceptos muy convenientes de conocer mas a fondo, lo menciono como lectura indispensable para formación de criterio todo buen cristiano.
El diagnóstico prenatal es una serie de diferentes técnicas que tenemos que poner bajo la lupa de la Moral Cristiana ya que hay técnicas seguras y otras que consideramos ilícitas los católicos porque son potencialmente abortivas, en si se trata de obtener un diagnóstico, lo que no es ilícito en si, son las diferentes técnicas las que se deben de juzgar moralmente. El progreso médico permite incluso hacer curaciones al concebido, lo que nos debe de maravillar cuando estas corresponden a métodos seguros que respetan la vida de este. La ilicitud consiste en producir el aborto de que presentare alguna anomalía, ni este caso es lícito el aborto. El diagnóstico prenatal en ningún caso debe llevar como finalidad el terminar con la vida de la persona concebida, si se encontrara malformación, enfermedad genéticamente heredada, u otro problema cualquiera, en todo caso se lleva a cabo para intentar la curación desde el seno materno.
Veamos algo sobre la EUTANASIA, quizás se podría, dados los grandes adelantos de la medicina y las tendencias perversas de las legislaturas de algunos países, empezar distinguiendo algunos conceptos, como el de “vida artificial”, “muerte digna”, compasión, “derecho a la propia vida”, “suicidio ayudado”, y otras  expresiones por el estilo. Siendo el primer concepto a ser explicado el de la propia eutanasia, la que ha sido definida por el MAGISTERIO, asi:
POR EUTANASIA SE ENTIENDE UNA ACCIÓN O UNA OMISIÓN QUE POR SU NATURALEZA O EN LA INTENCIÓN, CAUSA LA MUERTE CON EL FIN DE ELIMINAR CUALQUIER DOLOR.
Pero hay puntos que se deben aclarar, pues los casos son muy diversos y si en lo personal sucediera dentro de nuestro propio ámbito familiar, recordemos que no está por demás consultar el caso con nuestro párroco u obispo. Por ejemplo no es acto eutanásico desconectar a una persona que no tiene en absoluto la posibilidad de recuperación y que está viviendo artificialmente, es este el caso en que Dios decidirá si esa persona puede por sus propios medios vivir o ya ha decidido que su vida natural termine. Esto se comenta dada la posibilidad que tiene la técnica médica de prolongar  “artificialmente”  la vida sin posibilidades de curación, cayendo incluso en una situación abusiva, y  quizás solo prolongando el sufrimiento del paciente. Como tampoco  es eutanásico el caso de los enfermos terminales en que por ser inaguantables los dolores se aplican al paciente dosis de calmantes que podrían acortar su vida, puesto que se aplican con la intención,  no de acortar la vida sino con la de disminuir un dolor insoportable. Aquí lo que se deduce es que no es la medicación la que causa la muerte, sino la propia enfermedad, estamos por supuesto refiriéndonos a casos de enfermos incurables y que se encuentran sufriendo increíblemente. Como tampoco, nos dice la Doctrina Cristiana a través de su Congregación para la Doctrina de la Fe, se debe llamar Eutanasia al caso de no usar métodos que, a criterio de doctores verdaderamente capacitados, fueren para intentar curaciones cuyos resultados son desproporcionados a los a los resultados previsibles.
El caso de los enfermos terminales, en especial ayudándoles a morir debidamente reconciliados con Dios, proporcionándoles cuidados que les permiten hacer mas soportable su sufrimiento no se debe considerar eutanásico, sino por lo contrario caritativo.
Lo importante en estos casos es el tomar en cuenta la DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANA y por un lado no prolongar inútilmente sus sufrimientos, sino tener un criterio basado en la ciencia médica y en la conciencia de familiares y doctores, ni tampoco caer en la eutanasia, acortando artificialmente su vida. Es conveniente que recordemos que la vida nos la da Dios pero no es nuestra, ni el paciente ni los familiares ni los doctores son dueños de esta, por lo tanto a sabiendas de que todos tenemos que morir solo preservamos la dignidad de la persona humana permitiendo QUE SU MUERTE SEA NATURAL y de ninguna otra manera. No tenemos derecho ni a prolongarla inútilmente ni a acortarla artificialmente. Dios nos la da y Él nos la quita, y solo Él.
En 1865 se publicaron los trabajos del monje católico agustino GREGOR MENDEL al que se conoce por ser el iniciador de la HERENCIA GENÉTICA, a partir del 1900 se empiezan a realizar estudios cada vez mas profundos y sorprendentes sobre las células humanas, llegando en la actualidad a descubrimientos que cada día progresan mas en el campo científico, aspectos como los que se estudian a partir del ADN, hacen muy necesaria a la BIOÉTICA, entendida esta como debe de ser, sustentada en los valores morales cristianos, considerándola como la ética de la vida, fundamentada en valores humanos y no en intereses mercadológicos como lo son las clínicas de reproducción:           IN-VITRO, Y las clínicas abortivas.
En este mismo sentido de ideas,  tenemos los adelantos muy impresionantes desde el punto de vista de las ciencias médicas que a través de la GENETICA  están en posibilidad, a través de los conocimientos del GENOMA HUMANO, de diagnosticar deformaciones, enfermedades  y estados como el de los concebidos  que sufren desde el seno materno el Síndrome de Down, aquí cabe la fórmula de “conocer para curar no para seleccionar”. Es por ello que toda MANIPULACIÓN GENÉTICA que trate de modificar,  ( y la ciencia actual tiene la posibilidad de realizarlo y de hecho se realiza ), lo que la naturaleza le ha dado al nuevo ser, a lo que se llama su PATRIMONIO GENÉTICO, debe de respetarse en cuanto a su constitución, pues hay un abismo entre lo curativo que pretende auxiliar a la naturaleza respetando su constitución genética y lo modificante que pretende alterarla, cambiarla, para que sea genéticamente diferente.

En cuanto a la PROCREACIÓN ARTIFICIAL, cuando los matrimonios no pueden lograr que la mujer conciba por los medios naturales debemos tener al menos una idea de las posibilidades  que existen y que son ilícitas y una CLARIDAD ABSOLUTA SOBRE LAS POSIBILIDADES LÍCITAS. Empecemos diciendo que hay un derecho legítimo a querer procrear pero que no hay un derecho a tener un hijo, porque una persona humana no es un objeto, hay que respetar la dignidad de la persona, por lo que no hay derecho de una persona sobre otra a poseerla como la posesión de algo que es una cosa.
Existen clínicas de reproducción artificial,  que aprovechándose de la ciencia médica  han creado un mercado lleno de ofertas ilícitas, que mercantilizan diversas posibilidades como lo son la fecundación heteróloga, que consiste en el uso de un gameto no de los esposos, la recta moral considera que solo las posibilidades propias de los esposos dan el derecho de procreación. No debemos considerar esto en comparación con el acto de amor muy digno y muy humano de la adopción, son casos diferentes desde su raíz. El acto de concebir a una nueva persona humana debe de proceder del amor entre los esposos, que quieren que esa nueva persona provenga de ambos y no de algún extraño(ña), conocido(a) o desconocido(a).  La CONGELACIÓN DE LOS GAMETOS, es un procedimiento ilícito por muchas razones, de las que podemos mencionar :  la utilización de infinidad de embriones que están a la venta, esto convierte al ser humano en mercancía, lo que es intolerable moralmente, es indispensable tener claramente entendido el concepto de que si bien Dios ha confiado al hombre el don de la procreación, y lo ha dotado de una ley para llevarlo a cabo, ley que es natural, sigamos los lineamientos de la naturaleza, evitando aquello que la modifica y alentando aquello que la auxilia. Dios ha confiado al hombre el don de la vida humana, lo que nos inbrika sólidamente en la responsabilidad de su manejo, nos hace responsables del uso que de ella hagamos, por lo que  en la vida naciente, los procedimientos procreativos, el mantenimiento de la propia vida así como toda intervención artificial, por moderna que sea, por conveniente que aparente ser, debe someterse a la moral para ser admitida como lícita o declarada abiertamente ilícita y contraria al espíritu de  la doctrina de Jesucristo.

INSEMINACIÓN  ARTIFICIAL. Hay aspectos de la humanidad que se deben de tratar científicamente y cuya importancia no se puede superar algunos son como la salubridad, que las ciencias médicas tratan, como también la búsqueda de la salud, las ciencias legales que buscan  la justicia, su impartición y legislación etc. pero no todo se le puede dejar a las ciencias hay aspectos que pertenecen a la Moral y a la Ética, otras a las costumbres, culturas, tradiciones, siendo los aspectos morales de inmensa importancia y estos se fundamentan en las religiones en las creencias t las tradiciones. Es en este punto en el que quiero hacer incapié pues los adelantos científicos, verdaderamente impresionantes no son siempre morales, o sea que no tienen mas límites que los presupuestos económicos, y es INDUDABLE QUE LA MORAL MARQUE SUS LÍMITES, y que estos se traduzcan en legislación apropiada, especialísimamente en lo que concierne a la procreación, fertilidad, generación, matrimonio y vida humana.
Con la vida humana no se puede experimentar ilimitadamente, el respeto a esta es una obligación de primordial importancia desde su inicio que es el momento de la concepción, por lo que los embriones, humanos deben de gozar de la protección legal y moral y no ser tratados como objetos desechables. Aquí la ciencia, experimentando inmoralmente,  ha obtenido avances que no dejan de ser espectaculares pero no por ello legítimos ni éticos  y mucho menos morales. Si esta experimentación se hiciera exclusivamente con animales y con el objeto de obtener beneficios para el Bien Común de la humanidad no sería censurada por la moral. Pero el disponer arbitrariamente  de vidas humanas no es lícito, la dignidad de la persona humana hace, por fuerza y por derecho el que  no pueda ser  tratada,  -en ningún momento de su existencia-   como algo técnico,  como sujeto de experimentación y después de ello desechada como basura inservible.
La vida humana debe de proceder de la donación que un hombre y una mujer debidamente unidos en matrimonio se hacen mutuamente creando también el compromiso de la educación de su prole, lo que a esto lo perfecciona el  amor marital y materno-paternal y el vínculo indisoluble, ésta que viene a ser una de las mas  grandes responsabilidades que el ser humano  en unión de su cónyuge asume en su existencia, y  viene a ser,  además,  la manera no solo práctica de colaboración a la vida social y familiar sino que es la manera natural que Dios Creador nos dejó claramente señalado con nuestros Primeros Padres, y nadie puede decirnos mejor como es  nuestra naturaleza que el mismo que nos la ha concedido.
La inseminación artificial padece de innumerables defectos que al imperfeccionarla la hacen ilícita, unos de los criterios , no todos son:  se despersonaliza el acto procreativo lo que es contra la naturaleza, como nos lo señala la antropología,  el hijo es algo que viene del exterior algo que se introduce a la familia que viene de fuera, extraño a la procreación natural, en el aspecto legal se dan complicaciones muy serias con los niños de probeta. pues si el vientre es “alquilado” puede llegar a tener tres madres, la portadora (vientre alquilado en el que vive nueve meses),  la biológica, que es la que ha proporcionado el óvulo y la legal que es la que ha “pagado” por obtener un hijo.  Esto sin mencionar el semen masculino que puede proceder de la congelación de la simiente de una persona ya muerta, o desconocida, aunque puede serlo del propio marido. Conviene por tanto ser consientes de los múltiples trastornos que esto puede causar, a sabiendas de que hay formas maravillosas de solucionar la infertilidad, bástenos  lo mencionado por ser tan humano como lo es la adopción.                        



                             EL MATRIMONIO.
Hablar del Matrimonio Cristiano en un espacio tan reducido como  lo es este solo permite hacer un brevísimo comentario a cada uno de los temas sobresalientes, que son:   A.- De donde proviene la naturaleza del Matrimonio Cristiano,     B.- sus dos fundamentos principales ,    C.-sus frutos, sus fines, y    D.-su sacralidad.
 A.-   Su Naturaleza propia, sin la menor duda proviene de Dios Creador, que decide que la primera pareja humana, un hombre  Adán y una mujer Eva, inicien a la humanidad, esta es no solo una prueba contundente para todos los que tienen fe, sino una lección para todos los seres humanos de todas las épocas y lugares. Es así que el matrimonio es la unión natural de un hombre y una mujer por lo que toda unión matrimonial solo puede ser así. Uniones que en mal uso de su libertad realicen hombres con hombres o mujeres con mujeres son anti-naturales, para los cristianos,   y no solo ilegítimas  sino pecaminosas.
  B.- Los fundamentos del Matrimonio Cristiano son dos, ambos indispensables, al Amor lo menciono en primer lugar porque es indispensable para que una relación comience, no porque sea  más importante  que el otro que es el Vínculo Indisoluble, sino que en el proceso nace, se da, existe, para que entre ambos se inicie el interés mutuo, siendo el otro consecuencia de la unión por el casamiento. Locura, así de simple locura seria intentar un casamiento si no se da entre ambos el amor, la atracción mutua, el enamoramiento, el deseo de estar juntos, de tratarse, que vienen a ser propias del noviazgo, tiempo indispensable y previo a la unión marital. No hay duda por tanto de que el amor es fundamento del matrimonio, y que es deseable no solo que perdure sino que aumente en la pareja nupcial al través de los años, motivos los hay, pero como el Amor no depende enteramente de la voluntad y es por naturaleza voluble, Dios en su inconmensurable sabiduría da a la pareja unida matrimonialmente el instrumento que como fundamento también garantiza (si hay verdadera Fe) que esa unión marital es permanente e indisoluble, así que si la volubilidad del Amor no permitiese su conservación e incluso se diese su pérdida el matrimonio fundamentado en el vínculo continúa hasta la muerte  de uno de los cónyuges.
C.- Sus frutos son: la procreación, la felicidad y cooperación de los cónyuges, a la que se llama comúnmente la ayuda mutua, dentro de esta ayuda no podemos dejar de considerar a las relaciones íntimas entre marido y mujer, que se deben de considerar íntegralmente ello es con lo que de espiritualidad conllevan, pues dado el  amor mutuo entre ellos, ahí se sublima este, al  realizar el acto que es nada menos que don gratuito de Dios al género humano, no es solo instintivo sino que está preñado de cariño mutuo de entrega entre ambos.
No podemos dejar de examinar el importante ingrediente espiritual de este Sacramento que apunta a la salvación, no solo la propia sino la del cónyuge, pues viviendo la Virtud Teologal de la Caridad al vertirse el amor en el ser amado, en este caso, el marido o la esposa se busca precisamente la santidad de vida conyugal, en tanto la relación comparte las responsabilidades y obligaciones de la vida de casados, cumpliendo la vocación de la maternidad y paternidad, en sus roles cada uno y en caso de que Dios les bendiga con descendencia y para lo cual Dios nos otorga su Gracia. Es el matrimonio por lo tanto campo fértil para el apostolado, no solo con el marido o esposa sino con los hijos y ante la sociedad siendo testigos de buenos cristianos ante la esta.
Destaca entre los frutos del matrimonio el binomio inseparable de la generación y educación de los descendientes, debemos partir de la base del acto portentoso en el que Dios Padre nos brinda a los humanos la posibilidad enorme de participar en el acontecimiento creativo de los nuevos seres, en el que nosotros aportamos la parte material y Él el alma espiritual, realización creativa de alguien que no tenía antecedente alguno, que al ser concebido es alguien que no existía y que entra en la existencia. Si esto no nos conmueve el alma no lograremos crecer como personas.
D.-El Matrimonio fue elevado a Sacramento por Nuestro Señor Jesucristo, quien con su presencia en las bodas de Caná, lo santifica, por sus enseñanzas a los apóstoles. San Pablo lo califica de magno  y por supuesto no exagera porque es un Sacramento existencial que nos santifica en todas las actividades de la vida de casados, pues todo el quehacer del casado se enfoca hacia su hogar, hacia su cónyuge, hacia sus hijos, y la vida familiar, sea profesión, sea vida social, sean las vacaciones, toda nuestra vida se puede santificar en tanto ofrecida al Señor como obra que cumple su voluntad, que busca el agradar a Dios y ello en la consecusión de la felicidad de todos los miembros de la familia.
                                      

                                        LA FAMILIA.
PARAFRASEANDO AL PAPA FRANCISCO: “La familia es el hospital más cercano, cuando uno está enfermo lo cuidan ahí, mientras se puede. La familia es la primera escuela de los niños, es el grupo de referencia imprescindible para los jóvenes, es el mejor asilo para los ancianos. La familia constituye la gran «riqueza social», que otras instituciones no pueden sustituir, que debe ser ayudada y potenciada, para no perder nunca el justo sentido de los servicios que la sociedad presta a sus ciudadanos. En efecto, estos servicios que la sociedad presta a los ciudadanos no son una forma de limosna, sino una verdadera «deuda social» respecto a la institución familiar, que es la base y la que tanto aporta al bien común de todos”. 
No nos cabe duda que la sociedad moderna está sufriendo cambios importantes, que necesitan de cuidados muy cercanos por los ataques que sufre  las familias con estos, y para ello es necesario que los identifiquemos, pues si sencillamente nos adaptamos, las familias llevan las de perder, es necesario que luchemos por defender los valores familiares, que tanto afectan en sentido perjudicial, al grado que no hay familia que deje de ser víctima de alguna manera de dichos cambios de signo negativo.
Lo primero que tenemos que tener es el paradigma de la familia ideal, la cual es la que sigue el orden natural, siendo este la unión marital eclesiástica de un hombre y una mujer, por supuesto, que tienen descendencia si Dios se los permite, a la que aman y forman de manera cristiana para, la felicidad de todos los miembros, y la obtención de su autonomía, llegado el momento. Lo que tenemos que intentar con fundamento en los valores familiares cristianos y humanos, cosa no fácil en una sociedad como la actual que ofrece tantas oportunidades negativas y contrarias a los valores que queremos vivir, y enseñar a nuestros hijos en un ambiente de amor, de respeto, de comprensión con los sacrificios necesarios por parte de los cónyuges en su papel de padres, educadores en la fe, en lo social, preparándolos para enfrentar a las necesidades y retos de la sociedad.
En el ambiente hay intereses no aparentes y en ocasiones ocultos los hay de diversos tipos, los de carácter económico, o político e ideológico, algunos van detrás del dinero que gastamos, con ofertas de bienestar como sucedáneo de felicidad, otros de nuestros votos los que en ocasiones quieren ganar con políticas negativas como el permisionismo. Otros con ideologías que rompen todo género de valores cristianos, como el pretendido “matrimonio entre homosexuales”, y la posibilidad de adopción por los mismos, matrimonios a prueba, donde la mujer siempre sale perdiendo, son ejemplos, su virginidad, sojuzgamiento por el “novio” embarazos seguidos de abandono por el hombre, y que causan angustia en la vida sobre todo ante el peligro de que los padres se enteren, las uniones libres, con los hijos fuera del matrimonio, estos dos últimos casos con la falta de seguridad y altas probabilidades de ser madres solteras o aún mucho peor el caer en el crimen del aborto. Los hijos fuera del matrimonio no son algo naturalmente bueno, ni para las personas , ambas generadores y generados, ni lo son para una sociedad sana, en su desarrollo queda socavada la benéfica acción de la autoridad paterna, la que conlleva consigo la crisis de obediencia, por el contrario tenemos dentro de los matrimonios normales la paternidad responsable, que no solo se ocupa del espaciamiento y cantidad de hijos a tener, sino de la guía que los hijos requieren, la salud, su desarrollo psicológico y físico, el clima de la autoridad moral ejercida por los padres, en el ambiente de amor y ternura, ejemplo de sociabilidad. La autoridad materno-paterna es imprescindible, si no son capaces de obedecerla a la que  ven, ¿Cómo van a obedecer a Dios a quien no ven? .No hay hijo que no necesite de correcciones, de sujeción a horario, de vivir los principios de subsidiaridad y de solidaridad, con padres y hermanos, que no deba tener encargos y que los cumpla, al que no sea necesario, disciplinarlo y encauzarlo por el buen camino, en materia de sus amistades, del cumplimiento de sus deberes escolares, de la manera de vestirse o arreglarse, por dar unos ejemplos. Hoy vemos con pena a padres que se han dado por vencidos , que han inhibido la autoridad paterna, lo que no es correcto, quizás haya que reencauzarla cambiándola por la que en cada caso sea la adecuada, a partir del buen ejemplo que les demos.
Hoy día hay que tener sumo cuidado con las influencias externas a la familia, lo que no es restringirles libertad, sino prepararlos para que la ejerzan sanamente, que sepan distinguir las ideologías subversivas de los valores cristianos y que los antepongan en sus relaciones con la sociedad.
Son muchas las dificultades que se presentan hoy día a los padres, y sin duda que es mucho mas difícil educar hoy de lo que fue en el pasado, y me refiero a los niveles de la economía, del aspecto psicológico, del social, del educativo, pero esto debe de ser un aliciente no permitiendo que se nos imponga el derrotismo.
 ¿Qué es lo que nos es más necesario a los padres de familia para poder dar cumplimiento a las indicaciones que provienen de la Doctrina de Cristo?, en primer lugar nos tenemos que plantear como es que se consideran todas estas cuestiones como doctrinales, la respuesta nos la da la propia Iglesia en su Magisterio,  los escritos papales relacionados con la familia el matrimonio y la sociedad, la predicación de los obispos, tenemos que recurrir a esa Santa Literatura, y ¿de donde vamos a obtener lo necesario?, la respuesta nos la da el propio Jesucristo en su nuevo mandamiento del amor, es tratando de vivirlo con toda nuestra capacidad, solo con amor, viviéndolo, manifestándolo, utilizándolo, obtendremos la Gracia de Estado que el propio Jesucristo nos dona, esa es la mayor ayuda que obtenemos.

                                   DROGADICCIÓN.-
Las adicciones al tabaco, al alcohol y a los estupefacientes son definitivamente perjudiciales para la humanidad, dejaremos las dos primeras para otra ocasión y nos ocuparemos hoy de hablar sobre  los estupefacientes.
Otro de los males que amenaza a nuestra niñez pues a ese grado ha llegado la malicia criminal de los traficantes que quieren adeptos desde la tierna edad de los alumnos de primaria  y no digamos de los miembros de nuestra juventud que son pescados por el vicio del consumo de estupefacientes. En las edades adultas el consumo por desgracia parece ir en aumento, quienes caen en su uso son personas que no han encontrado el verdadero sentido de la vida, y viven atemorizados, o desorientados, o engañados cayendo en la trampa de tomar por bueno lo que es malo. La felicidad que por naturaleza buscamos todos los hombres debe de ser integral, no solo del cuerpo, la verdadera felicidad implica que espiritualmente estemos de acuerdo a nuestra conciencia, y si esta está bien formada, mucho mejor, no son las drogas cuyo efecto es además temporal la que nos brindará la paz del alma, por el contrario corroerá nuestros mas íntimos sentimientos, y nos degradará en nuestras capacidades, porque el cerebro afectado por las mismas tiende al aumento del consumo.
Lo primero que tenemos que decir es que puede tratarse de una enfermedad y se tendrá que tratar debidamente, otro es el aspecto de los que consumen ocasionalmente por diversas circunstancias, no se trata de adictos pero esto no quiere decir que estén fuera del peligro de hacerse adictos, por razones diversas en cuanto a los ya enfermos se deben de curar, pero que como en otras enfermedades crónicas pueden tener recaídas. Pero no nos vamos a meter en describir los efectos psicofísicos que esto produce, hay tratados muy completos sobre ello, que proceden de grandes especialistas, por lo que cada quien de acuerdo a su interés personal puede hacer las consultas pertinentes de acuerdo a su interés.
 En primer término debemos de plantearnos el porqué algunas personas pretenden o llegan mal aconsejadas a buscar una satisfacción, o situación placentera que es producida por el consumo, y como es lógico se tratará de individuos que necesitan de esa satisfacción, porque no están en armonía consigo mismos, porque hay algo que les falta, o que les estorba, que es incómodo y la droga les proporciona el sucedáneo del alivio, del bienestar, del contento, pero insisto solo en forma temporal. Estas personas pueden ser víctimas de diferentes circunstancias, las cuales van desde la herencia genética, pasando por las situaciones personales que son muchísimas por los que solo mencionaremos algunas de las más frecuentes: el estrés, el fracaso, las situaciones de disgusto en la vida familiar o en la profesional, la presión social, la calidad de vida, y muy importante la mala educación recibida en el hogar.
El problema no solo es personal, familiar, social, nacional sino mundial, por lo que tenemos, como siempre, que recurrir a la Doctrina de Cristo en busca de las soluciones, la dimensión es tal que nuestra responsabilidad se tiene que limitar a nuestra personal área de influencia, y tomar las enseñanzas que hemos recibido y aplicarlas, recordemos la  levadura que fermenta toda la masa, el grano de pimienta que se convierte en el mas grande de los arbustos. Es por tanto en nuestro propio hogar donde debemos de comenzar además y si nos es posible en el lugar de nuestro trabajo, en el círculo social al que pertenecemos, con las personas de las familias políticas a las que estamos unidos, u otro ámbito en el que tengamos posibilidad de influir como lo es en nuestra actividad  apostolica.
Que es lo que blinda a la persona humana en contra de las posibles  y funestas consecuencias que trae este problema, pues lo es su propia e …íntima convicción de que no se trata de un verdadero remedio, sino todo lo contrario, que es un peligro inminente para los que se le acerquen esto se logra en la propia familia con la educación, con la creación de un ambiente de amor, respeto y comprensión que nos enseña lo que es la verdadera tranquilidad personal, que nos prepara para enfrentar las dificultades que la vida nos va presentando, que nos forma cristianamente. Es el buen cristiano el que conoce cual es el sentido de su vida, que esta no es sino la preparación de la que viene después a la que tarde o temprano trascenderemos. Todos tenemos nuestro lugar en este mundo en el tiempo y en el espacio, el secreto está en sepamos vivirlo, que conozcamos cuales son nuestras metas y que las consideremos como lo que son, medios, y no fines, que las vayamos realizando a nuestro mejor poder y entender, que sean estas honestas, dirigidas al Bien Común, que nos vayamos realizando en su cumplimiento, cuando este se logra, y si por las razones que sean, no se nos cumplen, saber y entender nuestras limitaciones, a sabiendas que lo que el Hacedor premia es el esfuerzo y no el resultado.
Jorge Casas y Sánchez.LA VIDA, EL MATRIMONIO, LA FAMILIA, Y LA DROGADICCIÓN:
Estos cuatro temas, son desde hace varios lustros y en la actualidad de importancia muy, muy grande, y las tenemos que traer a la palestra en forma recurrente pues la preocupación de la Santa Iglesia en general así nos lo indica, en la catequesis del adulto se hace de primordial importancia, en cuanto estos son (somos) los transmisores de la doctrina a las generaciones venideras por una parte y porque nosotros mismos debemos de ser fieles a Nuestro Señor Jesucristo en la praxis de nuestra propia existencia. El verdadero humanismo, lo que podemos considerar el HUMANISMO CRISTIANO, que se basa en la doctrina de Jesucristo, lo que es, no solo la verdad, sino que nos muestra la  naturaleza de la persona humana de acuerdo a su creador, ésta sola razón deja a los  “humanismos modernos”  ( que no lo entienden, no lo conocen, pues se niegan a analizarlo), en terrenos empantanados, aunque en su ignorancia no se dan cuenta de que  están envueltos en él, pues el sustento de nuestra civilización está en éste y no lo consideran como debían, si tuvieran la más pequeña voluntad de acercarse a las verdades supremas de nuestra existencia. Es  por estas poderosas razones de que es necesario insistir en los temas de esta meditación.
Somos amigos de Jesucristo pero nuestra amistad no es como la amistad humana, por ejemplo a Jesucristo le obedecemos a un amigo le servimos, le ayudamos, mas no le obedecemos, cuando mucho le tomamos un consejo, Jesucristo que es la palabra de Dios nos habla como amigos a través de los Evangelios y nuestra respuesta debe ser la aceptación por medio de la fe. Porque sus palabras son de vida eterna, llenas de amor pues quiere nuestra salvación. Creemos por la gracia del Espíritu Santo pero no es contrario a ello el hecho de que en tanto acto humano que surge de nuestra voluntad y en uso de nuestra libertad, es la luz de la fe que nos ilumina que con la cooperación de nuestras facultades y la gracia divina  podemos estar en el camino de la salvación eterna, lo que la Virtud Teologal de la Esperanza nos enseña. Vale aquí recordar el adagio de San Agustín “creo para comprender y comprendo para creer mejor”.
El gran mal, que es preocupación de la Santa Sede desde hace muchos lustros es: LA FALTA DE SENTIDO DEL PECADO, y la cuestión es que en la actualidad se peca mucho contra la vida, bástenos los ejemplos del aborto, la eugenesia, y la eutanasia. Contra el matrimonio cristiano, con el divorcismo rampante, la mala educación de los hijos en la familia, y el uso de los estupefacientes. Debiéndose estos dos últimos a la educación insuficiente o defectuosa de nuestros hijos cuando ausente totalmente, responsabilidad de grave necesidad, que o no ejercemos, o lo hacemos en forma incompleta. Cuando no dando ejemplos malos, de carácter negativo, que los hijos aprenden por el mal ejemplo recibido.  Otro de nuestros males es la popularidad que va tomando la afición a los estupefacientes, los tradicionales agentes del mal ahora alimentados por los conocimientos de la distribución mercadotécnica van obteniendo adeptos que en algunos casos se convertirán en adictos, con las consecuencias negativas, que ello conlleva. Veamos algunos aspectos cristianos de los cuatro temas que nos hemos propuesto hoy:



                                    LA VIDA.


LA VIDA, ningún derecho humano puede estar por encima del derecho a vivir, y nadie excepto DIOS NUESTRO SEÑOR, puede disponer de la vida, la cual empieza desde el propio momento de la concepción hasta su muerte natural. Con la preocupación del ABORTO, que en esta época en el que el permisivismo es arma electorera de los políticos que no piensan sino en la próxima elección, y sabedores de que el “NO” es menos popular que el “SI”, se decantan por el permisivismo que les representa votos pues es un “SI” a la depravación y al crimen, pues eso es,  en palabras claras el disponer arbitrariamente de la vida de otro ser humano, aunque este sea una persona recién concebida en el seno de una mujer. Bien visto esto, ninguna mujer en sus cabales se inclinaría naturalmente por asesinar a un hijo de sus entrañas, si algunas lo realizan es porque han caído, víctimas de los que teniendo influencia y poder en la sociedad se los han presentado y ofrecen como un “bien”,  o una “solución”, pero debidamente informada la mujer, e incluso hoy apoyada por la ciencia, no solo por la recta moral, sabría que el nuevo ser que lleva en su seno, sea lo que perversamente  han dado en llamar “hijo no deseado” o incluso en los casos muy dolorosos de embarazos producidos por violación, el hijo tiene la mitad de sus cromosomas de ella misma,(nos lo dice la ciencia) no es nunca un ser extraño es siempre sangre de su sangre. Toda concepción debe llevarse naturalmente a su destino, y existen múltiples instancias que están dispuestas y deseosas de ayudarles en todos los casos con tal de preservar la vida de ese nuevo ser que se está gestando en su vientre. Ayudas que consisten en asistencia a las propias madres o a sus hijos si no pueden hacerse cargo de estos. Es imperdonable que haya entidades en las que las legislaturas sean tan torvas e inmorales como para sugerir , apoyar o admitir que sea legal el aborto, cuando se trata de un crimen, que además cuenta con los agravantes de  alevosía  y ventaja, pues se trata de crimen seguro y sobre un inocente indefenso. No queda fuera de este tema el MICRO-ABORTO, forma en que se definen los métodos como el de la “píldora del día siguiente” y otros modos de deshacerse de un posible embarazo, en el que ya hay una persona humana concebida. Aquí la ley no se ocupa pero la Moral sí, nos tenemos que preocupar dentro de nuestra propia casuística de actuar de acuerdo a la voluntad de Nuestro Señor, que está siempre a favor de la vida.
No nos podeos otorgar poderes a los que no tenemos en lo mas mínimo derecho. En el EVANGELIO DE LA VIDA, “Evangelium Vitae” que es encíclica de San Juan Pablo II, se nos explican los grandes temas de la acción creadora de Dios, y otros conceptos muy convenientes de conocer mas a fondo, lo menciono como lectura indispensable para formación de criterio todo buen cristiano.
El diagnóstico prenatal es una serie de diferentes técnicas que tenemos que poner bajo la lupa de la Moral Cristiana ya que hay técnicas seguras y otras que consideramos ilícitas los católicos porque son potencialmente abortivas, en si se trata de obtener un diagnóstico, lo que no es ilícito en si, son las diferentes técnicas las que se deben de juzgar moralmente. El progreso médico permite incluso hacer curaciones al concebido, lo que nos debe de maravillar cuando estas corresponden a métodos seguros que respetan la vida de este. La ilicitud consiste en producir el aborto de que presentare alguna anomalía, ni este caso es lícito el aborto. El diagnóstico prenatal en ningún caso debe llevar como finalidad el terminar con la vida de la persona concebida, si se encontrara malformación, enfermedad genéticamente heredada, u otro problema cualquiera, en todo caso se lleva a cabo para intentar la curación desde el seno materno.
Veamos algo sobre la EUTANASIA, quizás se podría, dados los grandes adelantos de la medicina y las tendencias perversas de las legislaturas de algunos países, empezar distinguiendo algunos conceptos, como el de “vida artificial”, “muerte digna”, compasión, “derecho a la propia vida”, “suicidio ayudado”, y otras  expresiones por el estilo. Siendo el primer concepto a ser explicado el de la propia eutanasia, la que ha sido definida por el MAGISTERIO, asi:
POR EUTANASIA SE ENTIENDE UNA ACCIÓN O UNA OMISIÓN QUE POR SU NATURALEZA O EN LA INTENCIÓN, CAUSA LA MUERTE CON EL FIN DE ELIMINAR CUALQUIER DOLOR.
Pero hay puntos que se deben aclarar, pues los casos son muy diversos y si en lo personal sucediera dentro de nuestro propio ámbito familiar, recordemos que no está por demás consultar el caso con nuestro párroco u obispo. Por ejemplo no es acto eutanásico desconectar a una persona que no tiene en absoluto la posibilidad de recuperación y que está viviendo artificialmente, es este el caso en que Dios decidirá si esa persona puede por sus propios medios vivir o ya ha decidido que su vida natural termine. Esto se comenta dada la posibilidad que tiene la técnica médica de prolongar  “artificialmente”  la vida sin posibilidades de curación, cayendo incluso en una situación abusiva, y  quizás solo prolongando el sufrimiento del paciente. Como tampoco  es eutanásico el caso de los enfermos terminales en que por ser inaguantables los dolores se aplican al paciente dosis de calmantes que podrían acortar su vida, puesto que se aplican con la intención,  no de acortar la vida sino con la de disminuir un dolor insoportable. Aquí lo que se deduce es que no es la medicación la que causa la muerte, sino la propia enfermedad, estamos por supuesto refiriéndonos a casos de enfermos incurables y que se encuentran sufriendo increíblemente. Como tampoco, nos dice la Doctrina Cristiana a través de su Congregación para la Doctrina de la Fe, se debe llamar Eutanasia al caso de no usar métodos que, a criterio de doctores verdaderamente capacitados, fueren para intentar curaciones cuyos resultados son desproporcionados a los a los resultados previsibles.
El caso de los enfermos terminales, en especial ayudándoles a morir debidamente reconciliados con Dios, proporcionándoles cuidados que les permiten hacer mas soportable su sufrimiento no se debe considerar eutanásico, sino por lo contrario caritativo.
Lo importante en estos casos es el tomar en cuenta la DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANA y por un lado no prolongar inútilmente sus sufrimientos, sino tener un criterio basado en la ciencia médica y en la conciencia de familiares y doctores, ni tampoco caer en la eutanasia, acortando artificialmente su vida. Es conveniente que recordemos que la vida nos la da Dios pero no es nuestra, ni el paciente ni los familiares ni los doctores son dueños de esta, por lo tanto a sabiendas de que todos tenemos que morir solo preservamos la dignidad de la persona humana permitiendo QUE SU MUERTE SEA NATURAL y de ninguna otra manera. No tenemos derecho ni a prolongarla inútilmente ni a acortarla artificialmente. Dios nos la da y Él nos la quita, y solo Él.
En 1865 se publicaron los trabajos del monje católico agustino GREGOR MENDEL al que se conoce por ser el iniciador de la HERENCIA GENÉTICA, a partir del 1900 se empiezan a realizar estudios cada vez mas profundos y sorprendentes sobre las células humanas, llegando en la actualidad a descubrimientos que cada día progresan mas en el campo científico, aspectos como los que se estudian a partir del ADN, hacen muy necesaria a la BIOÉTICA, entendida esta como debe de ser, sustentada en los valores morales cristianos, considerándola como la ética de la vida, fundamentada en valores humanos y no en intereses mercadológicos como lo son las clínicas de reproducción:           IN-VITRO, Y las clínicas abortivas.
En este mismo sentido de ideas,  tenemos los adelantos muy impresionantes desde el punto de vista de las ciencias médicas que a través de la GENETICA  están en posibilidad, a través de los conocimientos del GENOMA HUMANO, de diagnosticar deformaciones, enfermedades  y estados como el de los concebidos  que sufren desde el seno materno el Síndrome de Down, aquí cabe la fórmula de “conocer para curar no para seleccionar”. Es por ello que toda MANIPULACIÓN GENÉTICA que trate de modificar,  ( y la ciencia actual tiene la posibilidad de realizarlo y de hecho se realiza ), lo que la naturaleza le ha dado al nuevo ser, a lo que se llama su PATRIMONIO GENÉTICO, debe de respetarse en cuanto a su constitución, pues hay un abismo entre lo curativo que pretende auxiliar a la naturaleza respetando su constitución genética y lo modificante que pretende alterarla, cambiarla, para que sea genéticamente diferente.

En cuanto a la PROCREACIÓN ARTIFICIAL, cuando los matrimonios no pueden lograr que la mujer conciba por los medios naturales debemos tener al menos una idea de las posibilidades  que existen y que son ilícitas y una CLARIDAD ABSOLUTA SOBRE LAS POSIBILIDADES LÍCITAS. Empecemos diciendo que hay un derecho legítimo a querer procrear pero que no hay un derecho a tener un hijo, porque una persona humana no es un objeto, hay que respetar la dignidad de la persona, por lo que no hay derecho de una persona sobre otra a poseerla como la posesión de algo que es una cosa.
Existen clínicas de reproducción artificial,  que aprovechándose de la ciencia médica  han creado un mercado lleno de ofertas ilícitas, que mercantilizan diversas posibilidades como lo son la fecundación heteróloga, que consiste en el uso de un gameto no de los esposos, la recta moral considera que solo las posibilidades propias de los esposos dan el derecho de procreación. No debemos considerar esto en comparación con el acto de amor muy digno y muy humano de la adopción, son casos diferentes desde su raíz. El acto de concebir a una nueva persona humana debe de proceder del amor entre los esposos, que quieren que esa nueva persona provenga de ambos y no de algún extraño(ña), conocido(a) o desconocido(a).  La CONGELACIÓN DE LOS GAMETOS, es un procedimiento ilícito por muchas razones, de las que podemos mencionar :  la utilización de infinidad de embriones que están a la venta, esto convierte al ser humano en mercancía, lo que es intolerable moralmente, es indispensable tener claramente entendido el concepto de que si bien Dios ha confiado al hombre el don de la procreación, y lo ha dotado de una ley para llevarlo a cabo, ley que es natural, sigamos los lineamientos de la naturaleza, evitando aquello que la modifica y alentando aquello que la auxilia. Dios ha confiado al hombre el don de la vida humana, lo que nos inbrika sólidamente en la responsabilidad de su manejo, nos hace responsables del uso que de ella hagamos, por lo que  en la vida naciente, los procedimientos procreativos, el mantenimiento de la propia vida así como toda intervención artificial, por moderna que sea, por conveniente que aparente ser, debe someterse a la moral para ser admitida como lícita o declarada abiertamente ilícita y contraria al espíritu de  la doctrina de Jesucristo.

INSEMINACIÓN  ARTIFICIAL. Hay aspectos de la humanidad que se deben de tratar científicamente y cuya importancia no se puede superar algunos son como la salubridad, que las ciencias médicas tratan, como también la búsqueda de la salud, las ciencias legales que buscan  la justicia, su impartición y legislación etc. pero no todo se le puede dejar a las ciencias hay aspectos que pertenecen a la Moral y a la Ética, otras a las costumbres, culturas, tradiciones, siendo los aspectos morales de inmensa importancia y estos se fundamentan en las religiones en las creencias t las tradiciones. Es en este punto en el que quiero hacer incapié pues los adelantos científicos, verdaderamente impresionantes no son siempre morales, o sea que no tienen mas límites que los presupuestos económicos, y es INDUDABLE QUE LA MORAL MARQUE SUS LÍMITES, y que estos se traduzcan en legislación apropiada, especialísimamente en lo que concierne a la procreación, fertilidad, generación, matrimonio y vida humana.
Con la vida humana no se puede experimentar ilimitadamente, el respeto a esta es una obligación de primordial importancia desde su inicio que es el momento de la concepción, por lo que los embriones, humanos deben de gozar de la protección legal y moral y no ser tratados como objetos desechables. Aquí la ciencia, experimentando inmoralmente,  ha obtenido avances que no dejan de ser espectaculares pero no por ello legítimos ni éticos  y mucho menos morales. Si esta experimentación se hiciera exclusivamente con animales y con el objeto de obtener beneficios para el Bien Común de la humanidad no sería censurada por la moral. Pero el disponer arbitrariamente  de vidas humanas no es lícito, la dignidad de la persona humana hace, por fuerza y por derecho el que  no pueda ser  tratada,  -en ningún momento de su existencia-   como algo técnico,  como sujeto de experimentación y después de ello desechada como basura inservible.
La vida humana debe de proceder de la donación que un hombre y una mujer debidamente unidos en matrimonio se hacen mutuamente creando también el compromiso de la educación de su prole, lo que a esto lo perfecciona el  amor marital y materno-paternal y el vínculo indisoluble, ésta que viene a ser una de las mas  grandes responsabilidades que el ser humano  en unión de su cónyuge asume en su existencia, y  viene a ser,  además,  la manera no solo práctica de colaboración a la vida social y familiar sino que es la manera natural que Dios Creador nos dejó claramente señalado con nuestros Primeros Padres, y nadie puede decirnos mejor como es  nuestra naturaleza que el mismo que nos la ha concedido.
La inseminación artificial padece de innumerables defectos que al imperfeccionarla la hacen ilícita, unos de los criterios , no todos son:  se despersonaliza el acto procreativo lo que es contra la naturaleza, como nos lo señala la antropología,  el hijo es algo que viene del exterior algo que se introduce a la familia que viene de fuera, extraño a la procreación natural, en el aspecto legal se dan complicaciones muy serias con los niños de probeta. pues si el vientre es “alquilado” puede llegar a tener tres madres, la portadora (vientre alquilado en el que vive nueve meses),  la biológica, que es la que ha proporcionado el óvulo y la legal que es la que ha “pagado” por obtener un hijo.  Esto sin mencionar el semen masculino que puede proceder de la congelación de la simiente de una persona ya muerta, o desconocida, aunque puede serlo del propio marido. Conviene por tanto ser consientes de los múltiples trastornos que esto puede causar, a sabiendas de que hay formas maravillosas de solucionar la infertilidad, bástenos  lo mencionado por ser tan humano como lo es la adopción.                        



                             EL MATRIMONIO.
Hablar del Matrimonio Cristiano en un espacio tan reducido como  lo es este solo permite hacer un brevísimo comentario a cada uno de los temas sobresalientes, que son:   A.- De donde proviene la naturaleza del Matrimonio Cristiano,     B.- sus dos fundamentos principales ,    C.-sus frutos, sus fines, y    D.-su sacralidad.
 A.-   Su Naturaleza propia, sin la menor duda proviene de Dios Creador, que decide que la primera pareja humana, un hombre  Adán y una mujer Eva, inicien a la humanidad, esta es no solo una prueba contundente para todos los que tienen fe, sino una lección para todos los seres humanos de todas las épocas y lugares. Es así que el matrimonio es la unión natural de un hombre y una mujer por lo que toda unión matrimonial solo puede ser así. Uniones que en mal uso de su libertad realicen hombres con hombres o mujeres con mujeres son anti-naturales, para los cristianos,   y no solo ilegítimas  sino pecaminosas.
  B.- Los fundamentos del Matrimonio Cristiano son dos, ambos indispensables, al Amor lo menciono en primer lugar porque es indispensable para que una relación comience, no porque sea  más importante  que el otro que es el Vínculo Indisoluble, sino que en el proceso nace, se da, existe, para que entre ambos se inicie el interés mutuo, siendo el otro consecuencia de la unión por el casamiento. Locura, así de simple locura seria intentar un casamiento si no se da entre ambos el amor, la atracción mutua, el enamoramiento, el deseo de estar juntos, de tratarse, que vienen a ser propias del noviazgo, tiempo indispensable y previo a la unión marital. No hay duda por tanto de que el amor es fundamento del matrimonio, y que es deseable no solo que perdure sino que aumente en la pareja nupcial al través de los años, motivos los hay, pero como el Amor no depende enteramente de la voluntad y es por naturaleza voluble, Dios en su inconmensurable sabiduría da a la pareja unida matrimonialmente el instrumento que como fundamento también garantiza (si hay verdadera Fe) que esa unión marital es permanente e indisoluble, así que si la volubilidad del Amor no permitiese su conservación e incluso se diese su pérdida el matrimonio fundamentado en el vínculo continúa hasta la muerte  de uno de los cónyuges.
C.- Sus frutos son: la procreación, la felicidad y cooperación de los cónyuges, a la que se llama comúnmente la ayuda mutua, dentro de esta ayuda no podemos dejar de considerar a las relaciones íntimas entre marido y mujer, que se deben de considerar íntegralmente ello es con lo que de espiritualidad conllevan, pues dado el  amor mutuo entre ellos, ahí se sublima este, al  realizar el acto que es nada menos que don gratuito de Dios al género humano, no es solo instintivo sino que está preñado de cariño mutuo de entrega entre ambos.
No podemos dejar de examinar el importante ingrediente espiritual de este Sacramento que apunta a la salvación, no solo la propia sino la del cónyuge, pues viviendo la Virtud Teologal de la Caridad al vertirse el amor en el ser amado, en este caso, el marido o la esposa se busca precisamente la santidad de vida conyugal, en tanto la relación comparte las responsabilidades y obligaciones de la vida de casados, cumpliendo la vocación de la maternidad y paternidad, en sus roles cada uno y en caso de que Dios les bendiga con descendencia y para lo cual Dios nos otorga su Gracia. Es el matrimonio por lo tanto campo fértil para el apostolado, no solo con el marido o esposa sino con los hijos y ante la sociedad siendo testigos de buenos cristianos ante la esta.
Destaca entre los frutos del matrimonio el binomio inseparable de la generación y educación de los descendientes, debemos partir de la base del acto portentoso en el que Dios Padre nos brinda a los humanos la posibilidad enorme de participar en el acontecimiento creativo de los nuevos seres, en el que nosotros aportamos la parte material y Él el alma espiritual, realización creativa de alguien que no tenía antecedente alguno, que al ser concebido es alguien que no existía y que entra en la existencia. Si esto no nos conmueve el alma no lograremos crecer como personas.
D.-El Matrimonio fue elevado a Sacramento por Nuestro Señor Jesucristo, quien con su presencia en las bodas de Caná, lo santifica, por sus enseñanzas a los apóstoles. San Pablo lo califica de magno  y por supuesto no exagera porque es un Sacramento existencial que nos santifica en todas las actividades de la vida de casados, pues todo el quehacer del casado se enfoca hacia su hogar, hacia su cónyuge, hacia sus hijos, y la vida familiar, sea profesión, sea vida social, sean las vacaciones, toda nuestra vida se puede santificar en tanto ofrecida al Señor como obra que cumple su voluntad, que busca el agradar a Dios y ello en la consecusión de la felicidad de todos los miembros de la familia.
                                      

                                        LA FAMILIA.
PARAFRASEANDO AL PAPA FRANCISCO: “La familia es el hospital más cercano, cuando uno está enfermo lo cuidan ahí, mientras se puede. La familia es la primera escuela de los niños, es el grupo de referencia imprescindible para los jóvenes, es el mejor asilo para los ancianos. La familia constituye la gran «riqueza social», que otras instituciones no pueden sustituir, que debe ser ayudada y potenciada, para no perder nunca el justo sentido de los servicios que la sociedad presta a sus ciudadanos. En efecto, estos servicios que la sociedad presta a los ciudadanos no son una forma de limosna, sino una verdadera «deuda social» respecto a la institución familiar, que es la base y la que tanto aporta al bien común de todos”. 
No nos cabe duda que la sociedad moderna está sufriendo cambios importantes, que necesitan de cuidados muy cercanos por los ataques que sufre  las familias con estos, y para ello es necesario que los identifiquemos, pues si sencillamente nos adaptamos, las familias llevan las de perder, es necesario que luchemos por defender los valores familiares, que tanto afectan en sentido perjudicial, al grado que no hay familia que deje de ser víctima de alguna manera de dichos cambios de signo negativo.
Lo primero que tenemos que tener es el paradigma de la familia ideal, la cual es la que sigue el orden natural, siendo este la unión marital eclesiástica de un hombre y una mujer, por supuesto, que tienen descendencia si Dios se los permite, a la que aman y forman de manera cristiana para, la felicidad de todos los miembros, y la obtención de su autonomía, llegado el momento. Lo que tenemos que intentar con fundamento en los valores familiares cristianos y humanos, cosa no fácil en una sociedad como la actual que ofrece tantas oportunidades negativas y contrarias a los valores que queremos vivir, y enseñar a nuestros hijos en un ambiente de amor, de respeto, de comprensión con los sacrificios necesarios por parte de los cónyuges en su papel de padres, educadores en la fe, en lo social, preparándolos para enfrentar a las necesidades y retos de la sociedad.
En el ambiente hay intereses no aparentes y en ocasiones ocultos los hay de diversos tipos, los de carácter económico, o político e ideológico, algunos van detrás del dinero que gastamos, con ofertas de bienestar como sucedáneo de felicidad, otros de nuestros votos los que en ocasiones quieren ganar con políticas negativas como el permisionismo. Otros con ideologías que rompen todo género de valores cristianos, como el pretendido “matrimonio entre homosexuales”, y la posibilidad de adopción por los mismos, matrimonios a prueba, donde la mujer siempre sale perdiendo, son ejemplos, su virginidad, sojuzgamiento por el “novio” embarazos seguidos de abandono por el hombre, y que causan angustia en la vida sobre todo ante el peligro de que los padres se enteren, las uniones libres, con los hijos fuera del matrimonio, estos dos últimos casos con la falta de seguridad y altas probabilidades de ser madres solteras o aún mucho peor el caer en el crimen del aborto. Los hijos fuera del matrimonio no son algo naturalmente bueno, ni para las personas , ambas generadores y generados, ni lo son para una sociedad sana, en su desarrollo queda socavada la benéfica acción de la autoridad paterna, la que conlleva consigo la crisis de obediencia, por el contrario tenemos dentro de los matrimonios normales la paternidad responsable, que no solo se ocupa del espaciamiento y cantidad de hijos a tener, sino de la guía que los hijos requieren, la salud, su desarrollo psicológico y físico, el clima de la autoridad moral ejercida por los padres, en el ambiente de amor y ternura, ejemplo de sociabilidad. La autoridad materno-paterna es imprescindible, si no son capaces de obedecerla a la que  ven, ¿Cómo van a obedecer a Dios a quien no ven? .No hay hijo que no necesite de correcciones, de sujeción a horario, de vivir los principios de subsidiaridad y de solidaridad, con padres y hermanos, que no deba tener encargos y que los cumpla, al que no sea necesario, disciplinarlo y encauzarlo por el buen camino, en materia de sus amistades, del cumplimiento de sus deberes escolares, de la manera de vestirse o arreglarse, por dar unos ejemplos. Hoy vemos con pena a padres que se han dado por vencidos , que han inhibido la autoridad paterna, lo que no es correcto, quizás haya que reencauzarla cambiándola por la que en cada caso sea la adecuada, a partir del buen ejemplo que les demos.
Hoy día hay que tener sumo cuidado con las influencias externas a la familia, lo que no es restringirles libertad, sino prepararlos para que la ejerzan sanamente, que sepan distinguir las ideologías subversivas de los valores cristianos y que los antepongan en sus relaciones con la sociedad.
Son muchas las dificultades que se presentan hoy día a los padres, y sin duda que es mucho mas difícil educar hoy de lo que fue en el pasado, y me refiero a los niveles de la economía, del aspecto psicológico, del social, del educativo, pero esto debe de ser un aliciente no permitiendo que se nos imponga el derrotismo.
 ¿Qué es lo que nos es más necesario a los padres de familia para poder dar cumplimiento a las indicaciones que provienen de la Doctrina de Cristo?, en primer lugar nos tenemos que plantear como es que se consideran todas estas cuestiones como doctrinales, la respuesta nos la da la propia Iglesia en su Magisterio,  los escritos papales relacionados con la familia el matrimonio y la sociedad, la predicación de los obispos, tenemos que recurrir a esa Santa Literatura, y ¿de donde vamos a obtener lo necesario?, la respuesta nos la da el propio Jesucristo en su nuevo mandamiento del amor, es tratando de vivirlo con toda nuestra capacidad, solo con amor, viviéndolo, manifestándolo, utilizándolo, obtendremos la Gracia de Estado que el propio Jesucristo nos dona, esa es la mayor ayuda que obtenemos.

                                   DROGADICCIÓN.-
Las adicciones al tabaco, al alcohol y a los estupefacientes son definitivamente perjudiciales para la humanidad, dejaremos las dos primeras para otra ocasión y nos ocuparemos hoy de hablar sobre  los estupefacientes.
Otro de los males que amenaza a nuestra niñez pues a ese grado ha llegado la malicia criminal de los traficantes que quieren adeptos desde la tierna edad de los alumnos de primaria  y no digamos de los miembros de nuestra juventud que son pescados por el vicio del consumo de estupefacientes. En las edades adultas el consumo por desgracia parece ir en aumento, quienes caen en su uso son personas que no han encontrado el verdadero sentido de la vida, y viven atemorizados, o desorientados, o engañados cayendo en la trampa de tomar por bueno lo que es malo. La felicidad que por naturaleza buscamos todos los hombres debe de ser integral, no solo del cuerpo, la verdadera felicidad implica que espiritualmente estemos de acuerdo a nuestra conciencia, y si esta está bien formada, mucho mejor, no son las drogas cuyo efecto es además temporal la que nos brindará la paz del alma, por el contrario corroerá nuestros mas íntimos sentimientos, y nos degradará en nuestras capacidades, porque el cerebro afectado por las mismas tiende al aumento del consumo.
Lo primero que tenemos que decir es que puede tratarse de una enfermedad y se tendrá que tratar debidamente, otro es el aspecto de los que consumen ocasionalmente por diversas circunstancias, no se trata de adictos pero esto no quiere decir que estén fuera del peligro de hacerse adictos, por razones diversas en cuanto a los ya enfermos se deben de curar, pero que como en otras enfermedades crónicas pueden tener recaídas. Pero no nos vamos a meter en describir los efectos psicofísicos que esto produce, hay tratados muy completos sobre ello, que proceden de grandes especialistas, por lo que cada quien de acuerdo a su interés personal puede hacer las consultas pertinentes de acuerdo a su interés.
 En primer término debemos de plantearnos el porqué algunas personas pretenden o llegan mal aconsejadas a buscar una satisfacción, o situación placentera que es producida por el consumo, y como es lógico se tratará de individuos que necesitan de esa satisfacción, porque no están en armonía consigo mismos, porque hay algo que les falta, o que les estorba, que es incómodo y la droga les proporciona el sucedáneo del alivio, del bienestar, del contento, pero insisto solo en forma temporal. Estas personas pueden ser víctimas de diferentes circunstancias, las cuales van desde la herencia genética, pasando por las situaciones personales que son muchísimas por los que solo mencionaremos algunas de las más frecuentes: el estrés, el fracaso, las situaciones de disgusto en la vida familiar o en la profesional, la presión social, la calidad de vida, y muy importante la mala educación recibida en el hogar.
El problema no solo es personal, familiar, social, nacional sino mundial, por lo que tenemos, como siempre, que recurrir a la Doctrina de Cristo en busca de las soluciones, la dimensión es tal que nuestra responsabilidad se tiene que limitar a nuestra personal área de influencia, y tomar las enseñanzas que hemos recibido y aplicarlas, recordemos la  levadura que fermenta toda la masa, el grano de pimienta que se convierte en el mas grande de los arbustos. Es por tanto en nuestro propio hogar donde debemos de comenzar además y si nos es posible en el lugar de nuestro trabajo, en el círculo social al que pertenecemos, con las personas de las familias políticas a las que estamos unidos, u otro ámbito en el que tengamos posibilidad de influir como lo es en nuestra actividad  apostolica.
Que es lo que blinda a la persona humana en contra de las posibles  y funestas consecuencias que trae este problema, pues lo es su propia e …íntima convicción de que no se trata de un verdadero remedio, sino todo lo contrario, que es un peligro inminente para los que se le acerquen esto se logra en la propia familia con la educación, con la creación de un ambiente de amor, respeto y comprensión que nos enseña lo que es la verdadera tranquilidad personal, que nos prepara para enfrentar las dificultades que la vida nos va presentando, que nos forma cristianamente. Es el buen cristiano el que conoce cual es el sentido de su vida, que esta no es sino la preparación de la que viene después a la que tarde o temprano trascenderemos. Todos tenemos nuestro lugar en este mundo en el tiempo y en el espacio, el secreto está en sepamos vivirlo, que conozcamos cuales son nuestras metas y que las consideremos como lo que son, medios, y no fines, que las vayamos realizando a nuestro mejor poder y entender, que sean estas honestas, dirigidas al Bien Común, que nos vayamos realizando en su cumplimiento, cuando este se logra, y si por las razones que sean, no se nos cumplen, saber y entender nuestras limitaciones, a sabiendas que lo que el Hacedor premia es el esfuerzo y no el resultado.
Jorge Casas y Sánchez.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

EL VÍNCULO INDISOLUBLE Y EL AMOR.
En estos días que se están realizando dos importantes acontecimientos católicos, el encuentro mundial  sobre la familia en Filadelfia y el Sínodo de los Obispos en  Ciudad del Vaticano y en ambos el Santo Padre hará acto de presencia, me ha parecido oportuno opinar sobre dos de los aspectos fundamentales del Matrimonio Sacramental Cristiano, ya que se ha comentado que los legos no debemos de dejar de interesarnos y apoyar de alguna manera a los trabajos y conclusiones que se alcanzarán.
Creo que las primeras consideraciones que se deben de tomar en cuenta cuando se habla de matrimonio son las consabidas y altamente comentadas cuestiones, desde hace mucho tiempo, en el sentido de que este es el núcleo de la célula que es la familia, y esta a su vez es la célula de toda sociedad.
Estoy seguro que no hay  manera o forma de casarse o contraer  matrimonio más perfecto que el matrimonio católico, y ello por muchas razones, pero no nos vamos a ocupar de todas hoy. Solo de las dos mencionadas arriba.
EL VÍNCULO INDISOLUBLE.- Es una parte de la doctrina de Jesucristo, quien lo tuvo que definir con toda solidez, ante los hebreos de su época a la que podemos calificar como divorcista, y con la contundencia de:  “ lo que ates aquí, quedará atado en el Cielo”. Conocido es el libelo que Moisés les permitió,  por la “dureza de su corazón”. Lo que fue en su momento una notoria novedad. En la antigua Ley judía esto no existía los matrimonios eran permanentes.  En la actualidad, sin duda existe esa dureza de corazón, pero ello no es razón, ni lo será nunca para  que la Santa  Iglesia contravenga esta clarísima doctrina de Jesucristo,  que  a partir de Pentecostés está, para todo el tiempo y hasta el final de los tiempos bajo la protección, consejo y sabiduría que el Espíritu de Dios le proporciona. Habrá como en tiempo de Moisés quien la encuentre dura, pero solo hay que pensar que el premio que conlleva es sin comparación alguna muy grande. Lo que es razón mas que suficiente para dar al Vínculo Indisoluble el alto rango que ocupa en nuestra Doctrina Cristina
Pero veamos más de cerca lo que el vínculo indisoluble es: el término procede de “vincole” cadena en Latín,  aquí cabe la aclaración de que una de las características del matrimonio católico es la absoluta libertad de ambos cónyuges para contraerlo, por lo que el término se entiende como lo que dichos cónyuges quieren, han decidido realizar en su deseo de unir sólidamente sus vidas para el resto de sus días. No cabe duda que el casarse por el rito de la Iglesia Católica es una decisión que implica nada menos que toda nuestra existencia terrenal, siendo su relación con nuestra Vida Trascendente en definitiva  mucho más importante dada su implicación salvífica.
Esta implicación procede de la elevación que Jesucristo hace del matrimonio a uno de los Siete Sacramentos,  lo eleva a ese rango sobrenatural en que la pareja de cónyuges casados por la Santa Iglesia, santifican sus vidas, siendo un sacramento que a todo lo largo de la vida de ambos es campo de santificación continuo, siendo la condición para lograrlo el que nuestra voluntad lo quiera, lo deseé, si no buscamos el perfeccionarnos como personas santificando nuestra vida matrimonial con todo lo que esta implica, estaremos desaprovechando ese don maravilloso que Dios nos ofrece de ser felices en esta tierra mientras buscamos la felicidad eterna en la Vida Trascendente. No en balde San Pablo lo califica de Sacramento Magno, pues lo es, porque prácticamente implica todas las acciones vitales de ambos cónyuges al poderse decir que todas sus actividades, las profesionales, las sociales, las familiares y demás están de diferentes maneras enfocadas al sostenimiento permanente del matrimonio y de sus frutos.


EL AMOR ENTRE ESPOSA Y ESPOSO.- Cuando  un hombre y una mujer deciden después de un período de noviazgo que se quieren casar por el rito de la Iglesia Católica, una de las primeras cuestiones que deben de tomar en consideración es el tomar un curso prematrimonial que les permitirá conocer lo que el casarse cristianamente es. La Iglesia lo ha considerado y con mucha razón como requisito indispensable, es en realidad algo que las parroquias se toman ( deben de tomarse) muy en serio, y procurar que las personas que lleven a cabo dicha preparación pre-sacramental del matrimonio, sean de buena formación y que cuenten a su vez con experiencia propia adecuada.
No hay duda de que a la decisión de unirse en matrimonio cristiano les ha llevado el amor, solamente alguna persona fuera de sus cabales pensaría en unirse para caminar juntos el resto de sus vidas, si no está de por medio el amor unitivo de ella a él y viceversa. Sin duda que existe en ambos la vocación al matrimonio, a la vida en sociedad, a la formación de una familia con descendencia y que por sus propias experiencias familiares, en tanto hijos, estarán debidamente enterados de lo que ello implica.
El verdadero amor conyugal, el que perfecciona la unión, el que crea el clima adecuado para que las existencias de los que forman en un principio la familia nuclear y mas adelante si Dios les da descendientes es el amor unitivo y a su vez dativo, y esto lo quiero explicar un poco pues puede ayudar no solo a los matrimonios sino a los novios, para que tengan una idea mas amplia de lo que el amor conyugal debe de ser, lo que va mas adelante del consabido: …..nos vamos a casar porque nos queremos mucho… ó …..es que queremos ser felices….claro que esto está muy bien;  “faltaría mas”,  pero conviene hacer ciertas precisiones adicionales, en el noviazgo se dan o más bien dicho, generalmente se dan juntos el amor y el enamoramiento, ¡ que maravilla !  y mas maravilloso aún que después de muchos años de estar casados aún estén enamorados  entre ellos. Pero la realidad del enamoramiento, esa época de romanticismo de alegría de pasarla juntos, de mostrarse ante los demás como el dúo feliz,  de dos que se quieren y que no tienen ojos sino el uno para el otro, es que puede ser voluble, incluso, pasajero con el tiempo. Pero el amor es otra cosa, cuando amor y enamoramiento se dan los dos juntos, a la vez, nos entusiasman, pero la solidez que el amor verdadero contiene va mucho más allá, anteriormente usé los calificativos de “unitivo” y “dativo” en referencia al amor y ahora quiero explicar esos puntos.
Como lo expresa el vocablo, unitivo es lo que une, la unión marital cristiana es total, permanente, amor unitivo es por tanto el que apela a las mas altas esferas humanas, la unión de almas, la espiritual y la corpórea, en esa entrega que las escrituras bellísimamente expresan diciéndonos “serán una misma carne”  uno para el otro,  para siempre en absoluta entrega, completa, espiritual y corporal, fiel y única.
 Y en cuanto al término  “dativo” cuando nos referimos al verdadero amor no podemos prescindir de su más intima característica que es la de dar y darse, en otras palabras este verdadero amor es el que busca la felicidad del ser amado, se vierte en el otro y por tanto pone , da de sí, todo lo que puede. Aquel que se casara con la expectativa de ser querido, atendido, consentido, porque siente que es amado y por tanto merecedor, está equivocado, ¡ recibir !, claro que se recibe en el matrimonio, pero dar es lo primordial que recibir se recibirá pero dando como punto de inicio, pues si amamos lo que buscamos es, repito, la felicidad del otro, que cuando es recíproca , y este es el gran secreto de los matrimonios ejemplares, felices de toda felicidad, como debe de ser y de esperar que sea, el amor se perfecciona, si ambos lo que buscan, lo que pretenden es el procurar la felicidad del otro, en este caso,  el matrimonio será el estado ideal de la persona con la vocación de fundar su irrepetible y personalísima familia cristiana, seno de felicidad terrenal, fuente de frutos de la descendencia que es obra en conjunto con el Creador, y camino de santidad personal.
Termino con el punto más controversial por parte de las personas que no tienen suficiente fe, y por tanto anteponen las cuestiones personales, como el egoísmo, el egocentrismo, el hedonismo y no alcanzan a comprender que para garantizar el éxito sobrenatural y terrenal del matrimonio lo que debemos de esperar de ambos cónyuges es que teniendo presente el vínculo indisoluble que han contraído con Fe Cristiana, cuiden del amor que como no depende sino parcialmente de la voluntad porque es algo que entra a nuestros sentimientos de una manera misteriosa e inexplicable. Si el amor del noviazgo nos lleva a contraer, hay un amor inicial, pues este es el que se debe acrecentar en los  matrimonios, para que sean buenos, ¿Cómo y porque? Pues porque lo que la vida en común nos depara requiere  de soluciones conjuntas, hijas de la comunicación y respeto mutuo, en colaboración al mismo nivel él y ella,  lo que tiende a unir a mejorar la relación amorosa, y esto debe de alimentar ese fuego del amor inicial y ahora conyugal, mas maduro consolidado en las experiencias compartidas  y las soluciones logradas por el esfuerzo común, entre ambos realizado.
 Destaca sobremanera la generación de nuevos seres, los hijos del amor de ambos y que y esto no debe de dejar de sorprendernos nunca si bien son hijos de nuestra carne su alma procede de la creación divina que en conjunto maravilloso une a la pareja al nuevo ser con nada menos que Dios Creador. Ser padres ambos del nuevo hijo(a) es motivo de incremento del amor conyugal, ese fruto del matrimonio que ambos han generado y que necesita de una madre y de un padre para crecer, desarrollarse, ser introducido en la fe cristiana, y ser educado por ambos para  cumplir con su papel en esta vida y ser salvo en la otra, solo con un amor sustentado, por voluble que sea, en el vínculo y en la fe el matrimonio se mantendrá, independientemente de la fuerza o debilidad del amor conyugal tamizado por el tiempo. Es de desear repito y en ocasiones así sucede que el enamoramiento persista entre ambos,  que maravilla de matrimonios son estos, pero no podemos dejar de admirar a los que se sostienen en la fe y amor a Dios, viviendo el sacramento santificante del matrimonio. El mantener a lo largo de nuestras vidas de casados el Vínculo Indisoluble y el Amor conyugal son actos de Caridad que proceden de la mas viva Fe Cristiana.

Jorge Casas y Sánchez.

martes, 21 de julio de 2015

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agusti_cortesMons. Agustí Cortés          Por estas fechas gran parte de la población está de vacaciones. El regreso al mar o a la montaña, el viaje a lugares y países de geografía o cultura diferentes de la habitual, hacen súmamente oportuna la lectura de la encíclica Laudato si’ del papa Francisco. Es un texto de Doctrina Social de la Iglesia para pensar, para orar, para comprometerse.
Como es sabido, esta encíclica lanza un mensaje profético al mundo desde lo que podemos denominar “la ecología cristiana”. Nuestra fe en la creación nos dice que el sentido y el destino de la naturaleza y del cosmos en general están estrechamente ligados a la humanidad: ésta recibe el mundo y lo “humaniza” sin destruirlo, ya que la destrucción del cosmos supone la muerte del mismo ser humano. En el proyecto de Dios Padre creador, la persona humana es colocada en un jardín de frutos bellos y sabrosos a fin de que, trabajándolo, le sirva de hábitat, alimento y goce estético. De ahí se deriva una moral, una virtud ecológica, que ha de marcar nuestro trato del mundo natural. Esta moral ecológica afecta así a prácticamente todos los campos de la vida personal y social.
El turismo vacacional sería, en este sentido, una gran oportunidad para vivir este mensaje. Tenemos sin embargo una dificultad: resulta preocupante que, salvo valiosas excepciones, el turismo vacacional no es en realidad un encuentro con la naturaleza, sino la prolongación del propio mundo a otro lugar, a lo sumo jalonado con detalles exóticos, que le dan un cierto atractivo. Y si nuestra forma de vivir habitualmente nuestro propio mundo, para mantener un nivel de bienestar, explota la naturaleza degradándola, allá donde vamos de turismo vacacional puede darse una explotación de recursos naturales tanto o más grave. Los llamados espacios vacacionales y de turismo, en general, son tan “civilizados” como nuestras ciudades. En ellos rige la ley del mercado con la misma prepotencia y eficacia que en el corazón de la civilización más avanzada.
El discernimiento que hace el Papa, siguiendo y desarrollando la doctrina de todos los papas anteriores desde san Juan XXIII, consiste en atribuir la degradación de la naturaleza a una explotación incontrolada, que brota de la ambición y del interés egoísta de quienes tienen el poder sobre la técnica y los medios de producción. La “cuestión ecológica” es por ello una cuestión esencialmente moral.
A partir de aquí se derivan las llamadas a las instancias políticas y económicas internacionales para que se adopten medidas para “salvar el planeta”. Pero también se derivan las pautas de conducta de personas y grupos que en la vida cotidiana hemos de evitar toda explotación que degrade irreversiblemente la tierra. La ecología del cosmos y la ecología humana van de la mano.
Hemos venido subrayando “el poder de los débiles” y la “virtualidad de la pobreza”. No es casualidad que el patrón de la ecología católica sea san Francisco de Asís, como lo proclamó san Juan Pablo II. Y no es casualidad que quienes más degradan la naturaleza sean quienes más explotan a otros seres humanos.
- Somos invitados a respetar, admirar, perfeccionar, todo lo creado.
- El mejor modo de hacerlo es amarlo.
- La manera más perfecta de amar es desprenderse y renunciar a toda forma de dominio sobre aquello que se ama.
Es el amor al ser humano lo que está en juego.
¿Será posible que al acabar las vacaciones pueda brotar de nuestro interior algo parecido al Cántico de las criaturas de San Francisco y que alabemos a Dios por la fraternidad extendida al sol, la luna, el agua, el fuego…?
† Agustí Cortés Soriano


viernes, 29 de mayo de 2015


MARAVILLA DE LA GRACIA DIVINA . 

La Gracia de Dios es un don gratuito, sobrenatural,  es un don en tanto que podemos prescindir de él y no aceptarlo, lo que sería verdadera locura, pues es la Gracia Divina la que nos salva, dicho escuetamente, SIN LA GRACIA DE JESUCRISTO NO HAY SALVACIÓN. Por lo que es importante meditar sobre esta maravilla de la Gracia de Dios. Y conviene recordar que Jesucristo vino a este mundo y se ofreció , todo Él, en la totalidad de su existencia humana, con su ejemplo, su doctrina, la Iglesia que nos  fundó  y  en  pasión  dolorosa  hasta la muerte,  derramando  por  TODOS los hombres, los que ya habían muerto, los que estaban vivos en su tiempo y los que no habíamos nacido,  hasta la última gota de su sangre divina y humana, muriendo por nosotros por el amor que nos tiene, para resucitar gloriosamente,  y ofreciendo entre otras muchas cosas maravillosas la Gracia Santificante a aquellos que la acepten.

Para los  cristianos  católicos la Gracia,  en nuestra  vida  de  fe,  juega  un papel  de primera importancia junto con la Doctrina, y  la Caridad para cumplir con la voluntad de Dios pues es precisamente la Gracia  la que nos ayuda en un vivir recto con intención de realizar lo que Dios espera de nosotros. Es por la Gracia que obtenemos las Virtudes Teologales,  que las hacemos nuestras. La vida en unión con Dios se nos dio por la Gracia desde nuestros primeros padres a quienes revistió de Gracia que ellos rechazarían al pecar contra Él. A nosotros nos la ofrece y además debemos saber obtenerla en especial a través de los Sacramentos, que son como verdaderos canales que nos la lucran en forma superabundante.

Al aceptar la Gracia de Dios, aceptamos la filiación divina, nuestro Señor Jesucristo vino a este mundo para que nosotros nos podamos ir al Cielo, para ello nos dejó su vida ejemplar, fundó su Iglesia, con su Doctrina y Sacramentos, canales de gracia abundante,  nos lucró la adopción como hijos de la Trinidad Santa y nos dejó a su Madre como Madre Nuestra, “LA LLENA DE GRACIA”. Para que nosotros  fuéramos merecedores de la Gracia, sufrió su Pasión dolorosa hasta la muerte, para  que la podamos recibir nos  dejó  fundada  su  Iglesia,  instituyó  los  Sacramentos,  y así    que  podamos  recibirla renovadamente, y nos elevemos sobre el resto de la Creación, al ser templos trinitarios, por estar en Gracia de Dios, meditemos en la grandeza de ello, contemplemos la Misericordia de Dios que nos brinda semejante distinción, que nos señala: Camino Verdad y Vida, como Él mismo nos lo sentenció.

Para que la Gracia sea habitual en nosotros, es preciso que nos esforcemos, no es tarea fácil requiere de la virtud de la Caridad, para desearla, de la virtud de la Fe para obtenerla, de la Esperanza para saber que está a nuestro alcance, de  la Piedad y varias virtudes humanas como la fortaleza, la constancia, que nos permite conservarla y  ser morada digna del tesoro que es la Gracia Santificante la Iglesia nuestra maestra, al  ser  la encargada  por Jesucristo  de administrarnos  los  Sacramentos  actualiza  esa  oferta maravillosa del Salvador.

Dios nos ha creado para dos vidas, una en este cosmos, para la cual no ponemos nada de nuestra parte, la llamamos nuestra vida terrenal, y otra que se denomina Vida Eterna a la que accedemos de acuerdo a nuestros actos humanos, los buenos y las malos de nuestra vida terrenal, llevados a cabo en uso de nuestro libre albedrío, y cuya valoración ante Dios depende de dos aspectos uno el del  cumplimiento  de  los  mandatos  de  la sana  conciencia,  y  el  otro el de la obediencia de la CONCIENCIA  FORMADA  del  cristiano.  El  hombre  siempre  necesita  de  regenerarse,   de reconvertirse en el caso de los cristianos, la venida a este cosmos de nuestro Señor Jesucristo fue para lograr una verdadera reconversión de los todos los seres humanos, a la humanidad pre-cristiana le hacía falta una regeneración, pues el politeísmo y las costumbres contrarias a la moral de la conciencia de todo hombre,  lo necesitaban de urgencia, la generalidad de las naciones estaban en decadencia  y la doctrina de la incipiente Iglesia Católica vino a penetrar poco a poco las conciencias de los pueblos y comunidades a donde iba llegando, logrando conversiones que en algunos casos convirtieron en verdaderos santos a algunas y algunos. Las principales religiones europeas pre-cristianas, la de los romanos y griegos no aportaban nada bueno al espíritu del hombre, y el cristianismo colmaba de Fe, Esperanza y Caridad a las almas de todos los que estaban dispuestos a abrir su corazón a la palabra divina.

Todo lo realizado por la Divina Voluntad al mandarnos a su hijo para instaurar aquí su Reino y alejarnos de la situación generalizada en que estábamos viviendo,  por el hecho de ser algo proveniente de la Misericordia Divina y para beneficio del hombre,  enseñándolo con diáfana claridad en el camino a seguir para obtener la salvación, cuanta Gracia no derramaría sobre los apóstoles, los conversos, los discípulos, los Padres de la Iglesia, que lograron la conversión del mas grande, culto  y poderoso imperio de la tierra. Los Sacramentos que Jesucristo instituyó son, desde que existen,  canales riquísimos de Gracia Santificante, a través de ellos como los sarmientos alimentan al fruto de la vid, la Gracia alimenta la Fe, la Caridad, la Fortaleza, y demás virtudes del hombre cristiano. Los Sacramentos al ser administrados por los sacerdotes a los fieles, lo hacen como instrumentos de Jesucristo, siendo Él el que los confiere, es Jesús el que perdona los pecados, es Jesús el que se da como alimento espiritual en la Comunión, es Jesús el que bautiza y perdona el pecado original e infunde las Virtudes Teologales. Es su Gracia otorgada gratuitamente por su Divina Misericordia, a las parejas de casados por el Sacramento del matrimonio, y en forma abundante a través de sus  otros Sacramentos, de allí su gran importancia.

Es claro que antes de la venida de Jesucristo, Dios ya derramaba su Gracia sobre los hombres, basta mencionar las nobles actitudes de los justos, que siguiendo las indicaciones de los Patriarcas, Profetas, la Ley Mosaica, y sus propias conciencias, nos ofrecen ejemplares comportamientos, ahora bien,  con su venida Jesucristo quiso dejar patente la gran necesidad de la Gracia en la vida terrenal del hombre, para asegurar su otra Vida, la eterna.

Todo lo realizado por la Divina Voluntad, al mandarnos a su hijo para instaurar aquí su Reino y alejarnos de la situación generalizada que la humanidad estaba viviendo es acto misericordioso para el mayor beneficio del hombre, por encima de cualquier imaginativo, y con la diáfana claridad que  señala  al  camino  de  la  salvación,  que  nos  cambia  de  seres  terrenales  en  espirituales, sin menospreciar la tradición que procede de nuestro padre Abraham, es claro que antes de la venida de Jesucristo, la Gracia, en especial en el pueblo judío existía como Gracia Santificante y fuera de este como Gracia Actual, misma que otorga el Creador a los hombres que viven de acuerdo a los mandatos de su conciencia, aquellos con la congruencia de existencia a que hemos aludido en otras ocasiones, y que son los que le son fieles a los mandatos internos que a través de la conciencia Dios comunica a todo ser humano. Jesucristo es el gran medio por el que recibimos la Gracia , su entrega a la voluntad divina del Padre, al vivir ejemplarmente, al padecer nos ha convertido de seres terrenales en seres espirituales, si antes solo veíamos al suelo ahora vemos hacia el cielo.

Con la sola Gracia Actual, todos los hombres se pueden salvar, pero los cristianos a la Gracia Actual debemos añadir la Gracia Santifcante, siendo lo mas indicado la frecuencia en la recepción de los Sacramentos, la devota participación en la Santa Misa, las buenas  obras,  la  rectitud de intención,  la oración diaria. Y el rechazo a todo pecado incluso los veniales.

El tema de la Gracia de Dios es mucho mas amplio que esta breve meditación y a manera de conclusión meditemos los siguientes puntos:

GANAMOS La Gracia de Dios, cumpliendo cabalmente su divina voluntad.

CONSERVAMOS la Gracia de Dios, evitando pecar después de ser absueltos en el Sacramento de la Confesión

SE NOS AUMENTA la Gracia de Dios, pidiéndola fervorosamente y cultivándola, se nos aumenta su infusión por parte de Dios, evitando el conformismo y luchando, en las cosas pequeñas de todo el tiempo de nuestra vida.

PERDEMOS la Gracia de Dios, parcialmente pecando venialmente,  y si el pecado es grave, la perdemos totalmente, caso en el que es de extrema urgencia recurrir al Sacramento del perdón.

NOS RESISTIMOS a la Gracia de Dios, si no nos esforzamos en aumentarla, siendo esta Don de Dios, Él espera que en uso de nuestra libertad y con la Caridad Cristiana la procuremos.

Jorge Casas y  Sánchez.