lunes, 3 de noviembre de 2014

ENCUENTRO DE VOLUNTADES



LIBERTADES ENFRENTADAS, ENCUENTRO ENTRE VOLUNTADES.
Dios creó a sus ángeles y al hombre, los primeros criaturas espirituales puras, y el hombre, Adán  y Eva, seres con espíritu y cuerpo, puros también, esta diversidad creacional  es uno de los misterios creacionales de Dios, y resulta inútil el buscar las razones que tuvo Él para ello, diferenciándolos del resto de la creación que es materia pura:  estática, o viviente en sus diversas formas. Lo que si nos resulta muy interesante son los aspectos principales de los dos tipos de criaturas con inteligencia, voluntad y libertad, ángeles y humanos, en sus diferencias y similitudes.
Somos diferentes en cuanto a que ellos son espíritus puros, son los mensajeros y servidores de Dios, y fueron creados con conocimientos propios.  Y Nuestros Primeros Padres fueron creados del barro de la tierra en cuanto a Adán y Eva del cuerpo de Adán,  al crear sus cuerpos Dios les infundió un alma espiritual  con conocimientos innatos, sus cuerpos ,  carecían de necesidades,  como las nuestras todo les era accesible y eran  señores de sus actos.
¿ En que somos iguales?  ángeles y hombres fuimos creados LIBRES Y CON VOLUNTAD E INTELIGENCIA PROPIAS.
¿ PERO QUE FUE LO QUE PASÓ?
Pues que en  uso de esa libre voluntad  unos  ángeles  se indispusieron con Dios, por lo que dispuso castigarles sacándolos del cielo y condenándolos a una existencia diferente, carente de caridad y llena de odios hacia Él, siendo un tremendo castigo consistente en la exclusión definitiva y eterna de la Comunión con Dios,  encabezados por un ángel llamado Luzbel, que a partir de entonces es  el demonio principal, (Lucifer).  Pero Dios quiso conservarles ciertos poderes, además de su inteligencia y una cierta libertad en su existencia de castigo.
Adan y Eva, el hombre y su mujer criaturas de Dios, distinguidas del resto de la creación terrenal por haber sido creados a imagen y semejanza suya, gozaban de una existencia de felicidad en comunión con Dios que se comunicaba directamente con ellos, tenían una serie de características que los hacían muy superiores a todo lo existente sobre la tierra, siendo los únicos seres inteligentes pensantes y libres, que gozaban del dominio del resto de las cosas creadas,Pero también le fallaron a Dios desobedeciéndolo por soberbia, incitados a ello por engaño del propio ángel condenado, el demonio,  y en uso de su libertad.
Fue la infidelidad, la desobediencia,  la falta de fe,  que libremente ejercieron, por lo anterior es que fueron expulsados del Paraíso Terrenal donde vivían, y trabajaban en el encargo que el propio Dios les había dado. Fueron severamente castigados al perder muchas de sus prerrogativas, y adquiriendo obligaciones para poder conservar su existencia.  El diablo obtuvo ciertos poderes malignos sobre el hombre caído, y los usa tanto como puede, es su forma de odiar a Dios, tratando de corromper al hombre. Pero Dios en su infinita bondad y misericordia hacia sus amadas criaturas humanas ,  cumbre de su creación,  le promete un SALVADOR, y al diablo representado en la serpiente, le profetiza que una mujer le aplastará la cabeza. Así mismo al hombre le permite defenderse del diablo, sometiendo el poder de este a la libre decisión humana de no caer en sus chapuzas  ya que es el hombre en uso de su libertad, su fe y libre albedrío  absolutamente capaz de defenderse de los poderes diabólicos y gracias a su SALVADOR, retornar a Dios Creador. Así mismo el ser humano que no lo desea cae en garras del diablo y es así capaz de cometer los peores crímenes,  los grandes pecados, y causar lo males, grandes o pequeños, de dimensiones personales aunque afectan de alguna manera a toda  a la raza humana y los grandes males como los genocidios los crímenes contra” lesa” humanidad, los millones de micro-abortos,  las guerras injustas, las legislaciones contra “natura”, y otros males de consecuencias contrarias al Bien Común.
El diablo y sus seguidores,  cuando llegue La Parusía,  sufrirá la derrota definitiva y perderá absolutamente su poder sobre las almas humanas que sean salvas. No así sobre las que se condenen, que pasarán a ser  de su caterva.
La lección de nuestros Primeros Padres y el castigo correspondiente,  consiste en la pérdida de los dones previos a su caída, siendo estos de:
  A.-  SABIDURÍA ADQUIRIDA DE ORIGEN,  sin esfuerzo, todo aquello que les convenía saber lo habían recibido sin esfuerzo alguno, además la experiencia de su existencia les proporcionaba nuevos conocimientos que asimilaban sin esforzarse,  era realmente un conocimiento angelical el que tenían Adán y Eva. La nueva situación del hombre le obliga a aprender todo, pues nada sabe al nacer, y aprende a lo largo de su existencia, de acuerdo a su voluntad y capacidad intelectual.
B.-  DOMINIO SOBRE SUS PASIONES,  si bien no fueron creados impecables si tenían un dominio muy grande casi absoluto y sin esfuerzo sobre sus pasiones de todo tipo, y poseían abundantemente las virtudes contrarias a los deseos de placeres que se les daban en forma adquirida, infundida, no como ahora que nos cuesta adquirirlas. El humano actual debe luchar y vencer la inclinación a las pasiones negativas y contrarias a la doctrina de Jesucristo.
C.- LA INMORTALIDAD CORPORAL, nuestros primeros padres, dentro del Paraíso Terrenal, no sufrían envejecimiento, ni enfermedades, no tenían dolores, ni psíquicos , ni corporales, su vida no estaba sujeta al paso del tiempo que ahora nos envejece y enferma, solo Dios sabe cuanto tiempo los hubiera conservado en ese estado ideal de felicidad, en el cual podían haber ido purificando su alma. Lo que si sabemos es que gracias al SALVADOR que nos mandó Dios, EN LA HUMANIDAD DE LA SEGUNDA PERSONA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD, somos candidatos a recibir la GRACIA SANTIFICANTE, que nos lucrará la vida eterna de felicidad y el conocimiento directo de Dios, pues su caridad y misericordia nos permiten no solo en esta tierra sino también en el purgatorio, purificar nuestras almas para la felicidad de la Vida Eterna.
¿Qué fue lo que en realidad pasó?  El demonio en uso de su poder que el Creador le dejó conservar y en uso de su libertad, dando rienda suelta a su odio a Dios, lo quiso ofender a través de pervertir a su creatura humana, y ésta al faltar a la sumisión que le debía a quien todo se lo había dado, hizo caso a quien nada le había proporcionado. La falta fue muy grande preñada de soberbia, deslealtad, desamor, desobediencia, falta de agradecimiento, etc. y esta se mide por el ofendido, no por el ofensor, o sea que no podía ser mas grande, y generó el castigo que todos los nacidos heredamos.
Es así como dos libertades de criaturas de Dios se ven enfrentadas,  desde entonces hasta el fin de los tiempos en que Jesucristo en su segunda venida a este mundo, en el que pondrá las cosas en orden, los hombres seremos resucitados por el Señor unos para la condenación eterna y otros con gloria para la visión beatífica, que es la suprema felicidad sin fin. 
 ¿Qué es lo que sucita este rompimiento? Pues eso precisamente el quebrar el equilibrio, de la armonía de la Creación, el hombre no solo ha perdido su estado de justicia original, sino que ha entrado el pecado en el mundo, muy pronto veremos en la historia del hombre como el crimen se da entre hermanos al quitarle la vida Caín a Abel, el hombre irá inventando pecados que van en contra de su conciencia, vendrán los latrocinios, asesinatos, corrupciones de todo género, ya no solo tenemos el pecado contraído de origen, sino todos los demás que son, no adquiridos sino cometidos, en forma personal y responsables de ellos también de la misma manera.
El pecado es siempre personal, y personalmente seremos juzgados cada uno de los hombres, sin embargo cuando este se da multitudinariamente se habla del “pecado social” por ejemplo, no es que la sociedad peque sino que en sus miembros se daen abundancia el estado pecaminoso, podemos dar como ejemplos la sociedad  divorcista, hedonista, abortista,  permisivista, etc. así es como vemos la actividad diabólica aprovechándose de las debilidades del hombre que no sabe aprovechar debidamente las herramientas que Dios , por su SALVADOR nos ha dejado en el seno de su Iglesia, nuestra guía y maestra, en la que debemos de pedir y obtener las gracias que Jesucristo nos ofrece y que son las que nos permiten vencer al demonio y sus tentaciones. Es precisamente de buen cristiano el acercarse a los Sacramentos y buscar la Gracia Santificante, que debemos procurar sea habitual en nosotros, sabido es que el demonio no se toma vacaciones, incansablemente persigue al ser humano, y como es conocedor de nuestras debilidades e ignorancias, somos pasto de sus acechanzas al no usar o no contar con los elementos  para rechazarle con  éxito . En la Santa Iglesia y en la vida de piedad están accesibles a todos nosotros, solo tenemos que usarlos con la ayuda de nuestro SALVADOR,  nadie está predestinado a ir al infierno, es nuestra aversión voluntaria la que nos lleva al pecado mortal y este a la condenación, en el caso de llevarla hasta el final de esta vida. He allí la importancia del buen uso de nuestra libertad, si de acuerdo con la satisfacción de las tentaciones ,  voluntad de Satanás o con nuestro libre albedrío, capaz de rechazarlas y cambiarlas por la vida acorde a la voluntad divina..
 Nuestra gran aliada será siempre la Virgen María que nos auxilia en la solución de todas nuestras necesidades, acudamos a su intercesión y protección, ella nos está siempre esperando.

Jorge Casas y Sánchez.

viernes, 26 de septiembre de 2014

PAPA FRANCISCO HABLA DE LA CARIDAD EN EL CENTRO BETANIA DE TIRANA (ALBANIA)

«El bien paga infinitamente mejor que el dinero», dijo el Papa ante «la fe hecha caridad concreta»
El Papa coronó su visita apostólica al “país de las águilas” con niños inválidos en el Centro Betania, donde llegaron también representantes de otros centros de caridad.

Después de escuchar testimonios de asistidos, Francisco expresó su agradecimiento por la hospitalidad que dan cada día en este centro a tantos niños y adolescentes necesitados de atención, de ternura, de un ambiente sereno y de personas amigas, que sean también verdaderos educadores, ejemplos de vida, y en las que encuentren apoyo.

El Sucesor de Pedro manifestó que “en lugares como éste, todos confirmamos nuestra fe, se nos hace más fácil creer, porque vemos la fe hecha caridad concreta. La vemos dar luz y esperanza a situaciones de gran dificultad; vemos que se enciende de nuevo en el corazón de personas tocadas por el Espíritu de Jesús, que decía: «El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí» (Mc 9, 37).Esta fe que actúa en la caridad mueve las montañas de la indiferencia, de la incredulidad y de la indolencia, y abre los corazones y las manos para hacer el bien y difundirlo. La Buena Noticia de que Jesús ha resucitado y está vivo en medio de nosotros pasa a través de gestos humildes y simples de servicio a los pequeños.”

Y el Vicario de Cristo afirmó que “el secreto de una existencia plena es amar y entregarse por amor. Ahí se encuentra la fuerza para “sacrificarse con alegría”, y el compromiso más exigente se convierte en fuente de mayor alegría. Así no asustan las opciones de vida definitivas, que aparecen, a su verdadera luz, como un modo de realizar plenamente la libertad personal”.

Discurso completo del Papa Francisco
Queridos amigos del Centro Betania:
Les agradezco de corazón su gozosa acogida. Y, sobre todo, les agradezco la hospitalidad que cada día dan a tantos niños y adolescentes necesitados de atención, de ternura, de un ambiente sereno y de personas amigas, que sean también verdaderos educadores, ejemplos de vida, y en las que encuentren apoyo.

En lugares como éste, todos confirmamos nuestra fe, se nos hace más fácil creer, porque vemos la fe hecha caridad concreta. La vemos dar luz y esperanza a situaciones de gran dificultad; vemos que se enciende de nuevo en el corazón de personas tocadas por el Espíritu de Jesús, que decía: «El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí» (Mc 9, 37). Esta fe que actúa en la caridad mueve las montañas de la indiferencia, de la incredulidad y de la indolencia, y abre los corazones y las manos para hacer el bien y difundirlo. La Buena Noticia de que Jesús ha resucitado y está vivo en medio de nosotros pasa a través de gestos humildes y simples de servicio a los pequeños.

Además, este Centro demuestra que es posible la convivencia pacífica y fraterna entre personas de distintas etnias y diversas confesiones religiosas. Aquí las diferencias no impiden la armonía, la alegría y la paz; es más, se convierten en ocasión para profundizar en el conocimiento y en la comprensión mutua. Las diversas experiencias religiosas se abren al amor respetuoso y operante con el prójimo; cada comunidad religiosa se expresa con el amor y no con la violencia, no se avergüenza de la bondad. Quien cultiva la bondad en su interior recibe a cambio una conciencia tranquila, una alegría profunda aun en medio de las dificultades y de las incomprensiones. Incluso ante las ofensas recibidas, la bondad no es debilidad, sino auténtica fuerza, capaz de renunciar a la venganza.

El bien es premio en sí mismo y nos acerca a Dios, Sumo Bien. Nos hace pensar como Él, nos hace ver la realidad de nuestra vida a la luz de su proyecto de amor para cada uno de nosotros, nos permite disfrutar de las pequeñas alegrías de cada día y nos sostiene en las dificultades y en las pruebas. El bien paga infinitamente mejor que el dinero, que nos defrauda porque hemos sido creados para recibir y comunicar el amor de Dios, y no para medir las cosas por el dinero y el poder.

Queridos hermanos, en su saludo, la Directora ha recordado las etapas que ha recorrido su asociación y las obras que han nacido de la intuición de la fundadora, la Señora Antonietta Vitale –a la que saludo cordialmente y agradezco su acogida–, ha subrayado la ayuda de los bienhechores y el desarrollo de las diversas iniciativas. Ha hablado de la gran cantidad de niños amorosamente acogidos y atendidos. Mirjan, por su parte, ha dado testimonio de su experiencia personal, de su entusiasmo y gratitud por un encuentro que ha transformado su existencia y le ha abierto nuevos horizontes, con nuevos amigos y con un Amigo todavía más grande y mejor que los demás: Jesús. Ha dicho una cosa muy significativa a propósito de los voluntarios que colaboran aquí; ha dicho: «Desde hace 15 años se sacrifican con alegría por amor a Jesús y a nosotros». Es una frase que revela cómo entregarse por amor a Jesús produce alegría y esperanza, y cómo servir a los hermanos se transforma en reinar con Dios. Estas palabras de Mirjan-Paolo pueden resultar paradójicas para buena parte de nuestro mundo, que no acaba de comprenderlas y ansía encontrar la clave de la propia existencia en las riquezas terrenas, en el poder y en la pura diversión, donde sólo encuentra alienación y confusión.

El secreto de una existencia plena es amar y entregarse por amor. Ahí se encuentra la fuerza para “sacrificarse con alegría”, y el compromiso más exigente se convierte en fuente de mayor alegría. Así no asustan las opciones de vida definitivas, que aparecen, a su verdadera luz, como un modo de realizar plenamente la libertad personal.

Que el Señor Jesús y su Madre, la Virgen María, bendigan su Asociación, este Centro Betania y los otros centros que la caridad ha hecho surgir y la Providencia crecer. Que bendigan a todos los voluntarios, a los bienhechores y a todos los niños y adolescentes. Su patrón, san Antonio de Padua, los acompañe en el camino. Continúen con confianza sirviendo al Señor en los pobres y en los abandonados, y pidiéndole que los corazones y las mentes de todos se abran al bien, a la caridad operante, fuente de auténtica alegría. Les pido, por favor, que recen por mí y de corazón los bendigo.

jueves, 14 de agosto de 2014

ELESPÍRITU SANTO TERCERA PERSONA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD


EL ESPÍRITU SANTO, TERCERA PERSONA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD.

San Josemaría, decía del Espíritu Santo que era EL GRAN DECONOCIDO, desde luego que el uso de esta frase, entre otras de sus sabias enseñanzas, ha logrado que sea más amplio el conocimiento de la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, de su maravillosa  e importantísima misión en la Economía de la Salvación, debido al interés que el uso de la frase ha despertado en el interés de conocer mejor a la tercera persona de la Trinidad Santa.

En el Génesis  se le menciona como el Espíritu de Dios que sobrevuela en el principio de la Creación y las Escrituras nos enseñan que es coeterno con las otras dos personas de la Trinidad, al proceder de la relación del Padre y el Hijo, mas adelante se hace una breve explicación sobre el uso de esta palabra y otras que, en el lenguaje filosófico, tienen significados diferentes al cotidiano nuestro.

 La Tradición Cristiana llama   “atribuciones”   a las grandes obras de Dios trino y uno, otorgándoles a manera de distinción a las tres personas de esa única naturaleza divina que es Dios. Al Padre (primera persona) se le atribuye la Creación, al Hijo (segunda persona) se le atribuye la Redención, y al Espíritu Santo (tercera persona) la Santificación. Todos los católicos basamos nuestras más íntimas convicciones en esta trinidad de personas en una sola naturaleza divina, utilizando el significado de las palabras “persona” y “naturaleza” en el sentido del  lenguaje de la Filosofía. 

(NOTA, en forma reiterada se ha consultado el CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA para hacer las afirmaciones contenidas en este artículo), En el primero de los Sacramentos, el Bautismo, tenemos nuestra primera profesión de Fe, el Bautismo es símbolo de la Fe  ante todo. El símbolo bautismal  en donde se articulan la tres personas de la Trinidad Santa,   posteriormente reafirmamos nuestra Fe trinitaria al recibir el Sacramento de la Confirmación, por lo que se puede afirmar que nuestra Fe se sustenta en el misterio trinitario.   Desde los más remotos tiempos de la cristiandad la mención de las Tres Personas se usa en la fórmula del Bautismo. 

En los primeros años de la cristiandad, además del Bautismo,  se otorgaba, para que  recibieran al Espíritu Santo, a aquellos que no lo habían recibido, un ritual en el que mediante la acción de poner las manos sobre la cabeza del que lo recibe, se recibía al Espíritu Santo.

La Resurección de Jesucristo se da por la acción del Espíritu Santo que vivifica la humanidad muerta de Jesucristo y que vuelve a la vida en ESTADO DE GLORIA. La maternidad divina de María “La Madre de Jesús”  se da por el deseo del Padre, por obra del Espíritu Santo, siendo Jesús verdadero Dios y verdadero hombre. A la formulación del DOGMA trinitario se recurre al lenguaje filosófico, en este caso a las palabras: hipóstasis, substancia, relación, y persona, además de otras. La que aplica es hipóstasis, (persona en griego) palabra que la Iglesia utiliza para designar   las personas de la Trinidad, al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, en su distinción particular de cada persona del único Dios. Substancia hace referencia a naturaleza o esencia. En cuanto a Cristo en Él hay una sola persona de las tres de la Trinidad,  el Hijo,  y en Él se dan dos naturalezas, la divina y la humana lo que se conoce como la UNIÓN HIPOSTÁTICA, señalando la unión en una sola “Persona”. El término “relación” se toma en dos acepciones, propias de la Trinidad, las que son:  identidad y comunicación.

La expresión: “Con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria”  hace referencia  a la misión del Espíritu Santo  que es enviado por el Padre en nombre del Hijo, lo que nos revela que Él es junto con ellos el mismo Dios único, ya que la Encarnación revela que Dios es el Padre Eterno y que el Hijo le es consubstancial. De allí que somos llamados a participar en la vida de la Bienaventurada Trinidad, por las tres personas divinas en esta vida y en la Vida Eterna. Las tres personas de la Trinidad son inseparables en su ser y en su obrar, siendo sus misiones específicas,

“”EN EL PRINCIPIO EXISTÍA EL VERBO….Y EL VERBO ERA DIOS…..TODO FUE HECHO POR ÉL Y SIN ÉL NADA HA SIDO HECHO”” Jn 1, 1-3.  En la Santísima Virgen, Madre de Jesús, y por tanto Madre de Dios, en el FIAT, el Espíritu Santo obra para su concepción y Jesucristo es el Verbo hecho carne. Dios ha creado el universo y lo mantiene en existencia por su Verbo.

En el Apocalipsis de San Juan, hay un bellísimo simbolismo que nos muestra al Espíritu Santo: “….un trono estaba erigido en el cielo y Uno sentado en el trono ( Ap 4, 2) el Señor Dios, luego revela al Cordero inmolado y de pie, por último revela: … rio de Vida que brota del trono de Dios y del Cordero”, lo que coincide con la voluntad del Padre que nos da a su Hijo y al Espíritu Santo para la salvación del mundo,  es misión de este el inspirar a su Iglesia, para que esta no caiga en error, para que su Magisterio conserve el Depósito de la Fe intacto y la interprete en relación a los signos de los tiempos, para inspirar a los Papas en sus enseñanzas doctrinales y sea lo que nos expresan ex catedra acorde a la más pura doctrina. Por lo que la gracia del Espíritu Santo tiene el poder de santificarnos, nos ayuda a ser justos y vivir los Sacramentos.                      

 A manera de anécdota por ser  muy interesante me permito incluir la mención que en la ceremonia  llevada a cabo en la bellísima catedral, obra maestra del estilo románico en Santiago de Compostela, España, ( que es uno de los tres más importantes lugares de  peregrinación cristiana después de Roma y Tierra Santa), pronunció en su homilía de la Santa Misa, de la ordenación episcopal de Don José Rodriguez Carballo, el Cardenal Tarcisio Bertone.

…..“”Al Espíritu le pedimos para el nuevo Arzobispo el don de sabiduría, para discernir lo que viene de Dios y lo que le es contrario; el don de entendimiento, para que sepa interpretar los signos de los tiempos y encuentre la respuesta evangélica adecuada para ellos; el don de consejo, para que hable siempre desde Dios, y desde Él pueda decir una palabra de esperanza a los hombres y mujeres de hoy; el don de fortaleza, para que sea testigo de Cristo y de su Evangelio con fidelidad y entrega total durante toda su vida; el don de ciencia, para que penetre en los secretos del Señor y sepa comunicarlos con sencillez y profundidad; el don de temor, para que se aleje siempre de cuanto vaya contra la voluntad del Señor; el don de piedad, para que mantenga siempre en su vida una relación filial y confiada con Dios, el Padre de las misericordias.””….

 

La VIDA MORAL DE LOS CRISTIANOS, está sostenida por los DONES DEL ESPÍRITU SANTO, tradicionalmente se describen de esta manera:           

DON DE SABIDURÍA :Nos hace comprender la maravilla insondable de Dios y nos impulsa a buscarle sobre todas las cosas, en medio de nuestro trabajo y de nuestras obligaciones.

DON DE INTELIGENCIA:  Nos descubre con mayor claridad las riquezas de la fe.

DON DE CONSEJO:  Nos señala los caminos de la santidad, el querer de Dios en nuestra vida diaria, nos anima a seguir la solución que más concuerda con la gloria de Dios y el bien de los demás.

DON DE FORTALEZA:  Nos alienta continuamente y nos ayuda a superar las dificultades que sin duda encontramos en nuestro caminar hacia Dios.

DON DE CIENCIA:  Nos lleva a juzgar con rectitud las cosas creadas y a mantener nuestro corazón en Dios y en lo creado en la medida en que nos lleve a Él.

DON DE PIEDAD:  Nos mueve a tratar a Dios con la confianza con la que un hijo trata a su Padre.

DON DE TEMOR DE DIOS:  Nos induce a huir de las ocasiones de pecar, a no ceder a la tentación, a evitar todo mal que pueda contristar al Espíritu Santo, a temer radicalmente separarnos de Aquel a quien amamos y constituye nuestra razón de ser y de vivir.

 

A lo que podemos añadir:  uno es Dios Padre de quien proceden todas las cosas, uno solo el SEÑOJESUCRISTO por el cual son todas las cosas y uno el ESPÍRITU SANTO en quien son todas las cosas. Son las misiones de las tres  personas las que manifiestan sus “propiedades” o sea la Providencia Divina al PADRE, la Encarnación y Redención al HIJO y la Salvación al ESPIRITU de Dios, estas misiones, dada la Creación, la traición de Lucifer y sus seguidores, con la historia de la primera pareja humana, de la que venimos todos los humanos, ambos el Diablo y el Primer Hombre cometiendo actos que, se llevaron a cabo en uso de la libertad que Dios nos otorga tanto en la naturaleza angelical como en la humana, ofendiendo a Dios, han dado lugar en la historia de los hombres a acciones cuya realización nos ha afectado tanto.

Las misiones de Jesucristo y del Espíritu Santo son fruto del amor perfecto del Padre por la humanidad;  Él  quiere,  dado su amor por las criaturas más excelsas de su creación,  que nos salvemos, que esa Vida Eterna que nos tiene preparada la gocemos para siempre después de que hayamos cumplido con la vida en este planeta, en la que estamos sin habérnoslo propuesto, pero Él nos ofrece otra Vida y el alcanzarla es algo que si nos podemos proponer. Es mas, nada hay más importante que nos lo propongamos y que trabajemos en ello para lograr el propósito. Su amor por nosotros ha llagado al grado que nos ha mandado a su hijo unigénito para que nos deja fundada su Iglesia, clara su Doctrina, preparados sus apóstoles, como primer MAGISTERIO DE LA IGLESIA, y nos lucre la redención con su dolorosa PASIÓN, MUERTE Y RESURECCIÓN, y está JESURISTO  después de su regreso en cuerpo y alma intercediendo por nosotros en el Cielo, y nos manda al Espíritu Santo en su múltiple y grandiosa misión .

Es por la Fe, virtud teologal que nos infunde el Espíritu Santo en el Bautismo, que nos es renovada en la Confirmación y que la tenemos, aunque a veces parezca estar dormida en nosotros por ello  es indispensable rezar porque esta se nos aumente,  por la Fe es que estamos en posibilidad de intuir a Dios, de creer en El y de creerle a Él, lo que nos ha dicho y revelado porque Él es la verdad misma. Vivimos por la Fe, la Fe actúa por la Caridad otra virtud teologal que el Espíritu Santo nos ha infundido y conserva en nosotros, como también la Esperanza que se nos ha infundido y que nos impulsa a conocer y cumplir la voluntad de Dios, lo que nos lucra la salvación. Aquí vemos la acción divina, en su amor por el hombre,  que a través de su Santa Iglesia  nos propone, y en ella como sus miembros, nos debemos esforzar en conocer y cumplir.

Para terminar esta meditación nos falta señalar los FRUTOS DEL ESPÍRITU SANTO los cuales son perfecciones que forma en nosotros el Espíritu Santo como primicias de la Vida Eterna, la Tradición nomina doce: caridad, gozo, paz, paciencia, longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fidelidad, modestia, continencia, castidad. Agradezcamos  a la Santísima Trinidad todo esto y con la ayuda de la Santísima Virgen tratemos de responder como es debido.

Jorge Casas y Sánchez.

miércoles, 25 de junio de 2014

JUSTIFICACIÓN:
El pecado de Adán  atrajo sobre todos los hombres la condenación, y la obra de justicia de uno solo,  JESUCRISTO  procura a todos la JUSTIFICACIÓN con su muerte y resurrección, que nos da la oportunidad del perdón. Jesucristo vino a este mundo por todos los hombres, no vivió su vida para sí, sino para otorgarnos la riqueza de la salvación eterna.
La JUSTIFICACIÓN empieza con el perdón de los pecados que el Bautismo nos otorga, continúa a lo largo de nuestra vida con el cumplimiento de la voluntad divina por parte de nosotros, por el hecho de recibir, como ayuda imprescindible,  su Gracia   en especial a través de los Sacramentos y su término es en la Salvación, que es nada menos que nuestra santidad.
En las Sagradas Escrituras hay múltiples menciones de la JUSTIFICACIÓN, siendo su significación la forma de vida que busca la santidad, la que se orienta hacia la salvación. La palabra en el Nuevo  Testamento hace referencia  a ese acto de Dios  que nos comunica la justicia divina por creer y seguir a Cristo Nuestro Señor.  Nos justificamos al vivir cristianamente, cuando sabemos obtener el don gratuito de la  Gracia que Jesucristo nos otorga al cumplir con todos sus mandamientos, los de la ley antigua y los de la Iglesia, que los incluye, la que nos dejó  JESUS  instituida precisamente para ello.
El Concilio de Trento nos enseña: “”Por su sacratísima pasión en el madero de la Cruz nos mereció la Justificación”” (Catecismo de la Iglesia Católica Num. 617.  Y la Resurrección de Cristo viene a confirmar todas sus enseñanzas y sus actos con ello nos da la prueba definitiva de su divinidad y de la autoridad suprema y absoluta que le ha sido otorgada a la Segunda Persona de la Santísima Trinidad,  por Dios Padre, por lo que es así como tenemos la base del Virtud de la Esperanza, para dar crédito a todas sus promesas. Su vida, enseñanzas, muerte y Resurrección Gloriosa es además cumplimiento de la promesa de redención que Dios da a Adán y Eva al expulsarlos del Paraíso Terrenal.
EL Magisterio de la Iglesia nos enseña que hay un doble aspecto en el misterio pascual, al ver en la muerte de Jesucristo la redención de los pecados, unida al Sacramento del Perdón, y por su Gloriosa Resurrección la apertura de las puertas del cielo, o sea nuestra posibilidad de salvación, si de acuerdo a su doctrina y con la ayuda de la Iglesia y el Espíritu Santo, ganamos la Gracia que nos salva. En Efesios 2, 4-5 nos dice San Pablo: “Pero Dios, que es rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, aunque estábamos muertos por nuestros pecados, nos dio vida en Cristo por Gracia habéis sido salvados” y el propio Magisterio ve en la Resurrección de Jesucristo el  principio y la fuente de nuestra propia resurrección futura, gloriosa,  para los salvos. Se puede resumir que si por Adán morimos, por Cristo renacemos y podemos vivir con Él y en Él, saboreando en esta, los frutos de la vida eterna, no viviendo ya para nosotros mismos, sino viviendo  para aquel que murió y resucitó por nosotros.
Vivir esa vida nueva en Cristo es para los que hemos sido  bautizados  y creemos en Cristo, la realización de una Fe Operativa, pues el propio Salvador vinculó el perdón de los pecados al Bautismo y a la Fe, el Bautismo es el principal Sacramento del perdón porque nos une a Cristo muerto por nuestros pecados y resucitado para nuestra justificación, para que vivamos esa vida nueva en la que se nos ofrece la Gracia Santificante, dado que la Santísima Trinidad nos la otorga, Gracia Santificante, Gracia de la Justificación, al hacernos  capaces de creer en Dios, de amarle y de  esperar de Él la salvación (  las tres virtudes teologales ) vemos por tanto, en el Bautismo,  toda la raíz y organización de la vida sobrenatural del cristiano a partir de este gran Sacramento de iniciación cristiana, que bajo la moción del Espíritu Santo, sus Dones, (sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad, y temor de Dios. ) nos permiten crecer en las virtudes morales. De allí que debemos de tener la actitud de apertura a las mociones del Espíritu Santo, y es deber primario de todo catequista el enseñar a tener la mente y el corazón abiertos hacia dichas mociones. El cerrarse a los  mensajes que recibimos endurece nuestra alma y nos aleja cada vez mas de Dios, mientras la apertura nos acerca,  nos permite conocer más a Dios, enriquece nuestra oración, abre y permite la comunicación con nuestro creador y nos enseña a escucharle. Siempre tiene cosas que decirnos, ante cualquier circunstancia de la vida, alegría, problema, decisión difícil, actitud a tomar, relación con otros seres humanos, familiares o no, enfermedades propias o de nuestros prójimos, en felicidad o preocupación, ante cualquier deber a cumplir, en nuestro trabajo y quehaceres, siempre debemos estar atentos a la voluntad divina que en nuestra conciencia se nos da. ( los empujoncitos de los que nos habla Benedicto XVI).
La situación opuesta viene a ser aquella en la que no hacemos el acto de introspección, en la que no examinamos nuestra conciencia para actuar sino que nos dejamos llevar por las pasiones, lo que llevado a un grado grave acaba por borrar la diferencia que existe entre la voluntad y la pasión, volviéndose estas como una misma cosa, cuando las pasiones deben de estar sometidas a nuestra voluntad y ésta a la de Dios.  Es el caso de los incrédulos, los indiferentes, que  resultan pésimos pensadores, por supuesto que es imposible la justificación en esa circunstancia, bástenos este breve examen para designar al indiferente como errado, pues la inmensa mayoría de la humanidad se ocupa de una u otra manera de alguna religión, los legisladores la tienen en cuenta (aunque temiéndola en ocasiones), para legislar, los sabios la llevan a sus más profundas meditaciones,  los códigos y otros escritos de ética, se basan en sus aspectos morales,  las vemos representadas en monumentos, (el Corcovado) en la arquitectura, el arte más sublime, (música, escultura, literatura, pintura), las bibliotecas están atestadas de libros sobre ellas, en la vida diaria de hoy sea en la prensa en la Internet, en la primera menos pero en la segunda en forma creciente, el cuestionamiento es: ¿podemos ser indiferentes ante esto? o adoptar la postura de no interesarme porque es cosa de mentecatos, del pasado, del género femenino, etc. Lo que es penoso es que olviden que pronto seremos todos cenizas, que estamos en esta vida de peregrinos hacia otra que no es cortita, como esta,  sino eterna. Esta vida de la que actualmente gozamos nos ha sido dada sin participación de nuestra parte, pero la otra a la que trascenderemos y pronto, SI LA PODEMOS ESCOGER, y para nuestro bien o para nuestro mal  eternos,  el que sea. Pero Dios en su Divina Misericordia, no solo nos ha dejado la institución, (Iglesia), los instrumentos  (Doctrina, Sacramentos, Magisterio) y  la ayuda del Espíritu Santo, sino también a su propia madre como madre nuestra, para ayudarnos a cumplir su suave ley, y así justificarnos hasta la salvación.

Jorge Casas.

miércoles, 4 de junio de 2014

FILIACION   DIVINA.
Nuestro Señor Jesucristo al venir a esta tierra con instrucciones del Padre --que nos entrega por amor a su hijo unigénito para que nos salve--, realiza la obra mas valiosa que la humanidad pueda recibir, esta consiste en la Revelación Divina Absoluta, que nos permite conocer las verdades mas importantes y necesarias, el entender la Revelación que a lo largo de los siglos nos ha venido dando a través de los patriarcas, los profetas,  los jueces y los reyes del Antiguo Testamento con una especialísima  perfección, nos deja a su madre La Virgen Santísima como madre nuestra e Intercesora Omnipotente, funda su Iglesia que es nuestra  maestra, en doctina, depositaria de la fe y encargada de distribuir los siete Sacramentos que instituye en su seno, da su maravillosa doctrina, a sus discípulos y probando su divinidad con milagros asombrosos y llenos de amor, preparando especialmente  a los apóstoles, quienes escriben los Santos Evangelios, como palabra escrita y nos transmiten la Tradición como palabra no escrita, después de su Pasión, Muerte y  Ascención a los Cielos recibimos de su parte al Espíritu Santo que queda a cargo del cuidado de su Iglesia, la cual ha sido diseñada jerárquicamente con Pedro como primer Papa, para salvaguardar el depósito de la Fe e inspirar a su inicial magisterio  -Pedro y los apóstoles-  como iniciadores de este y hasta el final de los tiempos a sus sucesores, con su Ejemplar Vida, Pasión, Muerte y Resurrección, nos lucra la FILIACIÓN DIVINA, o sea que Dios Padre nos adopte como hijos suyos y por tanto herederos de la salvación eterna.
La Filiación Divina no es una figura literaria, Vivimos nuestra Filiación Divina cuando unidos a Jesucristo, nuestro maestro y redentor, gozando del don de la Gracia cumplimos con la voluntad del Padre, siguiendo el ejemplo de Jesús, contando  con la ayuda del Espíritu Santo,  su ayuda, su consejo, Él siempre está actuando en nosotros, en especial cuando estamos en Gracia de Dios, y cuando no, insistiendo a través de nuestra conciencia para que volvamos al redil, para que con el Sacramento del Perdón ganemos nuevamente esa característica maravillosa de ser templos trinitarios, que en nosotros inhabite la Trinidad Santísima, que recuperemos la Gracia de Dios, ¿ no es esta una muestra convincente de la paternidad de Dios, que gozamos ?, ya que ese reconvertirnos, el poder continuar siendo congruentes con doctrina de Jesús nos vuelve a la comunicación franca , abierta con nuestro señor, debemos de tener siempre presente que solo cuando gozamos del Estado de Gracia estamos realmente en comunicación con Dios, nuestra oración que debe ser ante todo  COMUNICACiÓN  CON DIOS, solo se lleva a cabo cuando no hay interferencias, y el pecado grave es la mayor de ellas. El deseo de Dios es que nos mantengamos en “ Gracia de Dios ”,  esta es una muestra de su amor paternal, amor divino, muy superior a cualquier amor humano, es por ello que conocedor de nuestras debilidades y caídas nos ofrece  siempre la oportunidad de reconciliación a través del Sacramento del Perdón, esta es otra demostración del perfectísimo amor de Dios por las personas humanas, amor infinitamente superior a cualquier amor humano. A cada caída nuestra  Él está atento  con las mociones del Espíritu Paráclito, que nunca descansa y a través de nuestra conciencia insiste en aquello que nos es conveniente, que nos justifica.

“”SI ALGUNO ME AMA GUARDARÁ MI PALABRA, Y MI PADRE LE AMARÁ Y VENDREMOS A él Y HAREMOS MORADA EN él. Jn. 14,23  el hombre puede expulsar esta  inhabitación trinitaria, ese tener en casa a nuestro Padre, privilegio al que nada se puede comparar, alejándosesolamente cuando fallando, cayendo,  por motivo del pecado, lo que equivale a faltar a la  voluntad divina, que pena tan grande que seamos capaces de ello de deshacernos de ese tesoro invaluable que es el estar en gracia de Dios y en comunicación,  pero que alegría que las podamos recuperar mediando nuestro arrepentimiento, propósito de enmienda y recepción de la absolución sacramental. El valor del estado de gracia es infinito, y el estar en comunicación armónica con nuestro padre del cielo, no hay riqueza que se lo pueda comparar, tal es su valor antes de perderlas  que una vez recuperadas, dada la perfección del perdón de Dios, que goza de esa perfección que corresponde a todo acto divino, vuelven a la armonía anterior sin deterioro alguno, lo que no se puede comparar al perdón humano que por muy perfecto que humanamente lo sea, carece de la perfección divina.
Justo es el hombre que busca la santidad y que es la santidad sino el perfeccionamiento continuo de la búsqueda del cumplimiento de la voluntad divina, las ansias  de agradar a Dios en todo lo que realizamos, en el trabajo , en la vida familiar, el  trato social, y por supuesto en la vida piadosa con todos sus contornos y facetas, y que fácil es decirlo mas que difícil es cumplirlo por asequible que es,  pues es necesario vivir las virtudes teologales y las humanas en la forma  y de la manera mejor que nos sea posible. En el cumplimiento de lo anterior consiste la mayor felicidad del hombre aquí en la tierra, ya Aristóteles de alguna manera lo dijo, al señalar que la verdadera felicidad del hombre consistía en la persecución de la vida virtuosa. Y San Agustín nos lo confirma con su propia experiencia de vida, y que cambió radicalmente su cosmovisión ,  la que consideró inquieta hasta que descansó en el conocimiento verdadero de Dios.
Nuestro Señor en tanto padre nuestro no a la manera humana, sino divina, estará presente en nosotros en forma especial en los momentos mas difíciles o mas alegres de nuestra existencia, así como en los mas frecuentes y los de mayor duración como en la jornada de trabajo, o de estudio para los mas jóvenes, nuestra participación en la vida familiar, durante el descanso, la vida en sociedad, los  quehaceres,  y como le tenemos presente antes de entregarnos a sueño y como primer acto de nuestra vida cotidiana al despertar en la mañana, con esas dos normas de vida del  “examen de conciencia diario” y el  “ofrecimiento de obras” que son intima comunicación con Él. La filiación divina nos eleva al plano sobrenatural cuando la experimentamos concientemente.
Es así como observamos nuestra justificación, (santificación), viviendo íntimamente,  concientemente  ese ser buenos hijos de Dios, no es fácil, el mundo ofrece hoy día tantos elementos de distracción que nos alejan de la vida piadosa, que solo con esfuerzo continuado nos es posible volver y volver al redil, estamos en el mundo pero no seamos mundanos nos aconseja San Josemaría,

Jorge Casas y Sánchez.

miércoles, 14 de mayo de 2014


MARAVILLA DE LA GRACIA DIVINA . 

La Gracia de Dios es un don gratuito, sobrenatural,  es un don en tanto que podemos prescindir de él y no aceptarlo, lo que sería verdadera locura, pues es la Gracia Divina la que nos salva, dicho escuetamente, SIN LA GRACIA DE JESUCRISTO NO HAY SALVACIÓN. Por lo que es importante meditar sobre esta maravilla de la Gracia de Dios. Y conviene recordar que Jesucristo vino a este mundo y se ofreció , todo Él, en la totalidad de su existencia humana, con su ejemplo, su doctrina, la Iglesia que nos  fundó  y  en  pasión  dolorosa  hasta la muerte,  derramando  por  TODOS los hombres, los que ya habían muerto, los que estaban vivos en su tiempo y los que no habíamos nacido,  hasta la última gota de su sangre divina y humana, y ofreciendo entre otras muchas cosas maravillosas la Gracia Santificante a aquellos que la acepten.

Para los  cristianos  católicos la Gracia,  en nuestra  vida  de  fe,  juega  un papel  de primera importancia junto con la Doctrina, y  la Caridad para cumplir con la voluntad de Dios pues es precisamente la Gracia  la que nos ayuda en un vivir recto con intención de realizar lo que Dios espera de nosotros. Es por la Gracia que obtenemos las Virtudes Teologales,  que las hacemos nuestras. La vida en unión con Dios se nos dio por la Gracia desde nuestros primeros padres a quienes revistió de Gracia que ellos rechazarían al pecar contra Él. A nosotros nos la ofrece y además debemos saber obtenerla en especial a través de los Sacramentos, que son como verdaderos canales que nos la lucran en forma superabundante.

Al aceptar la Gracia de Dios, aceptamos la filiación divina, nuestro Señor Jesucristo vino a este mundo para que nosotros nos podamos ir al Cielo, para ello nos dejó su vida ejemplar, fundó su Iglesia, con su Doctrina y Sacramentos, canales de gracia abundante,  nos lucró la adopción como hijos de la Trinidad Santa y nos dejó a su Madre como Madre Nuestra, “LA LLENA DE GRACIA”. Para que nosotros  fuéramos merecedores de la Gracia, sufrió su Pasión dolorosa hasta la muerte, para  que la podamos recibir nos  dejó  fundada  su  Iglesia,  instituyó  los  Sacramentos,  y así    que  podamos  recibirla renovadamente, y nos elevemos sobre el resto de la Creación, al ser templos trinitarios, por estar en Gracia de Dios, meditemos en la grandeza de ello, contemplemos la Misericordia de Dios que nos brinda semejante distinción, que nos señala: Camino Verdad y Vida, como Él mismo nos lo sentenció.

Para que la Gracia sea habitual en nosotros, es preciso que nos esforcemos, no es tarea fácil requiere de la virtud de la Caridad, para desearla, de la virtud de la Fe para obtenerla, de la Esperanza para saber que está a nuestro alcance de, de  la Piedad y varias virtudes humanas como la fortaleza, la constancia, que nos permite conservarla y  ser morada digna del tesoro que es la Gracia Santificante la Iglesia nuestra maestra, al  ser  la encargada  por Jesucristo  de administrarnos  los  Sacramentos  actualiza  esa  oferta maravillosa del Salvador.

Dios nos ha creado para dos vidas, una en este cosmos, para la cual no ponemos nada de nuestra parte, la llamamos nuestra vida terrenal, y otra que se denomina Vida Eterna a la que accedemos de acuerdo a nuestros actos humanos, los buenos y las malos de nuestra vida terrenal, llevados a cabo en uso de nuestro libre albedrío, y cuya valoración ante Dios depende de dos aspectos uno el del  cumplimiento  de  los  mandatos  de  la sana  conciencia,  y  el  otro el de la obediencia de la CONCIENCIA  FORMADA  del  cristiano.  El  hombre  siempre  necesita  de  regenerarse,   de reconvertirse en el caso de los cristianos, la venida a este cosmos de nuestro Señor Jesucristo fue para lograr una verdadera reconversión de los todos los seres humanos, a la humanidad pre-cristiana le hacía falta una regeneración, pues el politeísmo y las costumbres contrarias a la moral de la conciencia de todo hombre,  lo necesitaban de urgencia, la generalidad de las naciones estaban en decadencia  y la doctrina de la incipiente Iglesia Católica vino a penetrar poco a poco las conciencias de los pueblos y comunidades a donde iba llegando, logrando conversiones que en algunos casos convirtieron en verdaderos santos a algunas y algunos. Las principales religiones europeas pre-cristianas, la de los romanos y griegos no aportaban nada bueno al espíritu del hombre, y el cristianismo colmaba de Fe, Esperanza y Caridad a las almas de todos los que estaban dispuestos a abrir su corazón a la palabra divina.

Todo lo realizado por la Divina Voluntad al mandarnos a su hijo para instaurar aquí su Reino y alejarnos de la situación generalizada en que estábamos viviendo,  por el hecho de ser algo proveniente de la Misericordia Divina y para beneficio del hombre,  enseñándolo con diáfana claridad en el camino a seguir para obtener la salvación, cuanta Gracia no derramaría sobre los apóstoles, los conversos, los discípulos, los Padres de la Iglesia, que lograron la conversión del mas grande, culto  y poderoso imperio de la tierra. Los Sacramentos que Jesucristo instituyó son, desde que existen,  canales riquísimos de Gracia Santificante, a través de ellos como los sarmientos alimentan al fruto de la vid, la Gracia alimenta la Fe, la Caridad, la Fortaleza, y demás virtudes del hombre cristiano. Los Sacramentos al ser administrados por los sacerdotes a los fieles, lo hacen como instrumentos de Jesucristo, siendo Él el que los confiere, es Jesús el que perdona los pecados, es Jesús el que se da como alimento espiritual en la Comunión, es Jesús el que bautiza y perdona el pecado original e infunde las Virtudes Teologales. Es su Gracia otorgada gratuitamente por su Divina Misericordia, a las parejas de casados por el Sacramento del matrimonio, y en forma abundante a través de sus Sacramentos, de allí su gran importancia.

Es claro que antes de la venida de Jesucristo, Dios ya derramaba su Gracia sobre los hombres, basta mencionar las nobles actitudes de los justos, que siguiendo las indicaciones de los Patriarcas, Profetas, la Ley Mosaica, y sus propias conciencias, nos ofrecen ejemplares comportamientos, ahora bien,  con su venida Jesucristo quiso dejar patente la gran necesidad de la Gracia en la vida terrenal del hombre, para asegurar su otra Vida, la eterna.

Todo lo realizado por la Divina Voluntad, al mandarnos a su hijo para instaurar aquí su Reino y alejarnos de la situación generalizada que la humanidad estaba viviendo es acto misericordioso para el mayor beneficio del hombre, por encima de cualquier imaginativo, y con la diáfana claridad que  señala  al  camino  de  la  salvación,  que  nos  cambia  de  seres  terrenales  en  espirituales, sin menospreciar la tradición que procede de nuestro padre Abraham, es claro que antes de la venida de Jesucristo, la Gracia, en especial en el pueblo judío existía como Gracia Santificante y fuera de este como Gracia Actual, misma que otorga el Creador a los hombres que viven de acuerdo a los mandatos de su conciencia, aquellos con la congruencia de existencia a que hemos aludido en otras ocasiones, y que son los que le son fieles a los mandatos internos que a través de la conciencia Dios comunica a todo ser humano. Jesucristo es el gran medio por el que recibimos la Gracia , su entrega a la voluntad divina del Padre, al vivir ejemplarmente, al padecer nos ha convertido de seres terrenales en seres espirituales, si antes solo veíamos al suelo ahora vemos hacia el cielo.

Con la sola Gracia Actual, todos los hombres se pueden salvar, pero los cristianos a la Gracia Actual debemos añadir la Gracia Santifcante, siendo lo mas indicado la frecuencia en la recepción de los Sacramentos, la devota participación en la Santa Misa, las buenas  obras,  la  rectitud de intención, y la oración diaria.

El tema de la Gracia de Dios es mucho mas amplio que esta breve meditación y a manera de conclusión meditemos los siguientes puntos:

GANAMOS LA GRACIA DE DIOS, cumpliendo cabalmente su divina voluntad.

CONSERVAMOS LA GRACIA DE DIOS, evitando pecar después de ser absueltos en el Sacramento de la Confesión

SE NOS AUMENTA LA GRACIA DE DIOS, pidiéndola fervorosamente y cultivándola, se nos aumenta su infusión por parte de Dios, evitando el conformismo y luchando, en las cosas pequeñas de todo el tiempo de nuestra vida.

PERDEMOS LA GRACIA DE DIOS, parcialmente pecando venialmente,  y si el pecado es grave, la perdemos totalmente, caso en el que es de extrema urgencia recurrir al Sacramento del perdón.

NOS RESISTIMOS A LA GRACIA, si no nos esforzamos en aumentarla, siendo esta Don de Dios, Él espera que en uso de nuestra libertad y con la Caridad Cristiana la procuremos.

Jorge Casas y  Sánchez.

jueves, 10 de abril de 2014

BREVE CURSO DE FILOSOFÍA CRISTIANA -XXI-


Blog-XXI-tercera parte Santo Tomas BREVE CURSO DE FILOSOFIA –XXI-

Continuamos con Dios, y empezamos a ligarlo con el hombre.

 

Conviene aquí hacer precisiones que nos permitirán entender mejor la filosofía de Santo Tomás y además a distinguir mejor su teología de su filosofía que tienen multitud de puntos comunes pero que difieren por su objeto, y sus actos,  como difieren la razón y la fe, interpretándolo a él. Dada la Creación, y en ella el hombre como cúspide de la misma, y único ser con inteligencia, voluntad y libertad, en toda la creación (fuera de la celestial, donde están los ángeles que siendo libres e inteligentes y con voluntad en forma muy superior a la humana), en esta posición que nos implica la responsabilidad de la conservación adecuada de nuestro cosmos, hay quien la llama ética ecológica, término apropiado y que conviene no solo que entendamos a fondo sino que ejerzamos adecuadamente, cuidando la naturaleza, que el Creador nos ha obsequiado para que vivamos, nos nutramos, y conservemos para las generaciones futuras.

LA FE es un don gratuito de Dios que se nos da por Él de manera sobrenatural para captar su divina Revelación, y que voluntariamente  aceptamos, mediando su gracia divina. Por lo tanto se puede resumir como un “acto racional y voluntario que por gracia de Dios nos permite creer las verdades reveladas”.

LA RAZÓN es lo que llamamos  “acto del entendimiento que se explica por la acción eficiente que el objeto natural obra en nuestras facultades cognocitivas , aunque lo hace sin intervención de la divina gracia.

 A lo que concluimos;

a)      Que no se puede tener fe sin acto de razón, así no pueden ser contrarias. 

b)      Que se puede razonar sin fe. 

c)       Que sin fe ni gracia de Dios se razona en inferioridad.

d)      Podemos añadir que la razón es conformada con las manifestaciones de nuestros sentidos

que alimentan nuestro razonamiento y conocimiento.

e)      Y que siendo dos ámbitos diferentes son compatibles,  aunque la fe incluye lo sobrenatural que vienen a ser  la Gracia y la Revelación;  Y la razón solo la acción eficiente del razonamiento.

Estas dos distinciones son la base sobre la que el Cristianismo funda su filosofía, y por desgracia muchos estudios de notables pensadores se han construido sin entender o conocer esta  postura y han llegado a conclusiones erróneas,  que solo sirven para estorbar  la buena doctrina, insistiendo en separar lo inseparable, simplemente porque carecen de la fe y como se dijo antes  resulta que razonan en inferioridad.

 

Conviene a nuestro hilo conductor tratar algunos aspectos del alma que el Todopoderoso crea en forma individual para cada una de sus criaturas racionales, los criterios son varios: los hay desde los que no han comprendido las diferencias entre las almas vegetativas , las animales y las racionales, que fue el razonamiento aristotélico, y que equivocadamente las han considerado en ocasiones  a todas como materia pura,  Aristóteles si dió al hombre la categoría de racional, lo que implica su espiritualidad, aunque lo tendrá que aclarar Santo Tomás.  Han existido criterios que han considerado al alma como un “habitante” en el cuerpo, algo así como alma en prisión, atribuyéndole preexistencia,  e incluso reencarnación, (Platón y los  platónicos) con la consecuencia de que un alma podría pertenecer en diferentes épocas a diferentes cuerpos. Por supuesto que estas dos consideraciones psicofísicas del hombre son erróneas.

Será la concepción agustiniana la que aclare el asunto diciendo que el hombre es un alma racional que usa un cuerpo mortal y terrenal, concepción que habría de aclararse tiempo después, sin declararla falsa pero no del todo clara, pues la trata como una cierta substancia que participa de la razón y es adecuada para el gobierno de un cuerpo.  Este concepto  dualista aparecerá aún en Descartes después del Renacimiento, por lo menos habitualmente.

 Santo Tomás no es que encuentre una situación intermedia entre estas dos posturas, sino que examina y define al alma como una substancia  completa e independiente, sosteniendo que si bien no depende del cuerpo para existir, pues le sobrevive, no es completamente independiente de este pues son creadas el uno para la otra, y la toma como “principio primero”  de todas las cosas vivas, haciendo las distinciones de alma vegetativa, , alma sensitiva, la de los animales, que sin dejar las particularidades del alma vegetativa añaden otras por tener sentidos, , y continuando con esta jerarquía llega al alma racional, la cual sin ser dos o tres almas es sencillamente un alma superior a las otras dos por tener además de las características de la sensitiva, la capacidad de razonar  y desarrollar otras actividades,  como la creatividad humana, el ser seres civilizados, con cultura progresiva, y sobre todo la capacidad de amar y de tener vida sobrenatural.

 Santo Tomás enseña que la persona humana es una sola substancia  compuesta de dos substancias incompletas que se complementan, siendo que muerta la persona humana deja de serlo pues dicha palabra hace referencia a la sustancia completa de naturaleza racional. Por lo que un alma humana en términos estrictos no es una persona humana. Sostuvo que cada alma humana es creada por Dios aunque para reunir sus características naturales, y  depende del cuerpo para la que fue creada hasta la muerte de este.

Completa su razonamiento en el sentido de que la naturaleza del alma es la de aprender a través de los sentidos,  y que no tiene conocimientos innatos, a diferencia con  los ángeles,  que no tienen necesidad de aprender;  sino que en su unión substancial al cuerpo se va informando de todo lo que llega a conocer a través de sus sentidos,  además de la  información externa o con sus propias capacidades intelectivas, las que se desarrollan con el tiempo.  Aquí cabría, examinando la historia del hombre, aquello de que si el hombre tiene manos porque piensa,  o si piensa porque tiene manos.

 

 

Sin olvidar que la Ética aristotélica ha sido base importante en la especulación del  Santo, otro aspecto muy importante del Tomismo es su forma de razonar sobre la MORAL CRISTIANA, que es la relación mas estrecha que nos une en nuestra filiación divina, esta relación que se identifica como la relación del Creador y su criatura, en nuestro caso la única hecha a su imagen y semejanza. Y para comenzar este razonamiento surge la interesante distinción que el Aquinate hace entre los puntos de vista teológico-doctrinal y filosófico al decirnos:

 La Teología considera al pecado como ofensa a Dios en primerísimo término, y la filosofía moralista, lo considera un acto contrario a la razón natural de la persona humana. Lo anterior lo que nos dice es que:  desde ambos puntos de vista, estos actos son considerados malos intrínsecamente. Veamos algunas consideraciones puramente tomistas de gran interés para explicar este tema toral, y que es la base de la antropología tomista y por lo tanto cristiana.

Esta Filosofía Moral se sustenta en dos principios “Los Actos Humanos” y “Los Actos del Hombre”  Santo Tomás considera los no todos los actos  de las personas humanas son libres, porque hay actos reflejos que no proceden de esta,  como por ejemplo el respirar,  la prueba es que no podemos dejar voluntariamente de respirar, y que existen otros que si dependen de nuestra libertad, como el tomar un paseo caminando, lo cual también depende de nuestra voluntad aparte de ser libre. Por lo tanto llama Actos Humanos a aquellos que son de nuestro libre arbitrio, y actos del hombre a los que no dependen de nuestra libre voluntad,  siendo  aquellos  por lo tanto suceptibles de elección. Queda claro así que son suceptibles de valoración moral solo aquellos que dependen, que provienen de nuestro libre albedrío.

Tomando como ejemplo el citado paseo caminando, puede ser un acto suceptible de valoración moral dependiendo de si lo tomo en mi tiempo libre en busca de sano ejercicio, lo que es moralmente bueno o si lo tomo cuando en su lugar debería de estar dando una clase que he suspendido, lo que es moralmente malo. Aquí vemos claramente como el mismo acto puede ser valorado de formas diferentes. Pero a los ojos ajenos que no conozcan detalles del que toma el paseo no hay forma de valorarlo porque solo ve la parte externa del acto y no su interioridad, y es esta es la que se valora moralmente.  ¡Cuantas veces no nos equivocamos  al juzgar al prójimo por nuestra incapacidad de conocer la interioridad de ciertos actos! Y de similar forma podemos observar Acto Humanos intrínsecamente malos, como el contaminar irresponsablemente tirando basura en plena calle.

Se comprende que en todo acto humano debe de haber intencionalidad, razonamiento, voluntad, y para concluir este capítulo asentaré lo que nos enseña el Santo Tomás en relación al valor de los actos humanos del buen cristiano, que busca  la beatitud a través de la realización de sus actos y que los lleva a cabo con la visión de Dios, en términos de la doctrina cristiana, que evita los actos contrarios a esta y con la ayuda de la Gracia Divina encuentra la felicidad y se va realizando en su camino a la salvación.

Jorge Casas y Sánchez.