jueves, 14 de julio de 2016

BREVÍSIMOS COMENTARIOS PERSONALES A LA EXHORTACIÓN PASTORAL POSTSINODAL DEL PAPA FRANCISCO:
AMORIS LAETITIA,  ABRIL DEL 2016. primera parte

Por supuesto que se recomienda ampliamente la lectura meditada de toda esa riqueza que se nos presenta en la Exortación, estos brevísimos comentarios deben de servirnos para despertar el interés por su lectura meditada. Nos comenta en su introducción el Santo Padre, que a la juventud en especial les mueve el interés por la cuestión familiar, lo que es una grata noticia y además que a los matrimonios les interesarán mas los capítulos cuarto y quinto, a los agentes de la pastoral el sexto, y que todos nos veamos muy interpelados en el capítulo octavo.
CAPITULO PRIMERO.- A la Luz de la Palabra.
 8-30.-La Biblia, nos hace ver el Papa, está plagada de principio a fin de cuestiones familiares, desde el Génesis con la de Adan y Eva, hasta el Apocalipsis con las bodas de la Esposa y el Cordero, menciona la importancia del Salmo 128, 1-6;  comenta como la capacidad de generación de la pareja humana es el camino en que se desarrolla la historia de la salvación; el amor en la Familia Divina; además, como Jesús señala en el Antiguo Testamento, aspectos de las familias. Delinea  los casos de las familias en el Nuevo Testamento. Continúa con las enseñanzas catequistas de la Biblia en ambos testamentos y hace comentarios muy importantes sobre la acción de los padres en la introducción de los hijos en la fe cristiana. Comenta la violencia y la presencia del dolor de la vida familiar con riquísimos ejemplos de ambos testamentos.
Le confiere un sentido especial al amor ( en el capítulo cuarto nos extenderemos mas sobre el amor y su misterio así como su importancia) y a los valores, en especial por tratarse este año como año de la Misericordia, en forma constante nos hace ver todos los aspectos evangélicos y escritos del Antiguo Testamento que se relacionan con los diversos aspectos de la familia, el matrimonio, la fe y las virtudes propias de la vida familiar, y añade pensamientos y alusiones de todo género de sus antecesores en el papado. En fin podemos asentar que nos presenta el Papa sobre este brillante trabajo sinodal la --"grandeza incomparable"--  de la sabiduría de la Iglesia que la voz de Dios nos ha dejado en ambos testamentos sobre esa institución tan atacada hoy día por el mercado, el ateismo, el consumismo, el hedonismo e incluso algunas políticas estatales.
Termina este Capítulo Primero, con bellísimos ejemplos y señala narraciones bíblicas de extraordinaria belleza.
CAPÍTULO SEGUNDO.- Realidad y Desafios de las Familias.
31-57.-Comienza el Santo Padre considerando el cambio antropológico que están experimentando las familias de hoy, en la profundidad del misterio de la familia y del matrimonio, y su decisivo bien para el futuro del mundo. Este cambio es cultural y por tanto complejo y ni la sociedad actual, ni aquella a la que nos encaminamos permiten que las costumbres antiguas en forma indiscriminada nos afecten, ademas la sociedad actual apoya menos a las personas en su vida afectivo-familiar. Y nos señala el peligro del individualismo que en lugar de aportar, con su comportamiento se convierte en huida de responsabilidades que es de encierros o arrogancia, los que incapacitan la donación de uno mismo para el bienestar familiar, pudiendo mencionar la cohabitación sin convivencia, y acciones positivas como puede ser la convivencia sin cohabitación, en esta tendencia de la juventud a alejarse de la casa familiar, o materna o paterna, cuando se da el espíritu de justicia en las aspiraciones personales.
Los cristianos nunca estaremos dispuestos a prescindir del matrimonio en aras de la moda , las costumbres o las legislaciones, lo contrario sería un descalabro moral que va en contra de los mas altos valores humanos, tenemos motivos y razones que avalan esto, al estar las personas dispuestas a recibir la gracia de Dios. Esto último es de una radical importancia y quizás hemos fallado en enseñarlo, mientras que hemos sido muy redicales en aspectos morales, bioéticos y doctrinales. Estamos llamados no a sustituir conciencias sino a formarlas.  Que entiendan lo que ayuda y santifica en el enorme Sacramento del matrimonio, la Gracia de Dios.

58-75. LA MIRADA PUESTA EN JESUS . LA VOCACIÓN DE LA FAMILIA.
No puede, no debe de dejar de anunciarse entre y desde las familias la grandeza de la familia, de su importancia, de su absoluta necesidad para la existencia humana, y esto no como una fria legislación, como una obligación que procede del gragarismo, sino como ese ámbito de amor, de responsabilidad de aceptación y promoción del ser humano, que con ternura, paciencia y misericordia forma a los nuevos seres humanos por los padres y estos en ello se forman también en busca de su propia maduración, es esí como esa maravillosa institución que llamamos el "Matrimonio Católico" se presenta ante todo el mundo, aunque la luz que lo ilumina, que es la del Pdre no sea vista por los que no son capaces de ello.
El casarse para los católicos conlleva, incluye,  un don de Dios que es mal entendido por los enemigos de la Iglesia, y que es visto como una pérdida de la libertad, es el VINCULO IDISOLUBLE,  aquel en el que incluso Moises tuvo que condescender por la dureza de corazón del pueblo judío, por lo que no podemos dejar de ver en esta unión permanete la gracia que recibimos de Jesucristo, su doctrina que nos acompañará hasta el final de los tiempos, esto es lo que nos asegura que por muy atacada que sea nuestra institución matrimonial  siempre existirá mientras haya hombres en la tierra. La asistencia de Jesús a las bodas de Caná es el paradigma de la Iglesia, en especial porque Cristo asiste , justo al principio de su vida pública, tal es la importancia que Él le otorga al matrimonio.
Nace Jesus en una familia, en ella vive, crece, aprende lo que en tanto persona  humana es, familia con perfume de amor, cohexitencia y convivencia amorosas, ejemplares, misterio que en su inicio el mundo celebra cada navidad.  Pedagogía Divina que nos enseña la importancia de tantas cosas, resaltando el amor conyugal y el paterno-filial en la vida humilde, de bajo perfil como se le calificaría hoy día, de dos varones y  una mujer que se ganan la vida con el trabajo de sus manos, en ejemplar armonía a traves de los años. Los Papas de la Iglesia ante la necesidad de ilustrar a su feligresia y al mundo entero se han ocupado de elaborar documentos de importancia muy grande, es así, como de los últimos tenemos encíclicas, cartas pastorales y muchos otros escritos, de gran realce de los que podemos mencionar; HUMANAE VITAE, la FAMILIARIS CONSORTIO, la CASTI CONNUBIS, la DEUS CARITAS EST, la CARITAS IN VERITATE, GAUDIM ET SPES, que tanto han contribuido a entender la Doctrina Neo-Testamentaria sobre familia y matrimonio. Como vemos el interés de los cristianos no decae ante los ataques a estas carísimas instituciónes.
Jesucristo no solo llevó al matrimonio a su estado original, previo a la concesión de Moises, sino que lo elevó a Sacramento. En su infinita sabiduría restaura la Imagen y Semejanza, en la familia humana con la Santísima Trinidad, en tanto Sacramento el matrimonio es camino de santificación y salvación para los esposos y "Ecclesia Doméstica" para los hijos, además, pues alli serán iniciados en la fe. Como vemos no se trata de un simple rito, una convencion social, un acto protocolario, es el dar seguimiento a la vocación de vivir en amor conyugal, que se nos otorga por nuestro Creador a cada uno para pasar nuestra existencia en sociedad, colaborando al Bien Común esta vida,  en aras de obtener la salvación en  la otra.
Los teólogos nos señalan la unión de Cristo con su iglesia, y la unión matrimonial de un hombre y una mujer, y así como la primera es de sólida, perfecta, permanente  debe de ser la segunda, en imitación de Cristo. Es por tanto de desearse que el amor entre los cónyuges sea como el amor etre la Iglesia y Jesucristo, al darse uno al otro en el matrimonio, y aunque entanto analogía es imperfecta, la comparación, lo que si es fundamental es la gracia de Dios que se obtiene en la entrega mutua. Ambos son signos de amor el primero perfecto en cuanto divino, el segundo tan solo humano, de allí que requiere de la gracia. La unión sexual, don maravilloso de Dios a los cónyuges, viene a ser motivo de unión espiritual, de alimento para en amor mutuo, y  estará fortalecida por la gracia divina, como lo es también para la solución de los problemas al ejercer sus esfuerzos y creatividad propios de la vida de casados, no solo frente a Dios sino a la sociedad y a los otros, es por demás decir que en sus oraciones los matrimonios no deben de dejar de pedir la gracia a Dios, por ellos sus progenitores y sus descendientes.
76-  SEMILLAS DEL VERBO Y SITUACIONES IMPERFECTAS.
El Evangelio de la familia debe ocuparse de los que aun deben madurar dentro del matrimonio para que lleguen a un mejor conocimiento del misterio sacramental en su vida,  lo que  se obtiene con el conocimiento de la Revelación de Cristo que ilumina la unión permanente del hombre y la mujer, incluso en las que no proceden de nuestra Iglesia sino que se dan en otras culturas o tradiciones religiosas, dada la sana vocación del ser humano, siendo estas realidades matrimoniales, si se abren a la vida y educación de sus proles, viven la verdadera union matrimonial, encontrarán estima y aceptación por nuestra parte.
La luz de Cristo inspira el cuidado pastoral amoroso para quellos que viven uniones imperfectas, como los divorciados vueltos a casar, se pide en la oración, para ellos la gracia de la conversión, y el acierto en las decisiones y responsabilidades, ante el Bien Común. La doctrina es muy clara , pero ello no implica el que dejemos de estar atentos al modo en que estas personas viven y sufren sus condiciones perticulares.

martes, 19 de enero de 2016

HUMANISMO INTEGRAL DE LOS GOBERNANTES

 HUMANISMO INTEGRAL EN LOS GOBERNANTES.

Es conveniente que los gobernantes sean verdaderamente humanistas, pero no de un humanismo cualquiera, sino  que conozcan y practiquen uno verdadero integral, útil, moral, con método, enfocado al trato de la parte de la sociedad que les corresponde gobernar, me propongo examinar superficialmente este importante aspecto de los actos  y políticas de gobierno. El hombre de nuestra época, que entre otras cosas de distingue por la enorme cantidad de información que posee, mucha de la cual no le sirve para aplicar en políticas verdaderamente positivas para el ser humano, y por contraste carece del conocimiento con  bases sólidas, sobre la persona humana, lo que esta es, lo que debe de ser, como se le debe educar, tratar, y ayudar, en otras palabras con verdadero humanismo, después de todo no son vaqueros que traten con animales sino que SERVIDORES PUBLICOS que tratan con seres humanos lo que es una responsabilidad de mucho calado, de importancia grave, y de muy hondo sentido humano.

Tenemos que comenzar con el concepto de “PERSONA HUMANA”, ello es imprescindible, pues si se considera a la “gente” como ellos le suelen denominar a los conglomerados humanos, de manera errónea o incompleta y esto es por desgracia muy frecuente, pues en algunos mandatarios se da una ignorancia completa en ciertos aspectos antropológicos, y considero conveniente hablar de ello pues de corregirse lograrán los mandatarios hacer mejores políticas sociales. Suelen, ellos,  contar con cosmovisiones incompletas en cuanto del hombre se trata y consideran solo aspectos parciales de su vida, necesidades y costumbres, que al ser consideradas desde puntos de vista materialistas y relativistas, resultan incompletos. Antes de seguir adelante quiero aclarar qua al escribir esto pretendo señalar el JUSTO MEDIO, o sea la postura que no se carga ni a un lado ni al otro me refiero a los polos que se pueden denominar ESTATOLATRIA por un lado y CLERICALISMO por el otro, esto podemos decir que pretende que el laicismo mal entendido no vea en este Justo Medio un cambio en el “status quo” de la separación de objetivos entre la Iglesia y el Estado, sino que la milenaria sabiduría que la Iglesia Católica posee sea aprovechada  aplicando sus conocimientos para gobernar en una forma, más que  diferente, mejor. No se trata de asesorar, ni de enseñar a gobernar, se trata de que los gobernantes adquieran conocimientos sobre la antropología humana que les proporcionen mejores criterios, hay una pléyade de pensadores cristianos cuyo legado, es verdaderamente estúpido despreciar, en aras del laicismo mal entendido, lo inteligente es aprovechar esas enseñanzas , muchas de ellas añejas pero no por ello inválidas, después de todo el ser humano es eso precisamente; HUMANO, desde su origen y a través de los siglos ha sido preocupación cristiana y precristiana su constitución.

Cuando examinamos el concepto adecuado de cualquier conglomerado de personas  humanas (es preferible usar este término al despectivo de “gente”) nos encontramos que no son cosas, son seres humanos con corporeidad y espiritualidad, capaces de amar, si amar que es diferente de querer simplemente, los animales quieren, por ejemplo comer, beber, actúan por el mandato fatal de su instinto, aunque algunos los domesticables en ocasiones tienen reacciones admirables, en espacial los perros, acertadísimamente considerados como amigos del hombre. No podemos dejar de examinar las relaciones del hombre con los animales, pues nos han acompañado siempre en la historia del hombre, antes  mas que ahora en esta época en que la fuerza animal se ha sustituido por las máquinas. Cosas muy bellas se pueden decir de los animales domésticos que han demostrado gran nobleza al ayudar al hombre no solo en la historia de nuestro desarrollo, baste observar los servicios que algunos prestan actualmente a la humanidad como las vacas, las abejas, los camellos, las ovejas, los canes, los cerdos, pollos, gallinas, etc. etc. y los que han prestado a la humanidad como bestias de carga, de defensa y compañía de ayuda en el pastoreo y un largo etcétera, destaca el borrico con una nobleza ejemplar, el caballo no solo como compañero en la guerra sino en el deporte. Otros que usamos, y ello es muy discutible, pero no trataremos aquí,  para espectáculos como el circo y la tauromaquia. Pero estos útiles, indispensables animales no son capaces de amar, quieren si, por ejemplo los perros: compañía humana y la quieren intensamente, algunas personas, esto lo confunden con amar, pero no lo es, porque son seres materiales sin espiritualidad, solo la persona humana, con su alma espiritual nos hace capaces de amar verdaderamente. Aquí en los ejemplos comparados de animal y persona humana vemos la inmensa diferencia significada muy claramente, en lo que es el solo instinto que lleva fatalmente al animal a solo seguirlo y cuenta tan solo con algunas capacidades cerebrales que le dan imágenes, memoria, además de capacidades sensitivas, en los animales superiores como el caballo y el perro, con los mismos  cinco sentidos con que cuenta la persona humana y en ocasiones mucho mas desarrollados, como el olfato y oído en los perros, la vista en las águilas y se podrían mencionar innumerables ejemplos, al compararse estas capacidades tan solo sensoriales con las que sobresalen en las personas humanas que son las de carácter espiritual, siendo propias exclusivamente del alma inmortal que poseemos y su aspecto espiritual, ya adelantamos la capacidad de amar  a la que se añaden la de pensar, la voluntad, la libertad o libre albedrío, y de estas carecen los animales que ni piensan, solo reaccionan en base a memoria e imágenes, ni son libres pues fatalmente buscan instintivamente lo que les corresponde en materia de alimento, reproducción, y defensa contra los elementos y sus enemigos naturales. Y es precisamente este aspecto espiritual, exclusivo del ser humano, el que establece la gran diferencia.

A los animales los debemos de considerar en un plano natural, entiéndase esto no solo como aquello que por su naturaleza les corresponde, como sería la selva al tigre, el mar al delfín, el espacio alto de la atmósfera al águila, sino en un plano natural en cuanto carente de los aspectos espirituales, al ser humano en cambio no lo podemos considerar en su plano natural aunque este es amplísimo al compararlo con el de los animales, sino que nos tenemos de tomar en consideración en un plano superior, precisamente porque contamos con las características superiores mencionadas de libertad, voluntad propia y capacidad de pensar, lo que nos proporciona un plano sobre el natural al que podemos nombrar como SUPER NATURAL O SOBRENATURAL, es así como a la persona humana solo se le puede tratar, considerar, educar, gobernar considerándola en su integridad, natural y sobrenatural, es esta la antropología adecuada la que debe de estar incluida en la cosmovisión del político que, se tiene que involucrar por necesidad en los aspectos humanos pues en todos los ámbitos de la gobernabilidad están las personas involucradas en cuanto que son sujetos de los actos de gobierno.
Algunas de las enseñanzas que la historia de la Iglesia puede proporcionar vienen de muy antiguo, otras son de una actualidad impresionante porque están sucediendo constantemente, se están publicando, se puede decir con toda seguridad a diario. Si a diario podemos recibir información humanista de primer orden si nos lo proponemos, lo cual es muy asequible hoy día a través del Internet, que todos usamos a veces para perder el tiempo miserablemente informándonos de cosas intrascendentes para la mayoría y solo importantes para ciertos involucrados. En cambio los profundos aspectos que yo me voy a permitir recomendar en este escrito son: FORMATIVOS DE CRITERIOS HUMANOS PROFUNDOS, AL TRATAR DE LOS ASPECTOS MAS RELEVANTES DEL SER HUMANO.
Nadie será capaz de negar la enorme importancia que conlleva ser persona con un buen criterio, en especial, muy  especialmente si se es político, sin duda que habrán estudiado algunos autores como Norberto Bobbio, David Ricardo, Adam Smith, Thomas Maltus, Nicolas Maquiavelo, o al menos  tendrán idea de sus aportaciones, las buenas y las malas, lo que dudo y es lastimoso, es que se hayan introducido en las Encíclicas Papales sobre la cuestión social, las menciono por su enorme importancia, y porque no dudo que aquellos que no las conocen se interesarán en ellas, y los que las conozcan acudirán nuevamente a su consulta, pues son fuentes riquísimas de humanismo.
Nota: los nombres en latín se conservan y así se registran en el Internet aunque están traducidas al español y muchísimos otros idiomas.

RERUM NOVARUM del Papa Leon XIII, escrita en 1891
QUADRAGESIMO ANNO  del Papa Pio XI escrita en 1961,( escrita a los 40 años de la anterior).
MATER ET MAGISTRA del Papa Juan XXIII escrita en 1961
PACEM IN TERRIS del mismo escrita en 1963.
GAUDIUM ET SPES del Papa Pablo VI escrita en 1965
POPULORUM PROGRESSIO del mismo, escrita en 1967
OCTOGESIMA ADVENIENS del mismo, (escrita a los ochenta años de la primera)
LABOREM EXERCENS del Papa Juan Pablo II, escrita en 1981
SOLLISITUDO REI SOCIALIS, del mismo escrita en 1987
CENTESIMUS ANNUS, del mismo, escrita en 1991 (escrita a los 100 años de la primera).

Se considerará que es una cantidad de contenido, que leerlo todo sería una inversión de tiempo  que no nos es posible destinar, por lo que se puede recurrir a resúmenes, o leerlas en sus partes más importantes para cada caso.
Existe además un: COMPENDIO DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA, que se puede consultar en el Internet, y que nos puede referir a los escritos originales en su caso, como por ejemplo el Capitulo III, que trata de: LA PERSONA HUMANA Y SUS DERECHOS, importantísima para todo hombre y en especial para todo político.

Otras consultas que pueden resultar de interés para los que están mas interesados en su cultura política (que no la partidista) son de autores de la edad media como:
POLICRATICUS de John of Salisbury. Humanista de la edad media.
  JACQUES MARITAIN, de sus muchos tratados destaca lo que dice del BIEN COMUN  y del HUMANISMO INTEGRAL.
Y no quiero seguir mencionando personajes, que son muchos a los que se puede consultar de acuerdo al interés personal de cada quien.            
HABLEMOS DE SOLUCIONES, Es indudable que el prestigio de los políticos va en descenso, y los signos señalan que esa tendencia va a continuar, como lo es también que les interese revertir ese proceso, ¿ no estará la respuesta en un cambio para mejorar sensiblemente el humanismo político actual por uno integral ?. Una cosa debe de quedar clara que no se trata de hacer propuestas concretas ni ser politólogo, ni dar asesorías, de lo que si se trata es de que las estructuras sean manejadas por hombres mejores que se mejoren a si mismos con la información verdaderamente válida, de signo trascendente, y si esto sucede las estructuras tendrán mejores respuestas para el gobernado. Hasta ahora se ve que el sistema está fallando, los buenos políticos están pagando por los malos, es necesario que se admita que el esquema mental tiene que cambiar para que las cosas mejoren, si se escoge el adecuado. Se debe,  y esto es de capital importancia saber amar la vocación política, amar el buen servicio que puede prestar, amar al gobernado, trabajar con pasión, formación  inteligencia, y amor, pues sin estos atributos no resultan los hechos buenos, de la bondad vertida a la sociedad, de frutos políticos verdaderos, conocedores y perseguidores del BIEN COMUN, para entender mejor esto se recomienda de manera encarecida el estudio del los números 164 al 184 del COMPENDIO DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA.
Jorge Casas y Sánchez.







martes, 12 de enero de 2016

ME PERMITO PUBLICAR ESTE MENSAJE DEL SANTO PADRE.

FRANCISCO
Vence la indiferencia y conquista la paz
MENSAJE DEL SANTO PADRE
PARA LA CELEBRACIÓN DE LA
XLIX JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ
1 DE ENERO DE 2016
***
1. Dios no es indiferente. A Dios le importa la humanidad, Dios no la abandona.
Al comienzo del nuevo año, quisiera acompañar con esta profunda convicción los mejores deseos de abundantes bendiciones y de paz, en el signo de la esperanza, para el futuro de cada hombre y cada mujer, de cada familia, pueblo y nación del mundo, así como para los Jefes de Estado y de Gobierno y de los Responsables de las religiones. Por tanto, no perdamos la esperanza de que 2016 nos encuentre a todos firme y confiadamente comprometidos, en realizar la justicia y trabajar por la paz en los diversos ámbitos. Sí, la paz es don de Dios y obra de los hombres. La paz es don de Dios, pero confiado a todos los hombres y a todas las mujeres, llamados a llevarlo a la práctica.
Custodiar las razones de la esperanza
2. Las guerras y los atentados terroristas, con sus trágicas consecuencias, los secuestros de personas, las persecuciones por motivos étnicos o religiosos, las prevaricaciones, han marcado de hecho el año pasado, de principio a fin, multiplicándose dolorosamente en muchas regiones del mundo, hasta asumir las formas de la que podría llamar una «tercera guerra mundial en fases». Pero algunos acontecimientos de los años pasados y del año apenas concluido me invitan, en la perspectiva del nuevo año, a renovar la exhortación a no perder la esperanza en la capacidad del hombre de superar el mal, con la gracia de Dios, y a no caer en la resignación y en la indiferencia. Los acontecimientos a los que me refiero representan la capacidad de la humanidad de actuar con solidariedad, más allá de los intereses individualistas, de la apatía y de la indiferencia ante las situaciones críticas.
Quisiera recordar entre dichos acontecimientos el esfuerzo realizado para favorecer el encuentro de los líderes mundiales en el ámbito de la COP 21, con la finalidad de buscar nuevas vías para afrontar los cambios climáticos y proteger el bienestar de la Tierra, nuestra casa común. Esto nos remite a dos eventos precedentes de carácter global: La Conferencia Mundial de Addis Abeba para recoger fondos con el objetivo de un desarrollo sostenible del mundo, y la adopción por parte de las Naciones Unidas de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, con el objetivo de asegurar para ese año una existencia más digna para todos, sobre todo para las poblaciones pobres del planeta.
El año 2015 ha sido también especial para la Iglesia, al haberse celebrado el 50 aniversario de la publicación de dos documentos del Concilio Vaticano II que expresan de modo muy elocuente el sentido de solidaridad de la Iglesia con el mundo. El papa Juan XXIII, al inicio del Concilio, quiso abrir de par en par las ventanas de la Iglesia para que fuese más abierta la comunicación entre ella y el mundo. Los dos documentos, Nostra aetate y Gaudium et spes, son expresiones emblemáticas de la nueva relación de diálogo, solidaridad y acompañamiento que la Iglesia pretendía introducir en la humanidad. En la DeclaraciónNostra aetate, la Iglesia ha sido llamada a abrirse al diálogo con las expresiones religiosas no cristianas. En la Constitución pastoral Gaudium et spes, desde el momento que «los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo»[1], la Iglesia deseaba instaurar un diálogo con la familia humana sobre los problemas del mundo, como signo de solidaridad y de respetuoso afecto[2].
En esta misma perspectiva, con el Jubileo de la Misericordia, deseo invitar a la Iglesia a rezar y trabajar para que todo cristiano pueda desarrollar un corazón humilde y compasivo, capaz de anunciar y testimoniar la misericordia, de «perdonar y de dar», de abrirse «a cuantos viven en las más contradictorias periferias existenciales, que con frecuencia el mundo moderno dramáticamente crea», sin caer «en la indiferencia que humilla, en la habitualidad que anestesia el ánimo e impide descubrir la novedad, en el cinismo que destruye»[3].
Hay muchas razones para creer en la capacidad de la humanidad que actúa conjuntamente en solidaridad, en el reconocimiento de la propia interconexión e interdependencia, preocupándose por los miembros más frágiles y la protección del bien común. Esta actitud de corresponsabilidad solidaria está en la raíz de la vocación fundamental a la fraternidad y a la vida común. La dignidad y las relaciones interpersonales nos constituyen como seres humanos, queridos por Dios a su imagen y semejanza. Como creaturas dotadas de inalienable dignidad, nosotros existimos en relación con nuestros hermanos y hermanas, ante los que tenemos una responsabilidad y con los cuales actuamos en solidariedad. Fuera de esta relación, seríamos menos humanos. Precisamente por eso, la indiferencia representa una amenaza para la familia humana. Cuando nos encaminamos por un nuevo año, deseo invitar a todos a reconocer este hecho, para vencer la indiferencia y conquistar la paz.
Algunas formas de indiferencia
3. Es cierto que la actitud del indiferente, de quien cierra el corazón para no tomar en consideración a los otros, de quien cierra los ojos para no ver aquello que lo circunda o se evade para no ser tocado por los problemas de los demás, caracteriza una tipología humana bastante difundida y presente en cada época de la historia. Pero en nuestros días, esta tipología ha superado decididamente el ámbito individual para asumir una dimensión global y producir el fenómeno de la «globalización de la indiferencia».
La primera forma de indiferencia en la sociedad humana es la indiferencia ante Dios, de la cual brota también la indiferencia ante el prójimo y ante lo creado. Esto es uno de los graves efectos de un falso humanismo y del materialismo práctico, combinados con un pensamiento relativista y nihilista. El hombre piensa ser el autor de sí mismo, de la propia vida y de la sociedad; se siente autosuficiente; busca no sólo reemplazar a Dios, sino prescindir completamente de él. Por consiguiente, cree que no debe nada a nadie, excepto a sí mismo, y pretende tener sólo derechos[4]. Contra esta autocomprensión errónea de la persona, Benedicto XVI recordaba que ni el hombre ni su desarrollo son capaces de darse su significado último por sí mismo[5]; y, precedentemente, Pablo VI había afirmado que «no hay, pues, más que un humanismo verdadero que se abre a lo Absoluto, en el reconocimiento de una vocación, que da la idea verdadera de la vida humana»[6].
La indiferencia ante el prójimo asume diferentes formas. Hay quien está bien informado, escucha la radio, lee los periódicos o ve programas de televisión, pero lo hace de manera frívola, casi por mera costumbre: estas personas conocen vagamente los dramas que afligen a la humanidad pero no se sienten comprometidas, no viven la compasión. Esta es la actitud de quien sabe, pero tiene la mirada, la mente y la acción dirigida hacia sí mismo. Desgraciadamente, debemos constatar que el aumento de las informaciones, propias de nuestro tiempo, no significa de por sí un aumento de atención a los problemas, si no va acompañado por una apertura de las conciencias en sentido solidario[7]. Más aún, esto puede comportar una cierta saturación que anestesia y, en cierta medida, relativiza la gravedad de los problemas. «Algunos simplemente se regodean culpando a los pobres y a los países pobres de sus propios males, con indebidas generalizaciones, y pretenden encontrar la solución en una “educación” que los tranquilice y los convierta en seres domesticados e inofensivos. Esto se vuelve todavía más irritante si los excluidos ven crecer ese cáncer social que es la corrupción profundamente arraigada en muchos países —en sus gobiernos, empresarios e instituciones—, cualquiera que sea la ideología política de los gobernantes»[8].
La indiferencia se manifiesta en otros casos como falta de atención ante la realidad circunstante, especialmente la más lejana. Algunas personas prefieren no buscar, no informarse y viven su bienestar y su comodidad indiferentes al grito de dolor de la humanidad que sufre. Casi sin darnos cuenta, nos hemos convertido en incapaces de sentir compasión por los otros, por sus dramas; no nos interesa preocuparnos de ellos, como si aquello que les acontece fuera una responsabilidad que nos es ajena, que no nos compete[9]. «Cuando estamos bien y nos sentimos a gusto, nos olvidamos de los demás (algo que Dios Padre no hace jamás), no nos interesan sus problemas, ni sus sufrimientos, ni las injusticias que padecen… Entonces nuestro corazón cae en la indiferencia: yo estoy relativamente bien y a gusto, y me olvido de quienes no están bien»[10].
Al vivir en una casa común, no podemos dejar de interrogarnos sobre su estado de salud, como he intentado hacer en la Laudato si’. La contaminación de las aguas y del aire, la explotación indiscriminada de los bosques, la destrucción del ambiente, son a menudo fruto de la indiferencia del hombre respecto a los demás, porque todo está relacionado. Como también el comportamiento del hombre con los animales influye sobre sus relaciones con los demás[11], por no hablar de quien se permite hacer en otra parte aquello que no osa hacer en su propia casa[12].
En estos y en otros casos, la indiferencia provoca sobre todo cerrazón y distanciamiento, y termina de este modo contribuyendo a la falta de paz con Dios, con el prójimo y con la creación.
La paz amenazada por la indiferencia globalizada
4. La indiferencia ante Dios supera la esfera íntima y espiritual de cada persona y alcanza a la esfera pública y social. Como afirmaba Benedicto XVI, «existe un vínculo íntimo entre la glorificación de Dios y la paz de los hombres sobre la tierra»[13]. En efecto, «sin una apertura a la trascendencia, el hombre cae fácilmente presa del relativismo, resultándole difícil actuar de acuerdo con la justicia y trabajar por la paz»[14]. El olvido y la negación de Dios, que llevan al hombre a no reconocer alguna norma por encima de sí y a tomar solamente a sí mismo como norma, han producido crueldad y violencia sin medida[15].
En el plano individual y comunitario, la indiferencia ante el prójimo, hija de la indiferencia ante Dios, asume el aspecto de inercia y despreocupación, que alimenta el persistir de situaciones de injusticia y grave desequilibrio social, los cuales, a su vez, pueden conducir a conflictos o, en todo caso, generar un clima de insatisfacción que corre el riesgo de terminar, antes o después, en violencia e inseguridad.
En este sentido la indiferencia, y la despreocupación que se deriva, constituyen una grave falta al deber que tiene cada persona de contribuir, en la medida de sus capacidades y del papel que desempeña en la sociedad, al bien común, de modo particular a la paz, que es uno de los bienes más preciosos de la humanidad[16].
Cuando afecta al plano institucional, la indiferencia respecto al otro, a su dignidad, a sus derechos fundamentales y a su libertad, unida a una cultura orientada a la ganancia y al hedonismo, favorece, y a veces justifica, actuaciones y políticas que terminan por constituir amenazas a la paz. Dicha actitud de indiferencia puede llegar también a justificar algunas políticas económicas deplorables, premonitoras de injusticias, divisiones y violencias, con vistas a conseguir el bienestar propio o el de la nación. En efecto, no es raro que los proyectos económicos y políticos de los hombres tengan como objetivo conquistar o mantener el poder y la riqueza, incluso a costa de pisotear los derechos y las exigencias fundamentales de los otros. Cuando las poblaciones se ven privadas de sus derechos elementares, como el alimento, el agua, la asistencia sanitaria o el trabajo, se sienten tentadas a tomárselos por la fuerza[17].
Además, la indiferencia respecto al ambiente natural, favoreciendo la deforestación, la contaminación y las catástrofes naturales que desarraigan comunidades enteras de su ambiente de vida, forzándolas a la precariedad y a la inseguridad, crea nuevas pobrezas, nuevas situaciones de injusticia de consecuencias a menudo nefastas en términos de seguridad y de paz social. ¿Cuántas guerras ha habido y cuántas se combatirán aún a causa de la falta de recursos o para satisfacer a la insaciable demanda de recursos naturales?[18]
De la indiferencia a la misericordia: la conversión del corazón
5. Hace un año, en el Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz «no más esclavos, sino hermanos», me referí al primer icono bíblico de la fraternidad humana, la de Caín y Abel (cf. Gn 4,1-16), y lo hice para llamar la atención sobre el modo en que fue traicionada esta primera fraternidad. Caín y Abel son hermanos. Provienen los dos del mismo vientre, son iguales en dignidad, y creados a imagen y semejanza de Dios; pero su fraternidad creacional se rompe. «Caín, además de no soportar a su hermano Abel, lo mata por envidia cometiendo el primer fratricidio»[19]. El fratricidio se convierte en paradigma de la traición, y el rechazo por parte de Caín a la fraternidad de Abel es la primera ruptura de las relaciones de hermandad, solidaridad y respeto mutuo.
Dios interviene entonces para llamar al hombre a la responsabilidad ante su semejante, como hizo con Adán y Eva, los primeros padres, cuando rompieron la comunión con el Creador. «El Señor dijo a Caín: “Dónde está Abel, tu hermano? Respondió Caín: “No sé; ¿soy yo el guardián de mi hermano?”. El Señor le replicó: ¿Qué has hecho? La sangre de tu hermano me está gritando desde el suelo”» (Gn 4,9-10).
Caín dice que no sabe lo que le ha sucedido a su hermano, dice que no es su guardián. No se siente responsable de su vida, de su suerte. No se siente implicado. Es indiferente ante su hermano, a pesar de que ambos estén unidos por el mismo origen. ¡Qué tristeza! ¡Qué drama fraterno, familiar, humano! Esta es la primera manifestación de la indiferencia entre hermanos. En cambio, Dios no es indiferente: la sangre de Abel tiene gran valor ante sus ojos y pide a Caín que rinda cuentas de ella. Por tanto, Dios se revela desde el inicio de la humanidad como Aquel que se interesa por la suerte del hombre. Cuando más tarde los hijos de Israel están bajo la esclavitud en Egipto, Dios interviene nuevamente. Dice a Moisés: «He visto la opresión de mi pueblo en Egipto y he oído sus quejas contra los opresores; conozco sus sufrimientos. He bajado a liberarlo de los egipcios, a sacarlo de esta tierra, para llevarlo a una tierra fértil y espaciosa, tierra que mana leche y miel» (Ex 3,7-8). Es importante destacar los verbos que describen la intervención de Dios: Él ve, oye, conoce, baja, libera. Dios no es indiferente. Está atento y actúa.
Del mismo modo, Dios, en su Hijo Jesús, ha bajado entre los hombres, se ha encarnado y se ha mostrado solidario con la humanidad en todo, menos en el pecado. Jesús se identificaba con la humanidad: «el primogénito entre muchos hermanos» (Rm8,29). Él no se limitaba a enseñar a la muchedumbre, sino que se preocupaba de ella, especialmente cuando la veía hambrienta (cf. Mc6,34-44) o desocupada (cf. Mt 20,3). Su mirada no estaba dirigida solamente a los hombres, sino también a los peces del mar, a las aves del cielo, a las plantas y a los árboles, pequeños y grandes: abrazaba a toda la creación. Ciertamente, él ve, pero no se limita a esto, puesto que toca a las personas, habla con ellas, actúa en su favor y hace el bien a quien se encuentra en necesidad. No sólo, sino que se deja conmover y llora (cf. Jn 11,33-44). Y actúa para poner fin al sufrimiento, a la tristeza, a la miseria y a la muerte.
Jesús nos enseña a ser misericordiosos como el Padre (cf. Lc 6,36). En la parábola del buen samaritano (cf. Lc 10,29-37) denuncia la omisión de ayuda frente a la urgente necesidad de los semejantes: «lo vio y pasó de largo» (cf. Lc 6,31.32). De la misma manera, mediante este ejemplo, invita a sus oyentes, y en particular a sus discípulos, a que aprendan a detenerse ante los sufrimientos de este mundo para aliviarlos, ante las heridas de los demás para curarlas, con los medios que tengan, comenzando por el propio tiempo, a pesar de tantas ocupaciones. En efecto, la indiferencia busca a menudo pretextos: el cumplimiento de los preceptos rituales, la cantidad de cosas que hay que hacer, los antagonismos que nos alejan los unos de los otros, los prejuicios de todo tipo que nos impiden hacernos prójimo.
La misericordia es el corazón de Dios. Por ello debe ser también el corazón de todos los que se reconocen miembros de la única gran familia de sus hijos; un corazón que bate fuerte allí donde la dignidad humana —reflejo del rostro de Dios en sus creaturas— esté en juego. Jesús nos advierte: el amor a los demás —los extranjeros, los enfermos, los encarcelados, los que no tienen hogar, incluso los enemigos— es la medida con la que Dios juzgará nuestras acciones. De esto depende nuestro destino eterno. No es de extrañar que el apóstol Pablo invite a los cristianos de Roma a alegrarse con los que se alegran y a llorar con los que lloran (cf.Rm 12,15), o que aconseje a los de Corinto organizar colectas como signo de solidaridad con los miembros de la Iglesia que sufren (cf. 1 Co 16,2-3). Y san Juan escribe: «Si uno tiene bienes del mundo y, viendo a su hermano en necesidad, le cierra sus entrañas, ¿cómo va a estar en él el amor de Dios?» (1 Jn 3,17; cf. St 2,15-16).
Por eso «es determinante para la Iglesia y para la credibilidad de su anuncio que ella viva y testimonie en primera persona la misericordia. Su lenguaje y sus gestos deben transmitir misericordia para penetrar en el corazón de las personas y motivarlas a reencontrar el camino de vuelta al Padre. La primera verdad de la Iglesia es el amor de Cristo. De este amor, que llega hasta el perdón y al don de sí, la Iglesia se hace sierva y mediadora ante los hombres. Por tanto, donde la Iglesia esté presente, allí debe ser evidente la misericordia del Padre. En nuestras parroquias, en las comunidades, en las asociaciones y movimientos, en fin, dondequiera que haya cristianos, cualquiera debería poder encontrar un oasis de misericordia»[20].
También nosotros estamos llamados a que el amor, la compasión, la misericordia y la solidaridad sean nuestro verdadero programa de vida, un estilo de comportamiento en nuestras relaciones de los unos con los otros[21]. Esto pide la conversión del corazón: que la gracia de Dios transforme nuestro corazón de piedra en un corazón de carne (cf. Ez 36,26), capaz de abrirse a los otros con auténtica solidariedad. Esta es mucho más que un «sentimiento superficial por los males de tantas personas, cercanas o lejanas»[22]. La solidaridad «es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; es decir, por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos»[23], porque la compasión surge de la fraternidad.
Así entendida, la solidaridad constituye la actitud moral y social que mejor responde a la toma de conciencia de las heridas de nuestro tiempo y de la innegable interdependencia que aumenta cada vez más, especialmente en un mundo globalizado, entre la vida de la persona y de su comunidad en un determinado lugar, así como la de los demás hombres y mujeres del resto del mundo[24].
Promover una cultura de solidaridad y misericordia para vencer la indiferencia
6. La solidaridad como virtud moral y actitud social, fruto de la conversión personal, exige el compromiso de todos aquellos que tienen responsabilidades educativas y formativas.
En primer lugar me dirijo a las familias, llamadas a una misión educativa primaria e imprescindible. Ellas constituyen el primer lugar en el que se viven y se transmiten los valores del amor y de la fraternidad, de la convivencia y del compartir, de la atención y del cuidado del otro. Ellas son también el ámbito privilegiado para la transmisión de la fe desde aquellos primeros simples gestos de devoción que las madres enseñan a los hijos[25].
Los educadores y los formadores que, en la escuela o en los diferentes centros de asociación infantil y juvenil, tienen la ardua tarea de educar a los niños y jóvenes, están llamados a tomar conciencia de que su responsabilidad tiene que ver con las dimensiones morales, espirituales y sociales de la persona. Los valores de la libertad, del respeto recíproco y de la solidaridad se transmiten desde la más tierna infancia. Dirigiéndose a los responsables de las instituciones que tienen responsabilidades educativas, Benedicto XVI afirmaba: «Que todo ambiente educativo sea un lugar de apertura al otro y a lo transcendente; lugar de diálogo, de cohesión y de escucha, en el que el joven se sienta valorado en sus propias potencialidades y riqueza interior, y aprenda a apreciar a los hermanos. Que enseñe a gustar la alegría que brota de vivir día a día la caridad y la compasión por el prójimo, y de participar activamente en la construcción de una sociedad más humana y fraterna»[26].
Quienes se dedican al mundo de la cultura y de los medios de comunicación social tienen también una responsabilidad en el campo de la educación y la formación, especialmente en la sociedad contemporánea, en la que el acceso a los instrumentos de formación y de comunicación está cada vez más extendido. Su cometido es sobre todo el de ponerse al servicio de la verdad y no de intereses particulares. En efecto, los medios de comunicación «no sólo informan, sino que también forman el espíritu de sus destinatarios y, por tanto, pueden dar una aportación notable a la educación de los jóvenes. Es importante tener presente que los lazos entre educación y comunicación son muy estrechos: en efecto, la educación se produce mediante la comunicación, que influye positiva o negativamente en la formación de la persona»[27]. Quienes se ocupan de la cultura y los medios deberían también vigilar para que el modo en el que se obtienen y se difunden las informaciones sea siempre jurídicamente y moralmente lícito.
La paz: fruto de una cultura de solidariedad, misericordia y compasión
7. Conscientes de la amenaza de la globalización de la indiferencia, no podemos dejar de reconocer que, en el escenario descrito anteriormente, se dan también numerosas iniciativas y acciones positivas que testimonian la compasión, la misericordia y la solidaridad de las que el hombre es capaz.
Quisiera recordar algunos ejemplos de actuaciones loables, que demuestran cómo cada uno puede vencer la indiferencia si no aparta la mirada de su prójimo, y que constituyen buenas prácticas en el camino hacia una sociedad más humana.
Hay muchas organizaciones no gubernativas y asociaciones caritativas dentro de la Iglesia, y fuera de ella, cuyos miembros, con ocasión de epidemias, calamidades o conflictos armados, afrontan fatigas y peligros para cuidar a los heridos y enfermos, como también para enterrar a los difuntos. Junto a ellos, deseo mencionar a las personas y a las asociaciones que ayudan a los emigrantes que atraviesan desiertos y surcan los mares en busca de mejores condiciones de vida. Estas acciones son obras de misericordia, corporales y espirituales, sobre las que seremos juzgados al término de nuestra vida.
Me dirijo también a los periodistas y fotógrafos que informan a la opinión pública sobre las situaciones difíciles que interpelan las conciencias, y a los que se baten en defensa de los derechos humanos, sobre todo de las minorías étnicas y religiosas, de los pueblos indígenas, de las mujeres y de los niños, así como de todos aquellos que viven en condiciones de mayor vulnerabilidad. Entre ellos hay también muchos sacerdotes y misioneros que, como buenos pastores, permanecen junto a sus fieles y los sostienen a pesar de los peligros y dificultades, de modo particular durante los conflictos armados.
Además, numerosas familias, en medio de tantas dificultades laborales y sociales, se esfuerzan concretamente en educar a sus hijos «contracorriente», con tantos sacrificios, en los valores de la solidaridad, la compasión y la fraternidad. Muchas familias abren sus corazones y sus casas a quien tiene necesidad, como los refugiados y los emigrantes. Deseo agradecer particularmente a todas las personas, las familias, las parroquias, las comunidades religiosas, los monasterios y los santuarios, que han respondido rápidamente a mi llamamiento a acoger una familia de refugiados[28].
Por último, deseo mencionar a los jóvenes que se unen para realizar proyectos de solidaridad, y a todos aquellos que abren sus manos para ayudar al prójimo necesitado en sus ciudades, en su país o en otras regiones del mundo. Quiero agradecer y animar a todos aquellos que se trabajan en acciones de este tipo, aunque no se les dé publicidad: su hambre y sed de justicia será saciada, su misericordia hará que encuentren misericordia y, como trabajadores de la paz, serán llamados hijos de Dios (cf. Mt 5,6-9).
La paz en el signo del Jubileo de la Misericordia
8. En el espíritu del Jubileo de la Misericordia, cada uno está llamado a reconocer cómo se manifiesta la indiferencia en la propia vida, y a adoptar un compromiso concreto para contribuir a mejorar la realidad donde vive, a partir de la propia familia, de su vecindario o el ambiente de trabajo.
Los Estados están llamados también a hacer gestos concretos, actos de valentía para con las personas más frágiles de su sociedad, como los encarcelados, los emigrantes, los desempleados y los enfermos.
Por lo que se refiere a los detenidos, en muchos casos es urgente que se adopten medidas concretas para mejorar las condiciones de vida en las cárceles, con una atención especial para quienes están detenidos en espera de juicio[29], teniendo en cuenta la finalidad reeducativa de la sanción penal y evaluando la posibilidad de introducir en las legislaciones nacionales penas alternativas a la prisión. En este contexto, deseo renovar el llamamiento a las autoridades estatales para abolir la pena de muerte allí donde está todavía en vigor, y considerar la posibilidad de una amnistía.
Respecto a los emigrantes, quisiera dirigir una invitación a repensar las legislaciones sobre los emigrantes, para que estén inspiradas en la voluntad de acogida, en el respeto de los recíprocos deberes y responsabilidades, y puedan facilitar la integración de los emigrantes. En esta perspectiva, se debería prestar una atención especial a las condiciones de residencia de los emigrantes, recordando que la clandestinidad corre el riesgo de arrastrarles a la criminalidad.
Deseo, además, en este Año jubilar, formular un llamamiento urgente a los responsables de los Estados para hacer gestos concretos en favor de nuestros hermanos y hermanas que sufren por la falta de trabajo, tierra y techo. Pienso en la creación de puestos de trabajo digno para afrontar la herida social de la desocupación, que afecta a un gran número de familias y de jóvenes y tiene consecuencias gravísimas sobre toda la sociedad. La falta de trabajo incide gravemente en el sentido de dignidad y en la esperanza, y puede ser compensada sólo parcialmente por los subsidios, si bien necesarios, destinados a los desempleados y a sus familias. Una atención especial debería ser dedicada a las mujeres —desgraciadamente todavía discriminadas en el campo del trabajo— y a algunas categorías de trabajadores, cuyas condiciones son precarias o peligrosas y cuyas retribuciones no son adecuadas a la importancia de su misión social.
Por último, quisiera invitar a realizar acciones eficaces para mejorar las condiciones de vida de los enfermos, garantizando a todos el acceso a los tratamientos médicos y a los medicamentos indispensables para la vida, incluida la posibilidad de atención domiciliaria.
Los responsables de los Estados, dirigiendo la mirada más allá de las propias fronteras, también están llamados e invitados a renovar sus relaciones con otros pueblos, permitiendo a todos una efectiva participación e inclusión en la vida de la comunidad internacional, para que se llegue a la fraternidad también dentro de la familia de las naciones.
En esta perspectiva, deseo dirigir un triple llamamiento para que se evite arrastrar a otros pueblos a conflictos o guerras que destruyen no sólo las riquezas materiales, culturales y sociales, sino también —y por mucho tiempo— la integridad moral y espiritual; para abolir o gestionar de manera sostenible la deuda internacional de los Estados más pobres; para la adoptar políticas de cooperación que, más que doblegarse a las dictaduras de algunas ideologías, sean respetuosas de los valores de las poblaciones locales y que, en cualquier caso, no perjudiquen el derecho fundamental e inalienable de los niños por nacer.
Confío estas reflexiones, junto con los mejores deseos para el nuevo año, a la intercesión de María Santísima, Madre atenta a las necesidades de la humanidad, para que nos obtenga de su Hijo Jesús, Príncipe de la Paz, el cumplimento de nuestras súplicas y la bendición de nuestro compromiso cotidiano en favor de un mundo fraterno y solidario.
Vaticano, 8 de diciembre de 2015
Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María
Apertura del Jubileo Extraordinario de la Misericordia

FRANCISCUS

sábado, 5 de diciembre de 2015

VISITA DEL PAPA A MÉXICO


VISITA DEL PAPA FRANCISCO A MEXICO

|El Santo Padre viene a  México!  El Papa Francisco ha estado recientemente en tierras de América, en Septiembre el 20 celebró la Santa Misa en la Plaza de la Revolución de La Habana, Cuba y visitó a las principales autoridades de ese país, además de muchas otras actividades que llevó a cabo con obispos y dijo la Santa Misa en el santuario de la Virgen de la Caridad del  Cobre. El 23 el presidente Obama le dio la bienvenida en la Casa Blanca para reunirse después con obispos y celebrar la Santa Misa de canonización de Fray Junípero Serra. El 24 visita “memorable” al Congreso de los Estados Unidos. Y el 25 tuvo el encuentro con los miembros de la Asamblea General de las Naciones Unidas. El 26 fue a Filadelfia donde dijo Misa ante el Clero en la Catedral de San Pedro y San Pablo, el 27 tuvo otra reunión con obispos,  visitó a presos, y participó en el Encuentro Mundial sobre las Familias, aparte de otras actividades, para finalizar el 28 con una conferencia en su vuelo de regreso a Roma.

Ahora que nos toca a nosotros, no está de mas que hagamos algunos comentarios, pues hay contrastes que algunas personas no podrán digerir fácilmente, (recordemos que Juan Pablo II visitó a México como primer viaje de su pontificado y entre 1979 y 2002 nos visitó cinco   veces y su popularidad fue enorme),  como hay otras que estarán encantadas con la novedad de un Papa nacido en nuestro continente y que pertenece a una orden, los Jesuitas, a la que tanto debe México por la amplísima labor de evangelización que se realizó en los tiempos en que éramos, en estas tierras,  la Nueva España.

El Papa viene a dejarnos sus mensajes a todos los mexicanos, a los pragmáticos para quienes  solo es importante lo que funciona de acuerdo a su muy particular punto de vista, a los relativistas para quienes no hay verdades absolutas, a los ateos que gracias a Dios no creen en Él, a los  “ laicos” que practican el mal entendido laicismo, a los hombres de bien, en especial si son pecadores y/o pobres, a los ricos y a los riquísimos, a lo obreros, a los labradores, a los profesionistas, a las personas que trabajan en los hogares,   siguiendo los ejemplares  pasos de Jesucristo, su ejemplo absoluto.

Su agenda, nos dice el Cardenal Norberto Rivera Carrera,  que tiene programado llegar a tierras mexicanas el 12 de Febrero, no dudamos ni por un momento que dada la enorme simpatía mundial que se ha ganado desde el inicio de su papado,  recibirá de nosotros los mexicanos una tremenda y cariñosa acogida.

Y que podemos esperar de Él, sino que nos dirija sus mensajes sobre los temas mas humanos, los mas importantes de la existencia de los hombres y la naturaleza en la que estamos inmersos. Y sabido es, que estos temas son: la familia y el matrimonio, la Iglesia, las marginaciones de los pobres y sus remedios, la corrupción y la criminalidad serán mencionados como males que debemos tratar de evitar, incluido el aborto y quizás haga alguna referencia al homosexualismo aunque esto es menos probable, por supuesto hará gran referencia al Año Jubilar Extraordinario que comienza este ocho de Diciembre, y cuya importancia radica en que trata de la Misericordia, y celebra los primeros cincuenta años del Concilio Vaticano II, al que se empeña en darle la muy importante y necesaria  continuidad requerida. Es por ello que es de vital importancia que estemos muy pendientes de todos sus mensajes, pues provienen de una autoridad que tiene muchos milenios de sabiduría.

El papado de Francisco, se ha distinguido por ser “sui generis”  no tiene antecedentes al menos recientes, se sabe que se ha propuesto limpiar aquello que no esté bien en la Santa Sede, a la que quiere dar un nuevo rostro, ya han empezado cambios muy importantes, ha creado nuevas comisiones que están interviniendo en cuestiones muy delicadas, en materia de alianzas de poder, de aspectos económicos, ha planteado al mundo entero el problema de la contaminación, de la pobreza, de las injusticias, del deterioro ambiental que afecta a los mas pobres y esto es solo una muestra de las múltiples áreas de la vida humana que le ocupan, pues aparte de lo doctrinal que es su primerísima ocupación persigue un nuevo humanismo, mas justo, mas igualitario,  y que no deje de considerar a las zonas mas empobrecidas del planeta.

Las reacciones que busca con sus actividades, en las que los viajes apostólicos están incluidos, son las que se deben de producir en las instancias y las personas que mas pueden influir o tomar  las decisiones mundiales que puedan mejorar la condición general de los hombres, los que ejercen el poder económico, el político y el mediático,  son ellos los que deben de estar mas pendientes de lo que nos viene a trasmitir.  Sin olvidar que es la Doctrina de Jesucristo el sustrato de todo lo que nos trasmite.  

Podrían algunas personas preguntarse  ¿que es lo que lo respalda?  ¿Que es ser Papa?.   Hablemos un poco de esto, ser Papa es ser el Vice Cristo, es decir el representante de Jesucristo aquí en la Tierra,  el sucesor de San Pedro quien fue el primer Papa, y quien fue nombrado por el propio Cristo, es la unción mas importante en nuestro mundo, líder espiritual de mas de mil doscientos millones de seres vivos, que constituyen a los bautizados, que por tanto son cristianos, y miembros de la única Iglesia que Cristo fundó, de la que es cabeza de ese cuerpo místico, siendo los cristianos sus miembros.  Lo respaldan, ya en el plano personal, sus  mas de cuarenta años de desempeño en puestos de gran responsabilidad, pues este humilde personaje uno de cinco hermanos, hijo de un matrimonio italiano de inmigrantes, asentados en Argentina fue Superior Provincial de los Jesuitas de ese su país natal, y Arzobispo de la Diócesis de Buenos Aires. En el dos mil uno fue elevado a Cardenal, y fue elegido Papa al segundo día del Conclave, después de la renuncia del Papa Benedicto XVI, que tuvo lugar el  trece de marzo de dos mil trece.

Su apertura hacia la gente, su característica humildad adquirida, su talante alegre, y la importancia y claridad de sus sabios  mensajes con seguridad que conquistarán a México.

Jorge Casas y Sánchez.                   

lunes, 23 de noviembre de 2015

LAUDATO SI Encíclica sobre la Ecología

ALGO SOBRE LA ENCÍCLICA QUE TRATA SOBRE  ECOLOGÍA Y QUE AHORA NOS BRINDA EL SANTO PADRE FRANCISCO, Y QUE TITULA: LAUDATO SI.(primera parte)
Laudato Si:
Antes que nada quiero RECOMENDAR AMPLIAMENTE LA LECTURA PROFUNDA Y SERIA DE LA ENCÍCLICA se trata de un documento importantísimo que está preparado por el Santo Padre y asesores de primerísimo nivel, científicos, teólogos, filósofos, liturgistas,  su importancia es tal que todo comentario sale sobrando, cada persona se planteará la necesidad de colaborar como deba  en su entorno y en el aspecto mundial, pues a veces estamos, quizás inconscientemente,  por ignorancia o apatía colaboramos todos indebidamente a la contaminación y no hemos caído en la cuenta de lo que podemos evitar, lo que a cada uno nos corresponde. Cuestiones a veces pequeñas y a veces mayores de lo que creemos, cosas como no tratar de ahorrar agua en la regadera o en el lavabo y fregadero, acelerar y frenar en demasía sin verdadera necesidad, no arreglar en el hogar fugas como las de agua, cortos circuitos, de gas, dejar prendidas luces o aparatos conectados sin necesidad, motores  prendidos andando  sin necesidad, regar en demasía los jardines, dejando mangueras que inundan el pasto,   las jardineras, o macetas. (Num.29) Cada litro de agua que desperdiciamos o usamos mal falta en un lugar más pobre, debemos de cuidar el agua al lavar el automóvil usando más la cubeta y menos la manguera, y muchas más  maneras que en cada caso se den. (Num.19)
 Una opinión generalizada (Num. 14) y una actitud en contra del consumismo que colabore a la ecología a nivel de cada persona tiene en su inmenso conjunto un valor y una influencia enormes, pero se trata de que cada uno sea verdadero protagonista, hasta que duela, solo así seremos capaces de expresar con hechos y con nuestra palabra, tendremos una actitud convencida por la propia práctica que será convincente ante aquellos a quienes corresponden las grandes decisiones, solo nuestro propio actuar personal nos dará la autoridad moral necesaria para hacerse oír cada cual en su entorno y formar así el enorme conglomerado necesario para influir en los altos niveles de decisión.
Por supuesto que esta preocupación (Num.13) no es solo de la Iglesia sino de múltiples instancias y personas, pero la voz de la Santa Sede que se dirige a todos los seres humanos tiene una autoridad moral superior a cualquier conglomerado, institución o mandatario y es nuestra intención que ninguno deje de ser conocedor de sus mensajes muchos de ellos no serán novedosos para los bien enterados pero la simple confirmación es de gran valor y sin duda que, o recordarán o darán nuevos enfoques  y puntos de vista para cada uno de nosotros, estemos en el nivel de influencia que estemos. A continuación destaco  algunos de los puntos que a mí personalmente me resultan de gran interés.
.--Tratemos de entender que un  crimen contra la naturaleza que es creación de Dios, es pecado. (Num. 8)
.—El calentamiento global y sus inminentes consecuencias futuras y ya las actuales, afectando a pobres y ricos así como infinidad de especies, microclimas y comunidades humanas..(Num.25)
.—Los recursos naturales tanto vegetales como animales están deteriorándose a grandes pasos  y a una velocidad destructiva irreversible. (Nums.32-33-34)
.—Ecosistemas vitales se están viendo gravemente afectados y no todos se podrán regenerar. (Nums. 37-38)
.—Los intereses de las grandes transnacionales que incluso someten a gobiernos con su enorme influencia económica y que en sus actividades perjudican a los ecosistemas. (Num. 38)
.—los océanos de todo el mundo están siendo cada día mas contaminados con gravísimas consecuencias  (Nums. 40-41)
.—Las selvas de cemento y la degradación social; Mientras la naturaleza tiende al equilibrio dejada a su propio actuar, el hombre es como una plaga que causa heridas que son verdaderas costras en la superficie del globo, baste recordar que, al Valle de México hace relativamente pocas décadas,  se la llamaba “La región más transparente del aire” y ahora su contaminación y el efecto invernadero han causado y están causando muchos males, enfermedades y no todos tienen los recursos para llevar a su familia a Cuernavaca. Muchos niños asmáticos están sufriendo  desde su temprana edad. (Nums. 44-45)
.--  El problema de la contaminación entre los países del  Norte y del Sur. Sus consecuencias y posibles soluciones que nos muestran que si se puede, solo es cuestión de decisiones políticas globales con el financiamiento de los que están capacitados para ello. (Nums, 51 al 58)
.—(En los Nums. 65 al 69)    vemos las enormes ventajas de ser creyente y tener fe católica, lo que nos permite al considerar la dignidad humana el observar los problemas de nuestro planeta con el hombre en el lugar que debe estar y no desplazado como algo de lo que se puede prescindir, como si cada uno de nosotros,    miembros de la “familia humana”  fuese una cosa en lugar de una persona  con la dignidad de haber sido creado a imagen y semejanza de Dios por pobre, marginado , olvidado, aislado o poco importante que sea. Destacando el amor, lo que nos trae de inmediato al corazón el Nuevo Mandamiento, que Jesús nos dejó. Se trata en estos párrafos también la voluntad divina de que todo ser humano tiene derecho originario a disfrutar de la creación, respetándola, conservándola y no explotándola irresponsablemente, en muchas ocasiones sin remedio posible. Las citas del Antiguo Testamento son notables por si mismas.
Los Nms. 70 al 100 nos hablan en bellísimas formas del amor creacional de Dios. En ellos todos los hombres deben poder encontrar la grandeza de la Creación y del amor de Dios por sus criaturas.
A partir de los párrafos ( Num 101 al 108)  se empiezan a realizar comentarios muy sabios sobre las causas  que han  decantado en los actuales efectos perniciosos de la contaminación y en ellos se comentan las indudables ventajas de la tecnología en sus diferentes aplicaciones incluso el arte,  no digamos en las ingenierías, salud, alimentación, comunicaciones,  etc. con explicaciones  muy importantes que nos hacen aquilatar mejor lo que sucede en nuestros propios entornos y a nivel global. Aquilatando los límites que incluso la naturaleza tiene para contrarrestar contaminantes en las cantidades enormes que los producimos, sin faltar comentarios que podemos decir sin temor que esclavizan a múltiples sectores sociales.
En los párrafos siguientes (Nums 108  al 114) se tratan los problemas y consecuencias adversas de manejos de las finanzas de gran calado y tecnologías que preocupadas por sus propias ópticas pierden la visión del conjunto viendo muy de cerca lo suyo y sin participar de la totalidad. Otros graves problemas aparte de la contaminación como lo son el agotamiento de las reservas y degradaciones incluida la espiritual lo que lleva a conclusiones como la comparación del avance humano y el tecnológico donde este último sale perdiendo, y hace las recomendaciones de favorecer más lo sustentable y detener lo incontrolable en las actuales modalidades perversas.
EN RELACIÓN AL ANTROPOMORFISMO ACTUAL. En tiempos pasados el hombre era mucho más consiente de la naturaleza, simplemente porque estaba  mas en contacto con ella de lo que está ahora, es como si la tecnología nos la ocultase y ello lleva a gran cantidad de seres humanos  a desconocer la problemática que le estamos causando al planeta en que vivimos, del que nos alimentamos y de cuyos recursos se obtiene todo lo que se tiene, absolutamente todo, nada aparte de el alma espiritual que no tiene materia pues es espíritu, todo lo demás procede de este planeta mucho en la forma natural que este lo produce y otra parte en la transformación de la naturaleza que el hombre obra en él.  ¿No se antoja ante esto que debemos agradecerle y cuidarle para que nos siga sosteniendo? Yo opino que sí, que debemos de cuidarle, respetarle para que continúe siendo nuestro más preciado aliado pues no tenemos otro por lo menos de momento y creo que faltan muchísimas generaciones antes de que podamos tener otro, si acaso, pues no sabemos aún si seremos capaces de obtener, de lograr con el avance tecnológico y científico recursos y lugar habitable, ajenos a nuestro planeta tierra. El caso es que esta visión que nos oculta tantas realidades al ofrecernos múltiples sucedáneos y alternativas lo que ha logrado es una visión de nosotros mismos como centro de nuestro gran entorno, a la que bien se califica como ANTROPOMORFISMO DESVIADO, lo que nos plantea la cuestión de ¿cual es entonces el antropomorfismo correcto? Y aquí nos enfrentamos a una respuesta que no puede ser escueta pues como todo lo importante que se refiere al ser humano, es importante.  Pero haciendo una síntesis de lo que más destaca en la humanidad nos encontramos  con los aspectos de la desigualdad que como es sabido existen en enormes comunidades humanas,  grados de marginación y pobreza que deberían de lastimar al menos sensible de los hombres. Nos encontramos dentro de nosotros mismos con mentalidades brillantes pero equivocadas moralmente, como lo son las de los que manipulan los genes humanos. Con legislaciones perversas que castigan con la pena de muerte, y que permiten el aborto o sea que están en contra de la vida del ser más sublime de la naturaleza, como se deduce estas cuestiones nos indican que es necesario que los humanos en tanto tales seamos también seres ecológicos, por lo que los esfuerzos que se realizan y que se realizarán en el futuro debes incluir una ecología humana, en primer plano. (Nums. 115 al 121)
LO PERVERSO DEL RELATIVISMO, uno de los males que trae la tecnología es el de considerar al valor relativo de las cosas, el úsese y tírese como una parte del consumismo que ha llegado a crear patologías psíquicas como la de los “acumuladores” es algo que afecta a la mentalidad “modernista” y que afecta ecológicamente al nuestro planeta, que bien viene a cuento aquellos paseos que efectuaba Sócrates a los mercados,  para,  al regresar pensar en todas esas cosas que no necesitaba. El Doctor  que Dios tenga en su Reino, Carlos Llano Cifuentes,  como buen filósofo, lo emulaba paseando por Perisur (conglomerado de tiendas de la ciudad de México, famosa por la diversidad de tiendas elegantes y bien surtidas) con varias tarjetas de crédito que no usaba sino para adquirir libros, y lo estrictamente indispensable, para después de su visita meditar en la gran cantidad de cosas de las que felizmente prescindía.  Unas clases sociales con capacidad de compra superflua adquieren  multitud de objetos (yo no soy ajeno a ello, aunque trato de corregirlo) que no le van a servir y que descartará o acumulará inútilmente, a este ángulo del consumismo se le pueden dar enfoques útiles y que no contaminen sino al contrario. Hoy existen y cualquier interesado fácilmente las identificará múltiples organizaciones no gubernamentales, que se dedican a enseñar cuestiones de la mayor importancia en materia ecológica, y me parece una buena sugerencia el participar usando parte de nuestro tiempo libre y parte de lo que no deberíamos gastar en consumismos inútiles en colaborar con alguna de estas instituciones, lo que resulta interesante, divertido, útil, humano, y constructivo.  Por lo general esta ONG está proyectadas hacia clases menesterosas y que no tienen ni han tenido las oportunidades de educación adecuadas, por lo que sus contribuciones son acertadísimas. (124 al 129)
El interés de la doctrina cristiana sobre la ecología en el caso de la investigación biológica lo muestra incluso en la genética y la experimentación con animales, y como no va a mostrar interés en el orden que se debe guardar en la investigación con seres humanos, desde el papado de Juan Pablo II se vienen señalando las acciones legítimas y las ilegítimas. Todo avance científico, todo nuevo conocimiento adquirido es sujeto de análisis, así las investigaciones sobre los múltiples aspectos que proceden de la creatividad humana solo se examinan para señalar los límites que deben existir forzosamente, ya que no todo es permisible, hay campos en los que no se debe de involucrar la ciencia en general y la investigación biotécnica en particular, cuando van en contra de la naturaleza. No se pretende limitar a los avances ni mucho menos, lo que se busca es que sean realmente buenos para los seres humanos en forma múltiple hasta donde ello sea posible (133 al 136)
(fin de la primera parte).


Jorge Casas y Sánchez.